Fertilización in Vitro, ¿contra la vida?

FIV: fertilización in vitro

FIVET: fertilización in vitro y transferencia de embrión

TRA: técnicas de reproducción asistida

CADH: Convención Americana de Derechos Humanos

Aunque el título de este texto suene contradictorio, para algunas personas no lo es. Personalmente me suena absurdo decir que una técnica que nos ha permitido un embarazo a millones atente contra la vida, al contrario, crea vida. Pero en Costa Rica se cree precisamente que la fertilización in vitro (en adelante FIV) es una técnica dedicada a matar embriones.

Los días 5 y 6 de septiembre se celebraron ante la Corte Interamericana audiencias sobre el caso Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica, pues este país ha sido demandado ante esta jurisdicción por haber prohibido absolutamente y desde 2000 el uso de la FIV.

AQUÍ se puede acceder a los videos de las audiencias, mismos que recomiendo dado el gran contenido presentado por los peritos y los argumentos de la Comisión Interamericana.

En el año 1995 el gobierno de Costa Rica emitió un decreto en el que se permitía y regulaba la técnica de FIV. Sin embargo, en marzo de 2000 la Sala Constitucional de la Corte Suprema de ese país resolvió que el decreto era contrario a la Constitución por una cuestión formal: se requiere una ley para limitar derechos; y por una cuestión de fondo: la FIV transgrede el derecho a la vida de los embriones, pues la técnica representa una elevada pérdida de éstos. La consecuencia de la sentencia fue que desde ese año, en Costa Rica está totalmente prohibido realizar FIVs lo que deja sin posibilidades de procrear a muchas personas y parejas con problemas de fertilidad. Ello implica una injerencia arbitraria en el derecho a conformar una familia y un trato discriminatorio por razones de salud y discapacidad (dependiendo del tipo de infertilidad), de género, de orientación sexual y también, económicas, pues las personas o parejas que tienen posibilidades, viajan a países donde la FIV está permitida, para tener hijos.

Esta semana se presentaron los argumentos de las partes ante el panel de 7 jueces interamericanos.

La Comisión, quien demanda a Costa Rica ante la Corte por no haber cumplido con lo determinado en su informe de fondo 85/10 del año 2010, presentó sus argumentos de manera muy breve, y concisa:

La decisión de Costa Rica de prohibir la FIV viola el derecho a constituir una familia, el derecho a la intimidad y el principio de igualdad y no discriminación. Para ello la Comisión considera 4 cuestiones:

1) La decisión de tener hijos biológicos y acceso a los medios para realizarla, está protegida por la Convención Americana (artículos 11.2 y 17.1).

2) ¿Significa la prohibición IVF una restricción o interferencia a estos derechos?

3) Es la restricción o interferencia compatible con la CADH? Para determinarlo se deberá establecer si la prohibición absoluta persigue un fin legitimo y si es necesaria, idónea y proporcional.

4) ¿Es la prohibición una violación al principio de igualdad y no discriminación? Para ello, debe pasar el test de escrutinio estricto, es decir, valorar la razonabilidad y objetividad de la medida.

La Comisión argumenta que proteger la vida desde la concepción (artículo 4.1) es un fin legítimo, sin embargo, la prohibición absoluta sobrepasa esta facultad pues no es la alternativa menos restrictiva y es desproporcionada.

Además, la medida transgrede los derechos de igualdad y no discriminación pues las víctimas ejerciendo su autonomía reproductiva no tienen acceso a ningún tratamiento que les ofrezca la posibilidad de superar su situación desventajosa.

Por otro lado, la medida tiene un impacto desproporcionado en las mujeres infértiles, pues se inmiscuye con su cuerpo y sus decisiones, tiene un alto impacto físico y psicológico en las mujeres, quienes tienen una enorme carga social.

Después, se presentaron los testimonios de dos víctimas (en total son 9 parejas):

Miguel Mejía Carballo, quien dijo que:

“El anhelo de todo hombre es ser padre, cuando se casa, formar un hogar como toda pareja.”

“Si no es por la ciencia, no es por un médico, yo no voy a poder tener un hijo.”

“Todo ser humano tiene derecho a opinar por sí mismo, nadie tiene derecho a opinar por mí antes de preguntarme.”

Ileana Hénchoz Bolaños, quien declaró:

“Tuvimos que desnudar nuestra alma y nuestra intimidad, contar algo que sólo corresponde a la pareja.”

“Vivimos en una sociedad que juzga lo que no conoce bien y por esa ignorancia juzga más allá.”

“Yo creo que no se deberían violentar derechos para regular otros.”

“Frente a otras mujeres fértiles, era como un dulce amargo, era muy lindo ver a sus hijos, la alegría de sus hijos, pero era triste para nosotros, yo veía que esa podría ser yo.”

Posteriormente se presentaron 4 peritos: dos expertos en el tema de FIV, el Dr. Zegers-Hochschild y el Dr. Anthony Caruso, el primero por la Comisión y el segundo por el Estado de Costa Rica; y dos expertos en derecho relacionado con derechos sexuales y reproductivos y protección de la vida desde la concepción: Paola Bergallo y Marco Monroy, la primera por la Comisión y el segundo por el Estado de Costa Rica.

No les aburriré aquí narrando todos los argumentos, sí les recomendaré la exposición del Dr. Zegers-Hochschild, me pareció sumamente clara para aclarar el procedimiento de FIV y sobre todo, para desterrar algunos mitos, como lo es la necesaria pérdida dolosa de embriones durante el procedimiento. Para acceder a ellas, ver la liga que he puesto a los videos de las audiencias.

Me interesa rescatar solamente un argumento de Zegers:

La pérdida embrionaria durante la FIV es, en igualdad de condiciones, equivalente a la que sucede en embarazos espontáneos (i.e. “naturales”). Es decir, las parejas fértiles que tienen relaciones sexuales desprotegidas también pierden embriones cuando sucede la fecundación (unión de gametos) dentro del útero de la mujer. La ineficiencia reproductiva en el ser humano es del 50%. De 100 mujeres, solamente 30 logran embarazarse[1], aunque en cerca de 63 tenga lugar una fecundación del óvulo.

La diferencia con la FIV es doble: por un lado, por lo general, quienes acuden a esta técnica son parejas o personas con problemas de fertilidad, por lo que el número de embriones que no se desarrollan correctamente o se pierden es más elevado debido a enfermedades o problemas cromosómicos y por otro, al realizarse la fecundación fuera del útero, se puede saber este dato, por lo general no se sabe lo que sucede in utero (algo así como el dicho de Las Vegas).

Entonces, si usamos la lógica, tendríamos que aceptar que las personas o parejas con problemas de fertilidad pierden también embriones al intentar embarazos espontáneos, precisamente por las enfermedades o problemas cromosómicos o físicos que se presentan y que impiden el desarrollo del embrión o su correcta implantación en el útero o que lo permiten, pero impiden el embarazo provocando abortos espontáneos o mortandad neonatal. Y agrego: no por eso se les prohíbe tener relaciones o se les esteriliza.

Así pues los argumentos de la Corte Suprema y Gobierno de Costa Rica no se sustentan, pues según ellos, la FIV atenta contra la vida de los embriones y por ello se “honran” en ser el único país que la prohíbe totalmente, de más de 105  países con posibilidades técnicas de llevar a cabo estas técnicas.

El segundo día de audiencias se presentaron los alegatos de las partes y resultó verdaderamente ridículo escuchar la postura de la procuradora de Costa Rica quien hablaba del “instante mágico” en que se unen los gametos o de que “los embriones no pueden hablar y están indefensos”. El lenguaje emotivo suele ser usado en casos relacionados con la cuestión de la protección a la vida desde la concepción, pero esto es retórica y no argumentación basada en la lógica. La procuradora dijo que dado que no existe un consenso científico sobre el inicio de la vida humana, entonces Costa Rica puede definirlo. También dijo que la técnica de FIV no sirve porque  no cura nada, pues nace el bebé, pero la pareja sigue siendo infértil (¿?). En fin, llegó un momento en que los jueces Pérez y May Macaulay la acorralaron en sus falacias.

Por convicción ideológica y por razones personales yo estoy totalmente a favor de la existencia de la técnica de FIV, pero sí me parece que debe regularse de forma que se evite la charlatanería, pues existen médicos poco éticos que lucran con la esperanza de las personas. Médicos que, como los cirujanos plásticos, no aconsejan a sus pacientes sobre cuándo parar; médicos que provocan embarazos múltiples de alto riesgo; médicos que no usan protocolos para la fecundación ni la manipulación de embriones; en fin, médicos que al no haber reglas actúan de forma antiética y lastiman a sus pacientes. Por fortuna, esos médicos son los menos, y personalmente, he tenido la fortuna de conocer médicos que realizan FIV y son muy profesionales.

Por otro lado, considero indispensable la regulación en el ámbito civil, pues la inexistencia de reglas de parentesco, sobre todo para los casos de donación de gametos o maternidades subrogadas puede llevar a problemas futuros, indeseables.

Considero que los argumentos de la Sala Constitucional de Costa Rica son falaces y sobre todo, equivocan el abordaje de la cuestión, pues la FIV no es equiparable a la interrupción del embarazo, la cual tiene como objetivo, precisamente, interrumpir el embarazo impidiendo el desarrollo del embrión implantado en el útero de la mujer. La FIV por su parte, recrea las condiciones del útero para estimular la fecundación del óvulo y  su posterior desarrollo en un blastocito. La pérdida de estos embriones sucede en una fase que puede llamarse preembrionaria, es decir, antes de su anidación en el útero, y por lo general no se debe a una manipulación dolosa o culposa del médico, sino a razones biológicas.

De manera que, a mi modo de ver, la permisión o no de la FIV se basa en una discusión más bien sobre cómo debemos procrear, si es moral separar la sexualidad de la reproducción, si la infertilidad es una señal de que no se debe ser padre/madre, si las personas infértiles no deben ser las “encargadas” de darles una familia a los niños huérfanos y otros argumentos cuyo sustento es la moral católica. Pero ello se inmiscuye en las creencias de las personas, de manera que más bien, debe dejarse a la libertad de cada médico y de cada paciente la elección.

 

A continuación comparto algunos argumentos que he elaborado para un informe Amicus Curiae al que me han invitado a participar:

La intervención de la Corte de Costa Rica es arbitraria pues el fin que aduce: la protección de la vida desde la concepción, no es legítimo.

Si bien el artículo 4.1 de la Convención protege la vida a partir de la concepción y por ende se faculta a los Estados a elegir los medios para hacerlo, la discusión alrededor de la prohibición absoluta de la técnica FIV en Costa Rica no gira en torno a la privación de la vida a partir de la concepción. Por un lado, porque a pesar de que no existe un consenso en la comunidad científica sobre el inicio de la vida humana, sí existe un consenso sobre el inicio del embarazo y por tanto de la concepción: el momento en el que el embrión se implanta en el útero. Así aunque parezca un juego semántico, es posible distinguir entre la fertilización del óvulo (la unión de los gametos) y el inicio del embarazo o concepción. La técnica de FIV tiene lugar antes de la concepción –embarazo o anidación del embrión en el útero- por lo que se considera que escapa el ámbito de protección del artículo 4.1 de la Convención[2].

Segundo, de acuerdo con la sentencia de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Costa Rica de 2000 que resuelve la nulidad del Decreto Ejecutivo N° 24029-S de 3 de febrero de 1995, el fin perseguido para trasgredir el derecho a constituir una familia, protegidos en los artículos 11 y 17, es la protección a la vida del concebido. Sin embargo, este fin parte de una suposición falaz: la técnica de fecundación in vitro y transferencia embrionaria (FIVET) tiene como propósito eliminar embriones: falso, el propósito de la técnica de FIV no es interrumpir la vida del nasciturus, como lo es por ejemplo la interrupción del embarazo. La discusión aquí es otra: la técnica de FIV tiene como propósito hacer posible el embarazo creando un ambiente similar al biológico para la unión y posterior división de los gametos masculino y femenino. Se aduce por el Estado de Costa Rica que durante la realización de este procedimiento se eliminan embriones y debido a que tiene la obligación –constitucional y convencional- de proteger la vida desde la concepción, debe prohibir la técnica FIV. Sin embargo, este argumento tiene un defecto: no hay eliminación de embriones, debido a razones biológicas éstos no llegan a desarrollarse. No hay culpa ni dolo en esta pérdida de embriones, es un proceso biológico que sucede también dentro del útero cuando la pareja tiene relaciones sexuales desprotegidas. La cuestión que incomoda al Estado de Costa Rica es que en el proceso de la FIV se puede conocer esta interrupción del desarrollo y en el embarazo espontáneo, no.

Argumentos:

-> En primer lugar, por medio de la técnica de reproducción in vitro se unen los gametos masculino y femenino fuera del útero en espera de que se produzca un embrión viable, para convertirse en un embrión y por lo tanto ser sujeto de protección, es indispensable que transcurran más de 16 horas de su unión con lo que se confirma la fecundación y se comience el cultivo para iniciar el proceso de división celular. Así pues, el hecho de que se desechen algunos ovocitos que han sido unidos a espermatozoides pero que no han sido fecundados o que no han comenzado el proceso de división celular no implica el desecho de embriones, o en términos de la Corte Suprema de Costa Rica, “seres humanos”.

-> En segundo lugar, de los embriones producidos solamente algunos lograrán dividirse exitosamente, esto puede hacerse a través de la manipulación o no del embrión. Ello, puede ser regulado legalmente. El argumento de la Corte Suprema de Costa Rica de que “no es casual que se intente fecundar más de un óvulo” se basa en el hecho de que no se produce un embrión de toda unión de células. Así, el que un embrión no se desarrolle satisfactoriamente no implica negligencia médica ni tampoco dolo por parte del médico, biológicamente a veces no acontece la división celular y más cuando se trata de gametos de parejas que han tenido problemas de fertilidad. Esto sucede potencialmente de manera natural dentro del cuerpo femenino cada ciclo en que se tienen relaciones sexuales sin protección, argumentar que es persona la mera unión de células aún antes de que se produzca la fecundación y la división celular satisfactoria –ya no se habla de implantación del embrión en el endometrio[3]– implicaría que el Estado, para proteger la vida “desde la concepción” (entendida como la unión de células) podría monitorear los cuerpos de las mujeres que han tenido relaciones sexuales para proteger esa unión de gametos, aún antes de la fecundación, la división celular y su implantación en el útero.

La Corte rechaza este argumento diciendo que “la FIV implica una manipulación consciente, voluntaria de las células femeninas y masculinas con el objeto de procurar una nueva vida humana, en la que se propicia una situación, en la que, de antemano, se sabe que la vida humana en un porcentaje considerable de los casos, no tiene posibilidad de continuar”.  El argumento es falaz, pues ello sucede también cuando una pareja tiene relaciones sexuales sin ningún método anticonceptivo o profilático, pues por lo general una pareja “manipula” sus células para procurar una vida humana y sabe de antemano que no necesariamente se producirá un embarazo[4]; esto sucede sobre todo cuando esa pareja lleva varios años intentando procrear o cuando la mujer ha sufrido una serie de abortos espontáneos o cuando la pareja es consciente de que puede heredar enfermedades a los hijos que harán más difícil su desarrollo in utero o su vida. ¿Habría que prohibir también el embarazo natural en estos casos?

-> En tercer lugar, si hay una regulación adecuada, compatible con los procesos de las TRA, no tiene por qué existir una “elevada pérdida de embriones”, muy al contrario, esto puede controlarse permitiéndose la crioconservación de embriones que no se transfieren o permitiendo darlos en adopción a personas o parejas infértiles o que no tengan los medios económicos para cubrir los elevados gastos que esta técnica implica.

-> En cuarto lugar, resulta contradictorio desechar, con el argumento de ser contraria a la dignidad, la crioconservación de embriones y preferir en cambio la transferencia de hasta 6 embriones al útero de la mujer, a sabiendas de que tienen bajas posibilidades de sobrevivir. Los embarazos múltiples representan un riesgo para la madre y los embriones ya que implican un incremento en el riesgo de aborto, complicaciones obstétricas, nacimiento prematuro y morbilidad neonatal. Precisamente por esta razón, en la mayoría de países donde se permite y regula esta técnica el número de embriones permitido es de1 a3, siendo posible la crioconservación de los embriones restantes para un futuro tratamiento o para ser dados en adopción a personas infértiles que requieren donación de gametos y no, simplemente, desecharlos.

-> En quinto lugar, se dice que se usa al embrión como un medio para satisfacer el deseo de los padres de tener descendencia. Este argumento es falaz para prohibir la FIV, pues sería igualmente aplicable a los embarazos espontáneos. Habría que averiguar qué razones llevan a una mujer o a una pareja a tener hijos para determinar si son vistos como un fin o como un medio para satisfacer sus deseos egoístas. En realidad, el argumento es al revés, es el cuerpo de los pacientes sometidos a la técnica los que podrían ser vistos como un medio para un fin: tener un hijo. El hijo es el fin de la técnica, el medio es el cuerpo de la madre que se ve sometido a estimulación ovárica en los ciclos de TRA  los que implican tratamientos invasivos durante más de una semana y que dados los porcentajes de éxito de la técnica, pueden convertirse en meses o años.

-> En sexto lugar, resulta problemático el reconocer personalidad jurídica al nasciturus. Se debe distinguir entre la obligación del Estado de proteger la vida -y definir a partir de qué momento- y el reconocimiento de personalidad jurídica al no nacido, pues en este caso se deben reconocer todos los atributos de la personalidad (nombre, domicilio, estado civil, etc.) y todos los derechos humanos, ello llevaría a una situación en donde el control sobre el cuerpo de la mujer la convertiría en un medio, trasgrediendo frontalmente el principio de dignidad humana. Es compatible con la tradición jurídica costarricense el hablar de una obligación de protección de la vida, como valor protegido constitucionalmente y que éste puede ponderarse frente a los derechos de las mujeres, tal y como se realiza en el caso del aborto terapéutico. En este sentido cabe un ejercicio de proporcionalidad de la prohibición de la FIVET frente al derecho a formar una familia.

-> En séptimo, la FIVET no atenta contra la vida humana, el problema en realidad se debe a una incorrecta regulación. En todo caso la técnica FIVET produce vida y precisamente por tratarse de una cuestión altamente controvertida, es deseable que tanto representantes como expertos se enfrenten a dichas cuestiones, sin trasgredir derechos.

-> En octavo y último lugar, Costa Rica argumenta la protección de la vida del nasciturus para prohibir totalmente la técnica de FIV, sin embargo, permite otras técnicas de reproducción asistida que tienen como propósito la hiperestimulación ovárica de la cual se pueden tener precisamente los mismos resultados: pérdida de embriones in utero y embarazos múltiples con altos riesgos para los embriones y la madre.

Sucede que mujeres y parejas fértiles, así como mujeres y parejas con problemas de fertilidad logran espontáneamente fertilizar el óvulo, sin lograr el embarazo (sin tener conciencia de esto, pues dentro del cuerpo es difícil detectarlo antes de la anidación), que logran embarazos espontáneos que terminan en abortos o en muerte del feto o del recién nacido, ¿Habría que esterilizarles para evitar la pérdida de embriones y fetos?

Pareciere que la diferencia relevante para el Estado de Costa Rica es el lugar en donde los embriones se pierden (in utero o en el plato de petri), lo cual entonces implica otro tipo de argumentos para prohibir la FIV y no la “muerte de embriones”.

El derecho a tener hijos biológicos es un derecho que pende del derecho a la intimidad y del derecho a formar una familia, de manera que no existen razones de interés público que puedan limitar, mucho menos restringir absolutamente la posibilidad (sea espontánea, sea por medio de técnicas científicas) de tener hijos genética y biológicamente relacionados a una.

De manera que la intromisión al prohibir totalmente la FIV es de la misma intensidad a la que se daría si el Estado costarricense regulara las relaciones sexuales y los potenciales embarazos de parejas fértiles para evitar la pérdida de embriones. ¿Por qué considerar que la procreación por medio de técnicas de reproducción asistida es pública y la procreación llamada natural es privada? La procreación, aunque suceda en una clínica o un laboratorio, es un acto protegido por el derecho a la intimidad y el Estado no tiene ninguna razón objetiva para intervenir.

De tal forma que al prohibir la FIV, Costa Rica interfiere -por lo menos- directamente en el derecho a formar una familia, en el derecho a la privacidad y a la autodeterminación.

 

 

 

 



[1] El embarazo o concepción se refiere a la implantación del embrión en el útero, se trata de un evento de la mujer, es decir, tiene un embrión unido a ella y es posible detectarlo a los 7 días de la fecundación (unión de los gametos masculino y femenino). La fecundación es el evento de unión de los gametos. El embarazo se conoce por lo general a través de las pruebas de sangre y orina. La fecundación por lo general no se conoce, a menos que se esté en observación cercana por un médico o se realice fuera del cuerpo, como se hace con la FIV.

[2] La perita Paola Bergallo en la audiencia del día 5 de septiembre de 2012, habló en su exposición sobre la protección incremental de la vida y la existencia de tres niveles: durante la fecundación y antes de la anidación, desde la anidación en el útero hasta el nacimiento y a partir del nacimiento.

[3] El embarazo se verifica hasta que el embrión es implanta satisfactoriamente en el endometrio, lo que tiene lugar 14 días después de la fecundación.

[4] Según profesionales médicos una pareja de entre 20 y 25 años de edad y que goce de una excelente salud reproductiva contará con aproximadamente entre un 20% y un 25% de probabilidades de concebir durante el primer mes en el que comience a tener relaciones sexuales sin protección.

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