Conferencia Seguridad en México, la Vía Civil

En el periodo que la autoridad ha decidido dedicar el mayor incremento de recursos para frenar la violencia es justo cuando ésta ha crecido más. Algo anda muy mal cuando se hace más y más para resolver un problema y éste solo crece.

México atraviesa por una crisis de violencia, inseguridad, delincuencia e impunidad ampliamente documentada y de proporciones descomunales. El trasfondo de tal escenario enseña severas contradicciones, comenzando por el hecho de que al mismo tiempo podemos decir que nunca se habían destinado tantos recursos para la seguridad y jamás habíamos vivido tal extremo de inseguridad. Es urgente cuestionar la validez del paradigma mismo que soporta la política pública de seguridad en México.

Mírese este contraste: mientras el gasto federal en seguridad se duplicó en términos reales entre 2006 y 2016, la epidemia de homicidios intencionales podría llegar al cierre de 2017 a proporciones nunca antes vistas. Los registros sobre carpetas de investigación abiertas por ese delito, hasta agosto del año en curso, ya confirman el crecimiento desproporcionado de 6 mil a 16 mil entre 2007 y 2017, pero si continua la tendencia del año, los homicidios violentos se habrán triplicado en una década.

Si miramos múltiples fuentes de información, toda la evidencia conduce hacia una terrible conclusión: prácticamente es imposible relacionar el quehacer de las autoridades en los tres órdenes de gobierno en materia de seguridad, con indicadores de impacto positivo. Un reciente reporte que analiza el gasto en seguridad lo expresa así: “no existe información confiable sobre qué funciona y qué no”. Más de 500 auditorías al gasto enseñaron poca transparencia en la asignación de recursos, adquisiciones opacas, diagnósticos inexistentes o débiles, mecanismos de control y fiscalización inadecuados y mecanismos de evaluación también débiles.

Las encuesta nacionales de victimización y percepción sobre la seguridad del INEGI enseñan año con año que las mejoras no llegan y sí en cambio se multiplican las víctimas y el temor. Solo entre el 2015 y el 2016 se registraron 900 mil víctimas más y en 29 entidades federativas del país la mayoría se siente inseguro, llegando a proporciones del 90%. En uno de cada tres hogares hubo al menos una víctima en el 2016 y solo el 10% denunció. Según el Índice Global de Impunidad, México ocupa el lugar 58 entre los 59 países con mayores niveles de impunidad en el mundo.

La evidencia empírica del fracaso de las políticas de seguridad se amontona. Todo esto de cara a dos décadas de funcionamiento del Sistema Nacional de Seguridad Pública, cuyo Consejo superior es calificado por los expertos como “Una institución inservible”.

En palabras sencillas: en el periodo que la autoridad ha decidido dedicar el mayor incremento de recursos para frenar la violencia es justo cuando ésta ha crecido más. Algo anda muy mal cuando se hace más y más para resolver un problema y éste solo crece. Y ante tal panorama, lo único que está claro, la única conclusión indiscutible es que si se quiere otro resultado entonces no se puede seguir haciendo lo mismo. Es así que desde nuestra perspectiva lo que debemos hacer es discutir el paradigma mismo que soporta las políticas de seguridad hegemónicas en México, es decir, el modelo mismo que reproduce todas estas severas contradicciones.

Por eso hemos organizado un encuentro donde expertos de Colombia, Chile, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Perú y México discutirán las consecuencias de las políticas de seguridad del país anfitrión y las alternativas para superar la crisis de violencia, inseguridad, delincuencia e impunidad. Se trata de la Conferencia Internacional: Seguridad, Democracia y Derechos Humanos, la Vía Civil, a celebrarse los días 25 y 26 de octubre de 2017 en el Hotel Fiesta Americana (Reforma #80, Cuauhtémoc, CDMX). 

El evento es abierto, se transmitirá vía Internet en tiempo real y convocan la Universidad Ibero de la Cuidad de México, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín “Pro” Juárez, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM (IIJ-UNAM), el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH-Mx).

Los objetivos de la Conferencia son promover la construcción de políticas públicas de seguridad integrales, eficaces y respetuosas de los Derechos Humanos, conducidas por autoridades civiles y sujetas a rendición de cuentas; promover la desmilitarización gradual de las políticas públicas de seguridad y fundar el Foro para la Seguridad Democrática.

La Conferencia incluirá siete mesas de trabajo: a. Seguridad, discusión conceptual; b. Seguridad y Derechos Humanos y presentación del libro Perpetuar el Fallido Modelo de Seguridad; c. Metodologías y herramientas para la caracterización de las violencias y las criminalidades; d. Políticas policiales basadas en evidencia; e. Militarización de la seguridad en México y en América Latina; f. Seguridad Democrática: prevención de las delincuencia y de las violencias y reforma policial, y g. Seguridad democrática y rendición de cuentas: la irrupción social organizada y especializada.

La evidencia empírica disponible confirma también una inversión interminable dirigida al fortalecimiento militar en funciones de seguridad pública y procuración de justicia. El presupuesto de la SEDENA en el 2007 ascendía a 32 mil millones de pesos y recibió casi 70 mil diez años después. La SEMAR, en la misma comparación, pasó de 10 mil a 26 mil millones de presupuesto (Perpetuar el Fallido Modelo de Seguridad, Centro Prodh. Inédito, 2017).

El paradigma que soporta las políticas de seguridad en México no parece aprender de los errores, pero tampoco de los aciertos. Es tan grave lo primero como lo segundo. Y en mi experiencia he encontrado a centenas de operadores de la seguridad pública que hacen lo mejor que pueden con lo que tienen y que expresan la más severa crítica a las instituciones que representan, justamente porque no son apoyados. Nunca se hace todo mal o todo bien; la rendición de cuentas, cuando funciona, sirve para corregir lo primero y premiar lo segundo.

Hablemos, evaluemos, analicemos, propongamos y construyamos un nuevo paradigma de la seguridad en México, por la vía civil. Todas y todos están invitados.

 

@ErnestoLPV

Close
Comentarios