Geraldina González de la Vega

Treinta y siete grados

Perfil Columnista de Gurú Político. Consultora jurídica Ombudsgay. Constitucionalista y ensayista. Se ha dedicado principalmente a temas relacionados con derechos fundamentales y teoría de la constitución. Ha sido profesora en el Instituto Nacional de Ciencias Penales, en laUniversidad Anáhuac del Sur, Universidad Autónoma del Estado de México y en la Universidad Autónoma Benito Juárez. Actualmente realiza estudios de posgrado en Alemania. Twitter: @geraldinasplace. Mail: Geraldinagvh@googlemail.com Blog: http://gerasplace-reloaded.blogspot.com

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Se perdió el entusiasmo, nuevas ternas para la SCJN

Por segunda ocasión el Presidente Calderón envía ternas al Senado para sustituir a los ministros Aguirre y Ortiz que concluyen sus periodos este 30 de noviembre. Da la impresión de que éstas fueron integradas “al aventón” y que no se trata de ternas alternativas que se tenían seleccionadas por si las primeras no eran aceptadas por el Senado. Los aciertos y desaciertos de las ternas los comenté en una nota que pueden ver acá.

Las primeras ternas, si bien tenían, cada una, un candidato favorito y –se dice- previamente negociado (Pérez Dayán y Baráibar), estaban integradas también con otros candidatos con cualidades irreprochables, ejemplos de ello son el magistrado Monroy y la magistrada Meza. La presentación de las primeras ternas, la hizo -por primera vez- el Presidente en una conferencia de prensa desde Los Pinos, donde si bien, se limitó al currículo de cada uno de los candidatos, justificó someramente las razones por las que nominaba a los seis. Nunca antes había hecho esto. De la misma forma, por primera vez el Senado y la Comisión de Justicia acordaban procedimientos más transparentes, completos y serios para la selección de ministros (aunque las comparecencias hayan dejado mucho que desear –ver mi análisis aquí y aquí y los dictámenes hayan repetido en la falta de justificación y argumentos).

Se dijo que las ternas habían sido negociadas entre el PRI y el PAN por dos razones: una por los tiempos, el Presidente Calderón concluye su mandato el día 30 de noviembre y el Presidente electo Peña Nieto lo inicia el 1° de diciembre, por lo que no estaba claro a quién le tocaría enviar a los candidatos. La segunda, por los votos, para la designación de un ministro se requieren dos terceras partes de los votos de los senadores presentes y esta mayoría se logra solamente si el PRI y el PAN se unen.

Durante el periodo de escrutinio de los candidatos a las primeras ternas (me refiero los 30 días que corrieron entre su entrega y su votación, plazo en que el Senado, y también la opinión pública, se dedicó a analizar a los candidatos para encontrar al idóneo) trascendió que el candidato del PAN sería el magistrado Pérez Dayán y el candidato del PRI el magistrado Baráibar. Para frustración de muchos, fueron los peores en las comparecencias. Se dijo que la actitud del candidato Baráibar, así como sus referencias, detonaron el rompimiento entre el PRI y el PAN, a lo que los partidos de izquierda no permanecieron ajenos, pues al parecer dentro de la negociación iba un lugar en el Consejo de la Judicatura Federal para Leticia Bonifaz, actual Consejera Jurídica de Marcelo Ebrard en el D.F.

Se cayó la negociación, los partidos no cedieron y se rechazaron las dos ternas. Debido a que no hay reglas ni plazos más allá de lo establecido en los artículos 95 y 96 constitucionales, el procedimiento puede acomodarse a conveniencia.

Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena

El 15 de noviembre se enviaron dos nuevas ternas:

La terna para sustituir al ministro Aguirre Anguiano está integrada por Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, actual jefe del SAT, a Norma Lucía Piña Hernández, magistrada del Decimocuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa, y a Ricardo Romero Vázquez, magistrado del Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil.

