Tabasco: el edén de los muertos
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Tabasco: el edén de los muertos

Por Kristian Antonio Cerino
2 de febrero, 2011
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Tabasco dejó de ser un edén. Aquella canción del compositor Pepe del Rivero que a la letra dice “Vamos a Tabasco, que Tabasco es un edén”, cambió por “Vamos a Tabasco, que Tabasco es un retén”. Con la llegada de los criminales que empezaron a disputarse la plaza, las balas que ya sonaban con fuerza y los muertos que aparecieron en las carreteras, los retenes de los policías y soldados se fueron sumando a la imagen turística del estado.

En los últimos 5 años, 180 personas, entre empresarios, policías, fiscales, periodistas, petroleros y niños, han muerto a mano de los criminales, según la Procuraduría General de Justicia de Tabasco.

En 2006, el panorama de quietud dio un giro de 180 grados: los secuestros o levantones se multiplicaron y los empresarios, quienes vivían en Villahermosa, iniciaron un éxodo cambiando sus domicilios a otros estados como Campeche, Quinta Roo y Yucatán, así lo resumió el diputado panista Javier Calderón.

Para él, otros que ya parten son los directivos de Pemex que han sido secuestrados y que se han visto en la necesidad de pagar por la liberación.

“Ya nadie estaba seguro”, dijo un empresario constructor a Animal Político. Aunque sus negocios se mantienen en la capital, lleva dos años de vivir fuera de Tabasco. Otros empresarios que decidieron quedarse, por arraigo, pagan cuota o derecho de piso a los grupos de criminales que controlan esta plaza. Nadie lo declara a la prensa local, lo platican off de record a los periodistas que consideran “son profesionales”.

A decir del periodista Francisco Peralta Burelo aquel Tabasco, el de las puertas y ventanas abiertas, cambió en este siglo.

Así lo sintetiza:

“Se dice por ahí que la inseguridad – y en general la ola de delincuencia que azota a la entidad – ha provocado este cambio, vamos a llamarle así, generacional ( aunque también afecta ya a los tabasqueños viejos), con lo que está trayendo la formación de un nuevo tabasqueño, que para procurar su sobrevivencia se ha visto forzado a hacer ajustes a su modo de vida (extremar precauciones, resguardar bien sus pertenencias, salir lo menos posible a la calle en ciertas horas, entre las clases pudientes contratar seguridad personal y recurrir a cámaras ocultas, etcétera)”.

La violencia en Tabasco es tan patente, agrega Víctor Ulín, académico universitario, como en el resto del país: “La única diferencia respecto a otros estados es el número de asesinados, secuestrados o levantados, por lo menos de acuerdo con las cifras que con hechos registran los medios de comunicación y dan a conocer las autoridades oficiales. El miedo y la inseguridad es el pan nuestro de cada día”.

Por cierto, en Tabasco -un estado importante para el país por la extracción de gas y petróleo- las muertes vinculadas a la delincuencia modificaron la manera de hacer periodismo. Antes se cubrían todos los hechos y el reportero firmaba cada una de sus publicaciones, hoy no. La redacción firma las notas, y con cierto matiz, que se difunden  en los diarios notarojeros del estado: el Sol y el Criollo, periódicos que venden mucho en la entidad y cuyos formatos son semejantes a Metro  y Gráfico que circulan en la ciudad de México.

En la prensa tabasqueña últimamente están publicando una serie de notas relacionadas con el secuestro. A esto, el procurador de Justicia de Tabasco, Rafael González Lastra, reconoció que sí se han registrado estos hechos pero que también han encarcelado a muchos criminales.

Lamentó, además, la muerte de los empresarios que pese al pago que realizaron sus familias para liberarlos, estos fueron entregados sin vida.

Este 2011, el gobernador Andrés Granier reiteró que en los 2 últimos años de su gobierno “no habrá cabida para los delincuentes” porque  “esta lucha es hasta el final y no hay tregua para los criminales”.

El compromiso de Granier fue “sanear los cuerpos policíacos” pero cada año la Policía Federal detiene a policías locales por sus vínculos con la delincuencia.

Incluso tres generales retirados del Ejército fueron secretarios de Seguridad Pública (2006-2009) en el gobierno de Granier. A uno de ellos, Francisco Fernández Solís, un comando armado intentó asesinarlo al salir de un hotel de Villahermosa. Los tres prometieron combatir a los criminales, pero abandonaron Tabasco en el marco del clima más álgido de violencia.

Los crímenes se duplicaron en Tabasco con la llegada de Los Zetas y la muerte de Ponciano y Cirilo Vázquez, ganaderos veracruzanos pero avecindados en Tabasco. Y se agudizó más con la muerte  de un sobrino  del narcotraficante y fundador del cartel de Juárez, Ramón Alcides Magaña, alias El Metro, y la aprehensión de Mateo Díaz López, el Z-10. A este último sus pistoleros intentaron rescatarlo, con metralletas y bazucas, en el municipio tabasqueño de Cunduacán pero la Policía lo evitó.

El escenario de violencia en Tabasco está presente. Así también lo perciben los intelectuales que radican en el estado. Uno de ellos es Rodrigo Arteaga, escritor:

“Yo llegué aquí más o menos en el 2004 -aunque ya desde hacía dos o tres atrás venía de vacaciones con la familia que ahora es mía- y todavía tenía la fantasía de la famosa canción: “Ven, ven, ven. Vamos a Tabasco que Tabasco es un edén. De repente se empezó a escuchar de avionetas que caían con droga, y con ellas se vino abajo la fachada de que todo estaba bien. En fin, vivir es un peligro, también en Villahermosa, