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    noviembre 27, 2012 - 7:01 AM

    Mis colegas palenqueros han identificado claramente los temas que puedan ser discutidos durante la reunión de hoy (martes) entre el presidente Obama y el presidente electo Peña Nieto –economía y más economía, y luego la seguridad, la energía, la migración, los problemas fronterizos, y la cooperación internacional. Entonces, me gustaría añadir dos puntos de precaución– lo que Peña Nieto no debe esperar del lado de EE.UU. Y dos objetivos reales de oportunidad.

    Primero y a pesar de la creciente sabiduría convencional a lo contrario, no deben de esperar una reforma migratoria integral. Sí, el voto latino ha llamado la atención sobre el proceso de cambio demográfico gradual en curso en Estados Unidos y el costoso error de la campaña de Romney y los Republicanos más ampliamente para no tenerlo en cuenta. Sin embargo, esto no necesariamente se traducirá en una reforma migratoria. Sí, muchos Republicanos y el Wall Street Journal están ahora insistiendo que el partido debe tomar la iniciativa en la reforma migratoria, pero también han dejado claro que esa reforma debe excluir a un camino a la ciudadanía mientras que incluye un programa de trabajadores temporales. Latinos y activistas de la reforma migratoria, por su parte, han interpretado los resultados de la elección del 6 de noviembre como su oportunidad de oro para exigir un camino a la ciudadanía como un componente esencial de cualquier reforma migratoria, mientras que los sindicatos siguen estando totalmente en contra de un programa de trabajadores temporales. Finalmente, desde la perspectiva de un costo/beneficio politico, el presidente Obama no necesita una victoria sobre la reforma migratoria para retener el apoyo latino para el Partido Demócrata, él sólo necesita que los Republicanos se vean como los que bloquean la reforma. Yo le doy a una reforma integral una probabilidad de 50-50 COMO MUCHO, aunque espero que el Dream Act sea aprobado.

    Sin embargo, hay un punto de la cooperación bilateral potencial en el frente de migración. En la próxima década o así, el desafío de la migración no se enfocará en los migrantes mexicanos que entran a Estados Unidos, sino más bien en los centroamericanos y otros extranjeros que migran a través de México para ingresar a Estados Unidos. Esta dinámica, que ya está en marcha, está apta a cambiar la migración desde un punto de conflicto bilateral a un punto de interés comun. Tiene sentido comenzar a tomar ventaja de esta oportunidad cooperativa ahora.

    En segundo lugar, no debemos esperar que el gobierno federal de EE.UU. aumente dramáticamente sus esfuerzos para reducir el consumo de drogas o el tráfico de armas, o para suavizar su oposición a la legalización. Las restricciones fiscales limitarán el gasto en programas de tratamiento para drogadictos, mientras que la total falta de confianza en el Partido Republicano al Presidente y su partido en el tema del control de armas impedirá cualquier acción en este frente. Por último, la legalización de la mariguana en Washington y Colorado no representan el comienzo de un cambio inminente en la opinión pública de EE.UU. sobre la legalización. Hasta el momento, se trata de un fenómeno regional en lugar de nacional. Igualmente importante, hasta que los estados “swing” o “indecisos” se muevan hacia la legalización no habrá presión política sobre el gobierno federal para cambiar su política hacia la legalización. El cambio puede venir en una década o dos, pero no en los próximos años.

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    noviembre 26, 2012 - 8:27 PM

    Coincido con Víctor Beltri y Pepe Carreño en que la visita es más preliminar, para establecer las bases de una relación. Los temas obligados en EU son vastos y complejos, pero lo más urgente creo que son seguridad, migración y relaciones económicas y comerciales. En lo primero, EPN carga no sólo con la herencia de Calderón sino también la del PRI y deberá convencer que su llegada a la Presidencia no es la restauración de acuerdos con criminales que, sea verdad o no, es lo que piensan algunos sectores en EU. En migración, EPN deberá ser cuidados de lo que prometa Obama sobre alguna reforma. No queda claro si Obama la podrá lograr en el corto plazo por lo que el mexicano deberá evitar el mismo error de Fox, cuando creyó que había amarrado la “enchilada” con Bush antes del 9/11. Independientemente de los temas, ha quedado comprobado que las agendas de los presidentes no siempre están empatadas y ambos, especialmente en EU, enfrentan duras resistencias. En este sentido, a Peña Nieto le vendría bien una dosis de cautela y escepticismo sobre lo que puede lograr en el arranque.