Para la vacante del ministro Ortiz Mayagoitia, Felipe Calderón nomina a nuevamente al magistrado Alberto Gelasio Pérez Dayán, Rosa Elena González Tirado, magistrada del Circuito Décimocuarto del Tribunal Colegiado en Materia Administrativa, y a Julio César Vázquez-Mellado García, magistrado del Séptimo Tribunal Colegiado en material civil.

*Si estas ternas son rechazadas o no son designados los dos ministros antes de que pasen 30 días desde su presentación, el Presidente designará de entre ellas a los dos ministros.

 

Alberto Pérez Dayán

 

Esta vez, las ternas son enviadas con mensajero, el Secretario de Gobernación Poiré dio una conferencia de prensa, la nota no se encuentra en la página de Presidencia, y el comunicado sale de Gobernación y no del Presidente. Los mensajes importan ¿Por qué ahora el Presidente no presenta a los candidatos y manda al Secretario? Pareciera que ya no le da la importancia que le dio hace un mes. ¿O es un “desaire” al Senado?

Sorprende, a punto de indignación, la insistencia con el magistrado Pérez Dayán, quien ha sido ya rechazado en dos ocasiones (una en la terna que integró con el ahora ministro Pardo Rebolledo y otra, la semana pasada) y cuya comparecencia fue de las peores.

¿Qué no existen otros candidatos o candidatas idóneas que sean afines a lo que el PAN o el propio Calderón consideran adecuado para integrar la Corte? ¿Por qué forzosamente debe ser Pérez Dayán? Esta insistencia lleva a sospechar muchas cosas. Se ha hablado que fue alumno del padre de Margarita Zavala.

También resulta sorpresivo que en la terna para sustituir al ministro Ortiz se encuentre el actual titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT) quien no cuenta con una trayectoria notable en materia de derechos humanos[1], además de carecer de una carrera relacionada con la justicia constitucional. Se dice entonces, que el candidato Guitérrez Ortiz Mena es el favorito del PRI.

Pareciera que los otros cuatro candidatos, dos mujeres, una en cada terna –para cumplir con la cuota de género-, sirven de comparsa al proceso. No conozco sus trayectorias por lo que no emito ninguna valoración sobre ellas.

Si las primeras ternas “iban cargadas” estas no lo disimulan.

Es evidente que si el proceso está diseñado para que participe el Senado, la negociación política -dentro del marco constitucional- será un ingrediente indispensable para la designación de ministros a la Suprema Corte. Sin embargo, el proceso de selección de ministros en la Constitución mexicana tiene precisamente el propósito de disminuir el juego de las fuerzas políticas al determinar que el Ejecutivo deberá enviar ternas al Senado. Las ternas pretenden promover la competencia entre los candidatos que las integran, pero evidentemente esta competencia será en cuanto a sus carreras y sus cualidades para ser ministro de la Suprema Corte y no una competencia de relaciones políticas (si fuera así se pondría en peligro la independencia y autonomía de la Corte). La Constitución establece perfiles técnicos para los ministros, y no políticos. Ver estas notas que analizan el procedimiento (Saavedra y Roldán)

Es legítimo que el Presidente envíe candidatos afines a la ideología que representa, también lo es que los partidos políticos busquen ministros afines a su ideología, es por supuesto sensato (y acorde con los valores democráticos) que el partido del Presidente haga todo lo posible para que se designe al candidato que considera más cercano a sus posturas. El problema no es el juego político en las designaciones de técnicos del Derecho, sino que este juego se aparte de los principios y valores constitucionales.

Además, creo, es positivo que los lugares conservadores que todavía ocupan los ministros Ortiz y Aguirre se guarden para otros ministros conservadores. El problema entonces, no está tampoco en las ideologías, está en las lealtades y está en la rectitud. El problema está en la falta de voluntad constitucional de las fuerzas políticas mexicanas.

La cuestión no es pues la política inmiscuida en la designación de ministros, está en la imposición de éstos.

