Caso Morlett,
el vía crucis de la justicia mexicana

Caso Morlett,<br>el vía crucis de la justicia mexicana
Adriana Morlett.
Adriana Morlett.

La familia Morlett Espinosa no festejará este año la Navidad. Javier, Adriana y su hijo Javier acordaron permanecer en la Ciudad de México, alquilar unas películas y cenar como cualquier otro día. El objetivo es estar ocupados y tratar de no pensar.

Porque ésta será la primera vez en 21 años que estará ausente Adriana Eugenia, la primogénita. Estudiante de tercer semestre de Arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México, con promedio de 9.7. Adriana fue privada de su libertad el pasado 6 de septiembre al salir de la Biblioteca Central de la UNAM.

Desde entonces, toda la familia Morlett, cuyas raíces se encuentran en el puerto de Acapulco, Guerrero, no ha encontrado paz ni justicia. A partir de ese lunes, sus padres han tenido que sortear la insensibilidad de diversas autoridades universitarias y judiciales, cuya ineficiencia han contrarrestado con sus propios recursos, contactos e incluso servicios de inteligencia, para poder dar con el paradero de su hija.

Esta historia no es sólo de la familia Morlett. También la han vivido miles de personas en este país, cada vez con mayor frecuencia en los últimos 10 años, y cuya máxima exponente por el caso de su hijo secuestrado, Isabel Miranda de Wallace, recibió el pasado miércoles 15 de diciembre el Premio Nacional de Derechos Humanos 2010.

Como doña Isabel, Javier Morlett ha tenido que hacer su propia investigación. Y ha hecho de todo: desde contar con la asesoría de expertos en criminalística hasta acudir con brujos. A eso lo ha orillado la desesperación.

Porque qué puede hacer un padre, se lamenta don Javier, cuando la autoridad responsable de investigar la desaparición sólo atina a decir: “No tenemos nada. Lo único que queda es esperar a que algo suceda”.

Hija de familia

Adriana Eugenia Morlett Espinosa es hija de una familia muy unida. Una joven amiguera, sin novio, dedicada a sus estudios. Hasta el día de su desaparición, compartía con su hermano Javier un departamento en la colonia Copilco, a unos 30 pasos de Ciudad Universitaria.

Llegó a estudiar a la Ciudad de México en agosto de 2009. Su perfil en Facebook la describe como fan del rock, aunque también de la música clásica. Sus películas favoritas son la trilogía de El Padrino, La Princesita y The Cove. Sus series favoritas: Desperates Housewives y The Big Bang Theory. Le gusta esquiar, ir al gimnasio y bailar. Está contra el maltrato a los animales. En esta red social tiene 919 amigos.

Ese lunes 6 de septiembre acudió a las 19:00 horas a la Biblioteca Central de la UNAM. Pidió en préstamo el libro Arquitectura, teoría y diseño de contexto, de Enrique Yáñez, con el número de folio 819419.

Tenía previsto regresar inmediatamente a su departamento, donde había quedado de verse a las 20:30 horas con unos amigos para ver unas películas. En ese intervalo, recibió tres llamadas a su celular de Mauro Alberto Rodríguez Romero, estudiante de quinto semestre de Psicología, también en la UNAM.

De acuerdo al testimonio de Mauro Alberto, ambos se vieron afuera de la biblioteca a las 19:30 horas. Caminaron por “las islas” (la explanada frente a la biblioteca), pasaron frente al departamento de Adriana, se subieron al metro Copilco, se bajaron en Universidad y tomaron una combi rumbo al departamento de él, ubicado en la colonia Santo Domingo. Ahí, Mauro Alberto le mostró un sofá que presuntamente Adriana quería comprar para su departamento, cosa que duró aproximadamente dos minutos. Salieron del departamento y en la esquina de avenida Aztecas y Nezahualpilli, Adriana abordó un taxi y se fue, a las 20:30 horas. Eso es lo último que se sabe de ella.

Mauro Alberto declaró posteriormente a la Fiscalía Antisecuestros (FAS) que -contrario a su costumbre y al código de seguridad que sigue cualquier estudiante, como él mismo admitió- no se fijó qué tipo de auto era el taxi, que no tomó el número de placas ni se fijó en el chofer.

