Irak, Siria, Somalia… Veracruz

De ser un país, Veracruz sería el cuarto más peligroso en el mundo para un periodista.

José Merino (@PPmerino)

Acudimos ayer a El Ángel; ahí se reunieron cientos de periodistas (sin otro adjetivo) para evidenciar lo que tendría que ser obvio: en este país se asesina a periodistas como consecuencia de su trabajo y cada periodista asesinado es un golpe contra la libertad de expresión y el derecho a la información; por tanto, contra la capacidad del Estado para garantizarlos.

Nos tocó portar la imagen de Esteban Rodríguez, reportero gráfico cuyo cuerpo apareció junto con otros dos compañeros en un canal de aguas negras de Boca del Río, Veracruz a inicios de mayo del 2012, a menos de una semana del asesinato en Xalapa de Regina Martínez.
Esteban Rodríguez

La desaparición y muerte de Gregorio Jiménez, un reportero al sur de Veracruz que recibía $25 pesos por nota policial sin prestación laboral alguna, despertó (nuevamente) una sensación de urgencia, de haber llegado, ahora sí, al límite: hemos cruzado y vuelto a cruzar líneas de lo anormal, de lo absurdo, de lo aberrante.

Una sensación, parecería, no compartida por todos. Ayer domingo al asomarnos a los portales de periódicos de circulación nacional, únicamente Milenio tenía una pequeña nota sobre la reunión de periodistas en El Ángel.

¿Estaremos exagerando?

¿Cuántos periodistas muertos son muchos periodistas muertos?

La pregunta es tramposa, la única respuesta aceptable es: uno.

Un periodista asesinado a causa de su labor es reflejo del interés explícito para anular una realidad, para evitar que esa realidad sea conocida, para negar al tiempo la libertad de expresión de periodistas y el derecho a la información de ciudadanos.

Basta un periodista asesinado a causa de su labor para prender las alarmas de una democracia que debe luchar por la información y la libertad de expresión con uñas y dientes, es decir, con todas las herramientas que el Estado de derecho le dé.

Veracruz en contexto

Desde diciembre del 2010 y hasta la fecha, en Veracruz han sido asesinados 10 periodistas, casos documentados por Artículo 19 en los que el homicidio está potencialmente asociado al trabajo periodístico de las víctimas. En un país que acumuló 100 mil homicidios en seis años, 10 homicidios en tres años suenan a algo que se puede ignorar. No es así.
gr1 todos

Si vemos datos del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés), hay sólo cuatro países en el mundo que, entre 2011 y 2014, tuvieron un número total de periodistas asesinados mayor al de Veracruz: Siria, Somalia, Pakistán e Irak. Del mismo modo, sólo tres países del mundo tuvieron una tasa de homicidio de periodistas (por cada 100 mil habitantes) superior a Veracruz: Siria, Bahrein y Somalia.

De ser un país, Veracruz estaría entre los cinco más peligrosos para un periodista, al lado de países en los que la presencia de un Estado es cuestionable (Somalia), envueltos en una guerra civil (Siria), y en los que la ocurrencia de ataques terroristas es cotidiana (Irak y Pakistán).
gr2 con homicidios

La imagen se vuelve más clara si sólo incluimos a países en los que al menos un periodista fue asesinado en el mismo periodo. Creemos que basta ver la ubicación de Veracruz en el gráfico para prender todas las alarmas que haya que prender, para comunicar aunque sea así, la urgencia de lo que ahí ocurre.

Bajo el gobierno de Javier Duarte la suma de periodistas asesinados en Veracruz es superior a las sumas de 214 países del mundo. Veracruz, con 7.8 millones de habitantes, suma el mismo número de periodistas asesinados que Brasil, con 198 millones de habitantes.

La línea en la gráfica muestra la relación entre número y tasa de homicidios para todos los países del mundo entre 2011 y 2014 con base en datos del CPJ, excluyendo a México y por supuesto, a Veracruz. La razón es simple: los datos del CPJ no se empatan en el caso mexicano con los datos que Artículo 19 ha documentado. Mientras que el CPJ reporta apenas 5 periodistas mexicanos asesinados en el periodo, la suma de Artículo 19 llega a 25.

No resolveremos aquí la diferencia en cifras. Artículo 19 ha revelado su metodología para documentar casos en México y vincularlos a la labor periodística de las víctimas. La comparación, creemos, es de cualquier forma ilustrativa, aun cuando corramos el riesgo de comparar respecto a datos fuera de México potencialmente sub-reportados.

Es la violencia, es su focalización
gr3 vs tasa hom nal todos
gr4 vs tasa nal con periodistas asesinados

Podría argumentarse que en países con violencia generalizada, la probabilidad de que ésta toque a periodistas debe crecer. Tiene sentido. Entonces uno esperaría que a mayor tasa de homicidios nacional, mayor sea la tasa de homicidios de periodistas y esto sea lo que explique las diferencias entre países.

Ello no ocurre. Aunque a todas luces las tasas de homicidios reportadas a la ONU tienen problemas (para los casos que aparecen arriba y a la izquierda de las gráficas), las gráficas cuentan dos historias: 1. Los países con mayor tasa de homicidios nacional no son los que reportan la mayor tasa de homicidios de periodistas; 2. Comparativamente, la tasa de homicidios de periodistas en Veracruz supera por mucho a su tasa de homicidios.

La violencia contra periodistas en Veracruz es focalizada: se busca matarlos por su labor, callarlos quitándoles la vida.

Ahí los números, ahí las razones para la angustia, para la rabia, y sobre todo, para la exigencia.

Cuando las autoridades improvisan móviles para el asesinato de un periodista que lo desvinculan de su trabajo periodístico, dan una carta blanca para que el crimen organizado asesine a cualquier periodista sabiendo que se fabricará su inocencia. Eso hace al Estado cómplice del crimen. Eso permite que hoy Veracruz se encuentre donde se encuentra a nivel mundial.

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