El problema aquí, pues, es el fraude constitucional.

El proceso para la designación de ministros involucra a dos poderes como un mecanismo de control (los famosos checks and balances) para preservar, precisamente, la independencia y autonomía del Poder Judicial y no como un mecanismo legitimador de las decisiones del Presidente. Si bien es cierto, estas designaciones pueden ser “ases” bajo la manga para lograr otras designaciones o aprobación de iniciativas, por ejemplo, la cuestión es que no se intercambian “ases” sino “sietes” y con ellos se pretende ganar la partida. ¿La pregunta es por qué se nombran malos candidatos y porqué se insiste en ellos?

La norma constitucional “es cumplida” pero burlada, pues se participa en procesos contrarios a la verdad y rectitud, se engaña enviando una terna donde -en teoría- “cualquiera de los tres” podría resultar designado, pero en realidad es uno el que ya ha sido preseleccionado -en las comparecencias pasadas se escuchó a un senador decir que no había problema pues el asunto ya estaba “planchadito”-. Se realizan comparecencias sin ningún objetivo claro,  pues el candidato ya ha sido previamente elegido y los senadores entonces se dedican a examinar a los candidatos con preguntas deshiladas y sin sentido, sin que en realidad tengan un objetivo (que en teoría debería ser conocer su criterio jurídico, su visión del papel de la Corte, de la Constitución, en fin). Se elude el cumplimiento de la norma y se favorece el intercambio político. Insisto, un intercambio político que ve solamente por sus intereses y no por el interés general.

Es claro que un intercambio político en el que un partido busca designar a un candidato idóneo, independiente, pero afín a su ideología es razonable.

No lo es, en cambio, un intercambio político en el que se busca imponer a un candidato de papel solamente porque es favorable a la visión de un partido.

Así pues, creo, no es legítimo que dentro de las ternas se envíe escondido –ante la opinión pública- al candidato “bueno” y se envíen dos candidatos más de comparsa para jugar a la competencia democrática, a las comparecencias y a los discursos sobre visiones del Poder Judicial.

Lo más grave de ello, es que el Senado y la Comisión de Justicia montaron un buen espectáculo para la opinión pública para las primeras ternas, ahora veremos una imitación de este. No habrá tiempo para el escrutinio de seis candidatos en 15 días. Si para la primera terna nos faltó tiempo para analizar los documentos enviados por cada candidato, esta vez definitivamente será imposible. Entiendo que la exposición de cada candidato será hoy en el Pleno (ver el Acuerdo). Seguramente los candidatos enviarán sus documentos el lunes, a más tardar. Esa misma semana serán las comparecencias, se ha dicho que los dictámenes deberán estar listos el lunes 26, por lo que esa semana será la votación en el Pleno.

Se ha dicho que los ministros deberán ser designados antes del 30 de noviembre para que la Corte no pase un solo día con 9 ministros (lo que afectaría las votaciones de Acciones de Inconstitucionalidad). Lamentable. Si bien, es verdad que lastimaría el trabajo de la Corte la ausencia de dos ministros, sería mucho más dañino para la legitimidad del Tribunal intérprete de la Constitución que durante los próximos 15 años funcione con dos ministros electos defraudando a la Constitución.

Las primeras ternas fueron lo que en póquer se conoce como “bluf”, las segundas son un juego abierto. Y lo peor, se va a ganar la partida con un par de sietes.

 



[1] La Procuraduría de Defensa del Contribuyente (Prodecon) objetó su candidatura, dijo que “ha conocido repetidos casos de violación de derechos fundamentales por parte del SAT, cuyo titular encabeza una de las ternas. Incluso, subrayó el organismo autónomo, que la mayoría de las recomendaciones dirigidas al SAT han sido no aceptadas, habiendo incluso casos cuya gravedad están haciendo que la Prodecon considere llevarlos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.” Ver esta nota.

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