Lo que tú crees vs los datos sobre accidentes

Entre 1994 y 2014 el número de coches pasó de 12 millones a 38 millones; sin embargo, el número de accidentes pasó de 20 a 10 por cada 1000 vehículos. Quizás nuestras concepciones sobre accidentes automotrices en México están equivocadas.

Por: Carolina Torreblanca (@caro_whitetower) y Adrián Lara (@adrianlgara)

Si en México nos es difícil confiar en los demás, entonces podemos encontrar el mejor ejemplo de ello en la escasa fe que parecemos tener en la educación vial. Y quién podría culparnos por nuestro escepticismo hacia los demás y hacia sus habilidades al volante cuando diariamente presenciamos en las calles las maniobras más insólitas que logran romper todo el reglamento de tránsito en un par de minutos. Nos angustia pensar que día con día debemos circular junto con todas esas personas, en quienes encontramos una incompetencia tal que no dudamos que en cualquier momento puede provocar un accidente vehicular en el que nosotros mismos también nos veamos involucrados.

Al mismo tiempo que caen presa de la angustia, muchas personas se reconfortan pensando que la sabiduría popular y su propia experiencia les han brindado suficiente información para reducir sus posibilidades de sufrir un accidente. Esto se debe a la existencia de predictores “populares” que pronostican en qué momentos, en qué situaciones, o incluso con qué conductores es más factible observar un incidente de tránsito. Estos predictores brindan una “guía” que nos aconseja evitar ciertas acciones, como manejar de noche, conducir durante los fines de semana, o con un chilango al volante. Esto permite que nazcan mitos acerca de la forma en la que se maneja en un país en donde, según se dice, hay cada vez más coches, más accidentes, y como consecuencia, más víctimas. A continuación, enlistamos algunos de estos mitos más comunes y los ponemos a prueba con datos. Triste para nosotros, la mayoría resultan ser falsos.

Mito 1: Más coches, más accidentes

Desafortunadamente, la sabiduría popular es víctima de sesgos, datos incompletos, y estereotipos. El más grande de ellos es la relación positiva entre el número de coches y el número de accidentes; es decir, a mayor número de vehículos en circulación, se espera un mayor número de accidentes. Según cifras oficiales del INEGI, actualmente en México se encuentran registrados aproximadamente 40 millones de vehículos. Esta cifra ha crecido, en promedio, a un ritmo de 12.74 % de manera constante durante los últimos 17 años, con lo cual el número de vehículos se ha triplicado desde 1997. Pero a pesar de ello, la frecuencia de los accidentes de tránsito en nuestro país se ha desplomado en los últimos 10 años; llegando a observarse una tasa de solo 10 accidentes por cada 1000 vehículos en 2014.

Este es el primer error de la intuición popular, pues no solo no existe la supuesta relación positiva, sino que de hecho los datos parecen apuntar a que en los últimos años ha existido una relación negativa entre ambas variables. Una mejora sustancial en las habilidades de los conductores, mejores coches, mejor educación vial, o caminos más seguros podrían explicar esta peculiar tendencia; la realidad termina por ser una misma: podemos circular por las calles con una mayor sensación de seguridad que en los finales de los años 90 o los principios de los años 2000.

Ligado al crecimiento del parque vehicular también se encuentra el mito que señala un supuesto aumento en las muertes por accidentes automovilísticos como consecuencia de dicho crecimiento. Este es otro mito que los datos desmienten, porque no solo la tasa de accidentes se ha reducido en los últimos años, sino que la tasa de accidentes mortales ha experimentado un decremento similar. Los registros muestran que solo el 2 % de los accidentes de tránsito implican la muerte de algún conductor, pasajero, peatón, o ciclista y este porcentaje se ha mantenido constante durante los últimos 17 años.

