Reportan calma en el “Día de la partida”
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Reportan calma en el “Día de la partida”

4 de febrero, 2011
Comparte

El Cairo, Egipto. //FOTO: AP

Los multitudinarios rezos del viernes transcurrieron en El Cairo sin altercados y en particular en la Plaza Tahrir, donde cientos de miles volvieron a concentrarse hoy en el que denominan el “Día de la partida” del presidente Hosni Mubarak.

Los rezos del mediodía el viernes, que el Islam considera su día santo de la semana, tuvieron lugar en todas las mezquitas del país de forma regular y en la Plaza Tahrir, epicentro de las protestas desde hace 11 días, bajo la atenta mirada de las fuerzas de seguridad.

A la entrada de la plaza el Ejército exigió a todos los participantes que presentaran la cédula de identidad y que se dejaran registrar.

Muchos participantes dejaron a un lado las banderas y pancartas que llevaban para concentrarse en las oraciones, tras lo cual volvieron a levantarlas llenando de colorido político toda la escena.

A diferencia de días anteriores, los organizadores de la concentración anunciaron su intención de avanzar desde la Plaza Tahrir hasta el Palacio Presidencial, donde supuestamente se halla Mubarak, a fin de exigirle que renuncie y permita la transición a la democracia.

“Es el día de la despedida”, dijeron varios manifestantes contrarios al presidente mientras se dirigían esta mañana a la Plaza Tahrir, tras una noche también relativamente tranquila.

Los egipcios amanecieron hoy rezando para que no se cumplan los pronósticos más pesimistas: un enfrentamiento abierto que derive en una posible guerra civil.

El ambiente de hoy en la plaza es muy distinto al de jornadas anteriores en las que miles de partidarios de Mubarak salieron a las calles a defender el régimen y provocaron graves disturbios que el Ejército no quiso o no pudo controlar.

La presencia militar en los alrededores de Tahrir era más notoria este viernes, y evidencia de las revisiones fueron las largas filas que se produjeron en los accesos.

En los tejados de la plaza eran fácilmente visibles los francotiradores del Ejército, y en una muestra excepcional de autoridad estos últimos días el ministro de Defensa egipcio visitó la plaza antes de la concentración.

El gobierno reconoció que desde el miércoles murieron ocho manifestantes y unos 900 resultaron heridos en los enfrentamientos, cifra ligeramente más baja que la que denuncian los grupos de oposición: 13 muertos y unos mil 500 heridos.

Tampoco los periodistas denunciaron ningún tipo de acoso en las últimas horas, después de que al menos 20 de ellos fueron detenidos ayer e interrogados, y un número similar denunció abusos de algún tipo e incluso agresiones físicas.

Los estruendos de granadas, gritos, alborotos, pedradas y tiros se transformaron hoy en música y cantos para exigir de una vez la renuncia del presidente. Pero la calma en la que se celebran las protestas no consigue esconder la gran tensión en la zona.

“No nos iremos de la Plaza Tahrir hasta que Mubarak se vaya a su casa”, comentó Jabal, uno de los jóvenes contrarios al presidente que lleva varios días acampado en la ya famosa y mediática plaza, principal escenario de las protestas desde hace 11 días y de la manifestación del millón y que algunos llaman la “Tiananmen egipcia”.

La prueba de fuego de la jornada depende de la reacción del Ejército si los manifestantes cumplen sus amenazas de avanzar hasta la sede presidencial y si les será permitido acercarse a ella.

En declaraciones a la cadena de televisión ABC estadunidense, Mubarak, que ocupa la presidencia desde 1981, afirmó que está deseoso de irse, pero que teme que Egipto “descienda al caos” si lo hace.

El presidente reveló que, presionado por el presidente estadunidense Barack Obama para que abandone el cargo de forma inmediata, le respondió: “Usted no conoce la cultura egipcia. No sabe lo que pasará si me voy”, refiriéndose a que el proscrito partido islámico de los Hermanos Musulmanes se haría con el poder.

