Interdisciplina y bioética: el papel de la biología

En la actualidad, la bioética es practicada por filósofos, médicos, abogados, biólogos, psicólogos, entre otros. Tal diversidad de origen exige una base común, y, sobre todo, líneas de comunicación eficaces.

Por: Juan Manuel Rodríguez Caso

Desde el surgimiento de la bioética moderna a inicios de la década de 1970, particularmente con la propuesta del bioquímico estadounidense V.R. Potter, se buscó enfatizar un aspecto práctico al momento de utilizar el propio concepto de bioética: su carácter interdisciplinario, como un puente entre diferentes formas de conocimiento. Esa interdisciplina dentro de la bioética se hace patente en ejemplos tradicionales como la relación de la ética – en cuanto disciplina filosófica – y la práctica médica, que es el enfoque más conocido y practicado.

Ahora, hablar de interdisciplina implica, entre otras, cosas cruzar los límites tradicionalmente impuestos por cualquier disciplina, sin olvidar que esta es el resultado de un proceso histórico de acuerdos y desacuerdos entre sus practicantes. En palabras del sociólogo Simon Schaffer en su ensayo How Disciplines Look?, “cada disciplina cuenta una historia: de dónde viene, qué es y adónde va. [Sus historias] nos ayudan simplemente a hacer lo que anuncian”, y el camino hacia la interdisciplinariedad es el de la transgresión, es decir, romper los límites impuestos por las disciplinas, cosas que a veces es más sencilla y a veces no lo es tanto. Es en este punto en dónde la bioética debe entenderse como un espacio de diálogo, en el que los límites pueden negociarse, en función de llegar a la resolución de un problema.

El filósofo de la biología Tim Lewens reflexiona sobre la relación entre biología y bioética en su libro The Biological Foundations of Bioethics, a partir de la idea de que tanto la filosofía de la biología como la bioética no están tan alejadas como muchos pudieran pensar, sino que al contrario, hay puntos de contacto bastante evidentes. El ejemplo más conocido que retoma Lewens, dada su relevancia para la bioética, es el caso del filósofo Peter Singer, particularmente con su manifiesto por una “izquierda darwinista”, en el que “basó sus preocupaciones explícitamente en una creencia de que la política de izquierda necesitaba actualizarse a la luz de lo que había sido descubierto sobre las formas en que la naturaleza humana había sido formada por la evolución”.

El papel que le podemos conceder a la biología dentro de la sociedad hoy en día es enorme, y más aún si ampliamos nuestra perspectiva hacia la interdisciplina. El impacto de áreas como la biología sintética, a través de ejemplos concretos como el controvertido caso de la técnica de reemplazo mitocondrial que permitió el nacimiento de un embrión triparental, nos llevan a pensar que dedicarse a las discusiones bioéticas no es una labor que pueda darse desde una sola disciplina, llámese filosofía, derecho o medicina. Se reconoce indudablemente su papel en la conformación de la bioética desde sus inicios, sin embargo, y recordando una de las características con las que surgió en su forma moderna, debe ser un “puente hacia el futuro”.

La historia de las disciplinas nos recuerda el carácter dinámico de las mismas, y en ese sentido, la bioética no es una excepción. En la actualidad, es practicada por filósofos, médicos, abogados, biólogos, psicólogos, entre otros. Tal diversidad de origen exige, de nuevo, una base común, y, sobre todo, líneas de comunicación eficaces. La complejidad de los dilemas bioéticos actuales requiere apertura y disposición de todos los interesados.

 

@bioeticaunam

 

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