El Michoacán de La Familia
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El Michoacán de La Familia

Por Redacción Animal Político
20 de diciembre, 2010
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La presencia de La Familia en Michoacán. FOTO: Cuartoscuro

Un sector de la población en Michoacán, adoctrinada y dueña de una cultura edificada por el narco, hoy no apoya ni a Los Zetas ni a los hermanos Valencia, conocidos como los máximos operadores en ese estado, de las últimas dos décadas. Sus cultivos, su trabajo de mano de obra, su labor como “orejas” en los poblados, hoy es dedicada a los de La Familia.

Mensajes escritos en lugares públicos, la música que se canta y las discretas opiniones en las calles de sus principales localidades así lo indican.

En la plaza central de Apatzingán se venden “cuernos de chivo” de juguete, hechos en plástico o en madera, para los más pequeños de las familias, quienes saben que desde entonces deben sembrar marihuana. Hoy el mensaje, sin embargo, va dirigido hacia qué grupo van a ofrecer sus servicios conforme vayan creciendo.

Dos "narcolaboratorios" fueron asegurados por el Ejército Mexicano en la comunidad de Las Cruces perteneciente al municipio de Villa Madero. Michoacán. Foto: Cuartoscuro.

Las transacciones se realizan con gente adulta que se reúne con los enlaces del joven cártel en restaurantes y billares de Lázaro Cárdenas o Carácuaro; en las esquinas corren a toda velocidad camionetas en las que se trasladan los que pertenecen al grupo mezclados entre los habitantes honorables. La vida en Michoacán sigue pese a la fuerte presencia de vigilancia federal.

El apoyo de la población a los de “La Familia Michoacana” se corrobora con las mantas aparecidas apenas esta semana en Morelia, la capital, donde grupos civiles moderan las acciones de su cártel. “Dénle en la madre al gobierno federal, pero a la población respétenla. Estamos con ustedes”, se leía en las mantas que de inmediato fueron retiradas por cuerpos policiales.

Asimismo, en aparatos de radio policiacos se dejó escuchar, apenas la semana pasada, la voz de Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, uno de los hombres clave de la organización, invitando a los oyentes a tomar las armas e incluso dormir con ellas ante el ataque de las autoridades federales.

En tanto, en los estéreos y rocolas de las trocas y los pequeños changarros se sube el volumen para escuchar a Los Tucanes de Tijuana, quienes resumen en poco más de tres minutos, a ritmo de banda, de lo que el cártel significa para las masas del estado.

“Son valientes, muy valientes y no se andan por las ramas,
a cualquiera le hacen frente, son expertos con las armas,
donde quiera tienen gente La Familia Michoacana.

“Siguen duro trabajando no hay poder que los detenga,
si los siguen provocando pagarán las consecuencias,
ya les han dejado claro que sus plazas se respetan.

“Ranchos, pueblos y ciudades, sierra y playas michoacanas,
son terrenos principales de la familia pesada,
no se metan sin la clave porque ruigirán metrallas,
del estado trae las llaves la familia michoacana”.

Las primeras estrofas suenan así, y a todo lo que da el volumen, en un territorio en el que sabe que los funcionarios protegen al narco, pero que, sin embargo, ninguna autoridad federal ha podido comprobar a través de sus indagatorias. En estas tierras también siguen operando una “Tuta” y un “Chango” Méndez con toda impunidad y escondidos y solapados quién sabe por quién.

El “héroe” abatido

El fuego y las balas en Michoacán se recrudecieron con la muerte, a manos del gobierno federal, de Nazario Moreno González, “El Chayo”, el pasado 10 de diciembre.

Este capo era el principal líder de la organización de La Familia junto con Jesús Méndez Vargas “El Chango Méndez”, considerados como dos de los narcotraficantes con mayor poder económico y apoyo de corporaciones policiacas en la entidad.

Su perfil ideológico le dio cohesión a la organización, erigiéndose como “El Mesías”, utilizando la Biblia para profesar a la gente pobre y obtener de la misma la seguridad de su apoyo incondicional; estableció el adoctrinamiento a los integrantes.

