525 años después: pasar a la ofensiva

La candidatura independiente de María de Jesús Patricio a la presidencia tiene la intención de luchar contra el racismo, el machismo, el patriarcado, el clasismo, pero sobre todo, contra el capitalismo y su guerra.

Por: Raúl Romero (@cancerbero_mx) y Amiel Aketzali Moreno (@Amielaketzali)

En la década de los 60, Don Pablo González Casanova propuso el concepto de colonialismo interno para referirse a las relaciones sociales de dominación y explotación entre grupos culturales distintos, cada uno con sus propias estructuras de clase. El ex rector de la UNAM analizó con ese concepto a los pueblos, minorías o naciones colonizados por el Estado-nación, los cuales se caracterizan, entre otras cosas, por habitar en un territorio sin gobierno propio. Don Pablo propuso así que los pueblos indígenas de México eran colonias dentro de la misma nación, o sea, pueblos sin gobierno y sin la posibilidad de administrar su territorio.

En 1992, a propósito de los 500 años del “descubrimiento” de América, un viejo debate se reavivó. Intelectuales de muy distintas disciplinas discutieron si lo ocurrido cinco siglos atrás había sido un “descubrimiento”, un “encubrimiento” o un “encuentro”. Las organizaciones y pueblos indígenas y negros fueron más allá y pusieron al centro del debate la idea de Resistencia. Bajo esa idea, el 12 de octubre de aquel año miles de indígenas se movilizaron en diferentes países de Latinoamérica. México no fue la excepción. En los estados de Guerrero y Chiapas ocurrieron las movilizaciones más numerosas, y en San Cristóbal de las Casas, Chis., marcharon unos 10 mil indígenas derribando en su recorrido la estatua del conquistador Diego de Mazariegos, símbolo de la opresión en la región.

En 1994 el grito de ¡Ya basta! contra el colonialismo interno, y contra toda explotación y dominación en general, tomó un nuevo rostro. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se presentó como el producto de “500 años de luchas de resistencia”, y, poco a poco, puso al centro del debate la necesidad de autonomía -que no es sinónimo de separatismo o independencia, como algunos conservadores quisieron verla- para los pueblos indios del país.

En febrero de 1996, como resultado del proceso de diálogo entre el EZLN y el Gobierno Federal, se convocó al Primer Foro Nacional Indígena al que acudieron representantes de casi todos los pueblos originarios del país. De ahí salió una propuesta de reforma constitucional que reconociera la autonomía de los pueblos indios, la cual nunca sucedió debido a la oposición de todos los partidos políticos. Sin embargo, otro proceso de gran importancia se gestaría en aquel foro. La necesidad de un espacio común, de una “casa de todos los pueblos indígenas” llevó a que el 12 de octubre de 1996 naciera el Congreso Nacional Indígena, un espacio donde los pueblos originarios se encuentran, un espacio de reflexión y solidaridad para fortalecer sus luchas de resistencia y rebeldía.

El pasado 7 de octubre del año en curso, el Congreso Nacional Indígena (CNI) entregó la solicitud de registro como aspirante a Candidata independiente a la Presidencia de México de María de Jesús Patricio Martínez, Vocera del Concejo Indígena de Gobierno. La propuesta, nos ha dicho el CNI, tiene la intención de luchar contra el racismo, el machismo, el patriarcado, el clasismo, pero sobre todo, contra el capitalismo y su guerra. De paso, buscan defender el derecho a la autonomía e invitar a toda la sociedad de abajo y a la izquierda a organizarse.

Cuando los pueblos originarios en resistencia nos convocan a la organización lo hacen desde el ejemplo. Lo hacen pensando en que toda organización profundamente democrática implica una responsabilidad colectiva. Se trata de la responsabilidad de aprender a gestionar nuestra vida en común tanto en lo cotidiano como en lo estructural. Hoy, tras 525 años de resistencia, los pueblos indígenas de México que se organizan en el CNI han pasado a la ofensiva proponiendo multiplicar las resistencias “organizando los dolores y las rabias”. Sigamos atentos el curso de esta iniciativa, de ella puede resultar un “mundo donde quepan muchos mundos”.

 

* Amiel Aketzali Moreno es Tesista de la carrera de sociología de la Universidad Nacional Autónoma de México y trabaja en el Instituto de Investigaciones Sociales – UNAM. Raúl Romero es Licenciado en Sociología por la UNAM y es académico en el Instituto de Investigaciones Sociales – UNAM. Ha escrito textos para Tercera Vía, Rebelión y América Latina en Movimiento.

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