EU violó “derechos constitucionales” de Sergio Adrián: padres
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EU violó “derechos constitucionales” de Sergio Adrián: padres

Por Ana Francisca Vega
19 de enero, 2011
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El 7 de junio de 2010 Sergio Adrián Hernández Güereca, de 15 años, fue asesinado por un oficial de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos en territorio mexicano. Después de poco más de seis meses de buscar conocer el nombre y la sanción impuesta a el, o los agentes involucrados, y que el gobierno estadounidense les dé una explicación de por qué y cómo murió su hijo, los padres de Sergio Adrián, Jesús Hernández y María Guadalupe Güereca, presentaron una demanda formal frente a una Corte Federal de El Paso a la que Animal Político tuvo acceso.

De acuerdo con el texto, los padres del joven están demandando a distintas agencias involucradas en el caso. En particular, se determina la demanda contra: el agente de la Patrulla Fronteriza no identificado –al que llaman “Agent Doe” –, el Departamento de Seguridad Interior, el Buró de Aduanas y Protección Fronteriza, la Patrulla Fronteriza, la Agencia estadounidense de Inmigración y Justicia Aduanal, así como al Departamento de Justicia de ese país. Éstos son, desde la óptica de los demandantes, “individual y conjuntamente responsables de violar los derechos constitucionales” de Sergio Adrián. “Estamos acusándolos en dos niveles: al ‘Agente Doe’ como individuo, pero también a las instituciones que lo dejaron trabajar”, comentó para Animal Político Cristóbal Galindo, de Galindo Law Firm, uno de los dos despachos de abogados que llevan el caso. “Exigimos, además, que se revele el nombre del agente involucrado”, afirmó el abogado.

Además, en el documento se asegura que las agencias gubernamentales involucradas han “tolerado, condonado e incentivado un patrón de brutalidad y fuerza excesiva por parte de los miembros de la Patrulla Fronteriza”, que “han fallado sistemáticamente en investigar y monitorear propiamente esos incidentes” y que “han creado un ambiente en el que se incentiva el encubrimiento de las malas conductas de los oficiales”.

Al momento de presentar la demanda, los abogados de la familia sostuvieron que el 7 de junio de 2010, el agente de la Patrulla Fronteriza en cuestión “levantó su arma, de forma deliberada y metódicamente apuntó a un niño de 15 años, desarmado en territorio mexicano y luego apretó el gatillo. Dos veces. La segunda bala golpeó a Sergio entre los ojos, lo que provocó su muerte”. El cuerpo del joven quedó tendido bajo el “Puente Negro”, a un lado del Puente internacional Paso del Norte, frontera de Ciudad Juárez.

Además, el texto de la demanda señala que “por malicia o por negligencia (…) el Agente Doe le disparó a Sergio Adrián Hernández Güereca a pesar de que no estaba poniendo resistencia a las órdenes del propio Agente”. “El agente”, amplía el documento en la sección de demandas por reparación del daño, “actuando bajo la ley en su capacidad de agente de procuración de justicia, tenía la obligación de no utilizar fuerza excesiva en su intento por arrestar” al joven. En el documento se sostiene, además, que las distintas agencias a las que hizo mención como parte de las instituciones demandadas son responsables “por no supervisar, entrenar mal y mantener en sus filas al Agente Doe”.

La demanda recuerda también cómo es que, después del asesinato de Sergio Adrián, la acción del agente intentó ser encubierta a través de la declaración de Andrea Simmons, una vocera del FBI, quién en su momento declaró: “Este agente, que estaba reteniendo a otro sujeto en el suelo, dio una orden verbal al resto de los sujetos presentes indicándoles que ‘pararan y se retiraran’. Sin embargo, los sujetos rodearon al agente y continuaron aventándole rocas. Entonces el agente disparó su arma de servicio varias veces impactando en un individuo que murió después”. El intento de encubrimiento por parte del gobierno estadounidense se dio también a través de la cuenta en Twitter de la Patrulla Fronteriza. Como lo relata el Diario de Juárez, tan sólo unos días después del asesinato de Sergio Adrián, “el sindicato de la Patrulla Fronteriza defendió al agente a través de su cuenta de Twitter (@BPUnion), en donde calificaron al menor mexicano como ‘uno de los 10 contrabandistas más buscados de Estados Unidos’ y de haber sido detenido en varias ocasiones”.

