Parquímetros: las cajas negras

Tres años de echarle contantemente monedas a los parquímetros en la zona Roma - Condesa sin que se conozca en qué se utilizaron los recursos generados. Al menos en la colonia Roma no hay mejoras ni inversión pública derivada de los parquímetros.

Se discutió, se realizó consulta pública, se aprobó su instalación en cuatro de las nueve zonas de la Roma-Condesa, y los parquímetros operan desde marzo de 2013. Ayudan a reducir –entre otros beneficios- la contaminación generada por la búsqueda de un espacio para estacionarse en la calle así como el uso de automóviles, como lo refiere un artículo de IMCO (consulta aquí). Pero, ¿alguien conoce los ingresos que han generado en estos tres años?, ¿cuánto se ha gastado en beneficiar la zona en la que se encuentran? y, sobre todo, ¿hay mejoras públicas?

Así inició la multiplicación de los panes

El debate que generó la consulta de 2013 sobre colocación de parquímetros se agudizó; un blog de Nexos resume algunos de los grupos de ciudadanos y de los argumentos que se dieron a favor y en contra. Y como en época electoral reciente: hubo cierto grado de involucramiento ciudadano, se generó dinámica en redes sociales, pocos participaron en la consulta y, pasados tres años de echarle contantemente monedas a los parquímetros, se desconoce –y no ha estado en la agenda de prioridades del interés público- en qué se utilizaron los recursos generados.

Hipotéticamente, la distribución de recursos derivados de la operación de parquímetros, es la siguiente: se destinaría 30 por ciento a obras públicas de las mismas colonias; 20 por ciento a seguridad; 30 por ciento para cubrir costos de mantenimiento de los Ecoparq; 9 por ciento para el financiamiento bancario por la implementación del programa, y 11 por ciento de utilidad a la empresa Operadora de Estacionamientos Bicentenario S.A. de C.V.

De marzo de 2013 a marzo de 2016 los recursos generados en la zona Roma – Condesa son más de 267 millones de pesos, de acuerdo con los informes de Ecoparq publicados en su sitio web. Estos ingresos son mayores, ni más ni menos, que a los impuestos por servicios de grúa y almacenaje de vehículos previstos para 2016 en la Ley de Ingresos del Distrito Federal.

Los ingresos provenientes de parquímetros han ido in crescendo desde su instalación: para 2014 el crecimiento fue de 63 por ciento, para 2015 creció otro 33 por ciento. De tal forma que de 2013 a 2016 los ingresos se han duplicado.

Y esto era predecible. Aquí el subrayado va en relación a qué se ha hecho con los recursos para mejora pública, dónde están, por qué no se reportan y -mejor aún- por qué no los observamos. ¡Porque no existen!

Jugosos agregados

Nos dimos a la tarea de revisar los informes que publica Ecoparq en su sitio web (que llaman ambiciosamente análisis de ingresos y pueden consultarse aquí) y nos recordó –tristemente- a los informes de gastos que rinde la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Dan cifras agregadas por mes: ingresos y recursos para mejora del espacio público, pero no se especifica qué mejoras se hicieron, en dónde, cuánto costaron, ni qué decir de quiénes las realizaron (esas son aspiraciones inalcanzables).

Van algunas cifras:

  • Los recursos de tres años para el mejoramiento del espacio público (más de ochenta millones de pesos) equivalen al presupuesto del Proyecto Metro. Si quieren revisar el Presupuesto de Egresos del Distrito Federal para el Ejercicio Fiscal 2016, ver aquí.
  • Los recursos para mejorar la seguridad pública (más de 53 millones de pesos) son la mitad de los recursos de la Secretaría de Turismo.
  • La ganancia de la empresa Ecoparq es tres veces los recursos del Fondo de Desarrollo Económico del Distrito Federal.

Y una noticia digna de los premios de opacidad que –por cierto- deberíamos de otorgarlos como los premios Golden Raspberry del cine para, al menos, desarrollar el humor negro derivado de los ejemplos de abuso público. Los informes de Ecoparq no incluyen los reportes de multas derivados del no pago por estacionarse en zonas de parquímetros.

Sin duda comparto los argumentos en favor de la colocación de parquímetros, y dado el éxito de recaudación paralela de ingresos, las autoridades locales piensan extender su colocación, como lo refirió el titular de la Autoridad del Espacio Público. Sin embargo, el manejo de recursos está en una caja negra y no hay mejoras públicas concretas ni evidentes para quienes habitamos la zona Roma-Condesa.

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Espacio de moda sin exigencias

Parte del argumento a favor de la operación de parquímetros fue que se destinaría el 30 por ciento de los ingresos al mejoramiento del entorno donde se colocarían. Han pasado más de tres años y al menos en la colonia Roma no hay mejoras ni inversión pública derivada de los parquímetros.

El alumbrado es el mismo, las banquetas y las áreas verdes están como si no hubiera pasado el tiempo, más que por el deterioro. Pero, eso sí, la empresa Ecoparq pintó por tercera vez -desde que se instalaron- las líneas limítrofes de estacionamiento en calles y señalización de cruces.

En poco más de un mes, el entorno inmediato se transformó en la multimencionada colonia Roma del centro de la Ciudad de México. El alumbrado público se apagó en la calle de Chihuahua. Aparecieron puestos en la vía pública de la calle de Jalapa, en Insurgentes y en colindancias a la glorieta de Insurgentes. En la esquina de Jalapa y Tabasco se colocó un camión que vende artículos comestibles oaxaqueños, ¡en plena zona de parquímetros!

¿Será que Morena, quien encabeza la delegación Cuauhtémoc, previo a dar muestras del incremento en las preferencias electorales en la elección del 60 por ciento de la Asamblea Constituyente, se apoderó de las calles a través de ambulantes? Por un lado han llevado a cabo operativos para desalojarlos, y por otro se colocan nuevos puestos e incluso, en zonas donde opera Ecoparq.

Lo contrastante de la zona Roma-Condesa es que mientras los habitantes y visitantes disfrutan de los mejores restaurantes y sitios de moda, de que la plusvalía del suelo está en la cúspide y es de las zonas más privilegiadas por lo céntrico, valor arquitectónico y acceso a medios de transporte público de todo tipo; la exigencia por lo público es casi nula o despierta con la misma fuerza de un anémico.

Lo antagónico de pedir la instalación de parquímetros sin exigir que el entorno público mejore, es como el voto por un sueño de gobierno de izquierda sin propuestas técnicas sólidas: hacer dibujos en el aire.

Lamentablemente esos dibujos en el aire sí tienen un costo: el ser capaces de generar los recursos del Proyecto Metro para beneficio de todos y permitir –sin darnos cuenta siquiera- que cada peso se esfume en nuestra presencia.

 

@MaricarmenNava

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