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    noviembre 26, 2012 - 4:56 PM

    En primer lugar, Estados Unidos tiene que cambiar su imagen anticuada de México. Muchos estadounidenses imaginan una economía débil, una migración sin fin y un aumento de la violencia. Cada una de estas ideas es falsa.
    El poderoso sector industrial de México significa que dentro de seis años, Estados Unidos dependerá más de México por sus importaciones que de ningún otro país del mundo, incluyendo China. La migración de EE.UU. a México es ahora mayor que la de México a EE.UU., y la comunidad mexicana en Estados Unidos es ahora en su mayoría, legal. En cuanto a la seguridad, es difícil hacer predicciones, pero este año la tasa de asesinatos en México está cayendo – Octubre vio menos asesinatos que ningún otro mes en casi tres años.

    ¿Cuál debería ser la agenda? En primer lugar, la apertura de la frontera. Cada retraso en la frontera es un costo para los consumidores estadounidenses, y cada migrante trabajando en la economía ilegal representa una pérdida en impuestos. En términos políticos, los Republicanos tienen que realizar que oponerse a reformas migratorios es perder votos. Obama ganó 70% del voto latino.

    En segundo lugar, es hora de poner fin a la ruinosa guerra contra las drogas. Como Calderón mismo ha dicho, acabar con el tráfico de drogas es “imposible”. Tampoco es aceptable dejar a los cárteles seguir adelante con sus negocios criminales. Si Estados Unidos no puede renunciar al hábito de su droga multimillonaria, debe de conducir el negocio adentro de la economía legal, como Colorado y Washington ya han votado a hacerlo.

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    noviembre 26, 2012 - 11:29 AM

    Primero que nada hay que recordar que EPN es presidente electo, y no en funciones. En esta visita va a presentarse, a establecer una relación de pares, y desarrollar lazos de confianza con los presidentes de las otras naciones. La política exterior de su gobierno no ha sido definida hasta el momento y quien tiene que presentarla, en su oportunidad, es quien tenga a su cargo la cartera de Relaciones Exteriores, y de quien podemos esperar que ponga énfasis, al igual que en las áreas relativas a la economía y finanzas públicas, en los puntos relativos a las negociaciones del TPP, que es un acuerdo de naturaleza estratégica para la próxima administración.

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    noviembre 26, 2012 - 11:26 AM

    Los temas centrales de las respectivas agendas bilaterales son ampliamente conocidos: seguridad, competitividad, energía, migración y frontera común con Estados Unidos; relación comercial, acuerdo migratorio estacional, energía, seguridad y los engorrosos trámites para las visas con Canadá.

    En el caso de la relación con Estados Unidos, la cooperación en materia de seguridad es preeminente. Tanto por la prioridad que nuestros vecinos le asignan y la persistente crisis que sigue existiendo en nuestro país, así como por la indiscutible necesidad de considerar dicha cooperación en cualquier estrategia para combatir a la delincuencia transnacional.

    El tema de competitividad regional también está entre los primeros que seguramente deben ser discutidos, ya que lograr tasas más elevadas de crecimiento económico y generar un mayor número de empleos es un imperativo categórico para ambos países. Asimismo, el tema energético ha cobrado renovada vigencia ante el cambiante panorama que está convirtiendo a Estados Unidos en uno de los principales productores mundiales de gas y petróleo, al igual que por la intención manifiesta del próximo gobierno que encabezará el presidente electo Enrique Peña Nieto de impulsar una reforma para promover la inversión privada en Pemex.

    Nuestros vecinos de Estados Unidos han dejado en claro que el tema de la reforma a su sistema migratorio es un asunto de estricta política interna. Sin embargo, la dimensión de la población mexicana en el vecino país –tanto indocumentada como legal– exigen que el gobierno mexicano planteé con claridad las líneas de política exterior que estaría considerando desarrollar.

    Por último, el tema de la administración coordinada de la frontera común sin duda figura entre los más urgentes. El desarrollo de nueva infraestructura para agilizar los cruces de personas y bienes, a la vez que se sigue reforzando la seguridad en ambos sentidos, representa un esfuerzo continuo.

