Primeros libros de 2018

Inicia el año, y junto con la caravana de emociones que ya se ve que nos espera, es bueno saber que también va formándose, aquí, la eterna y agradecible caravana de libros

Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca.

Jorge Luis Borges

 

Arranca formalmente el año -aún cuando uno que otro envidiable compatriota todavía disfruta sus vacaciones- y con él la cauda de buenas cosas que leer. Algunas de las obras que mencionaré tuve oportunidad de leerlas durante el período vacacional, y las dos últimas hace tan sólo unos días.

El año se verá signado por la gigantesca efeméride que supone la conmemoración de medio siglo del movimiento del 68. Semilla de muchas causas sin las cuales, sencillamente, no es posible explicar el México contemporáneo, el lugar común establece el 2 de octubre como el día de principio y final de todo aquello. Quizá por eso es importante recordar siempre que están ahí “Los días y los años”, “Días de guardar”, “La noche de Tlatelolco” y tantos otros de obligada lectura historiográfica. A ellos se suma “la pirámide cuarteada”, del monero Luis Fernando: una novela gráfica sobre el 68, ambientada desde la perspectiva de un joven ciudadano que, como el Luis Fernando retratado en ella, se fue enterando de lo que sucedió por aquellos días de forma paulatina, mirando, como testigo de primera fila, las cosas que con el transcurrir de los meses se fueron acomodando -y desacomodando- en torno a uno de los sucesos nodales de la amorfa historia democrática de este país. Lo publica Editorial Resistencia y vale mucho la pena. Ya verán a que se refiere el autor cuando figura una pirámide cuarteada.

La otra tremenda efeméride con la que tendremos que cargar ya por siempre será la del 19 de septiembre. Bien escribió Juan Villoro, palabras más, palabras menos, que somos de la tierra donde un rayo ha caído en el mismo lugar dos veces. Enmarcado en ese estupor, el breve “Zona Cero” de Rafael Pérez Gay constituye un relato animado (pese a todo) y lúcido por la tierra del temblor que todos habitamos. Vecino de La Condesa desde que inició su vida, Rafael esmera su prosa para llevarnos a un paseo que, junto con él recorriendo las calles de la colonia que ha caminado desde que nació, nos lleva también a hacer un recuento de nuestra propia vida con los terremotos que han sacudido nuestra personal ciudad. Útil para aprender y comprender, “Zona Cero” es relevante en la medida de lo que consigna y en la medida también de todo lo que (nos) recuerda, que naturalmente no olvidaremos nunca.

Tatiana Maillard, periodista a la que conozco desde que junto a otros colegas fundamos sucesivamente “la revista” del periódico El Universal -de donde nos vimos forzados a salir gracias a la censura- y posteriormente la entrañable “emeequis”, hace por fin su aparición como escritora y lo hace de la mano de una novela que acaba de publicarse como parte del concurso “Enjambre literario”, una iniciativa creada por la editora Brenda Navarro para promover historias escritas por mujeres. El jurado del Enjambre -formado por Yuri Herrera, Fernanda Melchor y Catalina Ruiz Navarro- eligió “Catálogo de enfermos mentales”, de Marina Aguilar, “El libro de Aisha” de Sylvia Aguilar Zéleny y “Agosto” de Maillard, como las tres historias que los lectores debemos conocer. En lo que conozco los relatos de Marina y Sylvia, puedo decirles que “Agosto” -la historia de un guía de turistas que podría hablar de los monumentos y sitios turísticos de Europa Central con los ojos cerrados- guarda, en su brillante reflexión sobre la condición humana, algo de sinsentido y de tristeza, pero sobre todo de vacío. El vacío que suelen dejar en su lugar las cosas que han sido importantes antes de evaporarse para siempre. La presentan en Casa Tomada (Pachuca 146-A, Condesa) el próximo viernes 19, a las 19:30 horas, Fernando Rivera Calderón, Rafael Cabrera y Alejandra del Castillo.

Finalmente (y no por ello en último lugar) los primeros días del año me dieron para parar una tarde entera en “Los nómadas de la noche”, de Rubén Cortés. Reflexiones sobre la Cuba después de Castro escritas desde la óptica de un ciudadano cubano que algo tiene que decir con respecto a su país, sobre todo en estos momentos en que todo indica que el período histórico sellado para siempre bajo una gran placa marcada con el nombre “Fidel” y todo lo que representó -para bien y, desde la opinión de Cortés, para mal- en la querida isla parece haber llegado a su fin.

Inicia el año, y junto con la caravana de emociones que ya se ve que nos espera, es bueno saber que también va formándose, aquí, la eterna y agradecible caravana de libros. Ya platicaremos más acerca de todo lo nuevo (bueno) que viene.

 

@elimonpartido

 

Close
Comentarios