La enorme familia que se extingue

¿Por qué debería importarnos saber que existe una nueva especie de orangután y que los 800 especímenes que la conforman están en grave peligro de extinción?

Por: Paulina Bermúdez Landa

“Una nueva especie de orangután ha sido hallada en la isla de Sumatra en Indonesia”, así rezan todas las noticias respecto al estudio publicado en la revista Current Biology sobre una población aislada de orangutanes que ha resultado ser genéticamente distinta, conformándose como una especie única y de acuerdo a los científicos, en grave peligro de extinción.

El hallazgo es el más importante desde 1929, cuando se descubrió que el bonobo, habitante de la República Democrática del Congo, era una especie diferente; sin embargo, vale la pena preguntarnos ¿qué de extraordinario tiene este descubrimiento?, ¿por qué debería importarnos saber que existen cerca de 800 animales que apenas han sido descritos como algo distinto a lo que conocemos y que están en grave peligro de extinción?, o ¿qué es lo que hace diferente a estos animales de los millones de animales en grave peligro de extinción?

La respuesta está en el concepto del árbol de la vida, que el naturalista Charles Darwin utilizó como una metáfora del árbol filogenético que representa la descendencia evolutiva, las relaciones entre las especies y muestra con quiénes estamos emparentados y con quiénes no. En ese sentido, un vistazo al árbol de la vida de los grandes simios, de los que sobrevivimos los humanos, bonobos, chimpancés, gorilas y orangutanes, nos dará una pista importante de porqué este descubrimiento debería hacernos reflexionar nuestro papel en el mundo.

En primer lugar, la nueva especie, descrita como orangután de Tapanuli (Pongo tapanuliensis) fue encontrada en la región de Batang Toru, norte de Sumatra y se ubica como la tercera especie de orangután, después del orangután de Borneo (Pongo Pygmaeus) y el orangután de Sumatra (Pongo abelii), elevando a siete las especies vivas de grandes simios.

Michel Krutzen, de la Universidad de Zurich en Suiza y autor principal del estudio, se preguntó, tras la publicación del hallazgo: “¿qué otras cosas estamos pasando por alto: especies ocultas, relaciones ecológicas desconocidas, umbrales críticos que no debemos cruzar?”. Lo anterior hace referencia a que el descubrimiento de esta nueva especie se dio en el contexto de la terrible explotación a la que hemos sometido a estos animales, convirtiéndolos en desplazados forzados debido a la violencia con la que los expulsamos de sus hábitats con el fin de producir aceite de palma y depredar la vida que habita en los alrededores.

En el marco de este terrible conflicto, Raya, un adulto macho de orangután de Tapanuli fue asesinado por los humanos que residen en la misma zona, en noviembre de 2013. El cuerpo de este animal tenía heridas en su rostro, cabeza, espalda, manos, piernas y numerosas heridas de bala en todo el cuerpo, y sirvió como evidencia en la investigación que finalmente llevó a su correcta identificación, junto con los restos de 33 individuos más.

Los cuerpos fueron sometidos a un escrutinio científico que reveló que los orangutanes hoy conocidos, evolucionaron a partir de un ancestro común que vivía en el lago Toba hace unos 3,4 millones de años. De esta población ancestral de orangutanes que llegaron desde Asia continental, una ramificación dio origen a la especie de Sumatra, otra a los orangutanes de Borneo y una tercera, a la especie recién descubierta.

Estos animales representan la línea más ancestral de orangutanes vivos, en ellos podemos hallar una parte importante de nuestro presente, pasado y futuro; debido a que estos animales son filogenéticamente más cercanos a nuestro ancestro común, en ellos encontramos parte de lo que fueron los animales que habitaron la Tierra antes que nosotros y aniquilarlos supondría arrancar por completo la ínfima raíz que nos conecta con todo el árbol de la vida.

Resultan imprescindibles para nuestro futuro porque allí donde la prioridad es la conservación de estos animales, como en el Parque Nacional Tanjung Puting protegido por la Orangutan Foundation International, a cargo de la primatóloga Biruté Galdikas, tanto los bosques como las poblaciones humanas locales prosperan. En Indonesia más del 74 % de la población pobre depende de la disponibilidad de estos ecosistemas tropicales mientras que para el resto del mundo, los bosques son fuente de vida que mitiga el fenómeno de cambio climático que estamos experimentando.

Al respecto, un estudio publicado en la revista Journal of Biogeography en 2009 indicó que los orangutanes son nuestros ancestros más cercanos. Tras analizar el ADN y la evidencia fósil, Jeffrey Schwartz y John Grehan determinaron que los seres humanos compartimos 28 rasgos únicos con los orangutanes, sólo dos con los chimpancés y siete con los gorilas; además, los orangutanes comparten ocho rasgos con los primeros seres humanos y australopitecos, fortaleciendo la idea de que la conexión humano-orangután es más estrecha de lo que se tenía pensado.

Lo anterior no es algo menor, el hecho de que Raya haya sido fundamental para identificar a su especie y que esto haya sucedido sólo porque fue brutalmente asesinado a través del desplazamiento forzado y violento, debería hacernos pensar en lo que estamos haciendo en el día a día. Una nueva especie se vislumbra en el árbol de la vida, mostrándonos que hay más ramas que no concebíamos siquiera y al tiempo de que las encontramos, resulta que ya las estamos exterminando.

Este descubrimiento no es gratuito, implica que nuestra responsabilidad de proteger a estos animales es más grande de lo que creíamos y que cualquier intento de conservación que ofrezca una ventana de oportunidad para enmendar la devastación ecológica deberá tener en el mismo nivel de prioridad la defensa de los derechos humanos para lograr mantener vivos a nuestros parientes cercanos, los que apenas conocemos. Los orangutanes son nuestro espejo, nos muestran la forma cercana de los animales que vivieron antes que nosotros y tienen, todavía, mucho que enseñarnos sobre lo que somos.

 

@bioeticaunam

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

Close
Comentarios