“Se fue con el novio”

Acostumbrada a estar en contacto permanente con su hija, la mamá de Adriana recibió un último mensaje de ella a las 18:30 horas, antes de salir de la Terminal de Autobuses del Sur en la corrida a Chilpancingo, después de haber estado el fin de semana con sus hijos. Al llegar a su destino, a las 22:30 horas, Javier le informó que Adriana no había regresado a la casa.

La familia de Adriana llamó reiteradamente a su celular y a su Nextel, que daban tono pero no contestaban. Los padres decidieron viajar a la ciudad de México, a donde llegaron el martes 7 de septiembre a las 2 de la mañana. A partir de ese momento, inició su vía crucis.

Asesorados por el director general de Asuntos Jurídicos de la UNAM, Alejandro Fernández, a quien acudieron por haber sido la biblioteca el último lugar donde ubicaban a Adriana, los Morlett se presentaron en el Centro de Apoyo de Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) y posteriormente en la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, en sus oficinas de la Fiscalía Desconcentrada de Coyoacán. Los Morlett fueron acompañados por un abogado asignado por la universidad, Alfredo Estévez.

En ambas dependencias se negaban a recibir la denuncia de los Morlett hasta que no pasaran las 72 horas reglamentarias para considerar a una persona desaparecida.

Además, no había “seguridad” de que se tratara de un secuestro, porque “nadie había solicitado un rescate”. Ante la insistencia del papá, que nunca aceptó el argumento de que su hija “se había ido con el novio” y que pronto regresaría, como “todo mundo”, finalmente consintieron en iniciar el papeleo del trámite. Pero nada más.

Ante la inacción de las autoridades judiciales, los Morlett recurrieron al abogado general de la UNAM, Luis Raúl González Pérez, conocido de la familia, quien les consiguió una cita con el procurador general de Justicia del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, cinco días después de la desaparición de Adriana. Los recibió una asistente, a quien los padres sólo identifican como la señorita Ángeles y cuya ayuda resultó determinante para que el caso se turnara a la FAS.

Sólo entonces los Morlett perciben cierto interés de la autoridad por hacer su trabajo, muchas horas después de las primeras 48 que los especialistas consideran cruciales para investigar un crimen.

El testigo


En lo que la autoridad tomaba nota del caso, la familia se puso a hacer su propia investigación. Conocedores de las contraseñas de su hija en las redes sociales, como medida de seguridad que habían tomado por acuerdo familiar, su prima Ana María se metió al perfil de Adriana en Facebook y ahí encontró diversos mensajes enviados por Mauro Alberto momentos antes de su desaparición.

Por medio de un contacto personal, los Morlett consiguen el registro de las llamadas recibidas en el celular de su hija y encuentran las tres que resultan ser del teléfono de Mauro Alberto.

Al ponerse en contacto con él para averiguar qué sabía de Adriana, confirman que Mauro Alberto fue la última persona en verla. De acuerdo con la versión de los Morlett, el joven da información con reticencias y preguntando reiteradamente si se había interpuesto una denuncia. Se vuelve ilocalizable los siguientes días y finalmente decide presentarse a declarar, “porque se enteró que lo andaban buscando”. Se presenta el martes siguiente a la desaparición de Adriana, con un abogado y amparado, aún cuando se le considera un testigo.

Los agentes investigadores reconstruyen el recorrido seguido por ambos jóvenes, de acuerdo con la declaración de Mauro Alberto, y llegan hasta el departamento, donde sólo verifican que Adriana no se encontraba ahí en ese momento. No realizan pruebas periciales ni de criminalística que corroboren que la joven Morlett haya estado efectivamente en ese lugar. Se le pregunta al dueño del departamento, quien vive en el mismo edificio y dice no saber nada, al tiempo que un vecino se niega a declarar sobre el tema.

Se solicitan los videos de las cámaras de seguridad del metro y de la esquina donde supuestamente Adriana tomó el taxi, con el inconveniente de que éstos ya habían sido borrados el día anterior. De acuerdo con los responsables de ambas áreas, los videos duran sólo ocho días en el archivo. Algo se habría podido hacer si los hubieran pedido a tiempo.

Ante las dudas sobre la versión que daba, Mauro Alberto se limitaba a declarar que no recordaba nada más o que no sabía la respuesta a lo que se le preguntaba. Los agentes investigadores concluyen que el testigo no tiene nada que ver con la desaparición de Adriana, “aunque su versión suene absurda”, porque no tiene antecedentes penales, no hay llamadas “sospechosas, de la delincuencia organizada” en sus registros de teléfono y “no muestra incongruencia” alguna en su declaración.

