Mario Marín enriquece a su subsecretario de Egresos
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Mario Marín enriquece a su subsecretario de Egresos

Por Ernesto Aroche Aguilar
13 de diciembre, 2010
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Negocios con el estado.

Puebla, Pue .- A David Villa, subsecretario de Egresos, la vida le ha sonreído. Su paso por  la administración de Mario Marín, le trajo bonanza a sus negocios, por lo menos a uno de ellos, el taller mecánico Vissa Car que en cinco años y cinco meses facturó 94.6 millones de pesos. Y para ello necesitó de un solo cliente: el gobierno del estado de Puebla.

El Taller Vissa Car ingresó al padrón de proveedores del Gobierno de Puebla el 16 de mayo del 2005, apenas tres meses después de que el mismo David Villa fuera nombrado  subsecretario de Egresos. Desde entonces, el pequeño negocio familiar ingresó en promedio 20 millones de pesos anuales.

En 2007, el año previo a la crisis económica, fue el mejor de todos cuando facturó 24.5 millones de pesos. Esto significa que uno de los hombres más cercanos al gobernador Mario Marín obtuvo 67 mil pesos diarios del erario.  Nada mal para el taller que dirige y administra Claudette Campos Campuzano, esposa de Villa Issa.

“El taller es de Villa Issa, todos lo saben, eso es lo que nos decían en la Secretaría de Gobernación cuando teníamos que llevar los vehículos oficiales a servicio”, asegura en entrevista Ramón Peña Melche, quien hasta hace unos meses ocupaba la dirección del Plan Popocatépetl, organismo que dependía de la Secretaría de Gobernación.

Animal Político pidió una entrevista con el servidor público dueño del boyante negocio. No obstante, éste no respondió.

La herencia

El 8 de marzo de 1996, la señora Sara Bichiara Issa Habib dictaba su testamento. La mujer, que nació en Torreón en 1919, se casó con Manuel Villa López y juntos procrearon seis hijos: Ana Emilia, Manuel Rafael, Sara, Rodolfo Ricardo Carmelo, Luis Alejandro y José David, quien tendría vocación por el servicio público y los negocios.

A sus 77 años se preparaba para entregar las propiedades que junto con su finado esposo había logrado acumular. Sergio Tinoco Loera, el Notario Público de la familia, recibía las instrucciones de la mujer: a José David, quien para entonces ya trabajaba en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, le tocaría, al igual que a todos los hermanos, varias fracciones de los lotes seis y siete de lo que alguna vez fue el rancho San José Xilotzingo, ubicado en San Francisco Totimehuacán.

Una de las fracciones era un predio de 13 mil 258 metros cuadrados llamado “El terreno de la esquina”. Cinco años más tarde, la madrugada del 1 de enero, la mujer fallecía. Pasadas las exequias de la matriarca libanesa se repartió la herencia.

Un año más tarde se registró la propiedad a nombre José David Villa Issa con clave predial PU 374545-01, aunque era una propiedad ligeramente menor, pues el 17 de abril de 1998 el notario público Mario Montero Serrano redactaba el contrato de compra-venta de dos fracciones de ese terreno. Una de ellas sería adquirida por José Luis Palafox Krayevsky, quien trabajaba al lado de Villa Issa como director de Egresos en la Tesorería Municipal en el ayuntamiento que encabezaba Mario Marín Torres.

Para el año 2000, en otra fracción de ese mismo lote, justo en la esquina de “El terreno de la esquina”, en el vértice que conforman la avenida Xilotzingo y el camino a San Rafael se abría un taller mecánico: Vissa Car. El nombre conjunta la inicial del apellido paterno y el apellido materno del subsecretario de Egresos.

Ocho años más tarde, Villa Issa recompró parte del terreno que le había vendido a José Luis Krayevsky, para entonces ya regularizado con el número 3 de la calle San Rafael y realizó una serie de fusiones de predios hasta obtener un espacio de 12 mil metros cuadrados.

El taller

Vissa Car nació en el año 2000, justo a la mitad del trienio en que gobernó Mario Marín la ciudad de Puebla y en el que David fue el responsable de las finanzas municipales. Eran los años en los que el compacto grupo que Marín había creado a su alrededor se preparaba para saltar a la gubernatura, y en los que Villa Issa se encargó de los dineros.

