Entre la confusión y el FONDEN

Organizaciones de la sociedad civil crearon la plataforma cívica #Epicentro, que trabajará para promover y articular la participación ciudadana en la reconstrucción, y exigirá y verificará que los recursos se gasten de manera correcta y que lleguen a quien realmente lo necesita.

Por: Eduardo Alcalá, Javier Garduño y Sarahí Salvatierra

Los sismos del 7 y del 19 de septiembre nos tomaron por sorpresa no sólo por sus efectos destructivos, también nos encontraron desactualizados en materia de información gubernamental. Las y los ciudadanos cumplimos con nuestro compromiso por solidarizarnos para atender la emergencia. Sin embargo, la voluntad social requiere guía, información y datos; necesita respuestas claras y concretas a interrogantes que van surgiendo en situaciones de desastre.

Con el paso de los días y frente a la pregunta ¿cómo se va a financiar la recuperación de los daños producidos por este fenómeno? tanto conocedoras y conocedores de las finanzas públicas mexicanas, como las y los que no, comenzamos a invocar una palabra (en realidad siglas) que se ha vuelto casi omnipresente y omnipotente: el FONDEN.

El Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) es el “instrumento interinstitucional que tiene por objeto ejecutar acciones, autorizar y aplicar recursos para mitigar los efectos que produzca un fenómeno natural perturbador”[1]. Éste es administrado por la Secretaría de Gobernación y la ejecución del gasto está a cargo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Se integra por tres componentes: un Fondo Revolvente, un programa del Ramo General 23 del PEF y un Fideicomiso. Además, en términos de implementación, su operación se divide en dos etapas: durante la fase de emergencia y posterior a esta, durante la fase de reconstrucción y restitución.

Las últimas semanas el FONDEN ha estado presente en casi todos los debates, reflexiones y propuestas. No obstante, de todo lo que se ha dicho no se logra consolidar una sola versión sobre su propósito, su funcionamiento y el alcance de sus resultados. Por lo tanto, aun cuando el gobierno invoca constantemente este instrumento, la realidad es que nos hace falta mucha información para tener la certeza de que hay recursos suficientes; que su uso está planificado; que se conoce cómo acceder a ellos y, principalmente, que la administración pública sabe cómo hacer para atender las necesidades de toda la población, con altos estándares sociales y de derechos.

La magnitud de los daños ocasionados es grande. Los fenómenos afectaron infraestructura pública y privada; fuentes de empleo, de movilidad y de servicios básicos de salud y de educación por decir lo menos. Así, la emergencia no sólo se circunscribió a las primeras horas y días, sino que en muchas localidades la emergencia continúa justo por no lograr acceder en tiempo y forma a los recursos. Pero hay que poner en perspectiva qué tanto resolverá el FONDEN.

En principio es necesario asumir que todas las afectaciones producidas por los sismos no podrán atenderse con el Fondo. Éste es un instrumento financiero complementario a los recursos que las dependencias federales y las entidades federativas deben prever, presupuestar y programar en materia de prevención y atención a desastres naturales. Así, para acceder al mismo se debe demostrar la incapacidad financiera y operativa para el tratamiento de las necesidades, y, por otro lado, el número de solicitudes que se pueden hacer al FONDEN es finito, además de que la proporción de los apoyos va disminuyendo conforme aumenta el número de veces que se solicitan.

En segundo lugar, es necesario poner énfasis en la actualización de la información gubernamental que se encuentra disponible sobre el Fondo. Los procedimientos establecidos en sus Reglas Generales y sus Lineamientos de Operación contrastan con la información publicada en las páginas de internet, comunicados, conferencias de prensa, notas y demás instrumentos para la socialización de datos. Por ello, para disminuir la confusión y la diversidad de versiones sobre el FONDEN resulta prioritario actualizar y volver a publicar los documentos normativos de referencia que sustentan su estructura y operación, inclusive en el nombre de las unidades administrativas que se indican.

En tercer lugar y acompañado de la actualización de los documentos de referencia, es fundamental transparentar y difundir una cifra exacta que integra actualmente la bolsa de recursos con los que cuenta el FONDEN. Por ejemplo, con base en el segundo informe trimestral de 2017[2], el fideicomiso del Fondo contaba con recursos por $5,629 millones de pesos, cifra que contrasta con los 9,000 millones de pesos que han indicado las autoridades. Aun cuando no se pone en duda la cantidad, es necesario tener certeza de que es una sola fuente de información la que nos permita, a las y los interesados en darle seguimiento, conocer cuál es el dato exacto sobre los recursos con los que cuenta este instrumento, cómo se integraron y cómo se llevará a cabo su distribución. Persiste la sensación de que vamos tarde en todo, y parecería que es cierto por la multiplicidad de versiones que se intercambian todos los días, a un mes del sismo en Oaxaca y Chiapas.

En este contexto, es central que desde la sociedad civil se insista en fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas del FONDEN. Un pequeño paso en esta dirección ha sido la reciente publicación de un micrositio (Fuerza México) dentro del Portal de Transparencia Presupuestaria[3] en donde se encuentra información de cómo se ha atendido la emergencia, pero no es suficiente. Es necesario fortalecer estos mecanismos y fomentar mayores espacios para la participación ciudadana y la auditoría social de estos recursos.

Es por todo lo anterior que diversas organizaciones de la sociedad civil hemos creado la plataforma cívica #Epicentro, la cual trabajará para promover y articular la participación ciudadana para la reconstrucción. #Epicentro exigirá y verificará, a partir de tres grandes ejes, 1) que los recursos se gasten de manera correcta y que lleguen a quien realmente lo necesita; 2) que la reconstrucción se lleve a cabo con base en las mejores prácticas, experiencias y estándares de derechos humanos, y 3) que a las víctimas de casos de corrupción se les repare el daño y se sancione a los responsables.

Así, más de 30 organizaciones buscamos sentar las bases de una reconstrucción resiliente, local, equitativa, sostenible, participativa y efectiva; sobre todo en un país en donde los desastres naturales son recurrentes (y en muchos casos devastadores) debemos estar preparados para atenderlos con prontitud, eficiencia, eficacia, equidad y basados principalmente en las necesidades de las personas y anteponiendo sobre todas las cosas el bienestar humano.

 

@FundarMexico

 

 

[1] Reglas Generales del FONDEN, disponibles aquí.

[2] Disponible aquí.

[3] Disponible aquí.

Close
Comentarios