Cárdenas Batel se deja querer
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Cárdenas Batel se deja querer

Por Claudia Ramos
7 de diciembre, 2010
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Cárdenas Batel aún no ha pactado reunión con Los Chuchos

Lázaro Cárdenas Batel vendrá este miércoles al DF para dejarse querer por las corrientes perredistas que lo ven como candidato de unidad para suceder a Jesús Ortega en la dirigencia nacional.

El exgobernador de Michoacán tiene ya acordados encuentros con los integrantes del llamado Grupo de los 8 (G8), quienes lo han promovido y han conseguido ya el apoyo del jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, de Andrés Manuel López Obrador y del gobernador Leonel Godoy.

Sin embargo, no todos están con Lázaro.

Hasta el momento, por ejemplo, el exgobernador de Michoacán no tiene pactada ninguna reunión con Los Chuchos, la corriente mayoritaria del PRD.

Incluso, Jesús Zambrano, uno de los líderes de esta corriente, advirtió que no aceptarán amenazas ni imposiciones, así sea para garantizar la llegada de un liderazgo conciliador como el del michoacano.

El diputado federal, de gira de trabajo por Guerrero, rechazó “la amenaza” y “las presiones” de las corrientes internas que conforman el G8, tanto para adelantar la salida de Ortega de la presidencia nacional como de tomar la sede nacional del partido si el actual dirigente insiste en permanecer en su cargo hasta marzo del 2011.

Esto provocó que el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, llamara anoche a cuentas a los inconformes con la dirigencia de Ortega, encabezados entre otros por el senador Carlos Sotelo. El objetivo del encuentro, de acuerdo con uno de los asistentes, fue apaciguar los ánimos a fin de concretar un consenso en torno a Cárdenas Batel, que permita a Ortega dejar la dirigencia sin mayor estropicio para el partido.

Para Zambrano, líder de la fracción de Nueva Izquierda en la Cámara de Diputados, ya podrá el G8 tomar la sede nacional o emprender cualquier otra acción que le dicte su “locura sectaria”, que ellos no cederán. Dijo incluso que la dirigencia nacional está dispuesta a irse a una elección interna en los tiempos reglamentarios, antes que aceptar una “imposición”.

“Nosotros hemos tomado nota del asunto. No vetamos la posibilidad de un acuerdo de modo alguno, pero al mismo tiempo también debo dejar muy claro que no hay ningún acuerdo. Es más nosotros ni siquiera hemos hablado con Lázaro Cárdenas Batel.

“Estamos en la mejor disposición de platicar sobre el particular con los liderazgos, las personalidades, los personajes en el PRD que se requieran, incluido por supuesto el propio Lázaro, pero no lo hacemos sobre la base de una aceptación previa. Nosotros no vamos a admitir el sentarnos a dialogar sobre la base de amenazas y de presiones, como esto que me parece de una manera muy irresponsable plantearon el día de ayer (domingo) los del llamado G8, con la amenaza de la toma de la sede del partido y toda esta esquizofrenia descalificadora en la que llevan tiempo contra nosotros”.

Lo que es peor: el propio Lázaro no ha aceptado públicamente que sea candidato a la presidencia perredista.

Aún así, este miércoles se verá si le entra y si tiene el respaldo de la mayoría de los dirigentes, urgidos de evitar una nueva fractura.

Basta recordar que las inconformidades contra la dirigencia de Jesús Ortega surgen desde la propia elección interna del 16 de marzo de 2008, cuando el supuesto triunfo de Alejandro Encinas en las urnas fue revertido ocho meses después por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Con esta sentencia, Ortega tomó posesión del cargo el 29 de noviembre de ese año y a partir de entonces no ha tenido descanso en sus diferencias con las distintas corrientes que integran su partido, particularmente con Andrés Manuel López Obrador, con quien mantiene una cerrada disputa.

La sola decisión de su Comité Nacional de contender en alianza con el Partido Acción Nacional ha provocado fricciones, a pesar que en las elecciones pasadas para renovar gobernador en Oaxaca, Puebla y Sinaloa obtuvieron el triunfo. Ortega no ha cejado en su estrategia aliancista y ha insistido que en el Estado de México deben seguir la misma línea.

En cambio, según una entrevista que Martí Batres concedió a Ciro Gómez Leyva en su programa Fórmula de la Tarde, Lázaro es contrario a la política de alianzas y esto fortalece su posición como candidato de unidad.

El G8 que impulsa a Cárdenas está representado por los consejeros nacionales Higinio Martínez, Mario Saucedo, Carlos Sotelo, Atanasio García Durán, Arturo Herviz, Camilo Valenzuela, Matías Herrera y Enrique Romero Aquino, que encabezan a las corrientes contrarias a Ortega.