No hay registros, al menos formalmente, de la inclusión del taller al padrón de proveedores del ayuntamiento. Una solicitud de información respondida por la presidencia municipal actual sostiene que no cuenta con los padrones de proveedores de ese trienio.

Aunque, a decir de Alejandro Villa Riva, sobrino de Villa Issa y actual director de la Unidad de Desarrollo Administrativo, Planeación e Informática (Udapi) de la Secretaría del Trabajo y Competitividad los primeros años del taller fueron “difíciles” y no fue sino hasta cinco años después cuando, gracias a los contratos con el gobierno del estado, logró consolidarse.

“El primer año fue un poco difícil, ya que las empresas nuevas generalmente tienen un periodo en donde tienen que darse a conocer, pero hoy en día ya no es problema ya que la empresa ha crecido de manera considerable. Este crecimiento se debe principalmente a la relación que se ha conseguido con los clientes particulares y por otra parte a la obtención de licitaciones en donde se establece que Vissa Car le dará servicio a los vehículos de algunas instituciones pertenecientes al gobierno”.

La cita es de la tesis que Alejandro presentó a finales del 2005 en la Universidad de las Américas titulada “Mejorar el servicio al cliente reduciendo tiempos en los servicios del taller Vissa Car”, para obtener su licenciatura en Ingeniería Industrial.

En esa tesis, Alejandro Villa enlista a la Secretaría de Obra Pública y Desarrollo Urbano, a la Contraloría del estado, a la Secretaría de Gobernación y a la Secretaría de Trabajo y Competitividad, como las dependencias a las que Vissa Car había comenzado a dar servicio desde mayo de ese año.

Y no se equivocaba sobre el crecimiento que le daría la obtención de lo que llamó “licitaciones”. El trabajo de titulación del hijo del hermano menor de Villa Issa también incluye un organigrama del taller que ubica a la esposa del subsecretario de Egresos, Claudette Campos, como la directora general y a Juan Rosendo como supervisor del taller.

David Villa Issa y su esposa Claudette, administradora del taller. Tomada de losrostros.com.mx

Que el taller está a cargo de la esposa del funcionario también fue ratificado por Ramón Peña Melche: “Estaba ahí siempre la esposa de David Villa Issa, y luego empezaron a salir las facturas a nombre de un encargado del taller. Antes sólo decían que era Vissa Car, ahora ya viene con el nombre del responsable (Juan Rosendo Tapia Flores)”.

“El taller Vissa Car era un taller de prearreglado de vehículos, yo mandaba a arreglar los vehículos de la secretaría y al sacarlo había que llevarlo a otro taller para que lo arreglaran”.

“Supe que era de Villa Issa porque Miguel Ángel Martínez Pérez, director de Protección Civil del estado, un día me dijo: ‘Ya sabes de quién ese es taller, es de David Villa Issa. Y a mí qué diablos me importa, le respondí, dejan los vehículos muy mal.

“Una vez marqué las piezas antes de mandar el auto al taller, y no se las cambiaron. Nadie me lo cuenta, marqué las piezas que había que cambiar, por ejemplo las bujías, y no, no las cambiaban, nada más las limpiaban, entonces la afinación que le hacían pues duraba muy poco”.

No son los únicos que apuntan al hombre que creció primero a la sombra del exdiputado federal Jorge Estefan Chidiac, y más tarde bajo el cobijo de Mario Marín, como el dueño del taller.

El 13 de noviembre de 2002, Ricardo Villa Issa –neurocirujano de profesión y actual director del Issstep—, fanático de los Jeeps igual que su hermano, se inscribió a los foros on line Jeeperos reportando como vehículo personal un jeep Cherokee Sport 2001, días después de su ingreso, el 5 de diciembre de ese año para mayor exactitud, recomendaba al usuario Víctor Velazco el taller de su hermano.

“MI ESTIMADO VICTOR, HABLA POR TELEFONO AL 2-64-29-10 ES EL TALLER VISSA CAR DE MI HERMANO DAVID, EL TE PUEDE ACONSEGAR (sic) DE TODO PARA TU CJ, NOSTROS TENEMOS 4 TODOS ELLOS MUY MODIFICADOS.

RICARDO VILLA ISSA”

Los “4” de los que habla son: una Wrangler 92, un Ranger 90, un CJ5 79, y el Cherokee 01, también reportados en esa misma página.

