Susana Chávez entre la poesía y la lucha en Juárez
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Susana Chávez
entre la poesía y la lucha en Juárez

Por Paris Martínez
16 de enero, 2011
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Susana Chávez, poesía y activismo.

Susana murió el jueves, abatida por tres adolescentes que conoció dos horas antes y quienes la invitaron a beber dentro de un domicilio cercano.

Luego de bailar y reír, de platicar y discutir, la escritora sucumbe, dentro de un cuarto de baño, asfixiada por sus irascibles anfitriones. “Suplica, con la voz extinguida en su garganta, mientras mordía sus labios con fuerza y con mi mano sujetaba firmemente su boca”–narra en su blogg (suchaca.blogspot.com), como si de antemano hubiera presenciado su final y con lo visto redactara una crónica en segunda persona. “¡Shh! Tranquila, no pasa nada”.

De 36 años, apenas cumplidos el 5 de noviembre pasado, y tras más de una década involucrada en la lucha contra los feminicidios en su natal Ciudad Juárez, el cadáver de la poeta es hallado de madrugada, unos minutos después de que sus atacantes la arrojaran en la esquina de Cristóbal Colón y Ramón Corona. “La noche llegó en tu corazón / tus ojos se cerraron en la llegada del mundo”, reza su poema En el árbol de la voz.

Susana está bocabajo. Le falta una mano, los jóvenes se la han serruchado.

En 1995, Susana Chávez acuñó la consigna que habría de convertirse en emblema de la lucha contra los asesinatos de mujeres en la ciudad fronteriza: “Ni una muerta más”. Pero ahora, según sus propias palabras, “me convierto en pena clavada / en carne vacía / en perseguido persiguiéndote / cavador de gritos / en habitante / de este cuerpo / desierto”.

El caso de Susana representa el primer feminicidio de 2011 en Chihuahua, donde la sombra de la violencia de género casi se duplica año con año. En 2010, por ejemplo, sumaron 298 las mujeres asesinadas, mientras que en 2009 habían sido 164, y en 2008 sólo 87, según la Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez.

Al arrastrar su cuerpo sobre la calle de terracería, la ropa de la joven mujer se arremolina, la falda deja al descubierto sus piernas, su pelvis y la blusa no cubre más su dorso.

“Tierra húmeda –escribió alguna vez Susana, en su poema La tejedora– he aquí donde brota tu beso con diversos colores.”

Tras abandonar el cadáver, los adolescentes asesinos partieron, cada cual, de vuelta a casa. Horas después, fueron capturados.

En 2010: una más… y otra… y otra

El último informe sobre feminicidios en Chihuahua, difundido el 15 de diciembre de 2010 por la Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez, y elaborado con base en el recuento hemerográfico de los casos reportados, así como con el monitoreo realizado por la agrupación Justicia para Nuestras Hijas, revela que octubre fue el mes con mayor número de mujeres asesinadas en el estado, al sumar 48 denuncias; le siguen septiembre, con 44; agosto, con 41; junio, con 29; marzo, con 28 y el resto del año el promedio mensual varió entre nueve y 25 homicidios. En total, 297 víctimas.

En esta estadística, no obstante, falta la última “muerta” de 2010, Marisela Escobedo, quien recibió un balazo en la nuca un día después de emitido el informe, el 16 de diciembre, justo frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, mientras colocaba una manta en la que exigía justicia para su hija, asesinada en 2008 por su pareja sentimental, Sergio Barraza Bocanegra, quien fuera absuelto por el sistema judicial del estado y que hoy se encuentra prófugo, luego de que un tribunal de segunda instancia lo condenara a 50 años de cárcel por el crimen cometido contra Rubí Frayre Escobedo.

Tres semanas antes, el 25 de noviembre, Marisela Escobedo, junto con representantes de las agrupaciones civiles contra la violencia de género en Juárez, habían inscrito los nombres de las casi 300 mujeres asesinadas en 2010 en el monumento conocido como La Cruz de Clavos, con el que se recuerda a las víctimas de feminicidio en el estado.

