Sin gasolina, el Norte se vuelve más bárbaro

Puede ser que ni el alcalde ni el gobernador de Chihuahua sean culpables del desabasto de gasolina en la entidad. Pero sí son culpables de no invertir en un transporte público digno para la ciudadanía con planeación.

Sin gasolina, el Norte se vuelve más bárbaro
Liga Peatonal

Por: Jenny Zapata López (@lachicaposmo) y Sergio Andrade Ochoa (@rat_inside)

La capital de Chihuahua se encuentra en caos. Como en una entrega preapocalíptica de Mad Max, la falta de gasolina ha llevado a la ciudad a la paralización y la violencia.  A principios de este mes se vivieron días de desabasto de gasolina porque, de acuerdo con un representante de la CANACO local, a un problema de vandalismo en los ductos se sumó la psicosis colectiva inducida por la desinformación, desatándose compras de pánico que hicieron insuficientes las reservas de combustible.

Ahora, una cadena de gasolineras que a partir de un conflicto entre socios cerró varias estaciones y lo atribuyó a la falta de abastecimiento por parte de Pemex, provocó de nueva cuenta la saturación en las gasolineras, donde se formaron extensas filas de vehículos –y compradores buscando llenar contenedores- y el consecuente desabasto generalizado.

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Decenas de automovilistas inconformes bloquearon avenidas e incluso secuestraron cuatro pipas de gasolina, con lo que Pemex optó por suspender el surtido por miedo a que continuara la toma de pipas. Los bloqueos y las largas filas de automóviles que se extendían por varias cuadras en espera de cargar combustible agravaron la congestión vial y generaron accidentes y pleitos entre los automovilistas. La violencia alcanzó al sistema de autobuses de tránsito rápido (BRT, la versión chihuahuense del Metrobús) conocido en Chihuahua como Vive Bus, al cual los automovilistas varados no consideran una opción viable de transporte debido a que les significa un retraso ya que toma un carril y lo hace confinado para darle exclusividad y rapidez al sistema de transporte, por lo que fue apedreado como una expresión de repudio contra el servicio de transporte urbano.

Incapaz de mirar más allá de sus propios problemas – que en este momento son muchos e incluyen una demanda judicial por enriquecimiento ilícito promovida, entre otros, por el gobernador electo, Javier Corral- el actual gobernador César Duarte Jáquez insistió en que no hay tal desabasto de combustible, sino que el tema se ha politizado y que la campaña de desprestigio en su contra continúa incluso después de las elecciones.

Ciudades para los coches

Al final, los motivos del desabasto son inciertos y esclarecerlos tampoco es el objetivo del presente texto. Lo que sí es claro es un llamado de atención para todas las ciudades mexicanas que han crecido basadas en la dependencia en el automóvil y por ende en la gasolina, para ser móviles, y productivas.

Al respecto, nos permitimos hacer algunas observaciones. Primero, no es de extrañar que el desabasto –real o inducido- de gasolina paralice a la ciudad, pues en las últimas décadas en Chihuahua se ha invertido el 80 % del presupuesto de movilidad en infraestructura vehicular, construyendo distribuidores viales, puentes y pasos a desnivel en prácticamente todas las principales avenidas de la Ciudad. Actualmente las cifras del reparto modal en la capital de Chihuahua indican que 61% de las personas se mueven en auto, 21% caminando, 16% en bici y 2% en transporte público. Si una ciudad conoce estas cifras, le será más fácil establecer estrategias que busquen reducir la movilidad en automóvil –para reducir los impactos negativos de la alta motorización- para incrementar la movilidad sustentable.