Desaparece Villa Issa

Fue en el 2005, un mes después de que tomó posesión Marín como gobernador del estado y Villa Issa se acomodó en la subsecretaría de Egresos, lejos de los reflectores pero en el corazón financiero del gobierno, cuando David desapareció del taller o el taller despareció de David, según se vea.

En su lugar apareció Juan Rosendo Tapia Flores. La estrategia la preparaban desde noviembre de 2004, cuando Marín ya tenía el triunfo en la bolsa. Esa es la fecha del alta que registra la CURP de Juan Rosendo. Uno de los primeros pasos necesarios para después darse de alta como contribuyente en el Sistema de Administración Tributaria (SAT) y poder registrar al taller en el padrón de proveedores.

El 4 de abril de 2005 y después de los trámites de rigor, el SAT entregaba al sujeto su Cédula de Identificación Fiscal (folio H2325596) y un mes y doce días después se registraba al taller en el padrón de proveedores del gobierno marinista (folio 5912) llevando como razón social y representante legal a Juan Rosendo bajo la especialidad “servicios de reparación de automóviles y camiones” ubicado en la dirección “Camino Xilotzingo No. 10503 col. San Juan Xilotzingo cp. 72090, Puebla, Pue.

Lo que no existe en el Registro Público de la Propiedad de la capital poblana es documento alguno a nombre del representante legal del taller millonario.

Un fantasma: Juan Rosendo Tapia Flores

A Santo Tomás Chiautla un día lo atrapó la ciudad, en las laderas vecinas las máquinas y trascabos les rascaron las costras de tierra para comenzar a levantar ahí hileras de casas, una igual a la otra, replicadas por cientos. La amenaza de la mancha urbana saltó de Totimehuacán, una de las juntas auxiliares del sur de la capital poblana que más han crecido en los últimos años, a Chiautla en un abrir y cerrar de ojos.

Llegué hasta la orilla sureste de la capital poblana buscando a Juan Rosendo Tapia Flores, el escurridizo fantasma que encabeza las facturas que entrega Vissa Car.

En mi mochila apenas un nombre y una calle, y la certeza de que era ese mi destino y no otra de las juntas auxiliares que rodean a la presa de Valsequillo.

–Oiga, ¿usted de casualidad no sabrá donde queda la calle Huixcoventa? –pregunté a una señora que también esperaba el transporte público para llegar yo al centro del pueblo, ella un poco más allá.

–Huixcoventa, Huixcoventa… creo que por acá arriba –respondió señalando de manera muy general al horizonte— ¿pues a quién anda buscando?

–Al señor Juan Rosendo Tapia Flores, un señor que tiene talleres mecánicos o trabaja en talleres mecánicos allá en Puebla.

–Pues hay un Juan Tapia, no sé si Rosendo, pero Juan Tapia sí que vive pero más por el centro, no por acá arriba. ¿Talleres mecánicos, me dice? No, creo que él no tiene talleres.

–Pues su nombre completo es Juan Rosendo, y lo único que tengo claro es que vive en Huixcoventa, en la calle Huixcoventa de Santo Tomás Chautla.

–Uy, pues tenemos siete barrios, acá cerquita Guadalupe Victoria, allá por donde se ve la capilla es El Carmen… sí, mejor vaya a la presidencia y allá pregunte.

A pesar de la sombra urbana que ya lame los terrenos de Santo Tomás muchas de sus calles no tienen nombres, tampoco sus casas. No deja de ser una pequeña comunidad con un ritmo sosegado en donde muchos se conocen.

–Una pregunta, ¿la calle Huixcoventa? Ya subí a donde está el colegio de bachilleres porque me dijeron allá en la presidencia que por ahí estaba la calle, pero me dicen que no, que es por acá abajo.

Me escucha un hombre de piel morena y bigotes salpicados por las canas. Lleva una botella de cerveza en la mano y platica con el dueño de la tienda en donde me detengo un segundo.

–Huixcoventa… todo eso es Huixcoventa –responde al tiempo que señala vagamente en una dirección –mira, tomas esa veredita, esa que está ahí donde está pasando ese coche rojo, ese que viene ahí, ¿lo ves? Ese. Ahí tomas esa vereda y luego son como dos calles. No, te vas a hacer bolas. ¿Pues a quién buscas?

–Al señor Juan Rosendo Tapia Flores.

–Ah, Juan Tapia, el hijo de la Chiva, ¿no?