Estas son más de ocho, a saber: Izquierda Democrática Nacional (IDN, encabezada por la consejera Dolores Padierna y el diputado Alejandro Sánchez Camacho), Democracia Social (DS, por el senador  Carlos Sotelo), Izquierda Social (IS, por el secretario de Desarrollo Social del gobierno capitalino, Martí Batres, y David Cervantes), Grupo de Acción Política (GAP, por Higinio Martínez y la dirigente local América Rivera), Red de Unidad Nacional por las Izquierdas (RUNI, por Gilberto Enzástiga y Saúl Escobar), Movimiento Cívico Nacional (MCN, por Mario Saucedo), Red de Izquierda Revolucionaria (Redir, por Camilo Valenzuela), Unidad Patriótica y el Frente Amplio Revolucionario Socialista y Unidad y Renovación (Unyr, por Carlos Reyes Gámiz).

En total, y de acuerdo con sus cuentas, estas corrientes aglutinan el 40% del Consejo Nacional perredista. En un documento de análisis hecho público el pasado domingo 5, el G8 exige a Ortega dejar el cargo para que el PRD sea “relanzado” y “fortalecida su unidad”, a fin de empujar su propia agenda rumbo a las elecciones estatales del 2011 y la presidencial de 2012, en lugar de ir en alianza con el PAN.

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Qué son los anticuerpos monoclonales y por qué podrían ser una alternativa contra el COVID

En paralelo a la búsqueda de una vacuna, investigadores analizan la posibilidad de utilizar anticuerpos monoclonales tanto para evitar la infección de SARS-CoV-2 como para combatirla.
27 de agosto, 2020
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A la par que avanza la carrera por encontrar una vacuna contra la covid-19, equipos de investigación y farmacéuticas en todo el mundo continúan buscando desesperadamente alternativas para lidiar con la enfermedad provocada por el coronavirus.

Y uno de los hallazgos que se perfila como prometedor es la terapia de anticuerpos monoclonales (mAbs), un tipo de fármaco que puede utilizarse tanto para prevenir la infección como para tratarla una vez que la enfermedad se ha desarrollado.

¿Qué son los anticuerpos monoclonales?

Cuando nuestro cuerpo detecta la presencia de un antígeno, en este caso el SARS-CoV-2, el sistema inmunitario produce anticuerpos, unas proteínas destinadas a neutralizar a ese antígeno en particular, con el objetivo de evitar que penetre en nuestras células, secuestre su mecanismo y se reproduzca.

Los anticuerpos monoclonales son copias sintéticas creadas en el laboratorio a partir de un clon de un anticuerpo específico, hallado en la sangre de una persona que se ha recuperado de la covid-19.

Es decir, los mAbs imitan a los anticuerpos que nuestro cuerpo produce de forma natural.

Viaje en transporte público durante la pandemia.

Getty Images
En tanto no se encuentre una cura o una vacuna, muchas medidas de seguridad como la distancia social y el uso de mascarillas seguirán vigentes en la mayor parte del mundo.

“A diferencia de una vacuna, que introduce una proteína o material genético en nuestro organismo para estimular al sistema inmune (para que genere anticuerpos), estos son anticuerpos que se le suministran al cuerpo para brindarle protección”, le explica a BBC Mundo Jens Lundgren, médico especializado en enfermedades infecciosas de la Universidad de Copenhague y del hospital Rigshospitalet, en Dinamarca.

“Es lo que llamamos inmunidad pasiva”, añade el investigador, quien lidera uno de los ensayos sobre anticuerpos monoclonales de la farmacéutica Eli Lilly.

Terapias exitosas

Desarrollados por primera vez como terapia en los años 70, se utilizan en la actualidad para tratar exitosamente una serie de enfermedades que abarcan desde el sida hasta numerosos tipos de cáncer.

Dese el inicio de la pandemia, son muchos los laboratorios -AstraZeneca, Regeneron, VirBiotechnology, Eli Lilly y Adimab, entre otros- que se han abocado a investigar anticuerpos monoclonales que resulten efectivos contra el coronavirus, y han hallado decenas que se muestran promisorios.

Desde una perspectiva terapéutica, le explica a BBC Mundo Gigi Gronvall, profesora especializada en inmunología del Centro Johns Hopkins de Seguridad Sanitaria en Estados Unidos, los anticuerpos monoclonales son relativamente similares a la terapia de plasma convaleciente, en la que el paciente recibe plasma de una persona recuperada, pero constituyen una forma “mucho más moderna y depurada”.

Laboratorio

Getty Images
Los mAbs se han utilizado con éxito para tratar otras enfermedades como el cáncer.

“Cuando le das plasma a alguien, le estás dando todos los anticuerpos que produjo esa persona. Unos pueden ser efectivos, pero otros no. Lo que contiene es un poco un misterio”, dice la profesora.

En cambio los anticuerpos monoclonales “están hechos a partir de la selección de aquellos que tienen la capacidad de neutralizar al virus”.

El proceso de aprobación de estos fármacos puede llegar a ser más rápido, añade Gronvall, dado que los entes reguladores están muy familiarizados con los mAbs ya se emplean para tratar numerosas enfermedades.

“Su mecanismo de acción está muy comprendido: sabemos que los anticuerpos se unen a cosas y por eso bloquean físicamente la entrada del virus a la célula”, explica.

