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Hijos de narcos:
La generación Metroflog

En las redes sociales ser hijo de un capo o de un jefe de seguridad del narcotráfico es motivo de orgullo. Cuando se echa un vistazo a las páginas donde estos jóvenes comentan sus vicisitudes, amoríos, desventuras y andanzas de la vida, aparecen pistas de algunos de los tantos asesinatos que las autoridades en Sinaloa no investigan. Como el caso de Marcial Fernández, cuya muerte involucró autos de lujo, mujeres, y disputas territoriales en Culiacán. O el extraño crimen de Yamileth Bonilla Pérez, una chica de 18 años que fue asesinada por un grupo de pistoleros mientras dormía en su recámara.
Por Juan Veledíaz
18 de febrero, 2011
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En las redes sociales ser hijo de un capo o de un jefe de seguridad del narcotráfico es motivo de orgullo. Cuando se echa un vistazo a las páginas donde estos jóvenes comentan sus vicisitudes, amoríos, desventuras y andanzas de la vida, aparecen pistas de algunos de los tantos asesinatos que las autoridades en Sinaloa no investigan. Como el caso de Marcial Fernández, cuya muerte involucró autos de lujo, mujeres y disputas territoriales en Culiacán. O el extraño crimen de Yamileth Bonilla Pérez, una chica de 18 años que fue asesinada por un grupo de pistoleros mientras dormía en su recámara.

Juan Veledíaz

Culiacán, Sinaloa.-Andaban todos enfierrados que daba miedo acercarse. Ya no ocultaban sus armas, esos fierros con los que se metían a todos lados; antes eran más discretos, no permitían ni siquiera que se les asomaran. Ahora ya no les importaba, mucha gente dejó de ir a ese bar porque con todos esos hombres armados alrededor, el ambiente se sentía muy pesado.

Mientras rememora lo que fue su trabajo de mesero, las manos de Héctor lucen firmes cuando sostiene un plato donde coloca unos camarones crudos bañados en jugo de limón, cebolla morada picada con pepinos y un toque de salsa roja, ingredientes del tradicional aguachile, uno de los platillos típicos sinaloenses que prepara y con los que ahora se gana la vida en su carreta ambulante de mariscos, ubicada en una colonia a las afueras de Culiacán. Al recordar su anterior empleo en un bar de la isla de Orabá, la zona comercial de mayor plusvalía inmobiliaria en la capital del estado, se detiene en aquel pasaje que inició el sábado 28 de agosto de 2010 y terminó horas después, en la madrugada del domingo. Dice que uno de esos muchachos —un plebe, pues— tomó su teléfono celular y leyó un mensaje de texto que había recibido. Algo pasó que salió del bar y dejó a los demás en la mesa.

Héctor no lo sabía, pero al paso de los días se conocería que ese plebe se llamaba Marcial Fernández, hijo de Marcial Fernández Valencia uno de los coroneles del narcotráfico que fungía como enlace entre las organizaciones de Sinaloa y Michoacán. Aquella noche, antes de salir estaba de buen ánimo, reía y hacía comentarios al oído con quien parecía ser uno de sus mejores amigos, recuerda. Al otro muchacho todo mundo lo veía con respeto, los gerentes del lugar siempre tenían reservada la mejor mesa para él en la zona VIP. Su nombre era Iván Archivaldo Guzmán.

Aslyn Araujo en una foto de metroflog.//FOTO: Especial

En el estacionamiento, Marcial abordó un Ferrari blanco, horas después se sabría que éste no era su auto, el suyo era un Lamborghini del mismo color. Enfiló por la avenida Rafael Buelna en dirección a la vecina colonia de las Quintas, la añeja zona residencial de la capital sinaloense donde residieron en otro tiempo algunos de los primeros capos del narcotráfico. Una calle antes de llegar al Centro Cívico Constitución fue interceptado por dos camionetas de las que bajaron hombres armados. Comenzaron a dispararle y en pocos segundos Marcial quedó tendido sin vida en el interior del vehículo. Durante el ataque algunos de los disparos impactaron en el área inmediata, dañaron el acceso de un garage, reventaron el cristal trasero de un auto compacto que estaba por ahí estacionado y quedaron regados casquillos y cristales.

