No es de hombres, ¿concientización o machismo?

La campaña de ONU Mujeres contra el acoso NO genera empatía. Para los hombres que creen que cumplen con su papel de “hombre” cuando disparan piropos, manosean o toman fotos de las mujeres en los espacios públicos, ese mensaje no los invita a cambiar sus comportamientos.

Por: Ana Carolina Nunes

En las últimas semanas, muchos amigos y parientes me enviaron algunos links relacionados a una supuesta campaña en el metro de la Ciudad de México. Son dos videos que muestran dos situaciones que servirían de ejemplo para que los hombres sintiesen lo mismo que las mujeres al ser observadas y acosadas en el transporte público. Sin embargo, la iniciativa que se presenta como una concienciación, no me encantó. En breve les explico por qué.

Es importante destacar que yo vivo en Brasil, en la megaciudad de San Pablo. Estuve en la Ciudad de México hace un año con motivo del Congreso Peatonal organizado por la Liga Peatonal. En la ciudad de México me transporté solamente a pie o utilizando el metro. Tristemente, estoy acostumbrada al acoso callejero, pero en la CDMX me sentí especialmente insegura con la violencia de género. Todas las veces que viajé en metro, contaba los minutos para salir de los vagones y huir de las miradas lascivas.

En Brasil, hace tres años trabajo por el combate al acoso en el transporte público. Junto con una amiga, llevamos ideas de acciones para la empresa que opera el metro en San Pablo (la Companhia do Metropolitano de São Paulo); algunas fueron implementadas y obtuvieron resultados positivos, como el crecimiento de las denuncias por parte de las mujeres. Debemos ser inflexibles: las empresas y gobiernos que controlan el transporte público deben asumir, de una forma más proactiva, una política de “tolerancia cero” hacia el acoso sexual. Eso significa no solamente comunicarle a los pasajeros y pasajeras que el acoso sexual es inaceptable, sino también ofrecer todas las condiciones para que todxs se sientan cómodxs para hacer denuncias contra los acosadores y para que la Justicia los identifique, los responsabilice y los sancione por sus conductas violentas.

Dicho esto hay que preguntarnos cuáles son las condiciones ofrecidas para las usuarias del metro de la Ciudad de México para que denuncien a sus acosadores.

Por qué esta campaña no va a cambiar la violencia de género

La activación de los cuerpos masculinos en los asientos del metro está enmarcada dentro de las acciones de la campaña de ONU Mujeres México #NoEsDeHombres. Es de extrema importancia que existan campañas públicas que muestren la gravedad de la violencia de género a toda la sociedad. Incluso los movimientos feministas tienen un papel importante en la desnaturalización de la violencia –en los últimos años, palabras como “acoso” han entrado al vocabulario de la sociedad gracias a las acciones incisivas de estos grupos.

Son muchas las maneras de comunicar que la violencia de género es inaceptable; hay que estar atentos para que los mensajes no refuercen estereotipos de género, además de valores racistas, homofóbicos y transfóbicos.

Lo que vemos en los dos videos de la campaña “#NoEsDeHombres” es la reproducción de un “chiste de hombres” (o más bien, un chiste machista); los hombres son colocados en situaciones de incomodidad que son reforzadas por ideas machistas y homofóbicas, es decir, el hecho de que las nalgas de los hombres heterosexuales deban ser ocultadas y que a un hombre no le “debe” agradar la idea de sentarse en un asiento con forma de torso masculino y pene. Basta observar las imágenes en donde unos se ríen de otros, se empujan y parece que intentan ocultar –o no se percatan en lo absoluto– de cualquier parecido con el de una “chica objetificada” (mediante una supuesta objetivización del cuerpo masculino). Toda la campaña se refuerza en la incomodidad del hombre heterosexual, ¿cuántas veces no hemos visto a hombres “bromear” con el hecho de que otro sea un hombre homosexual? ¿Acaso no es una forma de “avergonzar” a los hombres el decir que son gay? La campaña, entonces, se refuerza sobre estereotipos de género y sobre la idea de que ser un hombre homosexual está “mal”.

Antes de lanzar una campaña como esa, los creativos de la campaña deben mirarla y preguntarse: ¿Cómo se sienten las mujeres que miran esas imágenes? ¿Cómo se sienten los hombres homosexuales y las personas transgénero? No se puede ignorar que esas personas, además de las mujeres cis, también son víctimas frecuentes del acoso callejero y violencia de género y que también deben ser contempladas por esa campaña. Esta no puede darse el lujo de hablar solamente el “idioma” de hombres heterosexuales.

