Aprueban en Puebla Ley Mordaza
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Aprueban en Puebla Ley Mordaza

Por Ernesto Aroche Aguilar
23 de febrero, 2011
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Puebla, Puebla.– En medio de un vendaval mediático, opiniones a favor y en contra, debates de muy diferentes alturas en las redes sociales y hasta la creación de un hashtag: “#rafamordaza”, el congreso del estado de Puebla aprobó, con 40 votos a favor y una abstención, la despenalización de los delitos de difamación y calumnia.

Y en esa aprobación los diputados limaron algunas de las aristas que traía consigo la propuesta que presentó desde el 1 de febrero al Congreso del estado, el gobernador Rafael Moreno Valle, al eliminar la afectación a los sentimientos como una de las causales de “daño moral”, la figura legal que englobará a partir de hoy los llamados “delitos de prensa”, o cambiar la responsabilidad en la obligación del derecho de réplica al medio y no al periodista como inicialmente se pretendía.

Los diputados también aprobaron que el monto máximo de la sanción por “daño moral” sea de 3 mil días de salario mínimo –170 mil 100 pesos de acuerdo al tabulador 2011 para la zona C –.

Estableciendo además un artículo transitorio que obliga al Congreso del estado a legislar en un periodo no mayor a seis meses una ley de responsabilidad civil sobre la personalidad para puntualizar los derechos al honor vida, vida privada y propia imagen.

Ruido en las redes sociales

El debate por la reforma, que durante la semana pasada se inició en la academia a través de pronunciamientos de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi) capítulo Puebla y el director del Centro de Investigaciones Jurídicas de la Universidad de las Américas (Udla) Puebla, Ernesto Villanueva Villanueva, señalando las fallas que de origen traía la reforma gubernamental, llegó a finales de la semana a las redes sociales cuando algunos directores de medios poblanos, especialmente aquellos que durante el sexenio marinista e incluso durante la pasada campaña electoral mantuvieron una cercanía editorial con el exgobernador Marín criticaron la propuesta morenovallista calificándola de “ley mordaza”.

Enrique Nuñez (@contracara68), director del periódico Intolerancia, uno de los impresos más beneficiados en el 2006, el año del maringate, escribió en su cuenta twitter: “Los periodistas estaremos secuestrados en Puebla por la #Rafamordaza! Disfruten y escriban lo que quieran de aqui (sic) al martes!! #yavaliomadre!”

Otros, en cambio, se pronunciaron a favor de de privilegiar la petición Amedi Puebla. Fernando Pérez Corona, corresponsal del diario Excélsior y jefe de noticias en el portal e-consulta escribió en su TimeLine: “Sólo me queda refrendar apoyo a AMEDI y confiar en que sea tomada en cuenta en Congreso #Puebla” (@ferperezcorona).

AMEDI y Ernesto Villanueva se habían pronunciado por una reforma más profunda que incluya una ley de protección a la personalidad, que incluya los conceptos de vida privada, honor, propia imagen, interés público y la figura de “la malicia efectiva”, para limitar la posibilidad de que funcionarios y figuras públicas utilicen la demanda con sanción económica para limitar las investigaciones periodísticas.

Se abre la discusión

El ruido mediático y las críticas lanzadas por reporteros y columnistas que cuestionaban la  ambigüedad de la redacción inicial, y la poca información que fluyó desde el legislativo sobre los cambios al texto de origen permitieron que el diputado priísta Enrique Doger Guerrero convocara a una conversación abierta.

Aunque el resultado de dicho encuentro apenas tuvo impacto, la petición de retrasar la discusión en el pleno hasta el segundo periodo de sesiones y permitir una contrapropuesta que puso sobre la mesa el jefe de información del diario La Jornada de Oriente, Fermín Alejandro García, fue ignorada por los diputados.

Y así llegó al Congreso la mañana de ayer para ser votada, con algunas modificaciones, entre ellas el compromiso de discutir en un plazo no mayor a seis meses una ley de la personalidad, como ya sucede en el Distrito Federal, y dejar al medio como responsable del derecho de réplica.