Nazario Moreno González y Jesús Méndez Vargas, de acuerdo con documentos del gobierno federal, fueron quienes iniciaron el cobro de cuotas a los narcotraficantes para que pudieran operar en la entidad de Michoacán, lo cual derivó que se alejaran de la zona varios importantes operadores del cártel del Milenio.

Dentro de los principales vínculos delictivos de “El Chayo” se ubica a J. Jesús Méndez Vargas, también conocido como “El Chuy” Méndez, “El Chango” o “El Chamula”; Arnoldo López Rueda, alias “La Minza”, quien ya está detenido; Sergio Estrada Hernández, “El Muñeco”, “El Bofo” o “El Manys”, así como Nicandro Barrera Medrano, también identificado como “El Nica”.

Se sabe que posterior a la operación realizada por autoridades federales en julio del 2006 en Apatzingán, Michoacán, “El Chayo” huyó del país hacia EUA, sin embargo el 10 de septiembre de 2006, fue visto en compañía de “El Toñón”, “La Minza” y “El Nica” en un panteón particular de Morelia, Michoacán, lugar donde se encuentra sepultado su hermano Eliodoro Moreno González, quien fuera asesinado ocho días antes (2 de septiembre de 2006), en las cercanías del aeropuerto de Morelia.

Era identificado por las autoridades en el estado de Michoacán como el autor intelectual de un gran número de homicidios.

Se presume que habría iniciado una estrategia de eliminación de lugartenientes que integran la estructura de la organización Cárdenas Guillén, con la protección de algunos funcionarios públicos.

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Alejandro Madrigal, el científico mexicano honrado en el cumpleaños de la reina Isabel II

Dos veces al año, en Reino Unido, se entregan honores para reconocer los aportes extraordinarios y el servicio al país de personas de diferentes ámbitos. Este año, en la lista está incluido un médico mexicano. Esta es su historia.
3 de junio, 2022
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Cuando en su adolescencia Alejandro Madrigal iba de puerta en puerta vendiendo ropa y zapatos para ayudar a mantener a su familia, poco se imaginaba que sería condecorado por la reina de Inglaterra.

“Tuve que buscar todo tipo de oficios”, cuenta este doctor mexicano. “Pero fue un periodo que me ayudó mucho y vino la medicina a buscarme”.

Y se “enamoró” de ella. Las ganas “locas” por estudiar no se comparaban con las que frustró un maestro de primaria que le pegaba con una regla por escribir con la mano izquierda.

Con su “zurdera y dislexia”, llegó a universidades como Harvard, Stanford y University College of London (UCL), y se convirtió en una eminencia mundial en el trasplante de médula ósea.

Y es su aporte al campo científico el que le abrió un espacio en la lista de figuras cuyos logros y servicios al país son reconocidos por la monarca.

“No lo podía creer, uno nunca espera que estas cosas lleguen”, dice Madrigal a BBC Mundo con la carta en la mano.

Reina Isabel II

EPA
Isabel II cumple 70 años en el trono británico.

En la misiva, se le informaba que su nombre le había sido “recomendado a su Majestad la Reina para el honor de Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE) en la lista de honores del cumpleaños de 2022″.

OBE significa Officer of the Most Excellent Order of the British Empire y es una de las categorías de un sistema de reconocimiento a la labor extraordinaria de civiles y miembros de las Fuerzas Armadas.

Madrigal fue el fundador y director científico, por 27 años, del Instituto de Investigación de la fundación británica Anthony Nolan, que se especializa en combatir el cáncer de sangre.

Como investigador y profesor ha hecho contribuciones en el campo de la hematología en el University College of London y en el Hospital Royal Free de la Universidad de Londres.

Lideró la Asociación Europea de Trasplante de Médula Ósea y ha recibido múltiples distinciones.

Esta es su historia.

El recuerdo del maestro

Madrigal creció en la Ciudad de México y tiene recuerdos muy bonitos de su infancia en familia, no así de la primaria.

Madrigal cuando era niño

Cortesía: Alejandro Madrigal
Madrigal creció en Ciudad de México, vivió en la colonia Juárez.

“Llegué muy emocionado y contento al primer día de escuela porque veía que mi hermano mayor regresaba muy feliz a la casa”.

