La catástrofe humana en las estaciones migratorias

Lo que está sucediendo al interior de las garitas y estaciones migratorias del INM es una verdadera catástrofe humana, ocasionada principalmente por la falta de reconocimiento del gobierno de la condición de detención y su aversión a implementar alternativas a la misma; la extralimitación del tiempo permitido al INM para resolver la situación migratoria, y los obstáculos para que las organizaciones de la sociedad civil realicen actividades permanentes de monitoreo.

Por: Araceli Ávila

 

“[…] a mí no me hables de reglamentos, porque si estás aquí es por haberlos roto; aquí cometiste un delito: entraste a mi país de ilegal y no tienes derechos”.

*Agente de migración a un migrante.

 

Este es el testimonio de un joven migrante que se encontraba “alojado” en una estación migratoria. El término “alojado”es el eufemismo que el Instituto Nacional de Migración (INM) utiliza para nombrar las detenciones en las garitas y estaciones migratorias. En México, el tránsito por el país no es un delito, la estancia irregular o indocumentada se considera una falta administrativa, por lo tanto, no tiene cabida el “entraste a mi país de ilegal y no tienes derechos” que las y los agentes de migración utilizan para intimidar al migrante. La frase debe de ser considerada como una forma de represión y opresión.

Las palabras del joven describen una de las variaciones de respuesta que reciben las personas que exigen a los agentes de migración el cumplimiento de sus derechos básicos estipulados en la legislación migratoria de México. Algunos de estos derechos son solicitar una llamada a familiares o personas de confianza, solicitar y recibir atención consular, recibir información sobre su proceso, tener una entrevista con el área de jurídica de la estación o con organizaciones de derechos humanos, recibir atención médica o psicológica oportuna y eficaz, o iniciar una solicitud de refugio o asilo en el país. Sin embargo, en la mayoría de los casos, que las y los agentes de migración cumplan alguno de estos derechos es un proceso extenuante en el que prácticamente nunca se obtiene respuesta; ni siquiera cuando se trata de derechos de convivencia interna en las estaciones, como solicitar material para actividades recreativas, pedir enseres de aseo personal o exigir que por razones de salud se sigan las indicaciones de la dieta alimenticia.

Ante este panorama vale la pena preguntar: ¿cuáles son y cómo se aplican los controles de confianza y las capacitaciones que el Instituto debe brindar a su personal? En el Diagnóstico sobre el Instituto Nacional de Migración que publicó la Dirección de Migración y Derechos Humanos (DMDH) de Insyde se puede encontrar un análisis exhaustivo sobre la falta de transparencia en la selección del personal, que a su vez agrava la falta de compromiso con los derechos de la población migrante.

Asimismo, el Observatorio de Migración de la DMDH documentó en el periodo de junio a diciembre de 2013 en la Estación Migratoria de Iztapalapa que el 12 por ciento de las personas entrevistadas aseguró haber sufrido violaciones a sus derechos mientras se encontraba en una garita, es decir, antes de ser trasladadas a una estación migratoria. Por su parte, el 35 por ciento afirmó haber sufrido violaciones a sus derechos dentro de dicha estación migratoria y sólo el 18.8 por ciento denunció los hechos ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) o ante el INM. El resto decidió no denunciar ante las amenazas e intimidaciones o porque no tuvieron asesoría oportuna sobre la forma de ejercer sus derechos. “Acá pasan cosas y uno no debe decir nada”, se alcanzó a escuchar en las entrevistas realizadas por el equipo de la DMDH.

Lo que está sucediendo al interior de las garitas y estaciones migratorias del INM es una verdadera catástrofe humana, ocasionada principalmente por: 1) la falta de reconocimiento del gobierno de la condición de detención y su aversión a implementar alternativas a la misma; 2) la extralimitación del tiempo permitido al INM para resolver la situación migratoria: hasta 90 días en casos extraordinarios que son calificados como tal de forma discrecional, aunque se han documentado casos de detención por más de un año, y 3) los obstáculos para que las organizaciones de la sociedad civil realicen actividades permanentes de monitoreo.

No es un secreto. La CNDH ha calificado los hechos violatorios más recurrentes del personal del Instituto: detención arbitraria, retención ilegal, omisiones jurídicas, tratos crueles, inhumanos y degradantes, omitir brindar atención médica, la falta de la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficacia en el desempeño de las funciones, empleos, cargos y comisiones del INM son acciones u omisiones que trasgreden los derechos de las y los migrantes y de sus familiares, mismas que quedan impunes por el miedo a denunciar, por lo engorroso que resultan los trámites administrativos, por la falta de investigación y por la falta de sanciones efectivas sobre quienes las perpetran.

La realidad es que las personas migrantes aseguradas por el INM son potenciales víctimas y testigos de tortura, discriminación, acoso sexual, hostigamiento, tráfico de drogas, extorsión, robo de pertenencias y falta de protección y auxilio conforme a sus derechos, los derechos humanos, sin distinción de sexo, género o edad.

 

* Araceli Ávila es investigadora de la Dirección de Migración y Derechos Humanos de Insyde.

 

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