Al mismo tiempo, la tasa en este tipo de accidentes se ha reducido notoriamente: en 2014 la tasa fue casi igual a un accidente mortal por cada 1000 automóviles registrados, una mejora significativa considerando que en 1997 la tasa era de 5 accidentes mortales por cada 1000 vehículos registrados. En este mismo lapso, la tasa de accidentes con heridos se redujo a más de la mitad hasta llegar a observarse una tasa de 80 accidentes con heridos por cada 1000 vehículos registrados en 2014.

La relación entre muertos y heridos muestra una curiosa relación: la reducción entre ambos no es simultánea, mientras que de 1997 a 2003 se redujeron notablemente muertes, los heridos permanecieron casi constantes; en contraste, de 2004 a 2011 la tasa de muertes se mantuvo estable, mientras que la tasa de heridos cayó dramáticamente; sólo entre 2012 y 2014 cayeron ambas de modo similar.

Mito 2: Es más peligroso circular de noche

“¡No manejes de noche porque es más peligroso!”, se nos aconseja. Ya sea por mala iluminación o porque es más probable que haya conductores borrachos, la noche se nos presenta como mucho más peligrosa para circular. Hablemos entonces de horarios. Según los datos registrados, manejar de noche en general no es más peligroso. Los horarios más peligrosos para conducir son de hecho el mediodía y el espacio entre las 14:00 y 18:00 horas; es dentro de estos intervalos en donde las tasas de accidentes más altas se han registrado desde hace ya casi dos décadas. El horario nocturno no llega ni al segundo lugar en términos de riesgo, pues el espacio entre las 12 y 18 horas es seguido de cerca por el horario matutino, de entre 6 de la mañana hasta el mediodía, que registra las segundas tasas de accidentes más altas.

A favor de la sabiduría popular encontramos que las tasas de accidentes mortales durante los horarios nocturnos en efecto tienen un despunte durante los fines de semana. Es decir, las tasas de accidentes que implican la muerte de uno o más individuos son por lo general más altas durante los fines de semana. A pesar de ello, la tasa de accidentes más alta fue registrada en el horario de 12:00 a 18:00 horas de los días entre semana de 1997, con 0.067 accidentes mortales por cada 1000 vehículos.

Es interesante ver gran salto de accidentes mortales entre medianoche y las 6 am durante los fines de semana que hubo en 2008. A excepción de este año, incluso donde se refiere a accidentes mortales y en fin de semana, es más seguro manejar en la madrugada que en la tarde.

Pero el horario es un predictor manco si no se considera simultáneamente el día de la semana en nuestros cálculos de riesgo. Las tasas de accidente se comportan de manera distinta dependiendo de si nos situamos en los días de fin de semana, o si en cambio nos situamos en los días de entresemana. La tasa de accidentes más alta sigue encontrándose en el intervalo entre las 12:00 y 18:00 horas en ambos casos, pero las diferencias en las tasas entre los demás horarios se reducen cuando se trata de los fines de semana. Asimismo, las tasas de accidentes de los horarios nocturnos son más altas durante los fines de semana que durante los días entre semana; lo cual no es sorprendente si consideramos que por lo regular el calendario laboral entre semana no es conocido por permitir disfrutar de la vida nocturna como sí lo es el fin de semana.

Los registros también permiten generar predictores más exactos, pues revelan que es en los meses o días festivos en donde es más probable encontrar grandes acumulados de accidentes vehiculares. Caso icónico es el mes de diciembre, en donde desde el inicio de mes hasta el día de navidad hay un acumulado histórico de 500,000 accidentes en 17 años, un promedio de 1,176 diarios cada año. Lo mismo sucede en otros días representativos del calendario nacional como son el Día de Independencia, el de los Fieles Difuntos, el de Todos los Santos, o incluso el Día de las Madres en donde existe un promedio histórico de 1,235 accidentes en cada uno de estos días. Más curioso aún, un día casi festivo -pero no oficial- muestra una tendencia estable durante los últimos años: las quincenas de cada mes. En cada una de estas quincenas ocurren en promedio 1,235 accidentes también.

