México, el país de la informalidad

La problemática de la informalidad en México no ocupa un lugar central en la agenda pública del país. Los magros resultados que se observan en sus esfuerzos por lograr mayor formalidad se deben principalmente a una falta de unidad de los programas federales y locales.

Por: Ana Moreno (@analiliamoreno) y Jorge Ramírez (@j_ramirezmata)

La economía informal provee más de la mitad de los empleos en México. De acuerdo a la OIT (2014), México cuenta con mayores niveles de informalidad que el promedio de países en América Latina. Por ejemplo: Brasil, Argentina y Ecuador. Si bien el sector informal en nuestro país ha sido una válvula de escape al desempleo y a la pobreza, también es la causa de múltiples problemas económicos y sociales.

Gráfica 1. América Latina: tasas de empleo informal. Año 2013

Fuente: Elaborado por CIDAC con datos de OIT, 2014.
Fuente: Elaborado por CIDAC con datos de OIT, 2014.

La alta tasa de informalidad fomenta la baja productividad, ya que generalmente las empresas informales no son sujetas de crédito y, por ende, no pueden aumentar su nivel de capital por trabajador. La economía informal también facilita el incumplimiento de los derechos laborales. Este tipo de empresas no están obligadas a pagar un salario mínimo, y tampoco tienen que proporcionar las prestaciones mínimas de la ley para sus empleados. Además, las altas tasas de informalidad propician que la carga de impuestos se concentre en tan sólo un pequeño porcentaje de los mexicanos que sí operan formalmente, lo cual reduce la recaudación fiscal y desequilibra las finanzas públicas.

En México, la reducción de los niveles de informalidad obedece principalmente a esfuerzos aislados en políticas públicas. La OIT reconoce que México está trabajando desde varios frentes en la batalla hacia la formalización. Dicho organismo destaca, por ejemplo, la implementación del nuevo régimen de incorporación fiscal, que busca identificar a pequeños contribuyentes informales y permitirles una transición gradual en un período de diez años. También resaltan los procesos de compras públicas, tanto federales como estatales, que incluyen criterios que condicionan la proveeduría a estándares de formalización y profesionalización. Sin embargo, la problemática de la informalidad en México no ocupa en realidad un lugar central en la agenda pública del país. Los magros resultados que se observan en sus esfuerzos por lograr mayor formalidad se deben principalmente a una falta de unidad de los programas federales y locales.

Una política nacional de formalización que privilegiara la eficacia podría integrar los programas hoy dispersos, incluir objetivos y estrategias orientadas para incentivar la formalidad en el largo plazo, y medir el desempeño del esfuerzo en el corto, mediano y largo plazo en vista de realizar ajustes para acelerar la velocidad de los procesos. Además, dicha estrategia de transición hacia la formalidad podría también incorporar, sin temor, programas novedosos acordes con realidades y problemáticas nuevas, como es el caso de la vinculación que existe entre informalidad y fenómenos como la migración o los grupos de jóvenes que ni estudian ni trabajan.

Actualmente, diversos países en América Latina han encontrado soluciones innovadoras para reducir la economía informal, lo cual se presenta como un ejemplo a seguir para México. En algunos casos, como el de Argentina, Brasil y Ecuador, el avance hacia la formalización ha llegado a reflejar disminuciones de doble dígito en los niveles de empleo informal. La mayoría de las intervenciones en los países de América Latina para formalizar el empleo se han enfocado en atender las problemáticas de las PyMEs, impulsar el cumplimiento de leyes fiscales y laborales, y extender la protección social al mayor número de habitantes.

Disminución en la informalidad en México y en los países con
la mayor reducción en la informalidad en América Latina.
Periodo 2003-2012.

Países Uruguay Argentina Brasil Ecuador Rep. Domi. México
Resultados ↓15.1% ↓14.5% ↓13.9% ↓10.8% ↓10.7% ↓0.7%

Fuente: OIT, 2014.

América Latina cuenta con múltiples casos de éxito en la disminución de la informalidad. Ejemplo de ello son los casos de implementación de ventanillas únicas en Argentina, Brasil y Ecuador, los programas de financiamiento a PyMEs con más de un año de operación en República Dominicana, Chile y Costa Rica, así como la promoción de iniciativas empresariales del sector digital en Jamaica. Asimismo, el caso de Chile es emblemático; su programa de sustitución de multas por capacitación a empleadores es una política innovadora que reduce las probabilidades de reincidencia de prácticas ilegales.

En México, la economía informal ofrece deficientes condiciones laborales y cuenta con una limitada productividad por trabajador, lo cual reduce los salarios reales. Además, con los niveles actuales de informalidad, será difícil aprovechar el potencial del nuevo tratado de libre comercio con la región de Asia-Pacífico (TPP), ya que las empresas informales son incapaces de exportar o importar mercancías, registrar patentes, contratar capital humano de alto nivel, o invertir en capacitación para sus empleados. En estas condiciones, ¿cómo se podrá reforzar el Estado de derecho en el sector privado si la mayoría de las empresas no están sujetas a la ley? Si la economía mexicana pretende ser líder en América Latina, se requiere urgentemente acelerar la reducción de la economía informal.

 

* Ana Moreno y Jorge Ramírez son investigadores del @CIDAC.

 

 

Bibliografía:

OIT, 2014a. Panorama Temático Laboral. Transición a la Formalidad en América Latina y el Caribe (2014).

OIT, 2014b. Experiencias recientes de formalización en países de América Latina y el Caribe 2014).

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