Antonio Martínez

Riguroso Remix

Perfil Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de Derechos Humanos, cronista de su época aunque la época se equivoque. Hace todo al mismo tiempo.

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Mixtape 2: intenciones vs acciones, encapuchada vol. 1

Me encuentro preocupado por no poder llegar a donde deseo. Esta mañana escuché en las noticias que los gremios habían organizado un paro de labores que afectaría el tránsito aéreo en los aeropuertos de todo el país. Si todo sale bien, mientras usted lee esto yo estaré de vuelta en casa, de lo contrario seguiré como huésped del imperio Kirchner durante el fin del invierno austral.

Según mi lógica, una mirada a mi línea temporal en tuiter calmaría la preocupación de acabar exiliado en la Antártida, sin embargo me equivoqué. Todos los avatares que dicen vivir en la Ciudad de México se encuentran vueltos locos, al parecer el paro de los maestros agremiados en la CNTE ha desquiciado la urbe chilanga. Los medios no se excluyen del problema, decididamente toman una posición: la Ciudad (emblema de la izquierda) es un caos, invivible. Si de este lado del continente las personas parecen tomarse con más filosofía el paro en el aeroparque, 6 mil 600 kilómetros al norte las personas no parecen escatimar en adjetivos contra los maestros.

Sospecho que caemos en una clásica contradicción de la condición humana: nos juzgamos por nuestras intenciones pero juzgamos a los otros por sus acciones. Esta característica nos permite colocarnos siempre en una posición donde si yo hago “x” cosa está bien pero si la hace el de junto es lo peor que puede hacer una persona. Aquí una selección de grandes éxitos:

Track 1. Marchofobia.- cuando nos volvimos esclavos de los coches y la urbanización del capitalismo nos atrapó, cualquier desperfecto en esa falla evolutiva deviene en caos. Carlos Monsiváis lo pone en los siguientes términos: “¡Las Marchas!!! La pesadilla de las ruedas renuentes, el fastidio, la indignación, y el odio del automovilista a las causas, a cualquier causa, porque las causas -el empleo, la justicia social, la vida partidaria, la gana de fastidiar a quienes nos han fastidiado- se han transformado en los verdugos del tránsito, el estallido egoísta de quien, a las tres horas del embotellamiento, oye radio nada más para comprobar la existencia de voces distintas a la suya”.

Track 2. Las guerras humanitarias.- Cuando un país cegado por el lente de sus intenciones juzga las acciones de otros sin importarle nada, es muy conveniente justificar las guerras humanitarias. El gran Glenn Greenwald habla sobre estos fraudes retóricos, no se pierdan su intervención en este panel, su plática comienza en el minuto 57:40

Track 3. Una como sea, pero ¿y las criaturas? – Aquí no importa el tema, del más serio al más banal, cuando se pide pensar en los niños se pierde todo argumento, es la versión enternecedora de la Ley de Godwin. Probablemente el pánico moral a la tecnología ilustre bien esto. En un artículo en el Wall Street Journal, Genevive Bell al hablar de su investigación al respecto asegura: “Me gusta el hecho de que el pánico moral es muy estable y siempre se juega en los cuerpos de los niños y las mujeres”; así que el próximo que ponga esto al frente de su argumento seguramente piensa en sus intenciones para juzgar tus acciones.

Track 4. Y mis derecho ¿qué? - Esto es especialmente cierto en las marchas. Por alguna razón se piensa que el espacio público es público porque es “de uno”, en realidad es público porque es de todos. En un terreno de igualdad, los coches no necesariamente tienen preferencia sobre las calles o el tiempo de la ciudad. Una marcha no viola derechos de terceros,  por lo menos no se pueden probar nexos causales entre la marcha y el supuesto derecho violado. Sin embargo la frustración es entendible: en una ciudad disgregada (en lugar de densa) donde la gente vive lejos de todo, el rey automóvil es la propia cárcel diaria, extenderla en horas de embotellamiento nos enfrenta con nuestra precariedad frente a la urbe y esa desnudez no justifica ninguna causa.

Bonus track. Las marchas cumplen su objetivo si logramos estar de acuerdo con políticas que de hecho no apoyamos. Explico: estamos de acuerdo con la evaluación a los maestros, PERO por poder salir cómodamente en MI COCHE prefiero que se quite la tonta evaluación. Otro ejemplo, reprobamos el abuso de autoridad de policías y militares PERO si debo llegar a mi cita a tiempo, ¡QUE LOS MATEN A TODOS! Por el contrario, el fracaso de las manifestaciones se obtiene si yo también me manifiesto a favor de lo que estoy de acuerdo e ignoro a los manisfestantes. ¡¡¡Si tan sólo nos manifestáramos como en Japón!!! se oye hasta el mar del plata el lamento desde Polanco.

Y para marchas, ¡la de Zacatecas!

Selección musical: @richiedf y el autor.

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