¿Cómo se cuentan los feminicidios en México?

Cada día mueren en nuestro país seis mujeres, ¿cuántas de estas muertes son feminicidios? Es imposible saberlo con precisión. Nosotros argumentamos que al menos 1.7 de estos homicidios podrían ser clasificados como tales.

Por: José Merino (@PPmerino), Jessica Zarkin (@jesszark) y Joel Ávila (@JLua_)

En siete años, entre 2006 y 2012, un total de 13,606 mujeres fueron asesinadas en México, contra 117,859 hombres. La violencia en México es masculina, en sus autores y sus víctimas. Pero no es una comparación útil. Ser hombre en México (y joven, y pobre, y con baja escolaridad) está asociado a actividades que implican mayor vulnerabilidad frente a crecimientos de violencia asociados al crimen organizado (siempre injustificables, por supuesto).

Sí, pero debajo de esa brutal concentración, hay una violencia constante: masculina en sus autores y femenina en sus víctimas. Se trata, usando la definición consensada, de mujeres que fueron asesinadas por… ser mujeres. Por relaciones de inequidad y estructuras de violencia dentro de los hogares mexicanos.

Nuestro objetivo en este análisis no es proponer otra definición de feminicidio, tampoco pretendemos contar exhaustivamente a sus víctimas. Los datos mismos nos impiden hacerlo. Lo que sí queremos es elegir a dónde erramos: contar con precisión los homicidios contra mujeres que por su contexto y ejecución nos llevan a clasificarlos como feminicidios. Es un dilema: incluir como feminicidios casos en los que no tenemos información para confirmar que no lo sean (i.e. sobre-estimar); o excluir casos en los que no tenemos información para confirmar que son feminicidios (i.e. sub-estimar).

Optamos por lo segundo. Creemos que para visibilizar la gravedad de los feminicidios en México es más importante quedarnos con los casos que con mayor certeza lo son, que crecer la suma total aunque no tengamos elementos claros para decir que lo son. La tragedia de miles de mujeres exige rigor.

Paso 1: comparar mujeres y hombres

Utilizando los datos de mortalidad del SINAIS descubrimos que la mujer víctima de un homicidio se separa del hombre por locación, edad, escolaridad y forma de muerte.

Una de cada dos mujeres asesinadas muere en su hogar, mientras que en hombres es uno de cada cinco. También hay mayor varianza en cuanto a su edad. Mientras que los hombres asesinados se concentran entre los 15 y 44 años, entre las mujeres hay una mayor proporción de víctimas de 0 a 14 años y de 65 años o más.

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En hombres, mayor escolaridad disminuye la probabilidad de ser asesinado. En mujeres no ocurre lo mismo, las mujeres con un grado universitario tienen una mayor probabilidad de ser asesinadas que sus contrapartes masculinas. Esto significa a igual nivel de escolaridad su nivel de vulnerabilidad es mayor. Ahora bien, entre las mujeres, las más vulnerables no lograron terminar la primaria.

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Por otro lado, un porcentaje más alto de ellas, comparado a ellos, son viudas, y un porcentaje menor son casadas.

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Pero quizás lo que mejor revela las diferencias entre géneros, y por tanto dimensiona mejor la tragedia de los feminicidios en México tiene que ver con las formas en que ocurren los homicidios. Casi al 70% de los hombres los asesinan con un arma de fuego, mientras que entre mujeres es apenas el 40%. Respecto a hombres, a las mujeres mexicanas las ahorcan, las ahogan, las golpean, las acuchillan, o las envenenan.

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Paso 2: analice el contexto y características del homicidio.

La tipología de su muerte nos da las primeras pistas sobre las mujeres mexicanas que mueren por el hecho de ser mujer (y las condiciones dentro de los hogares que serlo implica).

Así define la ONU, y el resto del mundo, un feminicidio. Esto en sí es problemático ya que la definición es bastante difícil de aterrizar o cuantificar con la información que tenemos en torno a cada homicidio.

Nuestro Código Penal dice en el art. 325 que

“Comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género. Se considera que existen razones de género cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:

I.- La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo;
II.- A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia;
III.- Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima.
IV.- Haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza;
V.- Existan datos que establezcan que hubo amenazas, relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima;
VI.- La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida;
VII.- El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.”

Es decir, para saber si estamos ante un feminicidio necesitaríamos saber la relación entre la víctima y el culpable, la razón de matarla, y algún tipo de antecedente entre ellos dos. Poco de esto tenemos en el SINAIS. La única información con la que contamos es cómo, dónde y quién.

Otros antes de nosotros han optado por tomar todas las agresiones (homicidios con la intención previa de matar) a mujeres del SINAIS y catalogarlas como feminicidio; concluyen entonces que entre 2006 y 2012 acumulamos poco más de 13 mil feminicidios en México, lo que equivale a casi 6 víctimas al día.