A unas cuadras estaba una caseta de la policía municipal, pero a esa hora, era más de la media noche, no había un solo agente de guardia. Un vecino de una calle contigua recuerda que todo era silencio, no se oían ladridos de perros ni rechinar de llantas de los autos que suelen correr los chicos de las familias pudientes de esta zona los fines de semana. Sólo se escucharon ráfagas en seco de armas de fuego, con pausas muy cortas. Después, nada.

Aslyn Araujo en otra foto que circuló por internet.

Alguno de los vecinos dio aviso a la policía y en unos minutos llegaron al área. Cuando esperaban la llegada de los especialistas en servicios periciales, apareció un grupo de hombres armados a bordo de varias camionetas de lujo, descendieron y encañonaron a los policías, los amenazaron mientras otros se acercaron al vehículo para sacar el cuerpo. Huyeron con el cadáver y en el lugar quedó abandonado el Ferrari con huellas de sangre en el interior. Uno de los agentes relató que aquellos individuos volvieron enseguida y los encañonaron de nueva cuenta mientras se llevaban el auto. Por temor, nadie rindió informe alguno. De la muerte de Marcial Fernández, el paradero del Ferrari y la identidad de los atacantes, las autoridades ministeriales de Sinaloa argumentaron, días después, no tener conocimiento.

*   *   *   *

“No hubo nota porque para cuando llegaron los polis ya no había nada en la calle, sólo vidrios rotos pero en el velorio del morro hasta gente del Ejército estaba afuera de la funeraria. La raza hasta se reía diciendo que cuánto cobran los guachos por dar ese servicio de protección”. El comentario apareció días después, firmado por Troll, en una de las redes sociales más frecuentadas por los jóvenes de Culiacán. Al paso de las semanas y en el cruce de imágenes y texto que alimentan estas páginas, comenzaron a surgir las piezas del rompecabezas en que se convirtió la muerte de Marcial.

El primer registro periodístico del suceso apareció a la semana siguiente en el semanario local Río Doce. La nota refería que después de que los hombres armados recogieron el cadáver, “ante la mirada atónita de los presentes”, amenazaron a los policías mientras “iban dejando huellas de sangre sobre el asfalto del joven asesinado”. “La desbandada inició y cuerpos policíacos y curiosos abandonaron la escena bajo la consigna de intimidación. Dos fotorreporteros llegaron cámara en riestre, pero los propios policías les dijeron que ‘aquí no ha pasado nada’”.

Al paso de los días comenzó a surgir la hipótesis, en medios periodísticos locales, de que el ataque iba dirigido contra Iván Archivaldo Guzmán, hijo de Joaquín “el Chapo” Guzmán, sólo que los pistoleros se “confundieron”, pues el conductor del Ferrari no era su propietario. Otra versión que tomó fuerza por los comentarios registrados en redes sociales como Facebook, involucró a una persona del sexo femenino. Se dijo que pudo ser la chica que envió el mensaje de texto que Marcial recibió antes de salir del bar. Sobre su identidad rondó un halo de misterio y dos sucesos posteriores —un secuestro express y un femenicidio— aumentaron las especulaciones sobre quién pudo estar detrás del suceso.

En aquellos primeros días de septiembre de 2010, Culiacán vivía una ola de violencia —más fuerte que años anteriores— que venía incrementándose desde meses atrás y que abarcaba comunidades cercanas a la vecina Navolato. Grupos armados de la organización de Vicente Carrillo Fuentes —jefe del denominado cártel de Juárez—, aliados con los hermanos Beltrán Leyva, signaban ataques armados y desapariciones súbitas de agentes de los cuerpos de seguridad municipal, quienes a los pocos días aparecían sin vida. Parecía una respuesta a la ofensiva de sus antiguos aliados, Ismael “Mayo” Zambada y Joaquín “Chapo” Guzmán, con cuyos testaferros protagonizaban enfrentamientos a tiros de forma casi simultánea en diferentes puntos de la ciudad.

Una fuente militar recordó que a principios del mes de octubre hubo tres ataques relacionados entre sí, en los que la comandancia de la novena zona  con sede en la capital del estado, recibió información de que en uno de ellos habían plagiado a un operador cercano de los hermanos Beltrán Leyva. En el primero un comando atacó una casona en el fraccionamiento Villas del Río, en el segundo ocurrió algo similar en una residencia en Privada la Estancia, ambas en la zona surponiente de la capital. Hubo un muerto y se presumió que tres pistoleros habían sido secuestrados. Horas más tarde durante la madrugada, un convoy de camionetas Suburban se apostó a las afueras del motel Paraíso, en la salida norte rumbo a Los Mochis. Hubo un conato de enfrentamiento con un grupo armado que ahí pernoctaba, no ocurrió nada ante la superioridad numérica del cerco.

