Con qué se come la cultura en México

El 55 por ciento de los mexicanos han visitado una biblioteca, mientras que el 41 ha ido a una librería. El 27 por ciento ha leído por lo menos un libro en los últimos doce meses; mientras que en España es el 59%, en Francia 71% y en Reino Unido 82%. Cuatro de cada diez mexicanos nunca leen los periódicos, la mitad nunca lee revistas. Una cuarta parte de la población no tiene un solo libro en casa.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) desarrolla un proyecto de investigación aplicada para identificar cómo la cultura contribuye al desarrollo a nivel nacional. En contraste, México no tiene legislación en materia de cultura, la ley que crea el INBA es de 1950 y se presentó una iniciativa de Ley de Fomento y Difusión de la Cultura en la administración panista de Vicente Fox, que quedó pendiente de aprobación por el Congreso de la Unión.

Impulso internacional

La UNESCO desarrolla indicadores a partir de preguntas clave: ¿Cómo ayuda la cultura a individuos y comunidades a ampliar sus opciones de vida y adaptarse al cambio? ¿Cómo puede la cultura proveer a comunidades en desarrollo oportunidades de empoderamiento económico? Son las mismas que debiéramos plantear en México para revisar las políticas públicas en materia de cultura y realizar proyecciones para impulsar la actividad económica.

La Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales se considera como el primer instrumento normativo que coloca a la cultura y el desarrollo en su centro; México ratificó dicha Convención en 2007. Más aún, en 2010 la Cumbre de la ONU sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio reconoció el papel fundamental de la cultura en los procesos de desarrollo y la Asamblea General adoptó una resolución específica sobre Cultura y Desarrollo.

Específicamente cabe subrayar una de las motivaciones de dicha Convención: la “necesidad de incorporar la cultura como elemento estratégico a las políticas de desarrollo nacionales e internacionales, así como a la cooperación internacional para el desarrollo”. Es claro que en legislación y políticas públicas, la cultura tiene una relevancia política que México debe observar.

Sin ley pero con dinero

El sistema legal mexicano es sui géneris: existe una Ley de Firma Electrónica Avanzada pero no contamos con una ley de cultura. Se utilizan recursos públicos federales para programas de cultura a nivel nacional, estatal, municipal y no gubernamentales, equivalentes al gasto programable de la Suprema Corte de Justicia de la Nación o a tres veces el presupuesto de la Comisión Nacional de Derechos Humanos pero no existe una ley que enmarque la actividad cultural ni señale los criterios de distribución de recursos.

El Presupuesto de Egresos de 2013 (PEF 2013) incluye recursos para realizar acciones para la prevención del delito, combate a las adicciones, rescate de espacios públicos y promoción de proyectos productivos, entre los que se encuentra el Impulso al Desarrollo de la Cultura que maneja la SEP por siete mil trescientos cincuenta y ocho millones de pesos; o el presupuesto público para los institutos estatales de cultura por un total de un mil veinticinco millones de pesos.

También existe presupuesto para proyectos de desarrollo regional como los que se realizan en Aguascalientes, Sinaloa, Baja California, Chihuahua, Jalisco, Nuevo León y Guanajuato. Los Anexos 35.3 y 35.4 del PEF 2013 señalan las ampliaciones a Cultura dentro de la Secretaría de Educación Pública por cuatro mil cincuenta y siete millones de pesos, dentro de los cuales se encuentran proyectos estatales, municipales y no gubernamentales.

Visión legislativa 2 04jun13

Patrimonio cultural

A nivel nacional se cuenta con 162 mil 962 sitios arqueológicos, monumentos históricos y artísticos, mismos que conforman el patrimonio cultural mexicano. En 2013 se tiene considerados 907 proyectos culturales dentro del presupuesto de egresos a nivel federal; proyectos que se distinguen en: nacionales, estatales, municipales y no gubernamentales.

Las cinco entidades federativas con mayor patrimonio cultural en México (considerando sitios arqueológicos, monumentos históricos y artísticos) son: el Distrito Federal con 16,071 sitios, Puebla, con 15,753, Oaxaca con 9,567, Veracruz con 9,408 y Michoacán con 9,235. Esto contrasta con las entidades federativas con mayor número de proyectos culturales financiados con presupuesto federal (incluye proyectos estatales, municipales y no gubernamentales): el DF en primer lugar con 117 proyectos, le sigue el estado de México, Jalisco, Puebla y Nuevo León.

Fuente: Elaboración de Visión Legislativa con datos del Atlas de Infraestructura y Patrimonio Cultural de México 2010, CONACULTA 2010 y PEF 2013, Anexos 35.3 y 35.4, publicado en el D.O.F.el 27dic12. * Suma de sitios arqueológicos, monumentos históricos catalogados y estimado de monumentos artísticos, 2010. ** Suma de programas culturales estatales, municipales y no gubernamentales, 2013. Fuente: Elaboración de Visión Legislativa con datos del Atlas de Infraestructura y Patrimonio Cultural de México 2010, CONACULTA 2010 y PEF 2013, Anexos 35.3 y 35.4, publicado en el D.O.F.el 27dic12.

* Suma de sitios arqueológicos, monumentos históricos catalogados y estimado de monumentos artísticos, 2010.

** Suma de programas culturales estatales, municipales y no gubernamentales, 2013.

 

Hábitos culturales

En México hay 42,614 sitios arqueológicos de acuerdo al Atlas de Infraestructura y patrimonio cultural de México 2010 realizado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA). En contraste, únicamente el 44 por ciento de la población ha visitado zonas arqueológicas de acuerdo con la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales levantada en 2010. Para el mismo año se tenían registrados 1,185 museos, mientras que el 55 por ciento de la población había visitado alguno.

El 55 por ciento de los mexicanos han visitado una biblioteca, mientras que el 41 ha ido a una librería. El 27 por ciento ha leído por lo menos un libro en los últimos doce meses; mientras que en España es el 59%, en Francia 71% y en Reino Unido 82%. Cuatro de cada diez mexicanos nunca leen los periódicos, la mitad nunca lee revistas. Una cuarta parte de la población no tiene un sólo libro en casa.

Por si fuera poco: el 12 por ciento de las personas han asistido a alguna exposición de artes plásticas. El 87% no ha ido a centros culturales. Esta es la realidad mexicana. Los retos son mayúsculos: existe un gran patrimonio cultural, hay recursos federales para realizar casi mil proyectos en el país, no hay una ley que fomente la cultura y los hábitos culturales son lamentables.

Hay un gran potencial para implementar políticas y lineamientos culturales serios que se rijan por evaluación de resultados. Una proporción del desarrollo económico del país se encuentra en este ámbito.

¿Viento en popa?

La actual coyuntura presenta una oportunidad para impulsar una ley general sobre cultura, evaluar los resultados de los programas financiados con recursos federales y medir si el uso de estos impulsaron o no la actividad económica de las localidades donde se desarrollaron. Los tres partidos políticos más grandes (PRI, PAN y PRD) hicieron 36 promesas electorales en materia de cultura y el Pacto por México incluye 5 compromisos concretos.

Más aún: el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, en el objetivo 3.3, busca ampliar el acceso a la cultura como un medio para la formación integral de los ciudadanos. Una de las estrategias señala “Fomentar el desarrollo cultural del país a través del apoyo a industrias culturales y vinculando la inversión en cultura con otras actividades productivas.”

En México aún no existe una política pública en cultura en los tres niveles de gobierno que mejore las condiciones de vida de la población. Es tiempo de llevarlo a cabo.

 

 

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