Retratos de la reconstrucción

Por: Sergio Ortiz

Con el paso de los días, poco a poco hemos intentado volver a la normalidad. Muchas personas han vuelto al trabajo, algunas más a la escuela y otras a la extraña condena de trabajar desde casa.

Aún con miedo, continuamos esforzándonos en quitarnos el sonido de alerta sísmica que suena en cada esquina y que anuncia la peor, pregonando una tragedia, derrumbes y una profunda incertidumbre.

Todos esperamos que con el paso de los días podamos volver a dormir tranquilos, sin la urgencia y el apuro de los que siguen con vida debajo de tanto escombro.

Al llegar a un derrumbe o a un centro de acopio es cuando te das cuenta de que la reconstrucción de esta ciudad está dirigida por sus voluntarios, brigadistas, médicos, ciclistas, amas de casa, rescatistas, trabajadores, artistas, estudiantes y que al fondo, fuera de foco se encuentran unas autoridades que llegaron tarde, que intentan pasar maquinaria de demolición antes de tiempo, algunas que intentan sacar provecho político de la situación y otros que ya en ocasiones registradas han agredido a voluntarios.

Desde ese diecinueve de septiembre los mexicanos de sangre o corazón nos sumamos por un instante, por una hora, por todo el día a ayudar en los que quedaron debajo de sus hogares o sus oficinas, llevamos en el pensamiento la memoria o la enseñanza de lo que hace 32 años también nos cambió para siempre.

Lo que sigue es continuar con esa fuerza, mantener el esfuerzo por el rescate y los damnificados, organizarnos mejor con las autoridades, inspeccionar a detalle los recursos que se destinarán a la reconstrucción, alzar la voz por cualquier acto de corrupción de estos recursos y continuar con la memoria intacta de que somos nosotros los que levantamos una piedra derrumbada y la hacemos esperanza.