    La pregunta, en realidad, es si los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá seguirán optando por un enfoque “compartimentalizado” para la conducción de las respectivas agendas bilaterales, o si en cambio tendrán interés en buscar algún esquema alternativo. Por una parte, sin un mecanismo institucional que permita abordar todos los temas de interés común con una visión integral, solamente seguirán existiendo esfuerzos dispersos que, por definición, limitan su alcance y eficacia. Por otra parte, la negociación del Acuerdo Trans-Pacífico (TPP) –así como los esfuerzos menos publicitados para establecer un próximo acuerdo comercial trans-Atlántico entre Canadá y la Unión Europea, e incluso posiblemente entre Estados Unidos y la misma Unión Europea — quizás podrían representar una oportunidad para valorar la necesidad de una plataforma igualmente institucional que redimensione esfuerzos conjuntos en el plano de América del Norte.

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  6. Cerrar X
    noviembre 26, 2012 - 10:23 AM

    Respecto de la visita de Enrique Peña Nieto a Washington y Ottawa, como ya se dijo, los temas son los mismos (seguridad, integración económica, migración, etc.), pero la oportunidad es única para que Peña Nieto aproveche los reflectores y la coyuntura política de un mandato renovado de Barack Obama, un gobierno canadiense de mayoría y de un nuevo gobierno en México para lanzar lo que podría ser el comienzo de una estrategia encaminada a cambiar la imagen de México y presentarse como un socio confiable de Estados Unidos y de Canadá.

    Muchos de los temas pendientes de la relación bilateral pasan por acciones de política interna en México. Para empezar, Peña Nieto tendrá que explicar qué hará en torno a la lucha contra el narcotráfico, tema de particular interés para Estados Unidos. En este rubro, el compromiso del Presidente electo con el fortalecimiento del Estado de derecho y la lucha contra la corrupción sería una primera señal en este sentido y además permitiría consolidar tres de los cuatro pilares de la Iniciativa Mérida que son los menos conocidos (fortalecimiento el Estado de derecho, construcción de comunidades fuertes y creación de una estructura fronteriza del siglo XXI). De continuarse este esquema, puede coadyuvar a la institucionalización de la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico que implica también la participación del Congreso estadounidense. A cambio de acciones claras y contundentes de México en este renglón, Peña Nieto podría pedir un compromiso real de Barack Obama por incrementar los recursos orientados a reducir el lavado de dinero y el tráfico de armas a través de la frontera.

    Respecto de la oportunidad para impulsar un esquema regional en materia energética también existen antecedentes expresados en los comunicados de las Cumbres de Líderes de América del Norte, pero la novedad consiste sobre todo en el hecho de que Estados Unidos se proyecta como el mayor productor de petróleo y gas en las próximas décadas. En este contexto, es a México a quien le interesa más impulsar esta iniciativa y ser parte de la nueva dinámica energética regional. Para ser un socio confiable, Peña Nieto tendrá que comprometerse con la reforma energética pendiente y aprovechar la coyuntura para poner el tema de la sostenibilidad ambiental sobre la mesa, asunto que puede traducirse en beneficios claros para los tres países, en particular para México dadas las ventajas comparativas que tiene para el impulso de las energías renovables. Estas últimas pueden ser además un detonador de competitividad, de innovación y transferencia tecnológica, inversión en el capital humano y generación de empleos en los tres países.

    Respecto de Canadá, existe una oportunidad para establecer un vínculo con el Primer Ministro Stephen Harper, quien no ha mostrado interés por estrechar la relación con México. Como la introducción del requerimiento de visa mostró, México no es un socio confiable desde la perspectiva canadiense. Los casos de canadienses que han sido víctimas del crimen en México que, aunque siendo muy, muy pocos, han adquirido enorme visibilidad en los medios de comunicación canadiense, definiendo la percepción tan negativa que los canadienses tienen de nuestro país, sobre todo en torno a las debilidades de nuestro marco legal y su aplicación. En consecuencia, la visita de Peña Nieto es especialmente importante en términos del lanzamiento de una estrategia de relaciones públicas que pueda corregir la percepción con la realidad de millones de canadienses que anualmente visita nuestro país y la inversión canadiense tan importante que existe en sectores como el bancario y la minería.