“Cuando el maestro Méndez me vio agarrar el lápiz con la mano izquierda, me dijo que eso no lo podía hacer en su salón”.

Intentó escribir con la mano derecha, pero inconscientemente pasó el lápiz a la izquierda, algo que el docente interpretó como un “acto de rebeldía”.

Le arrebató el lápiz y le dijo que no toleraría a “insolentes”.

“Además, con la dislexia empecé a tener problemas para escribir ciertas palabras. El maestro me ponía en el pizarrón a escribir horas y horas con la mano derecha”.

“Me decía una frase que siempre me molestó: ‘La vergüenza la llevas en la suela de los zapatos’, y me hacía sentar en el fondo del salón, viendo a la pared”.

Junto a sus hermanos.

Cortesía: Alejandro Madrigal
Junto a sus hermanos.

Los intentos de escribir con la mano izquierda terminaron muchas veces en insultos, golpes con una regla sobre la palma de la mano y días sin recreo.

“Con suerte la educación ha cambiado, pero fue un periodo bastante difícil que me llevó a un inicio en el sistema educativo muy complicado”.

Odiaba la primaria, no me sentía diestro en muchas cosas, el futbol no se me daba y la secundaria tampoco fue de lo mejor”.

Una misión

A los 17 años, sufrió “una de las pérdidas más grandes”.

Su padre murió de un infarto cuando se encontraba en uno de sus tantos viajes por el país vendiendo diferentes tipos de productos.

Como sus otros tres hermanos, tuvo que trabajar.

Madrigal en el día de su graduación en la UNAM.

Cortesía: Alejandro Madrigal
Madrigal en el día de su graduación en la UNAM.

Esa es la época en la que iba de casa en casa con un maleta llena de cosas, en la que fue mesero y en la que intentó abrir un restaurante con su familia, que “fracasó”.

Se ganó una beca para estudiar computación y eso le permitió conseguir un trabajo en programación.

“Empecé a estudiar como loco, terminé la preparatoria con grado de excelencia y luego vino la UNAM”.

“Como Neruda dice en su poema que la poesía vino a buscarlo, yo digo que la medicina me encontró. Ya sentía que tenía una misión”.

Con 19 años, iba a la universidad en la mañana y poco antes de las 3:00 de la tarde se salía de la clase.

“Tenía que recorrer prácticamente toda Ciudad de México para llegar al trabajo. A veces me tenía que ir de aventón porque no tenía para el camión”.

Su jornada laboral terminaba en la noche y repasaba las materias en la madrugada. “Pero estaba enamorado de mi carrera“.

“La mejor universidad del mundo”

La situación económica en la casa comenzó a mejorar y las buenas calificaciones se volvieron, “para su sorpresa”, una constante.

En el día de su boda.

Cortesía: Alejandro Madrigal
Conoció a María Elena cuando tenía 14 años y se casó a los 23. Ha sido un gran apoyo en su carrera.

Se fue a Tijuana a hacer las prácticas en un hospital.

“Un maestro me preguntó qué iba a hacer después y le respondí que quería ir a la mejor universidad del mundo”.

“Se rió y me dijo: ‘¿Y cuál es esa universidad?’, y le contesté: ‘Pues, no sé, ¿cuál sería?’. A lo que me respondió: ‘Harvard’, y le dije: ‘Ah, bueno, esa, voy para allá'”.

El docente se volvió a reír y le dijo: “Alejandro, te estoy invitando a almorzar, tienes un agujero en el zapato, y ¿vas a ir a Harvard?”.

La respuesta fue un contundente: “Sí”.

Y lo consiguió. Harvard lo aceptó, tras ganarse una beca de la Organización Mundial de la Salud.

Madrigal en Harvard

Cortesía: Alejandro Madrigal
En Harvard conoció a dos grandes científicos: Baruj Benacerraf y Edmond Yunis.

En la universidad estadounidense conoció a los profesores Baruj Benacerraf, Premio Nobel de Medicina nacido en Venezuela, y Edmond Yunis, destacado investigador de inmunología y cáncer, que se convertiría en su mentor.

“Llegué con un inglés básico, lo estudiaba cada vez que podía. A veces, no les entendía nada, la ventaja era que Edmond es colombiano”.