Y con la votación a favor de 40 de los 41 diputados, y la abstención del único petista en el Congreso actual, Zeferino Martínez, la reforma pasó.

La mano que mece la cuna

Quien parece que no termina de irse, o al menos así lo ven algunos columnistas locales, es el exgobernador Marín. De acuerdo con la Quintacolumna que firma Mario Alberto Mejía, Marín Torres comió la semana pasada con algunos directores de medios radiofónicos para celebrar el cumpleaños de uno de sus colaboradores, ahí les dijo “a quienes trabajaron con mordaza en los años recientes: ‘No pueden permitir que se vulneren sus derechos y la libertad de la expresión que han venido gozando’”.

El columnista sostiene además: “sobra decir que el exgobernador manda “línea” cotidianamente sobre este y otros temas a través de la bancada del PRI en el Congreso local”.

Cierto o no, en lo que no hay duda es que la primera intentona por llevar el dictamen de la reforma aprobado en la comisión de Gobernación sin moverle una coma a la iniciativa fue detenida a petición del legislador priísta Lauro Sánchez, quien fungió primero como coordinador de asesores del marinismo y más tarde como director del Issstep.

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#YoSoyAnimal

7 formas de gastar menos en alimentos en tiempos de inflación y comer bien

Latinoamérica es la región del planeta donde es más caro alimentarse de manera saludable y cuesta tres veces más que lo que la gente puede pagar.
13 de mayo, 2022
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Comer se volvió cada vez más caro.

Una familia promedio latinoamericana gasta en comida entre el 25% y el 40% de su presupuesto mensual, de acuerdo a cifras oficiales de cada país. Los sectores más pobres destinan todavía un porcentaje mayor.

América Latina es la región donde es más caro comer de forma saludable en el planeta junto con África, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés).

Para poder hacerlo, cada persona necesitaba US$4,25 diarios en 2019, último dato disponible. Eso es tres veces más de lo que la población podía pagar.

El monto actualizado será mayor, estima el subdirector general de la FAO y representante para América Latina y el Caribe, Julio Berdegué, en diálogo con BBC Mundo.

Panadería.

AFP

La FAO calcula un índice del precio de los alimentos y ahora es el momento en el que es más caro comer, al menos desde que se tienen registros.

Eso lleva a una peor alimentación, y por consiguiente a mayores tasas de malnutrición e incluso hambre.

Entonces, en tiempos de alta inflación y con la subsiguiente subida del precio de los alimentos lo más sencillo puede ser cambiar por productos que son más baratos pero que no necesariamente son tan saludables ni tienen el equilibrio nutricional que requiere nuestro cuerpo.

“Dado que en América Latina es más caro comer saludable, nos movemos a más carbohidratos, más azúcar, más grasa. Todo eso es barato”, señala Berdegué.

Comer bien y al mismo tiempo gastar menos es todo un desafío. Aquí te presentamos 7 acciones que puedes llevar a cabo para lograrlo.

1. Cocinar

Tal vez sea la más obvia, pero es esencial. Comprar comida afuera, en la calle o en un comercio, es muchas veces lo más rápido, pero no lo más conveniente para el bolsillo.

Una mujer prepara una bandeja con plátano maduro que sirve en una feria de comida callejera en Medellín, Colombia.

Getty Images

Además, cuando compramos comida hecha no sabemos cuál es la calidad de los ingredientes utilizados, o incluso qué ingredientes se utilizaron para su elaboración.

Lo mismo ocurre con la comida prefabricada que venden en el supermercado, productos conocidos como ultraprocesados. Estos contienen excesos de grasas malas, sodio y azúcares, entre otros componentes, que se añaden para darle mejor sabor pero que no contribuyen a la salud.

Cocinar en casa hace que sepamos exactamente qué estamos comiendo y que paguemos menos por ello.

2. Comer lo justo

Un alto porcentaje de las personas come más cantidad de alimentos que la que exige el organismo.

Reducir las porciones que nos servimos a las cantidades recomendadas para el funcionamiento humano ayuda al bolsillo y, al mismo tiempo, a sentirnos mejor físicamente.

