¿Por qué deben importarnos los gastos fiscales?

Si no se diseñan responsablemente, se evalúan constantemente y se rinde cuentas sobre sus resultados, es más probable que los gastos fiscales sean utilizados con fines electorales o sean producto de las negociaciones entre la clase política y los grupos económicos más poderosos.

Por: Iván Benumea Gómez

Aunque cada vez seamos más conscientes sobre la manera en que el gobierno gasta nuestros impuestos, el ejercicio de algunos recursos públicos aún pasan desapercibidos. Se trata de aquellos gastos que se realizan a través de nuestro sistema tributario: los gastos fiscales.

De manera general, los gastos fiscales pueden definirse como las herramientas de política pública que benefician económicamente a los contribuyentes porque el Estado decide no cobrar los impuestos que debería de cobrar, y se les llama “gastos” porque son equiparables a la entrega directa de recursos públicos por la vía del presupuesto. Algunos ejemplos de este tipo de políticas son las exenciones de impuestos, las tasas reducidas, las condonaciones, los créditos fiscales o las deducciones de impuestos. En México, los gastos fiscales se reportan anualmente en el Presupuesto de Gastos Fiscales, un documento informativo que contiene las estimaciones de las pérdidas recaudatorias asociadas a cada beneficio fiscal que reciben los contribuyentes. [i]

Para comprender mejor la mecánica de los gastos fiscales, vale la pena compararlos con los gastos presupuestarios. A diferencia de lo que sucede cuando el gobierno gasta por la vía presupuestaria, los beneficiarios de un gasto fiscal no tienen que hacer largas filas para recibir un subsidio, sino calcular lo que gracias a una norma fiscal ya no tienen que pagar (por ejemplo, deducir el pago de colegiaturas), o comprar algún producto que no genera ningún impuesto gracias a una decisión gubernamental.

Los gastos fiscales pueden implementarse para distintos fines, como atraer inversiones, estimular el consumo de ciertos productos, apoyar a las personas con menos recursos o fomentar la cultura y las actividades deportivas, sin embargo, en los países en donde son utilizados, lo común es que pocas veces se evalúe si esos fines fueron alcanzados. En buena medida esto se debe a que, a diferencia de los gastos presupuestarios, en donde existen más contrapesos y momentos políticos para vigilar el uso de los recursos (la aprobación anual del Presupuesto de Egresos, por ejemplo), gastar por la vía tributaria no exige supervisión alguna y los requisitos legales para su diseño e implementación son demasiado discrecionales.

Si no se diseñan responsablemente, si no se evalúan constantemente o si no se rinde cuentas sobre sus resultados, es más probable que los gastos fiscales, además de contribuir a profundizar la gran brecha entre ricos y pobres, sean utilizados con fines electorales o sean producto de las negociaciones entre la clase política y los grupos económicos más poderosos. En México tenemos algunos ejemplos al respecto:

  • Uso Electoral: A pesar de que los servicios de enseñanza se encuentran exentos de IVA desde hace mucho tiempo, en febrero de 2011 Felipe Calderón emitió un decreto para permitir que el pago de colegiatura fuera deducible del Impuesto Sobre la Renta. Puesto que en abril de cada año las personas deben presentar su declaración anual de ingresos respecto al ejercicio fiscal del año anterior, las personas vieron materializados los beneficios 3 meses antes de las elecciones. Cabe decir que la deducción de colegiaturas es uno de los gastos fiscales a los que prácticamente sólo la población más rica del país puede acceder, y puesto que fue prolongado por Peña Nieto, hoy continúa vigente. En 2017 se estima que dejarán de percibirse cerca de 2,752 millones de pesos gracias a este beneficio.
  • Corrupción: Recientemente, el extitular del SAT, Aristóteles Núñez denunció que un programa de condonación de impuestos aprobado por el Legislativo en 2012 fue un acto de corrupción y un pago de favores de la clase política hacia los grandes contribuyentes. El programa “Ponte al Corriente” se concentró de manera extrema en 36 empresas (el 0.08 % del total de contribuyentes beneficiados), quienes acumularon el 50.2 % de las condonaciones por un monto de 80,161 millones de pesos (pesos corrientes).

Si bien los ejemplos anteriores reflejan el peor aspecto de los gastos fiscales, este tipo de políticas no son necesariamente malas. Por ejemplo, si el objetivo es garantizar el acceso a la alimentación de la población que destina la mayor parte de sus pocos ingresos en alimentarse, los gastos fiscales pueden ser más efectivos y menos susceptibles a la corrupción, un problema recurrente en los subsidios presupuestarios. Por ejemplo, uno de los gastos fiscales que más impacto tiene en términos de recaudatorios es la tasa 0 % de IVA en alimentos. En 2017, se estima que este gasto represente cerca de 220,000 millones de pesos, lo equivalente al 1 % del PIB.

Una de las principales críticas a este gasto fiscal es que sus principales beneficiarios son las personas con mayores recursos, pues al ser quienes más compran alimentos son quienes reciben mayores beneficios, sin embargo, algunos estudios sugieren que de extenderse el IVA en alimentos a una tasa del 16 %, la pobreza moderada y extrema incrementarían, y se reduciría el poder adquisitivo del salario de las personas de menos ingresos. [ii]

Los ejemplos anteriores son sólo una muestra de todo lo que está en juego cuando se utiliza la vía tributaria para hacer política pública. Actualmente existen 113 gastos fiscales vigentes, y muchos de ellos provienen de disposiciones tributarias que fueron aplicadas en contextos políticos y económicos distintos. Los gastos fiscales deben diseñarse responsablemente y evaluarse periódicamente, pero en México no existen normas que regulen alguno de ambos aspectos. La discusión del próximo paquete económico es una buena oportunidad para que el Legislativo mejore la implementación y supervisión de los gastos fiscales, algo que ha pospuesto por mucho tiempo y que le resta visibilidad a la magnitud y al uso de los recursos económicos estatales.

 

* Iván Benumea Gómez es Investigador del área de Justicia Fiscal de @FundarMexico.

 

 

[i] Las estimaciones para el 2017 mencionadas en este artículo provienen del Presupuesto de Gasto Fiscales de 2017, disponible aquí.

[ii] Minzer, Rodolfo & Solis, Valkentin. Análisis estructural de la economía mexicana. Algunas medidas de reforma fiscal y su impacto en la recaudación tributaria y la pobreza, CEPAL, (2014)

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