Este partido, que engloba a millones de fundamentalistas y exige la dimisión de Mubarak antes de negociar una salida pacífica, se mantuvo al margen hasta ahora como grupo de las protestas, en las que sus seguidores sí participaron a título individual.

Estados Unidos negocia con funcionarios egipcios las distintas opciones para una transición rápida y efectiva que evite un baño de sangre.

El nuevo gobierno, informó The New York Times, estaría encabezado por Omar Suleiman, mano derecha del presidente, y debería estar formado por todas las facciones incluida la islámica y tendría el objetivo de conducir al país a una reforma constitucional y elecciones libres en septiembre.

La solución que se baraja está pendiente todavía del apoyo del estamento militar, principal institución de Egipto y sin la cual será imposible realizar las reformas.

Notimex.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo la maquinaria de propaganda nazi creó una imagen hogareña de Hitler y engañó al mundo

Tanto en Alemania como el extranjero, Hitler era retratado como un hombre sensible, culto y de buen gusto, incluso después de iniciada la Segunda Guerra Mundial.
30 de agosto, 2020
Comparte
Hitler mirando por una ventana

Getty Images
El régimen nazi fomentó el mito de un Hitler que en privado se comportaba como un hombre hogareño y buen vecino.

El 16 de marzo de 1941, mientras las ciudades europeas ardían y los judíos eran conducidos a guetos, The New York Times Magazine publicó una historia ilustrada sobre el retiro de Adolf Hitler en los Alpes de Berchtesgaden, en el sur de Alemania.

Adoptando un tono neutral, el corresponsal C. Brooks Peters señaló que los historiadores del futuro debían valorar la importancia del “dominio privado y personal del Führer”, un espacio donde las discusiones sobre el frente de guerra se entremezclaban con “paseos con sus tres perros ovejeros a lo largo de majestuosos senderos de montaña”.

Durante más de 70 años hemos ignorado el reclamo de Peters de tomar en serio los espacios domésticos de Hitler. Cuando pensamos en los escenarios del poder político de Hitler, somos más propensos a imaginar el campo Zeppelín de Núremberg que el salón de su casa.

Sin embargo, fue a través de la arquitectura, el diseño y las representaciones mediáticas de sus casas que el régimen nazi fomentó el mito de un Hitler que en privado se comportaba como un hombre hogareño y buen vecino.

En los años previos a la Segunda Guerra Mundial esa imagen se utilizó de manera estratégica y eficaz, tanto en Alemania como en el extranjero, para distanciar al dictador de sus políticas violentas y crueles.

Incluso después del inicio de la guerra, la impresión favorable sobre el Führer fuera de servicio jugando con perros y niños no se desvaneció de inmediato.

Un cambio radical

Las mitologías nazis sobre los orígenes de Hitler enfatizaron su pobreza y la carencia de hogar cuando era joven, así como su desdén por las comodidades.

Pero cuando Hitler se convirtió en canciller, sobre todo después de que las regalías del libro Mein Kampf (“Mi lucha”) lo convirtieran en un hombre rico, gastó mucha energía en rediseñar y amueblar sus residencias: la antigua Cancillería de Berlín, su apartamento de Múnich y el Berghof, su casa en la montaña en Obersalzberg.

El momento en que realizó esas renovaciones, a mediados de la década de 1930, coincidió con el cambio de imagen pública de Hitler como estadista y diplomático, una transformación que también fue promovida por las películas de propaganda nazi de Leni Riefenstahl.

Las facetas más ásperas del extremista antisemita y agitador de masas fueron suavizadas, creando una personalidad nueva y sofisticada que surgió en un entorno doméstico cuidadosamente diseñado.

Interior de uno de los salones de Berghof

Getty Images
La vista alpina del chalet Berghof de Hitler, el cual remodeló tras convertirse en canciller.

