Geraldina González de la Vega

Treinta y siete grados

Perfil Columnista de Gurú Político. Consultora jurídica Ombudsgay. Constitucionalista y ensayista. Se ha dedicado principalmente a temas relacionados con derechos fundamentales y teoría de la constitución. Ha sido profesora en el Instituto Nacional de Ciencias Penales, en laUniversidad Anáhuac del Sur, Universidad Autónoma del Estado de México y en la Universidad Autónoma Benito Juárez. Actualmente realiza estudios de posgrado en Alemania. Twitter: @geraldinasplace. Mail: Geraldinagvh@googlemail.com Blog: http://gerasplace-reloaded.blogspot.com

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Premio Nobel de la Paz: la lucha por los derechos de las mujeres. Leymah Gbowee

Este texto es la segunda parte de una serie sobre los discursos de las tres mujeres que ganaron el Premio Nobel de la Paz 2011, para ver la primera parte, sobre Ellen Johnson, hacer click aquí.

La tercera y última, sobre el discurso de Tawakkol Karman, saldrá mañana.

Leymah Roberta Gbowee

El Presidente del Comité del Premio Nobel, Thorbjørn Jagland, presentó a Gbowee así:

Leymah Gbowee especializada en la atención a víctimas de trauma cambió de actividad al comenzar a trabajar por la paz. En 2002, movilizó una red de más de 2000 mujeres en 15 provincias en Liberia para protestar en contra de la guerra y la violencia. Se vistieron de blanco y se instalaron cerca del mercado de pescados de Monrovia. Es de especial importancia que en esta lucha, Gbowee logró unificar a mujeres de enormes diferencias religiosas y étnicas. Durante las negociaciones de paz en Ghana, la frustración de las mujeres las llevo a amenazar a los hombres con desnudarse, algo que en ese país hubiera significado una completa desgracia para los hombres. Como sabemos lograron quedarse con la ropa puesta y se alcanzó un acuerdo de paz.

El trabajo de Gbowee ha inspirado a muchas mujeres para involucrarse en la lucha no violenta en contra de la Guerra y la violencia y por los derechos de las mujeres. Como una constructora de redes, tomó la iniciativa para conformar la Red de Mujeres Constructoras de la Paz (WIPNET) que se enfocó no sólo en Liberia sino en otras partes de África Occidental.

Actualmente Gbowee dirige la Red de Mujeres por la Paz y la Seguridad en África (WIPSEN) cuyas oficinas centrales se encuentran en Accra, Ghana. Jagland hizo votos porque el premio ayude a reforzar esa red.

El discurso de Leymah Roberta Gbowee comienza haciendo referencia al premio que comparte con su presidenta –y madre, como ella la llama– Ellen Johnson , pide un momento de silencio por la Prof Wangari Maathai, por la Sra. Dheka Abdi, Ma Wleti Freeman, Ma Asata Kandakai, Ma Fatu Bah, Rebecca Flomo, Ma Klunah Brown, por las siete mujeres activistas de Costa de Marfil que perdieron la vida en la violencia postelectoral, así como a todas aquellas mujeres que a lo largo del planeta han perdido su vida luchando por la paz la justicia social y la igualdad.

Gbowee relata cómo, en 2003, junto con otras seis mujeres se conformó la campaña Women of Liberia Mass Action for Peace para discutir la guerra civil de Liberia y la guerra en la capital Monrovia.

 “Las mujeres se habían convertido juguetes de la guerra para los jóvenes y totalmente intoxicados militares, el abuso sexual y la explotación no distinguía entre mujeres.”

En seguida, cuenta que las mujeres eran violadas y abusadas independientemente de su edad, de su creencia religiosa, de su estatus social:

“…usamos nuestro dolor, nuestros cuerpos rotos y nuestras emociones cicatrizadas para confrontar las injusticias y el terror en nuestra nación, estábamos conscientes de que se llegaría solamente al final de la guerra a través de la no violencia, pues habíamos visto cómo la violencia nos llevaba tanto a nosotros, como a nuestro querido país, hacia lo más profundo del abismo de dolor, de muerte y destrucción.”

Explicó cómo la situación en Liberia y durante esos años de la guerra reafirmó la profunda declaración de Martín Luther King “La violencia nunca trae la paz permanente y con ella no se resuelve ningún problema social, sino que meramente crea problemas nuevos y más complicados.”

Narró que su campaña Women of Liberia Mass Action for Peace se extendió a 50 comunidades a lo largo de Liberia.

“Trabajamos día a día, confrontando a los jefes militares, encontrándonos con dictadores y negándonos a ser silenciadas frente a las AK47; caminamos cuando no hubo transporte, ayunamos cuando el agua era inasequible, nos tomamos de las manos cuando enfrentamos el peligro, hablamos con la verdad al poder cuando todos los demás estaban siendo diplomáticos, nos paramos bajo la lluvia y bajo el sol con nuestros hijos para contarle al mundo las historias y mostrar la otra cara del conflicto. No importaba nuestra educación, nuestras experiencias en viajes, nuestras religiones, nuestras clases sociales. Tenemos una agenda común: ¡Paz para Liberia, ahora!