“Las cantidades que se sirven en muchos de nuestros países son demasiado grandes. La compra en el mercado sube muchísimo y, además, este exceso de comida lleva al sobrepeso”, dice a BBC Mundo la nutricionista venezolana Ariana Araujo.

Una dieta de entre 2.000 y 2.500 kilocalorías es un número adecuado de ingesta diaria.

3. Cambiar de recetas

Venta de carne en un mercado de México.

Getty Images

Sustituir ingredientes o platos completos es una de las formas de abaratar el gasto en comida.

Determinados productos básicos como el aceite, el café, algunas frutas y verduras, la carne de vaca, el pan (y la harina de trigo en general), los huevos y algunas legumbres aumentaron de precio más que la suba promedio de alimentos y bebidas no alcohólicas en la mayoría de los países latinoamericanos, de acuerdo a la información publicada por instituciones oficiales que se encargan de medir la inflación.

Las tortillas de maíz, parte fundamental de la dieta mexicana, le cuestan a los consumidores de ese país 17,7% más ahora que hace un año. La harina de maíz, imprescindible para las arepas, ha subido de precio en toda la región.

Se pueden buscar sustitutos que sean nutricionalmente equivalentes o similares, pero que no se hayan encarecido tanto o incluso hayan bajado de precio.

Mercado de legumbres.

Getty Images
Los frijoles aumentaron menos de precio que otros alimentos en la mayoría de los países latinoamericanos y son una buena fuente de proteína.

Para ello es necesario conocer qué productos son intercambiables.

Una comida balanceada debería estar compuesta por una mitad de frutas y verduras, un cuarto de proteínas y el otro cuarto de carbohidratos, afirma Araujo.

En el grupo de las proteínas se encuentran la carne de res y de cerdo, pollo, pescado, leche, quesos, huevos, frijoles, lentejas y guisantes.

La carne de cerdo es la que, en general, subió menos de precio en los últimos 12 meses en América Latina, mientras que el pollo y el pescado acompañaron la suba general, que fue menor al encarecimiento de la carne bovina.

Los frijoles, en cambio, no tuvieron tal incremento de precios e, incluso, están más baratos que un año atrás en algunos países.

“Hemos disminuido fuertemente el consumo de legumbres, de frijoles, garbanzos, lentejas, cuando son productos accesibles que aportan buenas cantidades de proteínas”, dice Berdegué.

Entre los carbohidratos están el arroz, el pan, el maíz, la pasta, el plátano y los tubérculos -papa, yuca, batata, entre otros-.

El arroz y los tubérculos se encarecieron menos que el trigo y el maíz, por lo que optar por los primeros contribuirá a abaratar el menú.

Huevos y tortillas de harina de trigo.

Getty Images

“Algo que se puede hacer es mezclar en un mismo plato cereales -arroz, pasta- con legumbres. Los dos se complementan y ayudan a formar una proteína muy similar a la de la carne”, explica José Balbanian, docente de la Escuela de Nutrición de la Universidad de la República en Uruguay.

Con esa combinación el organismo obtiene los aminoácidos esenciales.

“El sustituto a nivel nutricional es fácil de conseguir. El problema es cómo cambiar la cultura de las personas. ¿Cómo le quitas a un mexicano la tortilla o a un venezolano la arepa?”, se pregunta Araujo.

Respecto a los aceites, Araujo sostiene que puede ser cualquiera, salvo el de palma porque es una grasa saturada que no es saludable. Balbanian agrega que es necesario su consumo, aunque no en frituras.

4. Planificar las compras

Cartel de ofertas en la puerta de un supermercado en Buenos Aires.

Getty Images

Hacer un plan de lo que debemos comprar antes de ir al mercado es clave para el ahorro.

Lo primero es saber qué queremos comprar para luego decidir dónde. Ir por frutas y verduras, quesos o carnes a la feria suele ser más económico que en grandes comercios.

Cuando se va a un supermercado, lo ideal según Araujo es recorrer las tres paredes del local -los costados y la trasera- formando una “U” invertida.

