¿Cómo se erradicaría la pobreza extrema en 10 años?

Desde 2010, la pobreza extrema ha disminuido 16 % cada 2 años en promedio; a este ritmo el porcentaje de pobres extremos en el país no será menos de 1 % de la población sino hasta 2040.

Por: José Merino (@PPmerino) y Carolina Torreblanca (@caro_whitetower)

“Es posible que la pobreza extrema en menos de una década pueda ser totalmente combatida y desaparecer de nuestra realidad social”, dijo el presidente Enrique Peña Nieto en su cuenta de Twitter con motivo de su 5o informe de gobierno. Es cierto que el porcentaje de la población al que el CONEVAL cataloga como “en pobreza extrema” es el más chico desde 2010. En 2016 al 7.4 % de la población se le consideraba como pobre extremo, mientras que en 2010 el porcentaje era de 11.3 % de la población. ¿Esto significa que lo que dice el presidente es cierto y en menos de 10 años puede desaparecer la pobreza extrema del país? No… pero si el gobierno destinara $ 3 mil 800 millones de pesos al mes al combate a la pobreza extrema, entonces podría desaparecer hoy mismo.

¿Cómo se mide la pobreza en México?

Para entender por qué la respuesta es un “no”, vale la pena explicar rápidamente como mide CONEVAL la pobreza. Se cataloga como pobre extremo a cualquier persona que cumpla simultáneamente con dos condiciones: que tenga ingresos mensuales que no sean suficientes para comprar una canasta alimentaria básica (en 2016 eso significaba que una familia rural ganara menos de $ 933.20 por persona y una familia urbana menos de $ 1310.94 por persona) y que además presente al menos tres carencias sociales de las seis que mide CONEVAL: rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, acceso a los servicios básicos de la vivienda y alimentación.

A su vez, un pobre moderado tiene que tener un ingreso insuficiente para comprar una canasta básica, que incluye además de los alimentos otras necesidades básicas como transporte, ropa, calzado y artículos de limpieza (en 2016 fue de $2660.4 para las personas urbanas y $1715.57 para rurales) además de tener por lo menos una de las seis carencias.

Cuando una persona cumple con sólo uno de los dos requisitos, por ejemplo, tiene un ingreso suficientemente bajo como para ser pobre moderado pero no tienen ninguna carencia, se le considera “vulnerable por ingresos”, no pobre. Si ocurre lo inverso, tiene al menos una carencia, pero su ingreso rebasa la línea de bienestar se le califica como “vulnerable por carencias”. En 2016, 35.9 % de la población estaba en pobreza moderada, 7.6 % en pobreza extrema, 26.8 % vulnerable por carencias sociales, 7 % vulnerable por ingresos y el resto, 22.6 % no era pobre y ni vulnerable. Si la dimensión de carencias sociales se eliminara de la medición, el porcentaje de personas en pobreza extrema casi se duplicaría; el 17.5 % de la población no tiene un ingreso superior a la línea de bienestar mínimo.

¿Cómo ha cambiado la pobreza extrema en siete años y cómo se va a ver en 10 años?

Si tomamos las últimas cuatro mediciones de pobreza con esta metodología, desde 2010 hasta 2016, una cada dos años, vemos que la pobreza extrema ha disminuido en cada medición. Para la pobreza extrema, en promedio cada dos años el porcentaje es 16.3 % menor que el de la medición anterior. La disminución más grande ocurrió entre 2014 y 2016, cuando bajó de 9.5 % de la población a 7.6 %, es decir, un cambio porcentual de 20 %, mientras que el cambio más pequeño ocurrió entre 2012 y 2014, cuando bajó de 9.8 % a 9.5 %, es decir un cambio porcentual de 3 %. Es importante notar que en 2015 el INEGI cambió la metodología con la que miden el ingreso y, si bien estimaron un modelo para hacer comparables las cifras de 2016 con años anteriores, esto necesariamente añade incertidumbre.

Si cada dos años el porcentaje de personas en pobreza extrema fuera 16.3 % menor, el cambio promedio que ha habido hasta ahora, en 2026 el 3.1 % de la población estaría en pobreza extrema. Según estimaciones poblacionales de CONAPO esto significaría que aún habría 4 millones de habitantes pobres extremos.

Quizás estamos siendo poco optimistas, podrían decirnos; si logramos que el porcentaje de pobres extremos disminuyera a una tasa de 20 % entre 2014 y 2016 ¿por qué no podría volver a pasar? Pues ni así alcanza; aún si repitiéramos la “hazaña” cada dos años, en 2026 el 2.5 % de la población sería pobre extremo.

¿Y si caemos en el pesimismo de pensar que sólo se lograra reducir el porcentaje 3? 1 % cada dos años, como ocurrió entre 2012 y 2014? Entonces el porcentaje en 2026 podría ser de 6.5 % de pobres extremos.


Para que lo que EPN tuiteó se volviera verdad, el porcentaje de pobres extremos tendría que disminuir a una tasa de 63 % cada dos años de aquí al 2026, algo que parece sinceramente poco factible.

¿Cuánto costaría acabar con la pobreza extrema hoy?