    Finalmente, aunque se ha mencionado reiteradamente que Peña Nieto pondrá los asuntos económicos como una prioridad en la relación con el vecino del norte y en América del Norte en general, poco sabemos cuáles serán los asuntos específicos que permitirán retomar esta agenda de competitividad. Ciertamente, reducir los costos de transacción derivados de las medidas de seguridad fronteriza es una condición indispensable en cualquier discusión sobre la profundización de la integración económica. Hacer de México un socio confiable es pues indispensable, ya que ni la Casa Blanca ni el Congreso estarán dispuestos a flexibilizar dichas fronteras si en México no hay avances claros en materia de seguridad y en la lucha contra el narcotráfico. De ahí la importancia capital de que, independientemente de los asuntos o sectores que definirán la agenda de competitividad, Peña Nieto se comprometa a las reformas pendientes, en materia energética y fiscal, así como en la lucha contra la corrupción y la impunidad. Esta es la condición sine qua non para que México pueda ser, otra vez, percibido como un socio “confiable” tanto para Estados Unidos como para Canadá.

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  7. Cerrar X
    noviembre 26, 2012 - 8:42 AM

    Los temas bilaterales entre México y EUA siguen siendo los mismos de siempre –como manejar los desafíos compartidos en cuanto a nuestra integración económica, seguridad y migración– pero hay formas de matizarlos distinto de lo que se ha hecho en el pasado, y quizás esta reunión sirve para hacerlo.

    Desde luego, las circunstancias en la relación bilateral han cambiado –la migración indocumentada ha bajado a niveles históricos, México está creciendo económicamente y la violencia parece haberse nivelado después de siete años de aumentos estrepitosos. Hay posibilidades de cambios en el sector energético en México y un nuevo impulso para una reforma de las leyes inmigratorias en EUA.

    Ante ese escenario, es probable que el presidente electo Peña Nieto y el presidente Obama den más énfasis a los temas económicos — como bajar los costos de comercio a través de un manejo mas ágil de la frontera, si la independencia energética en América del Norte puede ser una posibilidad a largo plazo y como fomentar el intercambio educativo entre ambos países con un esfuerzo público/privado creativo y ambicioso.

    También seguramente hablarán de la estrategia bilateral de seguridad y de las posibilidades de dar mayor empujón a los esfuerzos contra el lavado de dinero en EUA y de construir las instituciones que sustentarían el Estado de derecho en México. Hay opciones novedosas para explorar en cuanto a una estrategia enfocada en bajar la violencia. Una posibilidad sería que el gobierno mexicano diera prioridad a los grupos que más violentan la sociedad con el asesinato de civiles, periodistas, lideres cívicos y autoridades, y que el gobierno de EUA apoyara con un esfuerzo paralelo contra las operaciones de estos grupos en EUA.

    El tema migratorio estará, sin duda, en la agenda. Quizás sea fructífero que Peña Nieto indague que tan probable es una reforma del sistema migratorio en EUA, y que Obama entienda hasta que punto el gobierno mexicano estaría dispuesto a ayudar en implementarla si se aprueba (ya que cualquier cambio de las leyes norteamericanas requerirá de muchos esfuerzos bilaterales para la implementación exitosa).

    Finalmente — y quizás lo más importante de todo — los dos lideres hablarán del escenario global, la situación difícil que enfrentan los países centroamericanos, el futuro de la arquitectura comercial global y otros focos de crisis a nivel global. En las relaciones maduras entre países, siempre hay temas bilaterales, pero también hay esfuerzos conjuntos en el plano global. La relación entre México y EUA es cada vez más una relación más madura y requiere que los dos gobiernos avancen en sus temas estrictamente bilaterales, pero que también tengan un dialogo abierto sobre los grandes temas transnacionales que preocupan a ambas naciones.

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  8. Cerrar X
    noviembre 26, 2012 - 8:17 AM

    En lo que se refiere a Estados Unidos es un primer contacto formal para una agenda vieja, simple y por tanto extraordinariamente compleja, porque está centrada en los detalles: migración, comercio y economía, energía, seguridad en general y fronteriza en particular. Lo temas son iguales de ambos lados, pero el énfasis que de cada uno definirá situaciones.