A través de las cortinas de seda y los jarrones de porcelana los diseñadores de Hitler sugirieron la existencia de un mundo interior refinado y pacífico.

Gerdy Troost, la decoradora de interiores de Hitler, desempeñó un papel importante en transmitir una imagen de su cliente como un hombre culto y de buen gusto.

Inspirada en los movimientos de reforma del diseño británico, puso énfasis en la calidad de los materiales y la artesanía en lugar de la exhibición llamativa.

Hitler era un cliente comprometido y admiraba su gusto, aunque a veces chocaban por su tendencia hacia lo grandioso.

Troost fue una mujer respetada y temida en la Alemania nazi, a pesar de que las historias escritas sobre ese período la han ignorado. Sin embargo, nuevas fuentes de archivos revelan su sorprendente influencia sobre Hitler y su importancia dentro de los círculos de élite nazi.

El chalet de Hitler

Con vistas a Alemania por un lado de la montaña y a Austria por el otro, Berghof era la propiedad más pública de las casas privadas de Hitler y ejercía un poderoso influjo en el imaginario nazi del imperio.

Hitler y sus publicistas se inspiraron en las imágenes de las montañas de los movimientos literarios y artísticos de Alemania, en especial del Romanticismo, para mitificar al Führer y convertirlo en un líder místico que se sumergía y encarnaba a la vez las terribles y magníficas fuerzas de la naturaleza.

Hitler abrazando a una niña.

Getty Images
La naturaleza y el contacto con niños fueron usados para humanizar a Hitler.

Al mismo tiempo, la montaña sirvió como una herramienta para humanizar al líder de Alemania a través de su contacto con los animales y los niños. Mediante postales, revistas y libros oficiales, los alemanes consumieron fantasías sobre una vida doméstica ideal arraigada en un paisaje natural.

Entre la expansión del lebensraum (espacio vital) y el aire puro de la montaña, un sitio donde brillaba el sol y jugaban niños rubios, los nazis animaron a los alemanes a imaginar un futuro maravilloso si sacrificaban en cambio sus bolsillos y libertades.

Para la prensa extranjera era un caballero bávaro

El auge de la cultura de las celebridades en las décadas de 1920 y 1930 desencadenó un apetito voraz por la información sobre la vida cotidiana de los ricos y famosos.

El equipo de Hitler se dio cuenta rápidamente y aprovechó el hambre del público para promover estrategias de relaciones públicas muy comunes en la actualidad.

Los periodistas que escriben para la prensa en inglés engulleron la propaganda, alimentando una imagen falsa de Hitler al publicar historias brillantes del Führer, incluso cuando contrastaban con una realidad diferente e inquietante.

El 30 de mayo de 1937, un mes después de que aviones alemanes bombardearan Guernica, en España, The New York Times Magazine publicó un artículo en primera plana sobre el idílico retiro de montaña de Adolf Hitler.

En esa pieza llena de admiración, escrita por el corresponsal extranjero Otto Tolischus, los cielos no fueron representados como un medio para provocar la destrucción, sino como un raro topo de meditación, belleza y vida simple.

Guernica después de ser bombardeada en 1937

Getty Images
El 26 de abril de 1937 Guernica fue salvajemente bombardeada, pasando a la historia como a la primera población urbana de Europa destruida sistemáticamente, el primer ensayo de guerra total.

El artículo describía cómo el líder de Alemania, rodeado de picos alpinos y en comunión con la naturaleza, contemplaba el Reich y se deleitaba comiendo chocolate. No se mencionó el ataque de Hitler contra Guernica ni el sufrimiento de sus víctimas, un hecho que Pablo Picasso inmortalizó más tarde.

En noviembre de 1938, poco después de la anexión de Sudetenland en Checoslovaquia y el mismo mes en que se produjo la Noche de los Cristales Rotos, la revista Homes and Gardens publicó un artículo titulado “La casa de montaña de Hitler”, en el que atribuyó al Führer el diseño de Berghof.