Israel Rincón Martínez, el ‘Guacho’

En uno de estos tres sitios se encontraba Israel Rincón Martínez, identificado como jefe de un grupo de testaferros a las órdenes de Alfredo Beltrán Leyva, preso desde enero de 2008 en Almoloya. El lunes 4 de octubre comenzó a circular un video en Internet donde apareció este individuo, apodado “el Guacho”; en las imágenes se le veía esposado, con la playera ensangrentada y con huellas de golpes en el rostro. Frente a sus captores relató cómo se vivió entre los jefes intermedios la ruptura de la llamada Federación en aquellos meses de 2008, acelerada tras la captura de Alfredo, “el Mochomo”, Beltrán Leyva.

Narró que por esos días estaba en una reunión con otros de sus colegas, quienes le preguntaron con cuál bando se quedaría. Durante la reunión entró una llamada telefónica de Arturo Beltrán Leyva, quien lo cuestionó sobre su filiación. En el video se alcanza a escuchar lo que le dijo el fallecido capo, quien se refiere al “Chapo” Guzmán, con quien tenía vínculos familiares por parte de sus bisabuelos, como ‘la prima’.

“¿Y usted con quién está chavalón?— dice.

Pos yo estoy con su hermano— le digo— y con el señor…

No, no, aquí no va estar con “el Chapo”, con “la prima”, aquí no va a estar con “la prima”. Usted va a estar con mi hermano o no va a estar con nadie, a la verga…—me dijo.

Oiga, pero ¿qué está pasando?— le dije.

Así como le estoy diciendo, a la verga, —dijo—, o va a estar pa  acá con nosotros o si no diga de una vez…

Verga dije, me van a matar aquí.

Entonces ya fue cuando me mandaron para allá.

Aquí lo espero— dijo. Como a los tres días hicieron una junta allá en Cuernavaca y fuimos…”

Rincón Martínez quedó señalado desde noviembre de 2008 en varias “narcomantas” aparecidas en diferentes puntos de Culiacán, como uno de los pistoleros que “asesinaba gente inocente” junto a otros del clan de los Beltrán Leyva y los Carrillo Fuentes. Por esos días su nombre comenzó a aparecer en las redes sociales al ser relacionado con una chica de nombre Aislin Araujo, con quien se le vinculó sentimentalmente.

*   *   *   *

El bar donde Héctor trabajó, cerró sus puertas en noviembre pasado. Sus dueños decidieron hacerlo antes de que una balacera o un muerto implicaran una clausura. Lo último que llegó a escuchar sobre el episodio del Ferrari y el Lamborghini, dice, fue que una joven, hija de uno de los capos más respetados en Sinaloa, desapareció días después. Regresó al poco tiempo como si nada hubiera pasado.

Se trataba de Aislin Araujo, hija de Gonzalo “el Chalo” Araujo Payán, operador durante muchos años del “Chapo” Guzmán y del “Mayo” Zambada, y quien murió en octubre del 2006 de un disparo en la cabeza en circunstancias poco claras en el interior de su domicilio en la colonia Humaya de Culiacán. Su hermano, Gonzalo Araujo, fue uno de los hombres que murió junto a Arturo Beltrán Leyva en el enfrentamiento con la Marina ocurrido en diciembre del 2009 en un fraccionamiento de Cuernavaca.

En un post firmado por Ethan aparecido por esos días en una de las redes sociales se leía: “Se dice que el ‘Guacho’ Israel Rincón Martínez, actual esposo de Aislin, fue el que mató a Marcial Fernández hijo del ‘Animal’, según por celos porque se hablaba mucho con la morra. Cuando lo mató el morro andada en un Ferrari blanco ahí en Culiacán, supuestamente de Iván Archivaldo. De ahí levantaron a Aislin, estuvo como tres días desaparecida pero la regresaron sana y salva”. A este comentario otro usuario que se identificó como Troll añadió: “Justo como dice Ethan, así fue el pedo, el Marcial andaba en un Ferrari supuestamente de Iván Archivaldo, y éste en un Lamborghino del Marcial. Cabe decir que la Aislin Araujo es hermana del ‘Chalito Araujo’, pos ambos hijos del legendario ‘Chalo’ Araujo Payan, del corrido de la Vida Mafiosa, toda una leyenda en Culiacán y en la mafia. Al Chalito lo chingaron junto con Arturo Beltrán Leyva, pos el ‘Guacho’ es mochomero, jeje, ta arremangadón el Guachón, saludos raza, se extrañan estos temas pues”.