En una segunda declaración, tomada por insistencia del padre, Mauro Alberto acepta ayudar a la familia en la difusión del caso (pegando cartulinas en Ciudad Universitaria y llamando a los amigos) pero bajo ciertas condiciones de días y horarios, “porque está muy ocupado”. Ante el cuestionamiento del señor Morlett, de que no le ve disposición por ayudar a encontrar a su amiga, el joven se enoja, le indica que “ya no va a colaborar” y que “le haga como quiera”, y consigue el respaldo de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, quien emite una “advertencia” a la FAS que no lo acosen.

Como despedida, la madre de Mauro Alberto informa a los Morlett que a su hijo le están haciendo estudios psicológicos para demostrar que no puede retener recuerdos y, con ello, anular su calidad de testigo.

En forma paralela, los Morlett consiguen los videos de la Biblioteca Central, ante la insistencia del padre, quien tuvo que hablar de nueva cuenta con el abogado general de la UNAM, para que éstos fueran proporcionados, tres días después de haber sido solicitados. A las autoridades universitarias les tomó entonces unos minutos entregarlos.

En esos videos se corrobora que Adriana acudió a sacar el libro. Solicitan otros videos de las cámaras externas al edificio de la biblioteca para verificar el recorrido contado por Mauro Alberto, pero éstas no funcionan. Las que sí sirven, colocadas prácticamente en el techo de los edificios, tenían tomas abiertas, panorámicas, en las que no se distinguía nada. El caso se empantana de nuevo y las autoridades siguen tratando el caso como “una fuga”.

El libro y la llamada


Sin algo por dónde seguir, la mamá de Adriana se acuerda del libro que retiró su hija y pregunta qué había pasado con él. En la FAS le informan que ya había sido devuelto. En ese momento es el padre quien solicita a la UNAM que sea entregado a las autoridades para que lo analicen.

En compañía del abogado Alfredo Estévez, los Morlett y los agentes investigadores acuden a la Biblioteca Central, donde les entregan el libro. Se encontraban revisándolo, cuando una empleada sindicalizada de la biblioteca los “increpó” por encontrarse en las instalaciones, les quita el libro y los corre. El papá estalla en su desesperación, ante lo cual el abogado le indica que no pueden hacer nada porque se trata de “una empleada sindicalizada y no pueden meterse con el sindicato”.

La FAS tiene que elaborar dos veces un memorándum para solicitar la entrega del libro (la primera vez lo hicieron mal), el cual es entregado tras la firma y el sello correspondiente.  La autoridad no encuentra nada revelador, aunque a los padres les parece extraño el simple hecho de que un taxista, presunto secuestrador y violador, regrese un libro de su víctima a la biblioteca.

Mención aparte merece el buen trato que hasta ese momento habían recibido los Morlett del área jurídica de la UNAM. Explican que todo cambió radicalmente, pues dejaron de atenderlos y ahora ni siquiera les toman la llamada.

Por esos días apareció una nueva pista. El 18 de septiembre, un primo de Adriana cuyo número de celular se encontraba en su lista de contactos, recibe una llamada de una mujer, quien le indica que como “ella también es madre y sabe del dolor por el que pasan los Morlett, quiere avisarles que tres estudiantes de la UNAM tienen secuestrada a la joven cerca de CU para dedicarla a la prostitución”.

Los padres solicitan a la FAS que investiguen la llamada y descubren que se hizo de un teléfono público de la delegación Gustavo A. Madero. Como los agentes no localizan la caseta, no se le puede dar seguimiento. Con asesoría de un exagente de la AFI, los Morlett consiguen la ubicación del teléfono público y piden a la fiscalía que investigue las llamadas que se hicieron antes y después de que llamaran a su sobrino. Hace una semana se consiguió este listado y apenas se está analizando.

Un dolor que no acaba


Los tiempos muertos son los principales enemigos de los Morlett. Mientras están ocupados, no piensan. Por eso han solicitado asesoría de Eduardo Gallo, de Isabel Miranda de Wallace, de Alejandro Martí. Han hecho todo lo que les han sugerido y hasta han acudido con cuanto psíquico y brujo les han recomendado. Resignado, el señor Morlett externa su desesperación: “Nos han dicho que está viva, que tiene lastimado el brazo izquierdo, que piensa en nosotros… pero nadie nos puede decir en dónde está”.