El Vive Bus ha sido el único y principal proyecto de movilidad de transporte masivo que se ha realizado en los últimos 20 años, sin embargo, se ha caracterizado por una serie de deficiencias en su implementación desde la construcción hasta la operación, que a la fecha no da abasto ni servicio de calidad a sus usuarios (falta de certidumbre, aumento en los tiempos de traslado, aumento en el número de traslados gracias a más trasbordos en alimentadoras). Aunado a ello, la infraestructura peatonal en Chihuahua es arcaica y excluyente (una situación ya discutida con anterioridad) y la limitada, ilógica e inconexa red de ciclovías construida fue abandonada por las autoridades antes de ser siquiera inaugurada. Es decir, no hay una estrategia que integre al transporte público, con la peatonalidad y con la movilidad en bicicleta (que en conjunto conforman una fórmula básica para aspirar a mejores ciudades para vivir). Esta lógica, sin embargo, se repite en todas las ciudades de México: invertimos más en infraestructura vehicular –que transporta a menos personas y tiene más consecuencias negativas– que en las otras tres.

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Recursos públicos y ciudadanos con ojos avizores: lecciones desde el norte bárbaro

Puede ser que ni el alcalde ni el gobernador de Chihuahua sean culpables del desabasto de gasolina en la entidad. Pero sí son culpables de no invertir en un transporte público digno para la ciudadanía con planeación, son culpables de no socializar proyectos de movilidad sustentable, son culpables de que en la última administración la ciudad carezca de una inversión y un plan viable y factible que garantice el derecho a la ciudad y a la movilidad universal. Dicho plan es, en teoría, el Plan Integral de Movilidad Urbana Sustentable bajo el cual todas las ciudades que quieran acceder a recursos PROTRAM –Programa Federal de Transporte Masivo dependiente del Fondo Nacional de Infraestructura, a su vez BANOBRAS- deberían contar. Es decir, también el Gobierno Federal debe asegurarse de que las ciudades que acceden a estos recursos públicos planeen no sólo la infraestructura sino la gestión, operación y calidad de los nuevos servicios de transporte como Vive Bus. ¿Cuál es, entonces, la responsabilidad de Gobierno Federal en el tema? ¿Cómo se están asegurando de que el recurso público de PROTRAM sea bien aplicado?

Tristemente, el día de ayer fue anunciado el regreso de las viejas rutas de transporte urbano, lo que significará el regreso al esquema hombre-camión y los viejos problemas que los usuarios padecían, y una batalla perdida para la movilidad urbana sustentable: una buena idea, mal implementada y, además, con el dinero de todos. Queda la duda de qué hará el gobierno de Corral (aquí le puedes mandar un tuit para preguntarle) para revertir estos retrocesos una vez que comience la nueva administración.

Los ciudadanos chihuahuenses también tenemos algo que aprender a partir del desabasto de gasolina: la sociedad no puede exigir un transporte público de calidad sólo cuando le es imposible sacar su automóvil privado. Como ciudadanos debemos exigir no sólo transporte público para aspirar a mejor calidad de vida (menos estrés, menos congestionamiento, reducción de ruido, reducción de emisiones, reducción de siniestralidad vial) sino que todos los nuevos proyectos de movilidad sustentable se hagan con planeación y con un cercano seguimiento tanto desde los ojos ciudadanos, como desde el gobierno federal, dada la inversión de recursos públicos.

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La violencia y magnificación de las protestas también tienen, seguramente, algo de válvula de escape ante lo que en estos días parece un país convulso. La situación actual en el “estado grande” tiene que ser un recordatorio para todo el país de que nuestra dependencia a los hidrocarburos se encuentra ya al límite, pero sobre todo tiene que ser un recordatorio de que una ciudad que se construye pensando en los automóviles, y no en las personas, es una ciudad destinada al fracaso.

 

* Jenny Zapata López es comunicadora especializada en medio ambiente y cambio climático. Forma parte de Chihuahua en Bicicleta desde su fundación y colabora activamente en la Red Nacional de Ciclismo Urbano (BiCIRED). Sergio Andrade Ochoa es estudiante doctoral del Instituto Politécnico Nacional. Entusiasta de los derechos humanos, la protección del medio ambiente, la ciencia y la tecnología. Miembro activo de Chihuahua en Bici y la Liga Peatonal.

 

 

Referencias y Ligas de Interés:

Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) (2014) Invertir Para Movernos.

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