1. Cerrar X
    septiembre 1, 2014 - 2:10 PM

    Son dos años en los que la economía crece a niveles muy modestos; no se pusieron en marcha nuevas políticas públicas para reducir la pobreza y la desigualdad, no se avanzó ni el seguridad social, ni en los servicios de salud ni en la preparatoria universal; no se ha podido controlar al crimen organizado que tiene destruida regiones enteras del país, no se han cumplido promesas como la puesta en marcha de órgano independiente de combate a la corrupción.

    Por otro lado, se recuperan y renuevan mecanismos de control político y prácticas clientelares. El centralismo es una clara tendencia y se observan peligros en materia de derechos humanos. Ni somos más ricos, ni más iguales, ni las instituciones menos vulnerables a la corrupción, ni la sociedad más justo, ni más democrática.

    CALIFÍCA ESTE SUBTÍTULO:
    VN:F [1.9.22_1171]
    1
    2
  2. Cerrar X
    septiembre 1, 2014 - 1:31 PM

    Es prematuro pronunciarse sobre una Administración que apenas está por cumplir el primer tercio de la misma. Si se le ve por el lado de las múltiples reformas que no sólo se han promovido por el Ejecutivo sino que ya están aprobadas por el Congreso, podemos decir que ha sido algo nunca antes visto en tan poco tiempo. Si nos gustan las reformas o no, si son tan trascendentes o no, si van a ayudar a todos los mexicanos o no, si se hicieron bien o no, ya es otra cosa. El gran reto, como le sucede a todas leyes en este país, será la implementación y puesta en marcha de las propias reformas y de las diferentes agencias e instituciones que se crearon para darle operatividad a las mismas, como sucede en el caso de la Reforma Energética. Tienen que ser instituciones con los suficientes recursos humanos, el presupuesto adecuado y la infraestructura que cada una requiera para que funcionen eficaz e eficientemente.

    Por otro lado, no todo en México son las reformas. Tenemos grandes pendientes en materia de seguridad; la economía no se ve que despegue del todo; tenemos que hacer mucho más para que ser respeten los derechos humanos; tenemos que generar empleos que cada vez estén mejor pagados; las reformas al sistema educativo deben de implementarse correctamente; las condiciones ambientales en algunas partes del país no son las adecuadas; la equidad de género requiere promoverse y fomentarse y, la pobreza requiere de meterle a fondo al acelerador ya que millones de compatriotas vaya que se la pasan mal, sin acceso al agua, ni a los servicios básicos de salud, situación por demás inaceptable.

    CALIFÍCA ESTE SUBTÍTULO:
    VN:F [1.9.22_1171]
    3
    1
  3. Cerrar X
    septiembre 1, 2014 - 11:54 AM

    Esta es una pregunta extraordinariamente complicada, si no por otra razón porque en estos dos años Peña Nieto sacó adelante un impresionante paquete de reformas. Si estas reformas son lo que el país necesita lo veremos en relativamente poco tiempo, pero no en cuestión de semanas sino de un par de años y a condición de la calidad de su puesta en práctica.

    Pero al mismo tiempo, no es posible restar mérito al logro político, al margen de estar o no de acuerdo con el fondo. Sea lo que sea, o con haya sido, es un triunfo. Ahora, sin embargo, viene la parte difícil.

    CALIFÍCA ESTE SUBTÍTULO:
    VN:F [1.9.22_1171]
    6
    0
  4. Cerrar X
    septiembre 1, 2014 - 9:25 AM

    El balance de cualquier gran tarea de gobierno es necesariamente complejo. Por un lado, seguimos sobrellevando los costos de la inercia generada en la década pasada por malas decisiones de administración pública e incapacidad política, que derivaron en tasas mediocres de crecimiento económico, en desequilibrios en materia de buen gobierno a nivel estatal y municipal, y en la grave situación de inseguridad y violencia que aún afecta a ciertas partes del país.

    Esta inercia ha traído consigo costos gigantescos. La brecha, por ejemplo, sigue siendo enorme entre las grandes, medianas e incluso pequeñas empresas en el sector formal de la economía que cuentan con talento bien preparado, tecnología y acceso a recursos financieros, y aquellas que integran un amplio sector informal con una productividad muy reducida. Este desequilibrio tiene un costo abrumador que frena la competitividad del país en su conjunto.

    Igualmente, la falta de capacidad —y, en muchos casos, de simple compromiso institucional— por parte de autoridades a nivel estatal y municipal para hacerse cargo de las tareas de gobierno con verdadero profesionalismo, privilegiando en cambio la política electorera, también ha provocado que “los muchos Méxicos” que conforman a nuestra nación avancen a muy distintas velocidades.

    La violencia y la criminalidad no sólo han provocado tragedias para decenas de miles de familias mexicanas y grandes costos para la industria y el comercio del país, sino también una creciente pérdida de confianza, civilidad y sentido de solidaridad entre la gente. Esto tensa nuestro tejido social al máximo y amenaza con volver aún más difícil la consolidación de una sólida cultura de participación ciudadana activa, que contribuya a encontrar soluciones duraderas a los retos que enfrentamos como sociedad, y que sólo como sociedad podremos superar.