Pensó en contratar espectaculares con la foto de su hija, pero los 20 mil pesos mensuales que le cobran están más allá de su presupuesto. Con su despacho de avalúos trabajando al 10% en Acapulco, el dinero escasea, aunque la familia lo apoya.

El padre de Adriana ha tenido que pasar el trago amargo de recorrer ocho servicios médicos forenses en el DF, Estado de México y Morelos, para averiguar si alguno de los cadáveres encontrados es su hija. Ha salido feliz de que no sea y angustiado porque no es. Pero su angustia se potencia cuando se topa con la negligencia e ineficacia del sistema de procuración de justicia del país.

“Gente tonta e ineficiente hay en todos lados. Pero lo que he visto hasta ahora ha sido ineficiencia, incluso negligencia, por falta de recursos y coordinación entre las distintas dependencias, ya no digamos entre los distintos estados”, cuenta Javier Morlett.

“Ya aprendí como funciona: primero ves al jefe, que es empático contigo, te atiende bien, te da café y te dice que tu hija está viva. Al segundo día te atiende el asistente y al tercer día el funcionario de tercera. Terminas atendido por un ministerio público de cuarta, ineficiente e insensible, para quien eres sólo un número y a quien no le interesa

“tu caso”. Los Morlett han pasado por un desgaste emocional, físico y económico del que no saben cuándo saldrán. Dejaron casa, trabajo y vida en Guerrero para instalarse indefinidamente en la Ciudad de México. Hasta que Adriana aparezca. Mientras tanto no pierden la fe y agradecen todas las cadenas de oración.

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Comentarios
  1. Paredes

    Ola , soy de Perú y me inquieta mucho el caso de esta muchacha , por lo visto el nivel de corrupción es igual que en nuestro país, la verdad no he indagado mucho la legislación Mexicana, pero de lo leído en este artículo a todas luces se puede destacar que el principal sospechoso el Mauro Alberto, como bien lo han comentado es sospechosa su actitud frente al caso, primero desaparece, luego declara a medias tintas sin mucho detalle, luego él mismo da mucho que pensar cuando se designa un abogado sin tener(aparentemente nada que ocultar), y adopta más bien una posición a la defensiva y para finalizar quiere hacerse pasar por una persona ininputable o incapaz forzando un certificado psicológico mediante el cual pretendan demostrar que está desmemoriado, es realmente sospechoso. Lo que no se si sirva de algo como bien lo han dicho es que las cámaras de seguridad de la biblioteca deben tener un vídeo registrado de la persona que devolvió el libro, en segundo lugar aqui no se como será en méxico la empresa de telefonía, a la cual pertenece el teléfono del tal Mauro puede levantar el secreto telefónico, es decir puede revelar la grabación con el contenido de la conversación que sostuvo con Adriana y de los últimos números de los cuales recibió las últimas llamadas(aquí en Perú se puede hacer). Asimismo, por que no se podría solicitar el levantamiento del secreto telefónico del celular de Mauro, finalmente si la muchacha estuvo en su casa también debieron hacer todas las pruebas periciales para determinar si sucedió algún tipo de acontecimiento anormal en ese lugar, tal vez Adriana ni siquiera tomó un taxi… Me genera gran incertidumbre que las autoridades mexicanas teniendo tanto por hacer no quieran indagar más. Y sin ofender entiendo a los amigos del tal Mauro, pero comprenderán que su comportamiento levanta demasiadas sospechas y el que provenga de una familia humilde y con principio no quiere decir que el sea una persona con principio hemos visto hasta el cansancio que el menos pensado es un potencial criminal, y si no? porque actúa tan a la defensiva el que no la debe …no la teme no???? Espero que termine esta zozobra y fuerza para la Familia Morlett