Mito 3: Los chilangos son unos cafres

No es ninguna sorpresa que entre los defectos que la provincia encuentra en la capital se cuenta una supuesta carencia de educación vial. El “chilango” es concebido como un energúmeno al volante que no merece ninguna confianza cuando de manejar se trata. Los datos revelan que la Ciudad de México muestra una conducta errática en sus tasas de accidentes, en donde por 12 años las tasas subieron y bajaron sin ningún patrón aparente; pero de hecho, aun con esta conducta errática la capital ha mantenido en todo momento tasas más bajas que las nacionales. De igual forma, en los últimos 5 años la capital ha podido mantener una tendencia a la baja en sus tasas hasta llegar en 2014 a una tasa de 3 accidentes por cada 1000 vehículos; recordemos que, en este mismo año, la tasa nacional fue de 10 accidentes por cada 1000 vehículos. Puede ser que los chilangos sean unos cafres, pero de serlo, eso no los hace más propensos a accidentarse.

Los datos de los registros de accidentes parecen señalar que esta mala fama al volante debería ser ostentada por otros estados de la República como Nuevo León, Chihuahua, Campeche, o Querétaro. Todos estos estados registran altas tasas de accidentes durante los últimos 6 años, tasas que -por cierto- son incluso 2 veces más altas que las tasas nacionales.

Mito 4: Los jóvenes tienen más accidentes

Pero la sabiduría popular un gran punto de redención: la desconfianza hacia los jóvenes y su inexperiencia detrás del volante. Los registros muestran que de los 70 millones de accidentes que se registraron entre 1997 y 2014, casi el 35 % fueron provocados por personas entre 18 y 25 años. Mientras que su peso poblacional es del 20 %, este es el único proxy para acercarnos a la proporción de jóvenes entre el total de automovilistas. Mientras tanto, los otros 6 grupos de edad por arriba de los 25 años fueron responsables -cada uno- de entre 12 % y 6 % de los accidentes, mientras que en cada uno de estos grupos existe un peso poblacional de entre 3 % y 7 %.

Ahora bien, no conocemos la edad de 10 % de los responsables porque nunca respondieron ante las autoridades. Pero aun si supusiéramos que todos los responsables fugados pertenecieran a un solo grupo de edad por arriba de los 25 años, el segmento de 18 y 25 años seguiría manteniendo un margen de responsabilidad de por lo menos el 10 %.

Contrario a lo que muchos pensábamos, la Ciudad de México no es la meca del caos vehicular, y de hecho se ha logrado mantener una tendencia a la baja en la tasa de accidentes vehiculares. De igual forma, los datos desmienten muchas creencias del imaginario colectivo mexicano: no chocamos tanto durante las noches, ni durante los fines de semana, ni tampoco los capitalinos son esos seres barbáricos e imprudentes que concebimos, y probablemente sufran menos accidentes que el mexicano promedio. Las madrugadas de fines de semana no son tan peligrosas como pensábamos, por el contrario, circular durante las quincenas en el horario de la tarde es lo que nos debería de preocupar. Y los dos mitos con soporte parcial en los datos son el papel preponderante de los jóvenes como los principales responsables de los accidentes de tránsito junto con la mortandad más alta de los horarios nocturnos, pero solo durante los fines de semana.

Más allá de los mitos, la realidad que los datos sí muestran es que desde 1997 hasta 2014 se acumularon más de 7 millones de accidentes en los que han muerto 104 mil personas y otras 2 millones han resultado heridas. Tan sólo en el último año para el que tenemos datos, 2014, hubo 380 mil accidentes con 4700 muertos y 118 mil heridos. A pesar de la visible caída en la tasa de accidentes automovilísticos que pasó de 20 en 1997 a 10 accidentes por cada mil vehículos registrados en 2014, cada año aún mueren en promedio 6000 mexicanas y mexicanos por accidentes terrestres, con una tasa que muestra que por cada 1000 accidentes, hay por lo menos 14 víctimas fatales.

Nota Metodológica: Para este blog usamos datos de vehículos de motor registrados y de accidentes de tránsito terrestres, ambos publicados por el INEGI. Puedes descargar los datos aquí

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