Uno de los post
de Metroflog.

En la red social Metroflog, una de las más recurridas por los jóvenes de Culiacán, una mujer que se identificó como amiga de Aislin posteó en los primeros días de septiembre que estaba de vuelta sin ningún contratiempo. Otra agregó: “Saludos. Qué bueno que volvió con su familia”. Una más preguntó: “Oigan, ¿y eso de que revisaron el celular de Marcial y que tenía mensajes y llamadas de Aislin ese día que se murió? ¿Que según el estaba a gusto bailando en un antro y la Aislin le estuvo marcando que se saliera para verlo y que el Guacho lo mató? El Guacho es el morro del corrido de sangre nueva que canta Calibre 50, ¿verdad?”.

Otro post aparecido en esta misma red el día 3 decía: “Para su información la Aislin ya está con su familia y muy bien repuesta por lo sucedido, no la golpearon ni nada, la trataron bien pero ojo, no la querían soltar y no es cierto que el Serafín (Zambada, hijo del “Mayo”) la rescató. Yo soy su amigo y ayer platiqué con él, el que habló por teléfono para que la soltaran fue el Víctor Antonio Zambada, hijo del rey Zambada (preso en la actualidad en Almoloya) primo del Serafín, así que no aleguen lo que no saben plebes, esa es la verdad”.

Semanas más tarde, en los primeros días de octubre, la muerte de una joven en la colonia las Quintas generó sospechas en las redes sociales sobre su posible vinculación con el asesinato de Marcial. Una nota aparecida el día 7 de octubre en el diario Noroeste de Culiacán, refería que tres individuos armados con el rostro cubierto ingresaron pasada la media noche a una casa localizada en la calle Isla de Lobos y privada Villa Dorada. En una de las habitaciones de la segunda planta dispararon contra Yamileth Bonilla Pérez, de 18 años de edad, quien dormía en su recamara. En las investigaciones de la procuraduría de justicia de Sinaloa, según una fuente de la dependencia, no se encontraron evidencias que la relacionaran en vida con Marcial. Pese a ello en la red Metroflog, donde la chica tenía un perfil, varios post refirieron que en el velorio estuvieron varias de sus amigas, entre ellas Aislin Araujo.

Por aquellos días, otro post que apareció en una página hecha en Culiacán que se  retroalimenta de lo que los usuarios escriben en otras redes sociales, decía: “Hoy los capos están en su 50s al menos, 40s los jóvenes, y sus hijos están muchos de ellos en el principio de sus 20s. Son la generación Metroflog, donde aparentemente ser hijo de un capo o jefe de seguridad es motivo de orgullo. Los Facebooks y Metroflogs abundan, hoy encuentras casos como los del Mini 6 (Raúl Meza Torres, hijo del fallecido capo Raúl Meza Ontiveros), Chalito Araujo, Joel Torres o el propio Edgar Guzmán (entre muchos, muchos más) que sus destinos se violentan trágicamente. Raúl, Chalo y Edgar ya no están. Joel la ha librado ya muchas veces…”.

*   *   *   *   *   *

En los primeros días de noviembre, un grupo de hombres se hospedó en una docena de habitaciones del hotel Tres Ríos. “Eran gente muy tranquila, no hacían ruido que molestara a los huéspedes, y fueron muy discretos, nunca se vio que estuvieran armados”, dice un empleado del lugar sobre este grupo que encabezaba Marcial Fernández Valencia.

Al medio día del 7 de noviembre, el hotel fue rodeado por agentes de la Policía Federal, quienes llevaron a cabo un operativo para detenerlos. Hubo un intercambio de disparos que no llegó a mayores, llegaron refuerzos policiales para inhibir un probable intento de rescate cuando los detenidos fueron llevados al aeropuerto. Al día siguiente, Fernández Valencia, a quien las autoridades identificaron como “el Animal” o “la Puerca”, apareció esposado ante los medios de comunicación en el hangar de la Policía Federal. Iba enfundado en jeans oscuros, traía una camisa rosa de manga larga y lucía un moretón en el ojo izquierdo.