  2. Amy Quevedo

    Claro que el primer sospechoso es el tal Mauro, por que esconderse cuando si es su amiga y fue el ultimo en verla deberia de estar apoyando con la investigacion y no que tengan que estarle rogando para que ayude,.. despues de eso, ya que sabe que pusieron una denuncia ahora si se presenta pero con abogado y amparado…que es eso? acaso le descubrieron algo o penso que asi fue?, porque si no tienes nada que esconder das la cara y ya y mas por ayudar a una amiga.. y no estar protegiendose de algo como lo hizo el, amparandose! ….ahora que estudia el Mauro? psicologia..no inventes…jajajaj ..y lo llevan a realizarse unos estudios con un psicologo para demostrar que no puede retener recuerdos…y como estaba estudiando esa carrera?..si no puede retener nada…que barbaros..que cuenten una de vaqueros…Ahora la chica que escribe, la tal Dora..como sabes que el no es culpable? =porque dices que conoces al Mauro? y ya con eso tenemos la seguridad de que el no fue?.. cuantos casos se han visto que piensan que los presuntos son incapaces de hacer algo y despues de tiempo resultan que si, porque estan trastornados o tienen algun trauma, y hasta se sorprenden sus familias y amigos…mejor no digas nada porque cada quien puede opinar lo que le venga en gana…ahi esta, entonces porque lo llevan al psicologo?, ..ha de ser porque esta muy bien de su cabeza.. como si recuerda algunas cosas y otras no

  3. Gonzalez

    Estoy totalmente d acuerdo contigo Arce pero t recuerdo q le hicieron caso xq pues esta acusando a una “persona importante” y como los demas somos simples mortales para la pinche justicia pues hacen este caso a un lado lo cual es indignante. Yo tambien se q mauro esconde algo xq q pinche casualidad q el niño se ampara segun x el “acoso” policiaco xfavooooor!!!! Si no tuviera nada q esconder se presentaría y ayudaria en lo q pudiera,digo si yo se q no soy culpable lo demuestro y estoy ahi. Pinche justicia q tenemos x eso estamos asi d jodidos.

    Hay muchas personas d Guerrero y sobretodo de Chilpancingo q queremos q andrianita regrese sana y salva…en cuanto al comentario d perez: eso d la calentada si se pudo haber hecho antes d darle a conocer a las autoridades todo esto pues si algo ahora le llega a pasar el idiota este culparán a la familia y no se pretende eso….mira q hay muchas personas q se estan aguantando las ganas d mandarle una visitadita y a punta d puro chingadazo a ver si no dice la verdad.

    En verdad deseo q adri regrese a su casa y todo este martirio termine.

  4. Arce

    Hola acabo de ver el caso por las noticias, pues mi comentario es de que el único sospechoso aunque varios aquí lo defiendan es la ultima persona que la vio osea Mauro, deberian de ponerle vigilancia día y noche así como la señora Wallace lo hizo con los asesinos de su hijo, desgraciadamente ella con su inocencia provinciana no sospecho nada de este tipo pero es clarisimo que algo tiene que ver en el asunto a un taxista le hubíera valido gorro si el libro es devuelto o no, y si desafortunadamente la secuestraron por trata de blancas pues a veces las llevan a paises en el extranjero, es increible que las autoridades le crean más a una loca libertina llamada Daiana Yeraldine Guzman que a este caso.

  5. Jose Antonio Hernandez

    Espero para los padres de Adriana, pronto puedan encontrar a su hija …vi el caso pox televicion y me parecio muy impactante la forma como las autoridades mexicanas llevaron el caso puesto k las primeras 24 hrs son fundamentales,creo k el tal Mauro sin temor a equibocarme oculta algo x k si no fuera culpable no se sintiera como tal la verdad se acusa el mismo al no querer cooperar…y con todo respeto para las autoridades mexicanas son unos ineptos k realmente no usan un poco la logica a nadie se le olvida y menos a un estudiande k tipo de taxi tomo el miente…lastimosamente yo me encuentro en Georgia USA y no puedo ayudar alla pero tengo un amigo k se dedica a investigador privado y si en algo sirve Sr y Sra Morett voy a pedirle k publique la fotografia de su hija y ayude en el caso…les deceo suerte y Dios cuide a su hija y se las regresen sana y salva

  6. Perez

    Todo indica que el tal Mauro es idiota, lo que le impediría realizar el crimen sin dejar huellas evidentes, sin embargo su idiotez le vuelve vulnerable a ser persuadido por criminales, es decir su participación fue únicamente la de “poner” a la víctima, es decir llevársela a los criminales, y por eso su declaración no tiene inconsistencias, dice la verdad en todo excepto que al final no se fue en un taxi sino que fue levantada… Yo le recomiendo al papá, que mande alguien que le de una calentada al muchacho y le suministre alguna droga para que diga a quien se la puso… y la verdad que el papá es idiota también porque eso de creerse la historia del tipo ese y de no haber obtenido el video de la biblioteca todavía pues es insólito.