Esta campaña NO genera empatía. Para algunas mujeres, esos videos muestran de manera didáctica nuestro sufrimiento, vergüenza y desagrado cuando somos acosadas. Pero para los hombres que creen que cumplen con su papel de “hombre” cuando disparan piropos, manosean o toman fotos de las mujeres en los espacios públicos, ese mensaje no los invita a cambiar sus comportamientos (el “ser hombre” se entiende a partir de la idea tradicional de la masculinidad donde son quienes supuestamente cortejan mediante prácticas de dominación y de violencia machista). A los hombres en los videos de la campaña el mensaje simplemente les genera risa o incomodidad. Al parecer, la intención de la acción es confrontar a los hombres bajo situaciones en las cuales nosotras, las mujeres, estamos expuestas todos los días en el transporte público. Pero lo que vemos es una estigmatización aún más fuerte sobre lo que no es considerado “de hombres”. Los acosadores seguirán creyendo que deben cumplir sus papeles en la sociedad machista para reafirmar su masculinidad (siendo hombres heterosexuales).

La campaña no funciona y se refuerza sobre la misma violencia que pretende condenar. Necesitamos mensajes que desconstruyan las imágenes de la masculinidad tóxica de las sociedades latinoamericanas. La campaña denota que esa masculinidad está totalmente asociada a la homofobia y transfobia, además de la misoginia. Es peligroso caer en la trampa de reforzar esos otros lados perversos del machismo para llamar la atención a las consecuencias de la violencia machista.

¿Hay otros caminos?

Me gustaría subrayar que no creo que sea necesario dejar de transmitir campañas como la de #NoEsDeHombres. Las iniciativas para combatir al acoso callejero son urgentes y bienvenidas en nuestro contexto de violencia. Sin embargo, nosotras, las mujeres feministas, necesitamos reflexionar acerca de los valores que conforman nuestra lucha.

A los que me preguntan “¿qué sugieres entonces?” les digo que muchos hombres solamente se educan por medio de la ley y sus sanciones. Mientras el acoso callejero no sea considerado un delito o mientras no exista ninguna responsabilidad legal hacia sus perpetradores, los acosadores seguirán teniendo confianza y se envalentonarán para cometerlo. Aunado a ello, es importante preguntarnos cuáles son las condiciones ofrecidas para las usuarias del metro de la Ciudad de México para que denuncien a sus acosadores; es urgente también avanzar en ese aspecto para cambiar las actitudes de acosadores y testigos.

Además de cambiar las estructuras de vigilancia y de denuncia, es importante que los mensajes de concientización dejen claro a los hombres que las mujeres tienen que ser respetadas no porque podrían ser sus hermanas, madres o esposas (ese mensaje es inocuo en países donde tantas mujeres son violentadas por parejas o parientes), o porque a ellos no les gustarían ser violentados de la misma manera, sino porque las mujeres somos humanas plenas de nuestra dignidad y de derechos.

Nota al día de hoy: descubrí que la campaña sigue en su segunda fase, con mensajes más enfáticos acerca de la ilegalidad del acoso callejero. Sin embargo, eso no elimina en lo absoluto las críticas al tono de los videos de la primera fase.

 

* Ana Carolina Nunes es comunicadora e investigadora. Actualmente hace investigación en políticas públicas de género en la Universidad Federal ABC en Brasil. Es activista peatonal en Sao Paulo y lucha contra la violencia de género en los espacios públicos.

 

@ZoonPeaton

@LigaPeatonal

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Comentarios
  • inesalag
  • inesalag

    Gracias por la reflexión. Toca ver los resultados de las evaluaciones de la campaña. Entiendo que también son especialistas los que la diseñaron.

  • Al

    Cuando dices que “Toda la campaña se refuerza en la incomodidad del hombre heterosexual”, estás asumiendo que como homosexual no me incómoda sentarme en una asiento con pene en el metro, y que por supuesto como homosexual me es comodísimo que me observen el trasero de manera lasciva. El acoso no me desagrada ¿Me gusta? Creo que tu columna es homofóbia y deberías disculparte. No nos defiendas por favor, ya hemos batallado mucho.