–Pues tiene talleres o trabaja en talleres allá en Puebla.

–¿A poco el Juan tiene talleres? –pregunta al dueño de la tienda que hasta ese momento se había mantenido al margen de la charla.

–Mira, caminas por ahí por la vereda y ahí adelante vive. Preguntas por “El Perro”. No es mal apodo. Así lo conocemos por acá.

Cruzada la vereda, el camino lleva a una calle alfombrada por un polvo que, de tanto trajín, el viento ha adelgazado hasta hacerlo parecer talco. No hay letrero alguno. Las casas no tienen número marcado. Y lo que predomina es el gris block.

La única posibilidad de ubicar el número 10 en esa calle, el mismo que reporta Teléfonos de México como dirección del fantasma, es preguntando.

–Sí, está calles es Huixcoventa –afirma un albañil que acomoda tabiques unos metros más adelante –pero el número es difícil saberlo, no hay número oficiales. ¿Pues a quién busca?

–A Juan Rosendo Tapia Flores.

–Ah, es la casa de allá. Esa, la que tiene la reja (una malla ciclónica) esa en la entrada.

Pero en la casa roja al fondo del terreno, que se observa desde la malla, no hay nadie. Nadie responde a los llamados. Nadie atiende. Como tampoco se atendió la solicitud de entrevista que se hizo al taller mecánico.

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Viruela del mono: en qué se diferencia de la devastadora viruela humana erradicada hace 40 años

Comparten prácticamente el mismo nombre, pero la viruela humana y la viruela del mono tienen diferencias que analiza BBC Mundo.
20 de mayo, 2022
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El surgimiento de varios brotes de viruela del mono en Estados Unidos, Canadá y varios países en Europa ha recordado al patógeno que durante siglos devastó a la humanidad.

La viruela humana es una de las enfermedades más letales que han existido y estudios en momias egipcias sugieren que pudo estar circulando entre personas desde hace al menos 3 mil años.

Solo en el siglo XX se estima que mató a alrededor de 300 millones de personas.

Por fortuna, la viruela humana se convirtió en la primera enfermedad erradicada de la historia hace más de 40 años, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) certificó su fin en 1980 tras una exitosa campaña de vacunación global.

Ahora, la viruela del mono está causando el mayor brote jamás visto en Europa de la enfermedad y los científicos estudian a fondo sus implicaciones.

De momento, las autoridades médicas indican que las probabilidades de ver una transmisión descontrolada son bajas y señalan que su letalidad está lejos de la causada por la viruela humana.

En BBC Mundo analizamos las diferencias entre estos dos virus muy parecidos de la misma familia de los orthopoxvirus.

Mortalidad

¿Qué tan mortal es?

Es la pregunta que seguro muchos se hacen al escuchar hablar de una enfermedad desconocida. Sobre todo si comparte el nombre con una de las más mortales de la historia.

“Afortunadamente, la viruela del mono es bastante más leve que la versión mayor de la viruela humana, que llegó a alcanzar un 30%“, explica a BBC Mundo Raúl Rivas González, catedrático de microbiología en la Universidad de Salamanca en España.

La viruela humana se presentaba en dos versiones: variola mayor y variola menor. La mayor era la más la mortal, la que podía llegar al 30%. La menor provocaba una enfermedad más leve y en pocas ocasiones causaba la muerte.

Paciente con viruela.

Getty Images
La versión más mortal de la viruela podía alcanzar una mortalidad de hasta el 30%.

Sucede de forma parecida con la viruela del mono, aunque con porcentajes inferiores de mortalidad. Existen dos “clados” o versiones: la de África occidental y la de África central.

“El de África occidental es el más leve, con una mortalidad de entre el 1% y el 10%, y parece ser el que está originando el brote en Europa”, dice Rivas.

“El de África central, por otra parte, es más virulento y peligroso y puede llegar a matar a alrededor del 20% de infectados”, agrega.

Jacob Lorenzo Morales, director del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias en España, ofrece los mismos porcentajes y explica que los niveles más altos de letalidad se concentran en poblaciones determinadas.

“Por los datos que hemos visto, las mayores letalidades se dan en zonas rurales muy pobres en África y, en general, en muchos niños por su sistema inmune menos desarrollado”, apunta para BBC Mundo.

Transmisión

Estamos en medio de la pandemia de coronavirus donde nos enfrentamos a un patógeno altamente transmisible, pero este no es el caso de la viruela del mono.