“Estaba en Harvard y era la persona más feliz del mundo”.

Como una margarita

Después vino el doctorado en la Universidad de Londres, el postdoctorado en la Universidad de Stanford y una oportunidad laboral que vio en un anuncio de la revista Nature y que terminó marcando su destino.

Alejandro Madrigal en la Universidad de Londres

Cortesía: Alejandro Madrigal
En Londres, ciudad que se convirtió en su hogar.

Entre unos 60 candidatos, fue escogido para liderar, desde 1993, la investigación científica en la organización Anthony Nolan, creada en 1974.

El hijo de su fundadora, Shirley Nolan, había nacido con un raro trastorno sanguíneo llamado síndrome de Wiskott-Aldrich y la única manera de salvarlo era con un trasplante de médula ósea.

Como ningún familiar era compatible, comenzó la búsqueda de un donante, pero no lo encontró y Anthony murió, a los siete años, en 1979.

En el proceso de búsqueda, Shirley ayudó a concebir un sistema pionero: el primer registro de donantes de médula ósea en el mundo para el tratamiento de leucemia y otros tipos de cáncer.

De acuerdo con la organización, ese registro “ha ayudado a 22 mil personas a recibir un trasplante que les salvó la vida”.

Shirley Nolan junto a su hijo Anthony.

Evening Standard/Hulton Archive/Getty Images
Shirley Nolan junto a su hijo Anthony.

La flor favorita de Anthony era la margarita.

“Shirley la puso como símbolo (de la fundación) porque una margarita tiene muchos pétalos y, aunque le quites uno, seguirá siendo una margarita: puedes dar médula”.

“Ese mensaje lo llevé a todo el mundo, a las conferencias que iba, y empecé a generar registros, a ayudar a varios países a crearlos y actualmente hay 40 millones de donantes en todo el mundo”, cuenta Madrigal.

Formando en el camino

El doctor también ayudó a establecer el primer banco de cordón umbilical de Reino Unido, con fines de trasplante e investigación.

Madrigal junto a estudiantes

Cortesía: Alejandro Madrigal
El primer grupo de investigadores que ayudó a formar cuando arrancó como director del Instituto de Investigación de la fundación Anthony Nolan. Eran estudiantes de doctorado y posdoctorado que procedían de México, Venezuela, Alemania e Inglaterra.

“En el Antony Nolan hay unos 10 mil cordones y eso ha permitido salvar a muchos pacientes”, indica Madrigal.

En 2020, fue nombrado miembro honorario de la Sociedad Europea de Trasplante de Sangre y Médula Ósea en reconocimiento a sus aportes en el campo del trasplante de células madres hematopoyéticas (HSCT).

“Tuve la fortuna de estudiar en universidades muy reconocidas y por eso me dicen que tengo muy buen pedigrí, pero cuando me preguntan cuál es la universidad que más quiero, digo que es la UNAM“, cuenta.

“Me abrió las puertas y me cambió el universo”.

Madrigal dando una conferencia

Cortesía: Alejandro Madrigal
Madrigal ha visitado decenas de ciudades para ofrecer conferencias.

El investigador ha publicado más de 500 artículos en revistas especializadas y ha dictado cientos de conferencias en más de 50 países.

En su casa, muestra los cuadros que ha pintado y los dos libros que ha escrito: Nosotros y Días de rabia.

Libros

Mariana Castineiras/BBC Mundo

Dice que su “pelea a muerte” es contra el cáncer.

Actualmente, trabaja en un proyecto para desarrollar terapias celulares contra diferentes tipos de esa enfermedad, no solo leucemia.

Tras el retiro de Madrigal de Anthony Nolan, su directora, Henny Braund, ofreció un discurso en su honor.

Enumeró varios logros y añadió que su legado iba más allá de lo científico: “Más que cualquier cosa, su contribución al mundo de los individuos a los que se les ha dado una segunda oportunidad de vida, directamente gracias a su investigación, no se puede subestimar”.

Y concluyó: “En nombre de Anthony Nolan, la comunidad científica global, los pacientes cuyas vidas has salvado, nunca serás olvidado. Gracias”.


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