Violencia armada y policía en México

Con todo y el blindaje legislativo e internacional, las armas abundan en nuestro país. Estimaciones académicas señalan que anualmente entran 250 mil armas de fuego de manera ilegal desde Estados Unidos, mientras otros estudios indican que existen 24 millones de armas en nuestro país.

Por: Paulina Arriaga Carrasco

Perder la vida es la consecuencia más atroz de la violencia armada. En 5 años (2009-2013) murieron en México más de 80 mil personas por homicidios con armas de fuego, 44 por día. El 66% de los homicidios en el país se cometieron con este tipo de armas, en Europa ese porcentaje es de solo 13%, en África 28%, y el promedio mundial 41%.[i]

Lo paradójico es que México tiene una legislación restrictiva en cuanto a la posesión de armas y es parte de todos los instrumentos internacionales existentes que velan por el control de las mismas. Digamos que, en el ámbito formal, México cumple con los requisitos del Estado aplicado y responsable.

Con todo y el blindaje legislativo e internacional, las armas abundan en nuestro país. Estimaciones académicas señalan que anualmente entran 250 mil armas de fuego de manera ilegal desde Estados Unidos,[ii] otros señalan que existen 24 millones de armas en nuestro país.[iii] Pero ¿de dónde vienen estas armas? Se tiene certeza que el 70% de las que son aseguradas y rastreadas por el gobierno mexicano provienen de EUA.[iv] Aunque el tráfico ilegal desde el norte es claramente un problema, no todas las armas “nos llegan desde allá”.

La debilidad institucional, corrupción e impunidad en el país también ponen su granito de arena. Entre 2006 y 2014, más de 17 mil armas de fuego fueron reportadas como perdidas o robadas por las policías,[v] más de 150 por mes. Para dimensionar, comparemos esta cifra con el número (aceptado oficialmente) de armas involucradas en el operativo Rápido y Furioso: en 5 años se traficaron -con la anuencia del gobierno de EUA- más de 2 mil armas de fuego.

La cifra incluye las armas perdidas o robadas a las Secretarías de Seguridad Pública y Procuradurías estatales, así como a la PGR, Policía Federal, CISEN y al Servicio de Protección Federal. Se debe considerar que el nivel de irresponsabilidad no es homogéneo, sólo el Distrito Federal, el Estado de México, Guerrero, Durango y las instituciones federales aportan el 50% del total de las armas desaparecidas. A nivel federal la PGR y la Policía Federal se llevan las palmas, han perdido 470 armas cada una.

¿Si no podemos controlar las armas legales, de las que existen registros y que llegaron a México bajo la supervisión de Sedena, cómo podremos combatir el tráfico ilegal?

Sedena tiene bien identificado el problema. En 2014, el entonces director del Registro Federal de Armas de Fuego y Explosivos, el general Juan de Dios Bolaños, arremetió contra las policías en un evento público en la UNAM. Comentó que, a diferencia de ellos –el ejército-, las policías no reciben castigos por perder armamento:

[…] a veces nosotros también como autoridades, nos encargamos de vender las propias armas. Es un problema que tenemos aquí luego con las policías […] no sé cómo se les hace tan fácil decir “se me perdieron 20 armas, no encuentro 150 armas” pero se les hace bien fácil.[vi]

Las armas que entran legalmente a nuestro país para las policías no están exentas de ser mal utilizadas (en violaciones a derechos humanos) o de desviarse al mercado ilícito. El desvío de armas y los elementos para el buen manejo de arsenales están señalados en diversos instrumentos internacionales de los que México no sólo es parte, sino que ha impulsado activamente. Lamentablemente la entusiasta participación internacional no se ha visto reflejada en la cotidianidad.

En 2008 México albergó la segunda conferencia de Estados parte de la Convención Interamericana contra la Fabricación y Tráfico Ilícito de Armas de Fuego (CIFTA), en 2010 la reunión del Programa de Acción para prevenir, combatir y eliminar el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos (POA) y en unas semanas será en Cancún la primera reunión de Estados parte del Tratado sobre Comercio de Armas (ATT).

El ATT busca reducir el sufrimiento causado por la violencia armada, uno de sus aspectos fundamentales es prevenir los desvíos de armas legales a usuarios no autorizados. Detrás del optimismo de la existencia de este tratado, que sin duda es histórico, los mexicanos nos topamos con una realidad extremadamente compleja de atender. Estos desvíos, puedo asegurarlo, no se resuelven con detalles técnicos de mejoras en la seguridad de bodegas o arsenales. La pérdida y robo de armamento es un síntoma más de lo que en este espacio ha escrito Maru Suárez de Garay:

[…] el problema no se centra solamente en conductas “desviadas” −la tesis de la manzana podrida− sino en una serie de prácticas institucionalizadas que son resultado de la forma en que la estructura organizacional de la policía se ha vinculado con el poder político, produciendo las condiciones propicias para la corrupción y el ejercicio de diversas formas ilegales y extra-institucionales de actuación policial.[vii]

La presencia de armas que llegan a manos no autorizadas no sólo depende de la corrupción e impunidad en nuestras fronteras, también de la existente en los cuarteles policiales, y esa es una pieza del rompecabezas poco atendida. Esta realidad conlleva a admitir responsabilidad interna y dejar de pensar que todo el problema proviene del exterior. Sin duda este tema es un punto de convergencia entre quienes se esfuerzan por transformar a las policías y quienes deseamos reducir la violencia armada en México.

Los invito a seguir aquí el trabajo que [Des]arma México y Casede están realizando sobre éste y otros temas en el Observatorio Nacional de Violencia Armada y Género #OVAG.

 

* Paulina Arriaga Carrasco es fundadora y directora ejecutiva de [Des]arma México. Facebook DesArmaMéxico Twitter @desarmamex Colaboraron Vania Ruiz y Dorena Estrada.

 

 

 

 

[i] Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Estudio mundial sobre el Homicidio 2013, p. 6.

[ii] David A. Shirk, et.al.The Way of the Gun: Estimating Firearms Traffic Across the U.S.-Mexico Border, Estados Unidos, Igarapé Institute y Transborder Institute de la Universidad de San Diego, 2013, p.15.

[iii] Eugenio Weigend, Íñigo Guevara, “How many illegal guns are there in Mexico? Probably more than you think”, El Daily Post, 3 de junio de 2014.

[iv] Department of Justice, Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives, Mexico, Estados Unidos, 2015. Consulta aquí.

[v] Respuesta de Seden a solicitud de información, Folio 000700205114

[vi]  Bolaños, Juan de Dios, Mesa de Discusión Tráfico de Armas en México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, auditorio Guillermo Floris Margadant,  26 de junio 2014.

[vii] María Eugenia Suárez de Garay, “Del autoempleo en el mundo policial (Segunda Parte)”, Animal Político, 8 de junio de 2015.

Close
Comentarios