Este tipo de viruela, a su vez, también parece transmitirse con menor facilidad que la viruela humana.

“Es un virus que se transmite muy bien entre animales, pero una vez salta de animal a humano no tiene una alta capacidad de transmitirse”, dice Lorenzo Morales.

Las autoridades médicas señalan que todavía no hay mucha información sobre las posibles vías de transmisión entre humanos en los brotes actuales.

Por lo que se conoce, se transmite principalmente a través de contactos estrechos e intercambios de fluidos corporales. Muchos de los casos en Europa parecen estar vinculados a la transmisión sexual.

Campaña de vacunación en Benín en 1968.

Getty Images
Una campaña de vacunación histórica, especialmente en zonas de menos recursos, consiguió erradicar la viruela en 1980.

Pero se están estudiando todas las vías posibles, como la transmisión indirecta a través de objetos contaminados e incluso aerosoles.

“La viruela erradicada se transmitía de forma similar, pero el contagio entre humanos era mucho más fácil”, recuerda Lorenzo Morales, quien no descarta que en el futuro la viruela del mono pueda hacerse más eficiente en la forma de transmitirse.

Raúl Rivas explica que esta viruela es un virus bastante estable y que varía muy poco. Pero a su vez, Morales menciona que “es un patógeno relativamente nuevo, acostumbrándose a vivir entre nosotros, y todavía no está especializado en multiplicarse e infectarnos”.

La viruela humana solo podía transmitirse entre humanos. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC), no hay evidencia científica de que la viruela pueda transmitirse por insectos u otros animales.

El origen de la viruela es desconocido. En el caso de la viruela del mono, se le llama así por descubrirse en colonias de monos mantenidos para labores de investigación en 1958.

Síntomas

En ambas enfermedades, el cuadro clínico comienza de forma similar, aunque es algo más leve en la viruela del mono.

“Como en la mayoría de infecciones, empiezan con fiebre y también es común el malestar corporal, cansancio, dolor muscular y en la garganta”, describe Rivas.

Visión microscópica del virus que causa la viruela.

Getty Images
Visión microscópica del virus que causa la viruela.

Además, en ambas enfermedades también se desarrollan las inequívocas pústulas cutáneas que luego pueden dejar visibles cicatrices en la piel de los pacientes.

“Luego, con el paso de los días, la viruela del simio suele hinchar los ganglios linfáticos, tanto los cervicales, maxilares, axilares y en las ingles. Esto no ocurría con la viruela humana”, añade Rivas.

El periodo de incubación de la viruela símica suele ser de siete a 14 días, pero puede reducirse a cinco y elevarse a 21 días.

En el caso de la viruela humana, la incubación puede durar entre siete y 19 días, aunque la duración media era entre 10 y 14 días.

Tratamiento

La viruela fue erradicada gracias a una campaña de vacunación histórica que puso fin a miles de años de muertes causadas por el patógeno.

Dado que el virus de la viruela del mono está estrechamente relacionado con el que causa la viruela, la vacuna contra esta última también ha mostrado ser efectiva para las dos enfermedades.

En este caso, las personas mayores de 55-60 años que fueron vacunadas contra la viruela antes de su erradicación podrían tener entonces una inmunidad considerable contra la viruela del mono.

Edward Jenner.

Getty Images
Los estudios del inglés Edward Jenner en el siglo XVIII fueron clave para el desarrollo de la vacuna contra la viruela.

Sin embargo, mientras se define la mejor estrategia para tratar esta enfermedad, que científicos ven poco probable que se descontrole, los tratamientos disponibles son sobre todo paliativos para los síntomas.

Lorenzo Morales lamenta que no haya un tratamiento específico.

“Como es un patógeno que sobre todo ha afectado a África y no a los países desarrollados, no se invierte suficiente en la búsqueda de tratamientos“, dice.

Sin embargo, a pesar de no contar con tratamientos específicos, hay una diferencia muy grande entre esta viruela del mono y la erradicada: el avance de la ciencia y el conocimiento.

Por cientos de años, la viruela humana hizo estragos sin que se lograse comprender la enfermedad y cómo detenerla.

“Esta viruela del mono es una enfermedad que conocemos bien. Quizás para el público general es algo nuevo, pero se descubrió en 1958. Está bien estudiada también porque es muy parecida a la viruela humana”, dice Rivas.


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