  7. 1

    Por ser un libro de arquitectura, la devolución se debe hacer en persona tanto en la Facultad de Arquitectura, como en la Biblioteca Central. El personal de las bibliotecas podría haber notado un hombre de aspecto distinto al de un estudiante ordinario. Lo más lógico es pensar que alguien muy torpe lo devolvió, probablemente un alumno. Cualquier otro criminal lo habría arrojado donde sea. Las camaras además deben haber grabado la devolución. El 1er nivel de la BC está 100% remodelado y se graba a toda persona desde que llega en elevador o escaleras. Lo mismo sucede en la facultad, especificamente en el mostrador. Con revisar la grabación de todo ese día se vería si hay alguien que no es común ver en una universidad (el supuesto taxista) o el tal Mauro.
    Ese joven es un completo idiota, se contradice, hace parecer que es culpable de todo, prentede que se le olvida y no sabe… por dios ¿cuántos años tiene? Curiosamente un estudiante de psicología recurre a estudios psicologicos absurdos… Qué poco hombre al no dar la cara por una mujer, no aportar ni siquiera un testimonio claro en ningún sentido. Eso no es miedo a ser acosado o cuestionado, es simple estupidez.

  8. Alvarez

    Con respecto al joven, no importa que tan mala haya sido su actitud con respecto a cooperar, eso no lo hace culpable. Obviamente por como se dan las situaciones, sí es una persona de importancia para la investigación y debe cooperar y ser investigado hasta donde se pueda sin violar sus derechos, así como tampoco se debe asumir que él es el culpable ya que hasta ahora no hay pruebas contundentes, cierto la policía a veces tiene muchas trabas en una investigación y cuando nosotros somos los afectados nos gustaría quitar todas, pero no olvidemos que ante todo son (en el mejor sentido de la expresión) los perros del Estado y siempre hay que tenerlos encadenados porque de otra manera es mayor el daño que pueden causar que el bien que hacen protegiendo la casa.

  9. Alvarez

    Si las investigaciones continúan, ¿no es perjudicial publicar que ya se tienen avances como lo de la llamada?, al saber esto los secuestradores podrían moverse o incluso matar a su víctima , no creo que debiera estar en los medios esa información.
    Por otro lado, la trata se da en todo el mundo, pero tanto en Turquía como aquí el gran problema es la complicidad de las autoridades, consideremos que si bien estas redes operan de manera discreta hay divisiones de la policía que las tienen bien identificadas pero que se hacen de la vista gorda por una tajada del negocio, es la única forma en la que puede suceder. Que asco de gente.

  10. Dora Ortega

    Es lógico que los padres de la señorita Adriana quieran justicia y que se hagan las cosas tal y como deberían de ser, así como todos los mexicanos queremos que suceda, desgraciadamente no lo es, es justo que quieran tener a una persona como sospechoso de lo sucedido porque asi tienen la esperanza de que esa persona a fuerza les diga que paso, pero en este caso desgraciadamente Mauro Alberto no les puede dar respuesta porque el no es culpable, lo conozco y sé qué tipo de persona es!

    Entre otras cosas, en relación al libro “Devuelto misteriosamente” aunque hubiera sido un taxista o un alto ejecutivo NO LO HUBIERAN DEVUELTO, porque a nadie le importa un libro encontrándose en la situación en la que estuviesen… Solamente a Adriana le importaba devolverlo, esto, sin agraviar a nadie.

    La familia de Mauro esta angustiada por su seguridad, porque es excesivo el acoso que recibe el tanto como los integrantes de su familia, no es justo ya que le quieren desgraciar su vida, y cuando se den cuenta de que el no es el responsable(Porque lo harán) solamente lo querrán remediar con un “Discúlpanos” y no se vale!

    A las personas que juzgan a Mauro Alberto sin saber cual es su situación personal tanto como a los padres de la señorita Adriana CON TODO RESPETO les ruego que traten de ver las cosas como son, las personas que conocemos a Mauro sabemos que esto es muy fuerte para el y no es fácil ser atacado por haber querido venderle un sofá a Adriana y haber sucedido lo que sucedió; a la persona que lo llamo estudiante chango león le pido que mida sus palabras y no hable sin fundamento, porque, uno nunca sabe cuando se pueda ver enredado en algún tipo de situación semejante.