El texto presentado por los abogados recuerda que la versión dada por el FBI se sostuvo hasta que “se descubrió la existencia de un video inquietante en donde se puede observar gran parte de lo que sucedió”.

La demanda está ya en el sistema de justicia estadounidense. No hay un periodo específico para su resolución. “No sabemos si vamos a tener que ir a la corte en un año o en un mes, pero esperamos que sea lo antes posible”, afirmó Galindo. ¿Hay esperanza para los padres? ¿Hay precedentes similares?, cuestionó Animal Político, “Sí, claro que hay esperanza y estamos trabajando para analizar casos similares que nos puedan ayudar como precedentes”, finalizó el abogado.

A continuación la demanda original presentada por la familia de Sergio Adrián (da click aquí para ver el documento en Scribd)

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Cómo la pandemia de COVID puede llevar a una revolución de las vacunas

Una tecnología prometedora en desarrollo desde hace 30 años utiliza la ingeniería genética para crear vacunas que son más baratas y fáciles de producir a gran escala.
25 de septiembre, 2020
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La enfermedad covid-19 está cambiando radicalmente muchas cosas, una de ellas puede ser cómo funcionan las vacunas.

La pandemia se ha convertido en una oportunidad para probar una nueva tecnología que se viene desarrollando desde hace 30 años.

Algunos científicos están usando la ingeniería genética para hacer que nuestras células produzcan una parte de un virus y así enseñarle a nuestro sistema inmunológico a protegernos de él.

Esto permitiría crear vacunas de forma mucho más rápida. Incluso pueden ser más simples de fabricar y más seguras de usar. Probablemente también sean más baratas.

Solo tenemos que probar que las vacunas genéticas, como se conocen, realmente nos protegen.

¿Oportunidad?

Nunca se hizo. Hasta la fecha, no existe tal vacuna aprobada para su uso en humanos.

Pero dos de las ocho vacunas contra la covid-19 que están en una etapa más avanzada de la investigación utilizan esta tecnología.

Una la fabrican las empresas Pfizer (Estados Unidos), BioNTech (Alemania) y Fosun (China). La otra está siendo desarrollada por la empresa estadounidense Moderna.

Ambas llegaron a la tercera y última fase de pruebas en humanos y se están aplicando a miles de personas para ver si son efectivas.

Las perspectivas son prometedoras, dice Norbert Pardi, profesor e investigador de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos.

Los estudios realizados hasta ahora apuntan a que estas vacunas generan una buena respuesta de nuestro sistema inmunológico y que son seguras.

“Aún necesitamos ver los resultados de la última fase, pero soy optimista. Creo que una o más de ellas serán aprobadas. Esto tiene el potencial de revolucionar el campo de las vacunas para enfermedades infecciosas”, opina Pardi.

Cómo funcionan las vacunas

La mayoría de las vacunas que utilizamos suponen la inyección de un virus o una bacteria en nuestro cuerpo para que el sistema inmunológico pueda identificar la amenaza y crear formas de defendernos.

En el caso de los virus, estos pueden estar debilitados (su capacidad para enfermarnos se ha reducido a niveles seguros) o inactivados (no pueden reproducirse).

Hombre delante de un mural con un dibujo de mujer con máscara.

Getty Images
Más de 32 millones de personas fueron contagiadas con el nuevo coronavirus en todo el mundo.

Existen también las denominadas vacunas de subunidades, en las que solo fragmentos característicos de un virus, como una proteína, por ejemplo, se producen en el laboratorio y se purifican para su uso en la vacuna.