El artículo aplaudió su gusto y describió su vida privada como un entorno de refinamiento, cenas apacibles y amistades agradables.

Días antes de la firma del pacto nazi-soviético en agosto de 1939, The New York Times Magazine publicó otro artículo entusiasta sobre la residencia, donde se relataba de nuevo la saludable vida doméstica del Führer, su hospitalidad sin pretensiones y la pasión por los dulces.

Life, Vogue y otras publicaciones ampliamente difundidas también ofrecieron a sus lectores la oportunidad de ver ensayos fotográficos brillantes y minuciosos de las habitaciones de Hitler.

Hitler con un perro.

Getty Images
La prensa internacional demoró en dejar de lado la imagen sensible de Hitler, incluso después de varios sangrientos ataques de la Alemania nazi.

Sin embargo, las historias en la prensa británica que admiraban los gustos y actividades nobles de Hitler se evaporaron cuando comenzaron las hostilidades.

Con los aviones de guerra alemanes bombardeando las ciudades y pueblos de la nación, los británicos perdieron rápidamente el interés por cómo Hitler tomaba el té.

El público estadounidense tardó más en admitir que lo habían estafado, lo que refleja la ambivalencia más amplia que predominaba en el país sobre su participación en otra guerra.

Durante las últimas semanas de la guerra en Europa, las fuerzas aéreas aliadas bombardearon el Berghof y las tropas de las SS de Hitler lo incendiaron mientras se retiraban. Los residentes locales y soldados estadounidenses y franceses saquearon lo que sobrevivió.

En 1947, las ruinas se habían convertido en un destino para multitud de turistas curiosos.

Soldados estadounidenses dentro de las ruinas de Berghof, la casa de Hitler

Getty Images
El Berghof quedó en ruinas tras el bombardeo aliado y los soldados estadounidenses y franceses saquearon lo que sobrevivió.

Sin embargo, a las autoridades les preocupaban los seguidores de Hitler que peregrinaban hasta el sitio para rendir homenaje a su líder caído.

Con la aprobación del ejército estadounidense, que ocupó Obersalzberg, el gobierno bávaro demolió lo que quedaba del Berghof. Posteriormente plantaron árboles en esa zona.

En 2008 se colocó un letrero oficial que identifica la ubicación donde se encontraba la casa de Hitler. Ofrece una breve historia de la residencia en inglés y alemán, que echa por tierra la visión simplista y ampliamente difundida de su función doméstica.

“Aquí pasó Hitler más de un tercio de su tiempo en el poder. Aquí se llevaron a cabo importantes discusiones y negociaciones políticas y se tomaron decisiones cruciales, lo que condujo a las catástrofes de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, causando la muerte de millones de personas“, dice.

Nunca más

El exitoso cambio de imagen doméstica de Hitler, creado por sus diseñadores y publicistas, subraya la necesidad de asumir una postura mucho más crítica con las industrias que se centran en las noticias del hogar o el estilo de vida, las cuales pueden tener una enorme influencia.

En los últimos años, los medios de comunicación occidentales han adulado a Asma al-Assad, la primera dama de Siria, y han dicho que ejerce una influencia refinada y doméstica sobre su esposo. Aunque algunos de estos medios, incluida la revista Vogue, han intentado eliminar los rastros de esos artículos en internet, las historias siguen publicadas con orgullo en el sitio web del presidente Bashar al-Assad.

Pero no debemos olvidar que, tras el hogar de una persona, a menudo hay más de lo que parece.


*Despina Stratigakos es profesora de Arquitectura de la Universidad Estatal de Nueva York en Búfalo, Estados Unidos.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia Creative Commons. Puedes leer la nota original leer aquí.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=ENrp-Q1SOhM&t=4s

https://www.youtube.com/watch?v=PZVuLGROZvw&t=4s

https://www.youtube.com/watch?v=h_owvq-IB6U&t=19s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.