    Da impotencia enterarse que personas que tienen la manera de destrozar la reputación de otras menos afortunadas lo traten de hacer a toda costa, pido calma y pensar con serenidad las cosas para no cometer errores irreversibles.

    Yo hablo porque conozco a Mauro y estoy en contra de la injusticia, no seamos verdugos de personas inocentes y que quieren hacer de México un país mejor, preparándose y siendo buenos ciudadanos.

    A la familia de la señorita Adriana les digo que sinceramente estamos con ustedes, que a nadie le deseamos estos tragos tan amargos y que con el favor de dios todo saldrá muy bien, hay que tener fe, saber entender y esperar.

  11. Aceves

    No creo que exista el tal taxista. Es mas creible que amigos del
    tal Mauro hayan retenido a Adriana cuando la llevo a su
    departamento. Y sea el mismo Mauro quien haya devuelto
    el libro. Quien mas se tomaria el trabajo de ir a la biblio a
    devolver un libro?
    La colonia Sto Domingo es peligrosa. Cuidado!
    Cerca de ahi hay varios table dance, uno llamado Breeze Nights.
    Lo grave del asunto es que la Adriana sabe que fue llevada
    con engano al depto. de Mauro. Y si regresa lo delataria.
    Ojala no la maten.

  12. CRUZ

    Las camaras de la biblioteca deben tener grabada a la persona que entrego el libro.

  13. Zuñiga Ramirez

    Ajooni Singh Ricardo Espinosa:

    Siempre en nuestro país hay gente que se dedican a hablar sin saber bien las cosas. Por que tu hablas de Mauro como si tuvieras años de conocerlo? con esa confianza que esta de madres. Changoleona tu mamá. Tu que sabes como esta Mauro despues de todo este lio. No habras el hocico solo porque si, fijate bien lo que haces.

    Mauro es un buen muchacho, proveniente de una familia humilde y con buenas costumbres.
    No se si leiste bien o que, pero ya se hicieron las investigaciones y Mauro salio limpio.

    Por favor, no hables sin saber.

  14. Ajooni Singh Ricardo Espinosa

    A todas luces el primer sospechos y muy importante para esclarecer es Mauro Alberto ultimo en contacto telefonico y fisico con Adriana ,pero en nuestro sistema jurico el es hoy un”TESTIDO” lo que le da el privilegio del amparo, de la simpatia y apoyo de los derechos humanos y lo mejor burlarse de la ley y de esta familia, y muy comvenientemente se presenta a declarar 8 dias despues de la desaparicion , curioso solo duran 7 dias las grabaciones, y caray el libro que Adriana saca de la biblioteca alguien lo entrego en sigilo en la biblioteca, y claro jamas seria encontrado por las autoridades en casa de MAURO ALBERTO que paso de ser un estudiante chango leon a estudiante ejemplo ,pues al comenzar esto el hostentaba cola de caballo y un aspecto de estudiante relajado y reventado y ahora con camisa planchada y cabello recortado, recordando como sufre pues lo estan alejando las investigaciones de su alma mater la UNAM, pero asi es alas autoridades solo les importa que es un testigo “distinguido e inocente”.

    Por su parte la UNAM se gasta millones de pesos en fiestas conmemorativas a los 100 años de existencia, y curioso casi ninguna camara del campus universitario funcionan,discos duros de informacion de las camaras reventados, camaras nuevas sin ser conectadas y ademas de mantener cautiva ala familia Morlet las primeras 72 horas siendo muy celosos que la informacion no saliera de la universidad y lo del libro es imperdonable, avisar que el libro fue regresado casi mes y medio despues pues fue devuelto 5 dias despues de la desaparicion siendo ese libro crucial pues es el ultimo eslabon de Adriana en la realidad de su famila.

    Asi que hojala las autoridades fueran mas eficientes y la UNAM actualice sus camaras asi podrian cuidar mas de sus alumnos y hasta localizar puntos de consumo de drogas en las islas internas del campus.

  15. Mahoma

    La violencia es brutal hasta en los estados más avanzados del mundo, empero, lo que provoca rabia es que esa violencia en otros lados es combatida, aquí sin embargo……………….. Me basta con lo del incidente con la trabajadora sindicalizada, si ni siquiera se puede con esa persona, en verdad que estamos de la chingada!