La propuesta de las vacunas genéticas es diferente. En lugar de inyectarnos un virus o parte de él, la idea es hacer que nuestro propio cuerpo produzca la proteína del virus.

Para ello, los científicos identifican la parte del código genético viral que contiene las instrucciones para elaborar esta proteína y nos la inyectan.

Una vez absorbida por nuestras células, funciona como un manual de instrucciones para la producción de la proteína viral.

La célula produce esta proteína y la exhibe en su superficie o la libera en el torrente sanguíneo, lo que alerta al sistema inmunológico.

Las ventajas de las vacunas genéticas

La inmunóloga Cristina Bonorino explica que, en el caso de vacunas atenuadas o inactivadas, es necesario cultivar una gran cantidad de virus para utilizarlo como materia prima.

Las vacunas genéticas no necesitan esto.

Simplemente basta con crear en el laboratorio la secuencia genética deseada.

Esto requiere una estructura de producción mucho más reducida.

“El costo probablemente también sea menor”, dice Bonorino, quien es profesora de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud en Porto Alegre y miembro del comité científico de la Sociedad Brasileña de Inmunología.

Márjori Dulcine, directora médica de Pfizer Brasil, empresa que fabrica una de las vacunas genéticas, explica que, además de que este tipo de vacuna se produce más rápidamente a gran escala, también es flexible.

“Sabemos que el SARS-Cov-2 tiene una gran capacidad para mutar. Entonces, si eso sucede, podemos adaptarnos rápidamente”, asegura Dulcine.

Las vacunas genéticas también eliminan el riesgo de que una persona se enferme cuando se vacuna, lo que puede ocurrir cuando se utilizan vacunas con virus atenuados.

Los virus en ese estado se han manipulado para ser menos peligrosos, pero aun así pueden reproducirse lentamente.

Esto da suficiente tiempo al sistema inmunológico de una persona sana para que reaccione y, en el proceso, aprenda a combatir esa amenaza.

Pero, en casos más raros, si el paciente está inmunodeprimido, puede perder esta carrera contra el virus y enfermar.

“Con este tipo de vacuna no pasa eso, porque no usa un microorganismo vivo. Es completamente sintética“, dice Norbert Pardi, de la Universidad de Pensilvania.

El tiempo necesario para desarrollar una vacuna también se reduce drásticamente. Por lo general, lleva meses tener una vacuna lista para las primeras pruebas. Con las vacunas genéticas se tarda solo semanas.

Protesta antivacuna.

Reuters
Una parte de la población está en contra de las vacunas obligatorias.

“Moderna tardó 42 días desde el momento en que recibió la secuencia genética del virus para comenzar los estudios de la vacuna contra la covid-19. Esto es casi imposible con otras tecnologías”, afirma Pardi.

El científico también dice que las pruebas han demostrado hasta ahora que las vacunas genéticas contra la covid-19 han generado una reacción del sistema inmunológico al menos tan buena como la de las otras candidatas.

“Por lo tanto, no solo son más seguras y relativamente baratas de producir, sino que también son muy efectivas. Esto es muy importante”, analiza.

Vacunas de ADN vs vacunas de ARN

Pero si estas vacunas tienen tantas ventajas, ¿por qué todavía no hay ninguna aprobada para su uso en humanos? Una razón es que la tecnología es reciente.

La primera vacuna de la historia fue creada por el médico británico Edward Jenner hace poco más de 220 años, a principios de los siglos XVIII y XIX, para prevenir la viruela.

En contraste, las vacunas genéticas han estado en desarrollo durante poco más de tres décadas, y solo más recientemente han comenzado a dar resultados más alentadores.

En un principio se creía que sería mejor hacer este tipo de vacuna utilizando ADN, la molécula que contiene toda la información genética de un organismo y que nuestras células utilizan para fabricar las proteínas que componen nuestro cuerpo.

Pero para que esto suceda, el ADN primero debe transformarse en moléculas de ARN, que trasladan esa información a la parte de la célula donde se producen las proteínas.