En estos pasillos se encuentran comúnmente los productos frescos y de allí debemos seleccionar el 80% de la compra para que sea saludable, afirma la nutricionista.

No se puede ir con hambre al supermercado, porque si estoy corto de dinero y encima voy con hambre veo una promoción de un ultraprocesado que me gusta mucho y caigo en comprarlo”, asegura Balbanian.

Tener claro qué se va a cocinar en los días siguientes ayuda a calcular mejor las cantidades y no comprar de más, algo importante en los alimentos perecederos para no tener que tirarlos luego porque se echaron a perder.

Un consejo de Balbanian es comprar en grandes cantidades, para una misma familia o entre varias personas, para ahorrar.

Una recomendación de Araujo es mirar en los estantes inferiores, donde suelen ubicarse los productos con menor procesado que son más baratos.

5. Buscar de temporada

Mercado de frutas y verduras.

Getty Images

Las frutas y verduras son intercambiables entre sí; lo importante es variar entre ellas.

“Aportan fibra, vitaminas y minerales que son muy difíciles de encontrar en otros alimentos”, dice Balbanian.

Para achicar el costo de la alimentación, lo que aconsejan los expertos es comprar los productos de temporada o estación, dependiendo del país y su clima.

Intentar comer tomate fuera de temporada hace que sean más caros porque quienes los venden han recurrido a cadenas de frío para conservarlos durante meses o que los produzca en invernaderos, ambos sistemas que encarecen los alimentos.

Por el contrario, en temporada se encuentran los productos en abundancia, a precios bajos, y es cuando están más gustosos y nutritivos.

A veces, hay productos que en el pasillo de congelados se encuentran más baratos que frescos y se puede sacar provecho de esas oportunidades, siempre y cuando los ingredientes que están escritos en la bolsa sean exclusivamente el producto que buscamos, sin agregados, sostiene Araujo.

6. Aplicar técnicas de conservación

Pollería

Getty Images
Si bien el pollo se ha encarecido en la mayoría de los países de América Latina, es todavía más económico que otras carnes y se puede utilizar como sustituto para obtener proteínas.

Una alternativa es comprar cuando está barato y aplicar alguna técnica de conservación.

La más sencilla es poner los alimentos en el congelador. Pueden ser tanto carnes como la mayoría de los vegetales -siempre que no quieras comerlos crudos luego- y frutas.

Con los vegetales, la recomendación es que cuando se vayan a consumir se provoque un choque térmico, del frío al calor intenso, para que no pierda textura y sepa peor.

También se pueden cocinar mayores cantidades que las que vayas a comer de inmediato y guardar porciones en el congelador para más adelante, o cocinar ingredientes sueltos y congelarlos para utilizarlos más adelante en preparaciones.

“Eso mantiene más del 90% de sus nutrientes”, afirma Araujo y agrega que ella hace eso en su casa.

Para no recurrir al frío siempre y dejar atiborrado el congelador, otra opción es la conserva.

Hay diferentes técnicas, pero la más sencilla es envasar al vacío. “Se hacía mucho en la Segunda Guerra Mundial con los vegetales”, cuenta Araujo.

7. Optar por segundas marcas o marcas blancas, pero antes leer

Persona comprando pasta en el supermercado.

Getty Images
Las marcas blancas no son necesariamente de peor calidad que las primeras marcas.

Por efecto del marketing, muchas veces creemos que un producto de la marca más destacada -también llamada primera marca- es mejor que las otras. Esto no necesariamente es así.

“Es importante leer la lista de ingredientes, más que el cuadro nutricional, e identificar azúcares y grasas de mala calidad”, afirma Balbanian.

Araujo dice que en ocasiones las segundas marcas o incluso las marcas blancas -aquellas genéricas de la cadena de supermercados- son más saludables porque, para abaratar, no utilizan determinadas grasas o azúcares que las primeras marcas sí usan para darle otro sabor al producto.

En otras, no son mejores pero tampoco peores. “Mi recomendación es leer las etiquetas y comparar. Casi siempre son bastante parecidas y hay un ahorro importante”, dice Araujo.


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