8 de marzo: no más dualismos

Varones y mujeres no nacemos sujetos a un destino biológico, nos hacemos o llegamos a serlo bajo relaciones de poder y dominación dentro de estructuras patriarcales. Dichas estructuras naturalizan una sociedad binaria o dualista, que separa y asigna roles opuestos entre hombres y mujeres.

Por: Carolina Hernández Nieto (@CarolinaHNieto)

A pesar de las movilizaciones de miles de mujeres alrededor del mundo, donde las consignas lanzadas exigen igualdad frente a los hombres al ejercer nuestros derechos cualquiera que éstos sean, este próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la venta de flores y chocolates se incrementará y es que apartarnos de los binarismos entre hombres y mujeres no es tarea sencilla.

De acuerdo con Frances Olsen desde el surgimiento del pensamiento liberal clásico, y tal vez desde los tiempos de Platón, nuestro pensamiento se ha estructurado en torno de series complejas de dualismos o pares opuestos: razón/emoción, cultura/naturaleza, poder/sensibilidad, objetivo/subjetivo, abstracto/concreto, universal/particular, estos pares duales dividen las cosas en esferas contrastantes o polos opuestos.

El sistema de dualismos presenta, entre otras, las siguientes características:

I. Están sexualizados: una mitad se considera masculina y la otra, femenina.

II. Constituyen una jerarquía: el término identificado como masculino es privilegiado o positivo, mientras que el señalado como femenino se considera inferior o negativo.

Resulta sencillo identificar el sistema de dualismo en la división entre lo masculino y lo femenino. Los hombres se identifican a sí mismos con lo racional, el poder, lo objetivo, el pensamiento, lo abstracto, lo universal; mientras que las mujeres solemos ser proyectadas hacía el lado irracional, pasivo, subjetivo, sentimental, concreto, particular.

Para Anne Fausto-Sterling, el colocar la etiqueta de mujer o varón depende de una decisión social. El hablar de la utilización del género como categoría filosófica y política desde las teorías y movimientos feministas permite marcar que tanto varones como mujeres no nacemos sujetos a un destino biológico, sino que nos hacemos o llegamos a serlo bajo relaciones de poder y dominación dentro de estructuras patriarcales. Dichas estructuras naturalizan una sociedad binaria o dualista, que separa y asigna roles opuestos entre hombres y mujeres.

La referencia a dos géneros contribuye a esencializar diferencias, dicotomías y reforzar desigualdades; un sistema social que naturaliza los dualismos, legitima la discriminación y estructuralmente permite que las condiciones de desarrollo sean desproporcionadas; en nuestro país, el acceso a la salud, a la educación, al trabajo y a la justicia, por ejemplo, son rubros en los que persisten grandes desventajas para las mujeres con relación a los hombres. Desafortunadamente, para algunos sectores este tema parece superado, las brechas son temas del pasado.

Sin embargo, conscientes de la vigencia de un sistema binario y excluyente es que colectivos feministas alrededor del mundo convocan para este día 8 de marzo a un paro internacional de mujeres,[1] que en redes sociales se traduce con el hashtag #8M.

El #8M no invita a celebrar, sino a visibilizar las condiciones desiguales en las que las mujeres continuamos sobreviviendo, y es que es necesario que como mujeres estemos atentas al contexto en el que nos desempeñamos. La discriminación se traduce en violencia y, en respuesta, el sistema dualista diseña discursos de incluyente apariencia[2]. La violencia y discriminación se torna sutil.

Este 8 de marzo la propuesta es denunciar la desigualdad, salir y tomar las calles. Sabemos que no todas las mujeres mexicanas tienen acceso a las redes sociales, y aun teniéndolo nada garantiza que conozcan la invitación del #8M, de ahí que aquellas informadas busquemos revertir las diferencias de un sistema binario. Tenemos un compromiso: compartir la información, pero sobre todo sumarnos a la propuesta. Hagamos ruido, exijamos hombro con hombro la igualdad que se nos ha negado.

 

* Carolina Hernández Nieto, es abogada de la @CMDPDH.

 

 

[1] Reivindicando, entre otros hechos, la marcha de costureras de la compañía Lower East Side que reclamaban una regulación a su jornada de trabajo en el año de 1857, así como la huelga que promovieron otras 40 mil costureras industriales de la fábrica Cotton Textile Factory, en Washington Square, Nueva York; sobre ésta existen discrepancias sobre la fecha en que se llevó a cabo. Mientras que en 1867, también en el mes de marzo, tuvo lugar una huelga de planchadoras de cuellos de la ciudad de Troy, lo que devino en la formación de un sindicato. Y finalmente, en 1910, durante la Segunda conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, más de 100 mujeres aprobaron declarar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

[2] De ahí que para la academia sea importante utilizar el género como categoría de análisis crítico y científico, traducida como perspectiva de género, la cual ayuda a identificar el sexismo en teorías, prácticas y políticas.

Close
Comentarios