Frente a los medios, el vocero de la corporación, Ramón Pequeño García, informó que el líder de este grupo declaró que preparaba en Culiacán un envío de ocho toneladas de marihuana a los Estados Unidos para el mes de diciembre. Reconoció ser uno de los operadores del “Chapo” Guzmán, con quien fungió de enlace con los clanes de Michoacán. Reveló que al día siguiente de la muerte de su hijo Marcial, recibió una llamada del “Chapo”, quien le dio el pésame y le prometió que atraparían a los culpables. Días después Alfredo Guzmán, otro hijo del “Chapo”, le llamó para avisarle que ya tenían a Israel Rincón Martínez a quien identificaron como autor del atentado.

Un mes antes de la captura de Fernández Valencia fue hallado un cuerpo sin vida a orillas del camino que comunica Navolato con el poblado de Toboloto. La osamenta permaneció en calidad de desconocido desde el 10 de octubre en el forense de Culiacán hasta que el 21 de noviembre unas personas lo identificaron por el tatuaje que tenía de un billete de dólar en el tobillo y un rosario en la muñeca. Se trataba del cuerpo del “Guacho”,  quien cinco días antes de aparecer sin vida, dejó su último testimonio en aquel video de internet.



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AFP

El 'silencio sepulcral' de Honduras y Guatemala ante el cambio de la política migratoria de México y EU

Miles de personas abandonaron Centroamérica en los últimos meses. Pero ante la "tragedia humanitaria", como algunos llaman al fenómeno, contrasta el silencio de dos de los países con mayor número de migrantes.
AFP
9 de julio, 2019
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Es una de las crisis migratorias más graves de la historia reciente. Según datos del gobierno de México, sólo en lo que va de año abandonaron Centroamérica más de 500,000 personas.

Pero la magnitud de la emergencia contrasta con la posición que asumen los países del Triángulo Norte; es decir, Honduras, Guatemala y El Salvador.

De esta región salió la mayor parte del éxodo hacia Estados Unidos. Hasta ahora sólo el gobierno de El Salvador ha expresado una posición clara sobre el problema.

La ministra de Relaciones Exteriores de ese país, Alexandra Hill Tinoco, reconoce a BBC Mundo que se trata de una “tragedia humanitaria”.

La solución, añade, corresponde a toda la región, incluidos México y Estados Unidos.

Pero en cambio, Guatemala y Honduras poco han dicho sobre el tema. Tampoco existe un posicionamiento claro sobre la nueva estrategia mexicana para controlar el ingreso de migrantes a su territorio.

La estrategia pretende restringir el ingreso de personas sin documentos migratorios, y para eso desplegó a miles de elementos de la Guardia Nacional formada por militares.

BBC Mundo pidió a las cancillerías de ambos países una posición ante la emergencia y las acciones de los gobiernos de México y EE.UU., pero no hubo respuesta.

“Silencio sepulcral”

De acuerdo con el Instituto Nacional de Migración (INM) de México, la mayoría de las personas que abandonaron Centroamérica provienen de Honduras y Guatemala.

La embajadora mexicana en Estados Unidos, Martha Bárcena, dice que el número de migrantes que salieron de esos países en unos meses “equivale al 1% de su población”.

Guardia Nacional

AFP
México desplegó a 15.000 elementos de la Guardia Nacional en su frontera sur.

Por eso algunos critican el bajo perfil que mantienen ante la emergencia. Parece, coinciden analistas, que la emergencia por el éxodo migrante no es una prioridad para esos países.

Una explicación, dice Gabriel Orellana Rojas, exministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, son los problemas internos que enfrentan ambos gobiernos.

El presidente Jimmy Morales concluye en unos meses su mandato, marcado por acusaciones de corrupción, recuerda el excanciller.

También fue cuestionado por negarse a renovar la operación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), un organismo auspiciado por Naciones Unidas que, en sus 11 años en activo, cooperó con el Ministerio Público para desactivar algunas de las mayores redes de corrupción en el país.

A su vez el gobierno del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, ha sido señalado por la agencia antidrogas estadounidense, la DEA, por supuesto narcotráfico y lavado de dinero.

Protestas Honduras

AFP
Desde hace meses Honduras padece una creciente ola de protestas en las calles.