Probablemente la pobreza extrema no va a desaparecer en 10 años como dijo el presidente, pero si quisiéramos acabar con ella hoy ¿cuánto costaría? Como sabemos hay dos maneras para que una persona que está en pobreza extrema deje de estarlo: que su ingreso aumente lo suficiente para que le alcance para la canasta básica alimenticia o que tenga menos de tres carencias sociales.

Supongamos primero que optamos por elevar el ingreso de todas las personas en situación de pobreza extrema lo suficiente. Hay que recordar que, dependiendo de si vive en una localidad urbana o rural, el ingreso que necesita una persona para no calificar como pobre extrema varía.

De los 9.4 millones de pobres, el 53 % vive en zonas rurales y el 47 % en zonas urbanas. Si sumamos el ingreso que le faltaría a cada una de estas personas para apenas rebasar el mínimo requerido y ya no ser considerados pobres extremos, resulta que, si se destinaran 1 mil 866 millones de pesos a los pobres rurales y 1 mil 932 millones a los pobres urbanos – es decir un 3mil 798 millones de pesos mensuales – se terminaría con la pobreza extrema en el país.

Muchísimo dinero, sin duda, pero para ponerlo en perspectiva:

– Con los 10 mil millones que gastó el gobierno federal en publicidad oficial según este informe de FUNDAR hubiera alcanzado para casi tres meses de 0 % de pobres extremos.
– Con los 7 mil 670 millones de pesos desviados por empresas fantasmas, para casi otros dos meses sin pobreza extrema.
– Y con los 60 mil millones que la Auditoria Superior de la Federación sospecha que se pudieron haber malversado durante la administración de Duarte, alcanza para un año y cuatro meses sin pobreza extrema.

Esta, por supuesto, no suena como una solución a largo plazo. Aunque los gobiernos rutinariamente y con mucho éxito hacen transferencias a grupos particularmente vulnerables, como adultos mayores; madres solteras o estudiantes de prepa, acabar con la pobreza usando un esquema de transferencias tan personalizadas de tal magnitud es probablemente imposible, tal vez indeseable, y claramente insostenible.

La discusión tiene que ir por otro lado. La pregunta que nos deberíamos estar haciendo es ¿qué está pasando en el país que, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en 2016 el 17 % de la población ocupada ganaba dos salarios mínimos o menos a pesar de trabajar entre 35 a 48 horas a la semana?

No queremos un programa masivo de transferencias, pero ¿qué tienen que pasar en un país para que los ingresos de las personas naturalmente rebasen esta línea de bienestar mínimo?

¿Atacando las carencias?

Otra alternativa para acabar con la pobreza extrema sería asegurarse de que nadie tenga tres carencias sociales o más. ¿Qué tan factible es esto?

El 58 % de los pobres extremo tiene exactamente tres carencias, lo que quiere decir que, si se remedia tan solo una de las carencias de casi el 60% los pobres extremos, dejarían de serlo. Sumidos en un esquema de muchas carencias, por otro lado, está el 1.2 % de los pobres extremos que tiene 6 carencias; para sacar a estas personas de la pobreza extrema tendríamos que remediar al menos 4 de ellas.

La carencia más común de los pobres extremos es por seguridad social, es decir, son personas que no están afiliadas al IMSS, ISSSTE, o similar, o que no tienen servicios de salud, que no tienen AFORE o que no cuentan con incapacidad por maternidad, enfermedad o accidente.

Lo menos frecuente es que alguien sea pobre por carencia a servicios de salud. Esto en buena medida se debe a la existencia del Seguro Popular.

Calcular los costos de remediar las carencias necesarias tal que ya no hubiera pobreza extrema es un proceso complicado, por cómo se construyen los indicadores y porque estimar esos costos para, por ejemplo, proveer una vivienda con servicios y suficientemente espaciosa resulta complicado. Pero simplifiquemos un poco; ¿a cuantas personas podríamos sacar de pobreza extrema si elimináramos una de las carencias?

Si desapareciera una sola carencia, las únicas personas que dejarían de ser pobres extremos gracias al cambio son las que tenían exactamente tres carencias antes y una de ellas era la que desapareció.

Como vimos, de los 9.3 millones de pobres extremos, casi 5 millones y medio tienen solo tres carencias. De estos 5 millones y medio, el 20 % tiene carencia de acceso a la salud, por lo que, de afiliarse al Seguro Popular, dejarían inmediatamente de calificar como pobres extremos. Esto significaría que el porcentaje de mexicanos en pobreza extrema sería de 6.8 %.

Si desapareciera la carencia por rezago educativo, lo que significa que todas las personas estudiaran al menos educación básica, en lugar de 7.4 % de pobres habría 6 %; 2 millones menos de pobres extremos. Si todas las viviendas del país contaran con los servicios básicos necesarios; luz, agua, drenaje, 3 millones 600 mil personas menos serían pobres extremos; 4.7 % de los mexicanos en lugar de 7.4 %. Si la informalidad desapareciera y todos los trabajadores mexicanos contaran con atención médica por prestación laboral, incapacidad por enfermedad accidente o maternidad y recibieran SAR o AFORE, junto con ella desaparecería la carencia por acceso a la seguridad social; de un momento a otro habría 5 millones menos de pobres extremos menos en el país, solo 3.5 % de la población. No es el 0% que vaticinó Peña Nieto, pero no estaría nada mal.

 

@data4mx

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