    El ambiente político estadounidense sugiere por ejemplo que habría predisposición a hablar de migración, aunque quien sabe que tan lejos quiera o pueda llegar un Congreso dividido. El presidente Obama -como su vencido rival Mitt Romney- habló de la independencia energética norteamericana y esos planes incluyen a México y Canadá.

    Respecto a Canadá, sería importante revitalizar la relación, no sólo en términos económicos sino en términos políticos. Ambos países tienen intereses comunes en el comercio con Estados Unidos y en lo que se refiere a la integración económica regional.

    La cuestión de integración está presente en todos los temas de la agenda, de una u otra forma, y en todos ellos hay consideraciones de política doméstica que tienen impacto sobre las posiciones de los tres países.

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  9. Cerrar X
    noviembre 26, 2012 - 7:29 AM

    Migración, medio ambiente, seguridad, el tema de las drogas y el llevar a cabo acciones conjuntas al mismo tiempo en ambos países, y no como ahora que acá se da una batalla campal y allá sigue el consumo a todo lo que da.
    Igualmente, hay otros temas relevantes por la propia naturaleza de nuestra vecindad, como son los temas de la economía, el comercio, la necesidad de darle un impulso a la Comisión Ambiental del TLC que tenemos con Estados Unidos y Canadá, lo relacionado con el trato inhumano que reciben muchos de nuestros compatriotas a manos de la policía de muchos condados de la unión americana que, aunque es un tema local, el gobierno federal de EU puede coadyuvar.

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  10. Cerrar X
    noviembre 26, 2012 - 7:24 AM

    Ya sabemos, después de su op-ed este sábado pasado, que las prioridades públicas del presidente Peña Nieto para la relación bilateral con EUA son temas de integración económica, energía, migración y crimen organizado.
    Para el viaje a Ottawa, la prioridad será de reactivar una relación política bilateral que se ha quedado estancada en años recientes. El tema de la cooperación técnica y la inversión en el sector energético tiene mucho potencial para los canadienses y los problemas de las empresas mineras canadienses en México amenaza ser un tema candente aquí.

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  11. Cerrar X
    noviembre 26, 2012 - 7:14 AM

    El presidente electo Enrique Peña Nieto viajará a Washington y a Ottawa esta semana donde se reunirá con el presidente Barack Obama y el primer ministro Stephen Joseph Harper. La visita de Peña Nieto, especialmente a Washington, viene en un momento interesante. La reelección de Obama, gracias en gran parte al apoyo de votantes latinos, abre la puerta a una reforma profunda de la inmigración este próximo año. Ya legisladores Demócratas y Republicanos, éstos últimos convencidos que tienen que actuar para atraer el voto creciente de los hispanos en Estados Unidos, están hablando de cooperar en una reforma migratoria. Por cierto, la inmigración ha bajado sustancialmente a Estados Unidos dado la difícil economía que persiste en dicho país.

    Otro punto para discutir es el espinoso tema para los mexicanos de la energía. Peña Nieto quiere abrir el sector energético mexicano a la inversión extranjera para así detonar el crecimiento económico en el país. Esto despierta mucho interés en Estados Unidos, donde nuevas técnicas de “fracking” han creado una revolución energética en gas natural, y en Canadá que se ha convertido en el principal proveedor de energía a Estados Unidos. ¿Se pudiera conformar un bloque energético en América del Norte que, con un sistema más fluido de inmigración, pudieran ahondar y darle nueva vida al TLC?

    Y el panorama también pudiera cambiar en el tema de seguridad. En Estados Unidos, votantes en los estados de Colorado y Washington favorecieron la legalización de la mariguana. Algunos analistas piensan que esta decisión de los votantes pudiera llevar a una eventual replanteamiento de la lucha contra el narcotráfico. Los resultados en Colorado y Washington han sido controversiales en México, donde Luis Videgaray, mano derecha de Peña Nieto, dijo que “esto cambia las reglas del juego”.

    Entonces, ¿Cuál debe ser la agenda de Peña Nieto en Washington y Canadá? ¿Qué cambios pueden surgir en las relaciones entre México, Estados Unidos y Canadá?

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