Tuvimos éxito cuando todos pensaron que no lo tendríamos, fuimos la conciencia de aquellos que habían perdido la suya en la lucha por el poder y las posiciones políticas; representamos el alma de la nación. Nadie podría haber preparado mis hermanas y a mí para hoy, para que nuestra lucha pasara a ser parte de la historia de este mundo. Cuando enfrentábamos a los jefes militares, lo hacíamos porque pensábamos que como madres era nuestro deber moral hacerlo y que debíamos apretarnos el cinturón y luchar contra los demonios de la guerra para proteger las vidas de nuestros niños, su tierra y su futuro.”

Gbowee continuó refiriéndose a los muchos ejemplos de estas luchas por las mujeres en el mundo y, dijo que este premio no solamente reconoce las luchas de las mujeres en Liberia y Yemen, sino que se trata de el reconocimiento y el honor a las luchas por parte de movimientos de mujeres en Egipto, en la República democrática del Congo, en Costa de Marfil, en Túnez, en Palestina e Israel y en cualquier rincón del mundo con problemas.

 

La laureada pidió entonces permiso para rendir tributo a las mujeres de Zimbabue, a las mujeres del Congo, a las mujeres de  Uganda y las mujeres de Afganistán. Reconoce que el premio no pudo haber llegado en un mejor momento:

“…un momento en el que las conversaciones globales y de la comunidad se enfocan en cómo los miembros de las comunidades locales y los civiles desarmados pueden ayudar a voltear este mundo que está de cabeza y ponerlo del lado correcto. [El premio] Ha llegado en un momento en el que los ciudadanos sin armas -hombres, mujeres, niños y niñas- están desafiando dictaduras y promoviendo la democracia y la soberanía del pueblo. ¡Si! Ha llegado en un momento en el que en muchas sociedades donde las mujeres que habían sido víctimas silenciosas y objetos del poder de los hombres, están ahora tirando las paredes de las tradiciones represivas con el poder invisible de la no violencia. Mujeres que  están mostrando sus cuerpos rotos de hambre, de pobreza, de desesperación y miseria para mirar a través del cañón de una pistola. Este premio ha llegado el momento en el que madres comunes y corrientes no están rogando por la paz, sino demandando paz, justicia, igualdad e inclusión en las decisiones políticas. Este premio no es solamente el reconocimiento del triunfo de las mujeres, es el triunfo de la humanidad, reconocer y honrar a las mujeres, a la otra mitad de la humanidad, es lograr la unidad y el balance universal.”

Gbowee explica que si las mujeres pudieran tomar parte en las decisiones políticas, en la mayoría de las sociedades habría políticas menos exclusivas y menos leyes que fueran ciegas ante los abusos que sufren las mujeres. Cita a una mujer que conoció en el Congo “la violación y el abuso son el resultado de un problema mucho más amplio y ese problema es la ausencia de mujeres en el espacio de toma de decisiones.”

La activista por la paz concluye felicitando al Comité del Premio Nobel por afirmar los derechos de las mujeres y a través de este premio declarar que son realmente derechos humanos y que cualquier líder cualquier nación o cualquier grupo político que excluye a las mujeres en cualquier forma, está destinado al fracaso.

Finaliza diciendo:

“Que este reconocimiento sirva como una renovación del pacto entre las mujeres y los líderes del mundo, que los compromisos para con  las mujeres a través de resoluciones de Naciones Unidas y de las instituciones globales sean perseguidos con un mayor compromiso de vigilancia, que éste sea un pacto renovado de que la integridad del cuerpo de la mujer y la inviolabilidad de sus vidas no serán subsumidas a tradiciones inventadas por los hombres.

A las mujeres de Liberia y la hermandad a lo largo de África occidental que continúa unida para responder a la crisis de la sub-región; a las mujeres de Asia, del Medio Oriente y del mundo. Mientras celebramos nuestro logro a través de este reconocimiento debemos recordar que la victoria está todavía lejos. Que debemos continuar unidas en hermandad, convertir nuestras lágrimas en triunfo, nuestra desesperación en determinación y nuestro miedo en fortaleza. Que no es tiempo para descansar hasta que nuestro mundo logre la unidad y el balance en el que todos los hombres y todas las mujeres sean considerados iguales y libres.

Mujeres de Liberia, gracias por hacer sentir orgullo a nuestro país, gracias por sentarse bajo la lluvia y bajo el sol, este es su premio, este es nuestro premio.  El mundo se ha acostumbrado a pensar en Liberia por sus niños soldados, ahora podrá recordar a nuestro país por las mujeres de las playeras blancas. Quién iba a pensar que las mujeres de Liberia iban a estar entre los rostros de las mujeres de la victoria global, pero ustedes lo hicieron posible así es que ¡muchas gracias!”

Sin duda un discurso muy emotivo. Me emocionó mucho.

*La traducción del discurso es mía, por lo que las citas pudieran variar del original.

**Todas las fotos son del Die Standard

*** Acá una entrevista de Leymah Gbowee con Charlie Rose

 

 

 

 

 

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