Los científicos creían que al inyectarnos el ADN del virus, nuestras células podrían absorberlo y, una vez dentro de ellas, transformarlo en ARN para que luego se pudiera producir la proteína en ese microorganismo, lo que iniciaría la reacción inmune.

Pero las pruebas realizadas hasta ahora mostraron que las vacunas de ADN no producen una respuesta inmune lo suficientemente fuerte en humanos.

“No sabemos exactamente por qué”, dice Pardi.

Otra alternativa es usar ARN directamente. El problema es que esta molécula es capaz de generarnos una inflamación muy fuerte que nos puede matar.

También es mucho más inestable que el ADN y se descompone fácilmente en nuestro cuerpo.

“Tenemos en nosotros, en todas partes, enzimas que atacan al ARN. Si se inyecta sin estar protegido, se destruye rápidamente”, describe Jorge Kalil, director del Laboratorio de Inmunología del Instituto del Corazón (Incor).

Pero en los últimos 15 años, los científicos encontraron una forma de envolver esta molécula para evitar que se descomponga y llegue a la célula. También lograron reducir el potencial inflamatorio del ARN.

“La expectativa es que, en algún momento a partir de ahora, cuando dominemos esta tecnología, muchas vacunas en el futuro serán de este tipo“, asegura Kalil.

¿Cómo son las vacunas contra la covid-19?

La pandemia ha creado algunas condiciones que probablemente acelerarán este proceso.

Covid-19 es una enfermedad nueva, muy contagiosa y mortal, para la que aún no existe una vacuna. Crear una es urgente.

Hacerlo suele costar decenas o cientos de millones de dólares, pero ahora los gobiernos y las organizaciones están invirtiendo mucho dinero.

Y cuando una vacuna esté lista, los países de todo el mundo estarán interesados en comprarla.

Frascos de vacuna covid-19.

Reuters
Se están desarrollando más de 170 pruebas de vacunas de covid-19

“La mayor dificultad para hacer una vacuna es el dinero, porque la técnica es relativamente sencilla”, dice la inmunóloga Cristina Bonorino.

“Ya existen vacunas de ARN patentadas, pero no se han comercializado. La pregunta es: ¿tiene mercado? Ahora hay mercado y una necesidad insatisfecha”, describe.

Según la Organización Mundial de la Salud, hay 40 vacunas genéticas entre las 187 que se están desarrollando contra la covid-19. Diez ya se están probando en humanos y las dos mencionadas anteriormente se encuentran en la última etapa de esta parte de la investigación.

El estudio de la vacuna de Moderna involucra a 30.000 participantes en Estados Unidos.

La investigación de Pfizer/BioNTech/Fosun también cuenta con 30.000 voluntarios en EE.UU. y otros países, incluido Brasil.

En ambos casos, las empresas ya estaban desarrollando vacunas de ARN para combatir otros virus.

En el caso de Moderna, se trataba del Nipah, un virus que transmiten los murciélagos y puede causar problemas respiratorios e inflamación en el cerebro potencialmente mortales.

Pfizer y BioNTech estaban creando una vacuna de ARN contra la influenza, que causa la gripe.

https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI

El objetivo es hacer que nuestras células produzcan la proteína del coronavirus conocida como espícula, que tiene una gran capacidad para generar una respuesta del sistema inmunológico.

“Creo que estas vacunas tienen potencial. Los resultados publicados muestran que inducen la producción de una gran cantidad de anticuerpos que neutralizan el virus. La prueba final será ver si esta protección es duradera”, dice el inmunólogo Jorge Kalil.

El estudio de Pfizer durará dos años, pero la compañía espera tener los primeros resultados para presentarlos a las agencias reguladoras a fines de octubre y principios de noviembre.

El momento nos obliga a actuar con rapidez, seguridad y calidad. Nuestro papel es presentar datos robustos a las autoridades”, afirma Márjori Dulcine.

“Ellos son los que nos dirán si son suficientes”, concluye.


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