Sin duda están sobreestimando los feminicidios, ya que sería difícil creer que todas las mujeres que murieron en este país fue por ser mujer. Eso implicaría, para empezar, que a todos los hombres lo matan también por ser hombres. Nosotros, como explicamos al inicio, optamos por errar hacia el lado contrario: subestimar. Tener certeza de que el número subestimado sí mide lo que queremos.

Decidimos, primero, quedarnos sólo con las mujeres que mueren en casa.

Las razones de ello son las siguientes: primero, es la mejor aproximación (proxy) para determinar que existía una relación entre la víctima y su agresor; segundo, la mayoría de ellas mueren en casa.

Estudios que se han hecho en otras ciudades como Nueva York donde sí se conocía la relación entre la víctima y el agresor y el motivo de muerte, encuentran que 60% de los feminicidios ocurrieron en casa y en los casos donde el agresor era su pareja intima, el porcentaje aumenta a 71%.

Así que, con base en investigaciones previas, éste es nuestro proxy de feminicidios en México: mujeres que mueren agredidas en casa y en donde se especifica la forma de agresión que causó la muerte.

Sabemos que muchos estarán en desacuerdo con la definición, no esperamos menos, y queremos dejar clarísimo que no estamos siendo en lo absoluto dogmáticos. Por el contrario, nos parece un debate urgente.

El propósito de acotar aún más la definición de feminicidios es para encontrar diferencias entre el perfil de éstos y otro tipo de homicidio, y focalizar la luz pública en zonas problemáticas aparte de las ya conocidas, como Ciudad Juárez y el Estado de México.

Paso 3: Identifique el perfil de víctimas de feminicidios

Entre 2006 y 2012 existen razones para creer que mataron a 4 mil 306 mujeres en México por el simple hecho de ser mujer.

La tasa de feminicidios a nivel nacional, contrario al total de homicidios de mujeres, se ha mantenido relativamente constante desde 2006, en 1.2 feminicidios por cada 100 mil mujeres.

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Ellas se diferencian del resto de las mujeres asesinadas en varios aspectos. La tasa más alta de homicidios contra mujeres ocurre principalmente entre la edad de 15 a 29 mientras que en feminicidios ocurre entre las mujeres mayores de 45 años y es considerablemente menor. Las mujeres que cuentan con primaria incompleta son las principales víctimas tanto de feminicidios como homicidios, aunque son proporcionalmente más (cerca de 3%) en el primer caso que en el segundo.

Asimismo, las víctimas de feminicidios incluyen a más mujeres casadas, más viudas y menos solteras.

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De nuevo, encontramos diferencias en cómo las matan. Una proporción mayor de las víctimas de feminicidio mueren ahorcadas, por maltrato, por sustancias tóxicas o por un objeto con o sin filo, y menos de ellas mueren por arma de fuego.

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En suma, respecto al resto de mujeres asesinadas, las víctimas de feminicidio, como las definimos aquí: tienen mayor edad, menor escolaridad, están casadas o son viudas y su muerte implicó mayor contacto y crueldad.

Paso 4: Analice la geografía de feminicidios

El estado con la tasa de feminicidios promedio más alta fue Chihuahua con 4 feminicidios por cada 100 mil mujeres, seguido por Guerrero (2.01), Nayarit (1.67), Baja California (1.72), Oaxaca (1.49), Tamaulipas (1.46), Durango (1.45) y el Estado de México (1.32).

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Si lo comparamos con la tasa de homicidios de mujeres, Chihuahua con 15.2 mujeres asesinadas por cada 100 mil mujeres también es el estado con la tasa promedio más alta. Siguen Guerrero (8.4), Durango (5.9), Baja California (5.5), Nayarit (5.3) y Sinaloa (5.07).

Y si agregamos el factor de tiempo, los crecimientos en la tasa de feminicidios se concentran en Colima, Guanajuato, Jalisco, Quintana Roo y Tlaxcala.

En Colima la tasa pasó de 0.44 a 1.02 entre 2010 y 2011, lo que equivalió a un crecimiento porcentual de 133%. Lo mismo en Guanajuato, de 2010 a 2011 la tasa creció 183 puntos porcentuales.

Los feminicidios en Tlaxcala han sido un poco volátiles. Pasó de una tasa de 0.16 a 1.24 entre 2006 y 2007 (creció 656%), subió ligeramente en 2008, bajó en 2009 y 2010 y para 2012 volvió crecer a una tasa similar, de 1.27 por cada 100 mil mujeres.

Por su parte, 2012 fue el año más violento en feminicidios en Quintana Roo y Jalisco, en ambas entidades la tasa creció 366 y 112 puntos porcentuales respectivamente entre 2011 y 2012, quedando en 1.4 feminicidios por cada 100 mil mujeres.