Además, a inicios de mes se había conmemorado en Chihuahua, por primera vez, el Día Nacional por la Erradicación del Feminicidio y la Desaparición de Mujeres (el 6 de noviembre), en el solar conocido como Campo Algodonero, donde hace nueve años fueron abandonados los cuerpos de ocho jóvenes, con huellas de violación y tortura.

Por este caso, cabe recordar, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) halló culpable al Estado mexicano por violar las garantías individuales de las víctimas, señalando que la principal causa de asesinatos de mujeres en Chihuahua es la discriminación de género, y dictó medidas específicas para evitar nuevos casos. El 10 de diciembre pasado, sin embargo, venció el plazo otorgado por el organismo internacional para que México cumpliera dichas medidas, pero unas semanas después, el 11 de enero de 2011, Susana Chávez fue asesinada.

“Pobre la muerte, cuando escucha de ti solloza en un temblor”

“Algunos cargan mi cuerpo desierto / tras su espalda / como si fuera el sendero / un día cruzado hacía mí”, rezan los versos de Susana, montados en 2005 en su primer blog, primeratormenta.blogspot.com.

Este diario virtual, continuado entre 2006 y 2010 en suchaca.blogspot.com, permite conocer algunas de las principales inquietudes de la activista, quien no sólo estaba involucrada en la denuncia de los feminicidios en Ciudad Juárez, sino también en el movimiento de liberación lésbico-gay.

“Luchar contra lo establecido, a mi punto de ver, está cabrón y se puede dar la vida en ello, ya que son más los que tienen el poder y también los dormidos; si todos despertáramos, nuestras vidas serían muy diferentes y creo que llegaría la paz tan deseada”, escribió en 2007.

Pero no sólo su compromiso con las luchas sociales queda sentado en sus bloggs, sino también su eterna pulsión por escribir, lo mismo poesía que crónicas, así como su apego por la lectura y, entre líneas, también puede distinguirse cierta fascinación por la muerte.

Yo mato, Anoche salí de la tumba, Historias venenosas y El klan de Hitler son los libros que recomienda. Y sólo habla de cierto tipo de películas: La noche de los muertos vivientes, Exterminio, Land of the dead y Resident Evil.

De hecho, también gustaba de los videojuegos, aunque no de todo tipo: “Me entretengo matando zombies, jugando al Resident Evil 4”, confesó hace tres años, en mayo, para, dos meses después, en julio, narrar una peculiar experiencia en la crónica que tituló La casa del policía.

“En El Paso, Texas, existe esta casa en venta y nadie la ha querido comprar, ya que en ella un hombre policía asesinó a su esposa e hijos con una escopeta que tenía. Fui más por curiosidad a verla y déjenme contarles qué pasó (…) entré al cuarto donde los mató y ahí no sentí nada, pero vi que aún permanecían unas gotitas de sangre sobre la pared, pero lo que más me llamó la atención fue la parte de la chimenea en la sala, donde sentí algo raro y tomé varias fotos (…), me pareció gracioso que en la foto de la chimenea aparecieron unas como esferas de luz, muy peculiares, que he escuchado son ángeles o espíritus, y me quedé fría, no duré mucho.”

Sin embargo, donde más patente es la presencia de la muerte es en su poesía.

Sangre nuestra, Donde la piel se quita y Cuerpo desierto son algunos títulos que hacen explícita esta inquietud, pero en muchos otros el concepto se abre espacio, entre verso y verso.

“¿Dime, quién te hizo? / Qué bebistrajo consumió el carpintero / para tallar este sueño extranjero del mundo. / ¿Qué materiales utilizó con tu alma? / Dime, con qué pasión se ensordeció / dándole corporeidad a lo que me hace renegar de la muerte, / pero, pobre la muerte. / Cuando escucha de ti solloza en / un temblor, / porque has dejado preñada a la eternidad de tu / existencia”, clama la joven, quien estudió Psicología, en un poema sin título.

Susana fue velada en su hogar materno, en la sala, donde, afirmaron conocidos, solía sentarse para escribir. La mano izquierda le fue colocada nuevamente y, entre sus dedos, un rosario fue ensortijado.