“Para los reguladores, es fácil saber lo que ocurre con ellos, por eso pueden llegar a superar los obstáculos de las regulaciones antes que las vacunas”, afirma la académica.

“Mejores que la vacuna”

Laura Walker, directora asociada de Adimbab, uno de los laboratorios que investiga anticuerpos monoclonales para la covid-19 y cuyos ensayos clínicos comenzarán en enero, confía más en la capacidad profiláctica de los anticuerpos monoclonales que en la terapéutica.

“En algunos casos han funcionado en el contexto del tratamiento. El ejemplo más reciente es el del ébola, donde los anticuerpos monoclonales demostraron reducir los índices de mortalidad en pacientes enfermos y también en casos de VIH, pero no sabemos si va a funcionar con el SARS-CoV-2”.

Abuela saludando a su nieta detrás de una ventana

Getty Images
Para las personas mayores, que no reaccionan tan bien con las vacunas, los mAbs pueden ser una mejor opción.

“No ha funcionado en casos de virus respiratorio sincitial (VSR), no ha demostrado un gran éxito con la influenza, ni tampoco en otros virus respiratorios”.

Aunque reconoce que en el caso de la covid-19, cuyo período de incubación es más largo en comparación por ejemplo con la gripe, puede haber una ventada de oportunidad más grande para la terapia.

De lo que no duda, sin embargo, es de los beneficios que puede ofrecer como método para prevenir la enfermedad, y considera incluso que los anticuerpos monoclonales pueden tener más ventajas que las vacunas.

Una vacuna, dice la experta, induce la producción de todo tipo de anticuerpos y solo una porción de ellos son neutralizantes.

“Al poder elegir anticuerpos, solo seleccionamos los más potentes. En nuestro caso, por ejemplo, hemos identificado anticuerpos muy raros. Y, uno en particular, es extremadamente potente no solo contra el SARS-CoV-2, que produce la covid-19, sino también contra varios otros virus de la familia de los SARS”, asegura.

“Estos son los tipos de anticuerpos que queremos producir a gran escala, no solo para darle inmunidad en esta pandemia a las personas que no responden bien a las vacunas, sino para futuras pandemias, ya que es muy probable que veamos más coronavirus en el futuro”.

La vacuna también puede inducir anticuerpos muy potentes, continúa Walker, pero estos “pueden no estar presentes en grandes cantidades”.

“Por esta razón, suministrar un único anticuerpo monoclonal pero con una alta potencia y en una dosis alta puede brindar una protección más elevada que una vacuna”, acota.

Otro punto débil de las vacunas en comparación con los mAbs, señalan Gronvall y Walker, es que no funcionan de la misma manera para todos los rasgos etarios.

Plasma

Getty Images
El tratamiento con mAbs vendría a ser una versión moderna y mucho más depurada del tratamiento con plasma convalesciente.

“Son efectivas para la gente joven, pero a veces la gente mayor no genera una respuesta inmunitaria tan poderosa ante una vacuna. Lo hemos visto por ejemplo con la vacuna de la gripe”, dice.

Lo mismo ocurre en el caso de las personas inmunodeprimidas.

La inmunidad pasiva, en cambio, no tiene este problema.

Las dificultades son otras…

Costo, período de inmunidad y efecto contrario

Por un lado, está el tiempo en que se mantendría la inmunidad de los anticuerpos monoclonales que, modificaciones de por medio, podría oscilar entre los cinco y seis meses.

No se sabe aún qué inmunidad otorgará una vacuna contra la covid-19, pero recordemos que, en la mayoría de las vacunas, una dosis alcanza para toda la vida, mientras que otras necesitan uno o dos refuerzos cada 10 años.

Sin embargo, el mayor problema es el acceso a este fármaco y el costo de producción, que supera con creces a los de una vacuna.

Según un reporte de Wellcome, una fundación de salud global e independiente que hizo un llamado para expandir el acceso a los anticuerpos monoclonales, “el 80% de los mAbs se venden en EE.UU., Europa y Canadá”.

“Solo el 20% de los mAbs se vende en el resto del mundo, que conforma el 85% de la población global. Pocos, si algunos, están disponibles en países de ingresos bajos y medios”, dice el informe publicado a mediados de agosto.

Estos tratamientos médicos se encuentran entre los más caros del mundo. Para darnos una idea, el precio promedio de un tratamiento con mAbs en EE.UU. oscila entre US$15.000 y US$200.000 al año.

Y, por último existe otro problema vinculado a su seguridad.

Si bien los anticuerpos son un arma de defensa, en algunos casos “actúan de forma opuesta, acrecentando la infección“, le dice Lundgren a BBC Mundo.

Es un complejo fenómeno conocido como amplificación de la infección dependiente de anticuerpos, en el que algunos anticuerpos en vez de prevenir la entrada del virus a la célula, la facilitan.

Por el momento, “no lo hemos visto con la covid-19, pero se ha visto con otras infecciones virales”, aclara el investigador.

Esto deberá ser evaluado minuciosamente en ensayos clínicos.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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