Por supuesto, el Estado de México es la entidad que reportó el mayor número de feminicidios con 689 casos entre 2006 y 2012, dado su tamaño poblacional.

A nivel municipal, así se vería México si mapeamos la tasa promedio de feminicidios de 2006 a 2012. Verán que la problemática es mucho más dispersa de lo que originalmente se creía, y aunque se empalma con violencia generalizada en algunas zonas, en otras queda claro que se trata de fenómenos distintos.

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Ahora bien, si nos quedamos únicamente con municipios de 10 mil mujeres, los 20 municipios con las tasas más altas de feminicidios por cada 100 mil mujeres promedio son: Arcelia (GUE) de 10.17, Ocotlán de Morelos (OAX) de 8.17, Cuauhtémoc (DF) de 8.11, Bocoyna (CHH) de 7.27, Guachochi (CHH) de 7.12, San Pedro Pochutla (OAX) de 7.01, Huatla de Jiménez (OAX) de 6.48, Badiraguato (SIN) de 6.02, Ciudad Juárez (CHH) de 5.7, Arteaga (MIC) de 5.5, Copainalá (CHA) de 5.49, San Pedro Mixtepec Dto. 22 (OAX) de 5.34, Santiago Pinotepa Nacional (OAX()de 5.23, Tehuipango (VER) de 5.07, Malinaltepec (GUE) de 4.97, Teloloapan (GUE) de 4.92, Nuevo Casas Grandes (CHH) de 4.77, Guerrero (CHH) de 4.73, Tlapa de Comonfort (GUE) de 4.71, Villa de Tututepec de Melchor Ocampo (OAX) de 4.36.

Paso 5: Sepa lo que no sabe

Sabemos que la medida que proponemos no es perfecta, pero creemos que es más precisa. Por supuesto, creemos que la medida debe perfeccionarse y para ello necesitamos que los datos de reportes de médicos legistas (usados aquí) incorporen información de las averiguaciones previas generadas por las procuradurías estatales, y claro, que los hagan públicos.

Junto con la información sobre características de la víctima y el modo de su asesinato se deben reportar datos sobre la relación de la víctima y su agresor, y la razón del homicidio. Mientras no generemos y mezclemos ambas fuentes, será imposible medir con exactitud los feminicidios en México.

Sí se puede hacer; tomen el caso de Nueva York a quienes se les conoce como “data-driven police”. Empecemos por lo local, usemos al DF u otra zona urbana como inicio y, de funcionar, generemos protocolos y apliquemos la metodología en el resto del país. En ello tenemos nosotros y tienen las procuradurías estatales mucho que aprender de organizaciones dedicadas a la defensa de derechos de las mujeres.

Nuestra aportación, de haberla, es generar datos que capturen con mayor precisión, dada la información disponible, la ocurrencia de feminicidios y su distribución. No queremos contar menos feminicidios, queremos más datos para contarlos mejor.

 

Para consultar los datos, puedes dar clic en esta liga.

@Data4mx

 

 

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Comentarios
  • Chaos Sorcerer

    De 2006 a 2012, el 89.65% de los homicidios fueron hacia hombres. Tan sólo el 10.35% fueron mujeres. Según sus estimaciones de ese 10.35% de mujeres, sólo el 31.64% pueden ser considerados (con una relativa base sólida) feminicidios. Quiere decir que del total de homicidios ocurridos en México en dicho periodo, sólo el 3.65% de ellos fueron feminicidios. Pero inclusive aunque EN PROPORCIÓN el número de hombres que mueren a manos de un “masculicidio” fuera menor al número de mujeres que mueren a mano de un feminicidio, aún así existe una alta probabilidad de que el número de “masculicidios” se presente en un porcentaje mayor que el número de feminicidios dentro del total de los homicidios.

    Nadie parece abordar la problemática de ¿por qué los hombres son asesinados 9 veces más que las mujeres?, ¿eso no puede acaso deberse a razones de género? ¿Por qué [email protected] feministas no exigen cuotas de género en los homicidios? Supongo que las mujeres no quieren igualdad si eso implica desfavorecerles. La realidad es que con cifras tan alarmantes y tan desproporcionadas, no podríamos decir que el mundo es controlado por un patriarcado y que las mujeres son unas súper victimas, a mi parecer, hay cuestiones que >hoy< desfavorecen a ambos géneros y ninguno puede ser la víctima si ambos salen perdiendo, así que dejen de victimizar a la mujer y convertir al hombre en un ser lleno de privilegios ficticios, porque con cada "privilegio" que tiene un hombre, hay cifras como estas que emparejan las cosas.

    P.D. Hace falta realizar pruebas estadísticas que determinen si dichas diferencias son realmente significativas. Porque sí, en porcentajes se ve todo bonito, pero quizá estadísticamente no haya realmente una diferencia como tal.