Luego de que la noticia de su asesinato fue difundida en foros sociales de internet y medios masivos de comunicación, su poema Sangre nuestra fue usado como elegía en su memoria. “Sangre mía, / de alba, / de luna partida, / del silencio, / de roca muerta, / de mujer en cama, /  saltando al vacío, / abierta a la locura. / Sangre clara y definida, / fértil y semilla, / Sangre incomprensible gira, / Sangre liberación de sí misma, / Sangre río de mis cantos, / Mar de mis abismos. / Sangre instante donde nazco adolorida, / nutrida de mi última presencia.”

No obstante, es otro de sus poemas el que la retrata con todos sus matices, su nombre es Mujer hacha.

“Mujer / lejana, / improbable / disfrazada de razón, / fuerza sin sangre. / Hechicera mocosa echada a sus sienes / a quien le nombran incertidumbre. / Abismal de lo interno que no sabe ademanes / cautivante con sus silencios. / Atroz, / irresistible al deseo de morder la noche / vacilante en desencantos / embellecida por cuentos / reposada en la distancia. / Mujer instante, / hacha / que arrastras, / que cortas lenguas esparciéndolas / en la mano de Dios, que se retuerce de risa contigo. / Fugitiva de tu captura saldré / sabiendo perfectamente / que eres invencible.”

Susana Chávez fue sepultada un día después. La cita, por seguridad, se mantuvo en secreto.

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El innovador y exitoso método nórdico para acabar con el acoso escolar

El acoso en la escuela suele dejar secuelas que la víctima puede llegar a experimentar por décadas. Pero hay metodologías que ayudan a cambiar el entorno escolar para evitar que esto ocurra.
2 de mayo, 2022
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Lady Gaga, Shawn Mendes, Blake Lively, Karen Elson, Eminem, Kate Middleton y Mike Nichols. Estas son solo algunas de las personas que han hablado de su experiencia como víctimas del acoso escolar y el dolor que esto les ha causado en la infancia y en etapas posteriores de su vida.

Cualquiera que haya sido victimizado de niño comprenderá los sentimientos de vergüenza que pueden generar este tipo de experiencias. Y las consecuencias no se quedan ahí.

Investigaciones recientes sugieren que los efectos del acoso infantil pueden persistir durante décadas, con cambios duraderos que pueden ponernos en mayor riesgo de enfermedades mentales y físicas.

Estos hallazgos están llevando a un número cada vez mayor de educadores a cambiar su punto de vista sobre el matoneo: de una situación inevitable del crecimiento a una violación de los derechos humanos de los niños.

“La gente solía pensar que el acoso escolar era un comportamiento normal y, en algunos casos, que incluso podría ser algo bueno, porque ayuda a fortalecer el carácter”, explica Louise Arseneault, profesora de psicología del desarrollo en el King’s College de Londres, en Reino Unido.

“Les tomó mucho tiempo comenzar a considerar este comportamiento como algo que puede ser realmente dañino”.

Con este cambio de mentalidad, muchos investigadores ahora están probando varios esquemas contra el acoso, con algunas estrategias nuevas y emocionantes para crear un entorno escolar más amable.

Cultura de tolerancia de la victimización

El Programa de Prevención del Acoso Olweus (Olweus Bullying Prevention Program) es uno de los esquemas que más se ha puesto a prueba.

Lady Gaga

Getty Images
Lady Gaga es uno de los personajes famosos que ha hablado abiertamente sobre su experiencia de acoso escolar.

Fue desarrollado por el fallecido psicólogo sueco-noruego Dan Olweus, quien encabezó gran parte de las primeras investigaciones académicas sobre la victimización infantil.

El programa se basa en la idea de que los casos individuales de acoso suelen ser producto de una cultura más amplia que tolera la victimización. Como resultado, intenta abordar todo el ecosistema escolar para evitar que prospere el mal comportamiento.

Como muchas otras intervenciones, el Programa Olweus comienza con un reconocimiento del problema. Por este motivo, los colegios deberían realizar una encuesta para preguntar a los alumnos sobre sus experiencias.