    Sin embargo, por otro lado el balance de estos dos últimos años sin duda es positivo, porque los mexicanos nos hemos dado la oportunidad de iniciar una nueva etapa muy promisoria en nuestra evolución nacional gracias a la serie de reformas que han sido aprobadas en este mismo tiempo. Por su propia dimensión, no es fácil cobrar conciencia de la dimensión transformativa que van a tener las reformas en materia de competencia económica, financiera y de telecomunicaciones, laboral, educativa, hacendaria, de procuración justicia mediante el nuevo código único de procedimientos penales, político-electoral y, por supuesto, energética. La cantidad y, sobre todo, la calidad, de las reformas que hemos logrado sacar adelante en el Congreso de la Unión a través del diálogo, la negociación y el acuerdo es verdaderamente trascendente.

    Las reformas en materia de competitividad nos dan la oportunidad de reducir en forma significativa la distancia entre los sectores formal e informal de la economía, y con ello de generar un numero cada vez mayor de empleos seguros, mejor remunerados y con beneficios sociales. La reforma educativa, a su vez, puede ser la plataforma clave para formar el talento que se requiere para elevar la productividad de todas las actividades profesionales, tanto en el sector privado como en las funciones de gobierno y administración pública, en el mundo de la enseñanza y la investigación académica, así como en una creciente cantidad de organizaciones ciudadanas.

    En particular, la Reforma Energética nos abre una oportunidad histórica. Tanto para poner al día nuestro propio sector en esta materia y estar así en condiciones de optimizar el aprovechamiento de nuestros vastos recursos, como para impulsar adicionalmente nuestra competitividad económica al reducir eventualmente los precios de la electricidad para los hogares, la industria y los servicios, de las gasolinas y demás combustibles para el transporte, y de otros insumos energéticos. Como lo muestra un nuevo reporte de una reconocida empresa de consultoría, México, junto con los Estados Unidos, son los dos países que más terreno han ganado durante los últimos años en materia de productividad manufacturera (http://on.bcg.com/1sWm1jB). Ahora, la Reforma Energética nos da una base aún más firme sobre la cual podremos atraer mayores inversiones productivas y crear un número mucho mayor de buenos empleos.

    Las reformas, por supuesto, no son un fin en sí mismo, sino tan sólo un medio para lograr el propósito estratégico de crecer en forma sostenida a tasas más elevadas y, de esa manera, estar en posibilidades de generar beneficios tangibles para la gran mayoría de los mexicanos. Ahora, la tarea de todos —autoridades de gobierno, empresarios, profesionistas y trabajadores, profesores y académicos, activistas sociales y ciudadanos— es dotar de contenido a dichas reformas con acciones concretas que se traduzcan en resultados positivos y concretos.

    En estos dos años, hemos logrado fortalecer los cimientos de la estructura institucional en que se basa nuestra nación. Ahora, es momento de aprovechar en toda su extensión posible el nuevo marco del que nos hemos dotado para lograr un México mucho más competitivo, más seguro e inclusivo, y con una mayor capacidad de ser un actor global relevante.

    CALIFÍCA ESTE SUBTÍTULO:
    VN:F [1.9.22_1171]
    7
    1
  5. Cerrar X
    septiembre 1, 2014 - 9:18 AM

    El lunes, el presidente Enrique Peña Nieto enviará su Segundo Informe de Gobierno al Congreso de la Unión. El día siguiente, EPN dará un mensaje a la Nación desde el Palacio Nacional.
    En sus primeros dos años EPN ha logrado concretar una docena de reformas, incluyendo la polémica Reforma Energética que abre el sector energético a la inversión privada por primera vez. También están la controversial Reforma de Telecomunicaciones, la muy criticada Reforma Fiscal, y la Reforma Educativa que por lo menos en Oaxaca ha sido vetada por ahora por la CNTE, el sindicato de maestros que controla el estado.

    El Gobierno ha dicho que la futura prosperidad del país depende de las nuevas fundaciones económicas que EPN ha creado, especialmente con la Reforma Energética, cuya promesa es producir energía barata para impulsar el crecimiento industrial del país.

    Pero hasta ahora, el desempeño de la economía ha sido pobre, y el Gobierno ha tenido que revisar hacia abajo sus estimados de crecimiento. La mala economía ha repercutido en la popularidad del Presidente, que ha bajado.

    El Gobierno ha creado una nueva policía, la Gendarmería. Originalmente, se pensó que sería una fuerza independiente de hasta 40,000 efectivos, y que remplazaría a las Fuerzas Armadas en la lucha contra el crimen organizado. El resultado final es una nueva división de 5,500 elementos que se suman a la Policía Federal. La Gendarmería será utilizada para intervenir en lugares en regiones en donde la actividad productiva está en peligro a causa de actividades del crimen organizado.

    Aunque el Gobierno apunta a una baja de crímenes como el homicidio, el secuestro y la extorsión han incrementado. La gran tarea por hacer, piensan muchos analistas, es la creación de un verdadero Estado de derecho.

    Esta semana que el Presidente da su Segundo Informe de Gobierno, ¿cómo anda el país? ¿Y cómo anda el Gobierno?

    CALIFÍCA ESTE SUBTÍTULO:
    VN:F [1.9.22_1171]
    3
    0