Además, desde 2017, cuando se reeligió tras un cuestionado proceso, Hernández encara una creciente oposición que se expresa en marchas y protestas en las calles.

“Los dos enfrentan una situación en que posiblemente lo que les interesa es su sobrevivencia política”, dice el excanciller Orellana Rojas a BBC Mundo.

“Por eso guardan un silencio sepulcral, y lo van a mantener hasta que puedan salir airosos de esta situación, pero no como gobernantes sino como personas”.

Dinero de EE.UU.

Por otra parte, las relaciones entre EE.UU. con Guatemala y Honduras también vienen marcadas por la asistencia económica que el país del norte otorga a las naciones centroamericanas.

Parte de ese apoyo se envía a través del Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte.

Migración frontera sur

AFP
Desde hace semanas México endureció su política migratoria.

Es una estrategia regional que pretende arraigar a las personas en sus comunidades a través de empleos, mejores condiciones de seguridad y educación, por ejemplo.

Y además del plan existen otras iniciativas estadounidenses en cada país.

En El Salvador, por ejemplo, se financian programas para prevenir el reclutamiento forzado de adolescentes por las pandillas.

También se envían recursos a programas para prevenir la delincuencia y mejorar los organismos de justicia en Honduras.

Y para Guatemala, que recibe el mayor porcentaje de financiamiento estadounidense, el dinero se utiliza para programas para combatir la corrupción y en apoyo a jóvenes.

Según la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), el apoyo de EE.UU. en estos programas se concentran en acciones para prevenir la migración.

De acuerdo con información del Departamento de Estado estadounidense, esos fondos representan unos US$450 millones para este año.

Albergue Ciudad Juárez

AFP
Los albergues en la frontera norte de México están saturados.

Una cantidad menor a la que recibe Centroamérica por remesas. Según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), el año pasado el monto fue de US$22.500 millones.

La región tiene, recuerdan organizaciones civiles, una fuerte dependencia de Estados Unidos y es una de las explicaciones para la posición de algunos países ante la migración irregular.

“El problema es cómo desincentivamos la migración desde nuestros países”, le dice a BBC Mundo César Castillo, director del Observatorio de Migraciones Internacionales en Honduras (OMIH).

“Se pueden endurecer las leyes como hizo Estados Unidos que ahora presiona a México y a Guatemala para que cierre sus fronteras. Pero la solución no pasa por allí. Hay que desarrollar a los países”.

“No culpamos a nadie”

Más allá del silencio oficial ¿qué han hecho los gobiernos del Triángulo Norte para atender la crisis migratoria?

Las autoridades de Honduras aumentaron la presencia de policías y militares en su frontera con Guatemala, como una forma de disuadir la salida de personas.

La primera dama Ana García de Hernández visitó algunos centros de detención de migrantes en Texas. Tras ver las condiciones de las prisiones recomendó a los hondureños no viajar sin visa a Estados Unidos.

Jimmy Morales

AFP
El presidente Jimmy Morales de Guatemala envió 1.000 policías a la frontera con México.

Mientras, el gobierno de Guatemala envió 1.000 agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) a la frontera con México.

La estrategia se llama “Operación gobernanza para la migración irregular”, y según la PNC la intención es verificar la documentación migratoria de quienes pretenden abandonar el país.

Y, en el caso de El Salvador, el plan es solucionar las causas que provocan la salida de personas, explica la ministra Hill Tinoco.

“No estamos en la posición de culpar a nadie” dice a BBC Mundo. “Es una responsabilidad compartida con los gobiernos de Estados Unidos, de México y de nuestros hermanos de las repúblicas de Honduras y Guatemala”.

Parte de la estrategia es el programa “Sembrando vida”, para emplear a cientos de personas en la plantación de árboles en grandes extensiones de El Salvador.

El proyecto es financiado por México, que aportó US$30 millones. Es parte del plan diseñado por la Cepal, para solucionar las causas que provocan la migración de Centroamérica.

“Hay medidas de corto plazo que vamos a hacer” explica Alexandra Tinoco.

“Hay una propuesta para trabajar con los países del Triángulo Norte y erradicar las causas estructurales que hacen que nuestra gente emigre por falta de oportunidades e inseguridad”.


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https://www.youtube.com/watch?v=kGxskMQ5l3E&t=39s

https://www.youtube.com/watch?v=Mf-4ho-0fP8&t=2s

https://www.youtube.com/watch?v=1n31Ogeuvvw&t=24s

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