“Saber lo que está pasando en tu edificio es realmente importante y puede guiar tus esfuerzos de prevención del acoso escolar”, dice Susan Limber, profesora de psicología del desarrollo de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, Estados Unidos.

El Programa Olweus alienta a la escuela a establecer expectativas muy claras para un comportamiento aceptable, y las consecuencias si se infringen esas reglas.

“ no deberían ser una sorpresa para el niño”, dice Limber. Los adultos deben actuar como modelos positivos a seguir, que refuercen los buenos comportamientos y muestren tolerancia cero ante cualquier forma de victimización.

También deben aprender a reconocer los lugares dentro de la escuela donde es más probable que ocurra la intimidación y supervisarlos regularmente.

Acoso escolar

Getty Images

“Todos los adultos de la escuela necesitan una formación básica sobre el acoso: las personas que trabajan en la cafetería, los conductores de autobuses, el conserje”, señala Limber

A nivel del aula, los propios niños organizan reuniones para discutir la naturaleza del acoso escolar y las formas en que pueden ayudar a los estudiantes que son víctimas de este comportamiento.

El objetivo, en todo ello, es conseguir que el mensaje anti-intimidación quede arraigado en la cultura de la institución.

Resultados positivos

Al trabajar con Olweus, Limber probó el esquema en varios entornos, incluida una implementación a gran escala en más de 200 escuelas en Pensilvania.

Sus análisis sugieren que el programa resultó en 2.000 casos menos de intimidación durante dos años. Es importante destacar que los investigadores también observaron cambios en la actitud general de la población escolar hacia el acoso, incluida una mayor empatía con las víctimas.

Los resultados de Limber no son los únicos que muestran que las campañas sistemáticas contra el acoso pueden generar un cambio positivo.

Comedor escolar

Getty Images
Todo el personal de la escuela debería estar alerta a las posibles señales de intimidación y matoneo.

Un metanálisis reciente, que examinó los resultados de 69 ensayos, concluyó que las campañas contra el acoso escolar no solo reducen la victimización sino que también mejoran la salud mental general de los estudiantes.

Curiosamente, la duración de los programas no pareció predecir sus posibilidades de éxito.

“Incluso unas pocas semanas de intervención fueron efectivas”, dice David Fraguas, del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid, España, quien fue el autor principal del estudio.

Atentos a las señales

La intimidación no acaba en la escuela, y Limber argumenta que los padres y cuidadores deben estar atentos a las señales que indican que puede haber un problema. “Debes ser proactivo al hablar sobre el tema, no esperes a que surja”, dice.

“Puedes hacerlo como parte de una conversación del tipo: ‘¿Cómo van las cosas con tus amigos? ¿Tienes algún problema?'”.

Ella enfatiza que el adulto debe tomar en serio las preocupaciones del niño, incluso si parecen triviales desde una perspectiva externa, al mismo tiempo que debe mantener una mente abierta.

“Escucha atentamente y trata de controlar tus emociones mientras las escuchas”. El cuidador debe evitar hacer sugerencias apresuradas sobre cómo el niño puede manejar el problema, ya que esto a veces puede crear la sensación de que la víctima tiene la culpa de la experiencia.

Acoso escolar

Getty Images
Todos los sitios donde puede ocurrir el acoso dentro de la institución educativa deberían estar supervisados.

Si corresponde, el padre o tutor debe iniciar una conversación con la escuela, que debe elaborar un plan de inmediato para asegurarse de que el niño se sienta seguro. “Lo primero es centrarse en ese niño y sus experiencias”.

Crecer rara vez va a ser fácil: los niños y los adolescentes están aprendiendo a manejar las relaciones sociales y eso va a traer dolor y malestar.

Pero como adultos, podemos hacer un trabajo mucho mejor al enseñarles a los niños que ciertos tipos de comportamientos nunca son aceptables: no hay nadie a quien culpar sino a los mismos agresores.

Estas lecciones podrían tener un impacto generalizado en la salud y la felicidad de muchas generaciones venideras.

*Este artículo fue publicado en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


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