Papá Dalí

¿En qué diantres estaba pensando el juez cuando autorizó que los restos de Salvador Dalí fueran exhumados para dar curso a una demanda por paternidad sin mayor prueba?

* Con un abrazo para cada uno de los integrantes de Animal Político.

 

Sólo hay dos cosas malas que pueden pasarte en la vida: ser Pablo Picasso o no ser Salvador Dalí.

Salvador Dalí

 

Sería un desperdicio del lugar común no decir que la de Pilar Abel (vidente, lectora de Tarot y figura de la televisión local de Figueras, aunque ahora la conoce todo el mundo) es una historia surrealista. Más desperdicio aún sería no pedir a quien lea esto que se fondeé el rato con la archiconocida canción de Mecano: “Dalí se desdibuja, tirita su burbuja al desconfiar latidos…”, de manera que, una vez cumplidos los dos clichés con que prácticamente todos los medios han acompañado la nota, ahora sí va la pregunta del millón (surrealista, por supuesto): ¿en qué diantres estaba pensando el Juzgado de Primera Instancia Número 11 de Madrid cuando autorizó que los restos de Salvador Dalí fueran exhumados el 20 de julio pasado, con el fin de dar curso a la demanda por paternidad presentada por una ciudadana que no aportó al caso más pruebas de su afirmación que lo que le dijo alguna vez su mamá (Antonia Martínez, una viejecita de sonrisa muy simpática, actualmente radicada en un asilo de ancianos ubicado también en la catalana ciudad de Figueras), quien una tardecilla cualquiera le confesó que años atrás había vivido una noche de copas -para el caso, obviamente una noche loca- con el autor de pinturas como El gran masturbador y Jirafa en llamas? Sabrá Dios.

El hecho es que -y aquí es donde se pone sabrosa la cosa- una vez que hemos conocido los resultados sobre el examen de ADN practicado a Pilar Abel, su señora madre y al cadáver del pintor respectivamente, será bueno que alguien con visión empresarial instale un puesto de fritangas con sus mesitas afuera del Juzgado 11 que sesionará el próximo 18 de septiembre en la capital española, porque todo el mundo va querer estar ahí…todos menos Pilar, sobre quien hasta el momento pesa la amenaza de hacerla responsable por los altos costos de la exhumación de los restos de quien ahora sabemos no es su papá, más el inmenso cariño con el que la Fundació Dalí planea demandarla por los daños y perjuicios ocasionados a los restos de su patrón, a quien una vez que le retiraron (tras un procedimiento que duró casi cinco horas) la losa de más de una tonelada de peso que le cubría el cuerpo embalsamado, le extrajeron dos molares, un pellizquito de cabello más un trozo de tibia y peroné, procedimiento este último que, dado que la embalsamada llevada a cabo en 1989 por el gironés Narcís Bardalet resultó estar muy bien hecha, implicó retirar las dos piernas endurecídisimas del cuerpo del pintor y después menearle los pies con diversas herramientas, más propias de la industria de la construcción que de la medicina, para también extraerle algunas uñas. Ni Dalí mismo puede imaginarse cómo habrá quedado aquel regadero cuando los forenses finalmente se retiraron al filo de la una de la mañana del Teatro-Museo Dalí donde se llevó a cabo la carnicería, o el desensamble, según se prefiera.

Eso sí, Bardalet declaró emocionado al día siguiente que el bigote de Dalí se mantenía intacto, marcando las 10:10 horas de la eternidad, tal como la última voluntad del artista dispuso.

Para agregarle sazón al asunto, hay que recordar que en 2009 la misma Pilar Abel había demandado al escritor Javier Cercas porque, según ella, el autor se basó en su vida para crear uno de los personajes de la novela Soldados de Salamina, publicada por Tusquets en 2001. El caso fue desestimado por inconsistente y la adivina se quedó sin cobrar los 700,000 euros que pedía para restituir el daño moral que le supuso la divulgación de su historia personal.

Una lástima porque una parte de esa suma le sería hoy de enorme utilidad a la pitonisa: se estima que el costo por la maniobra de exhumación asciende a unos 20,000 euros, que al tipo de cambio vigente al momento en el que esto se escribe equivalen a $424,937 pesos más cincuenta centavos, estos últimos quizá correspondientes al valor de algún tornillo que a alguien se le debe haber caído por ahí.

 

 

@elimonpartido

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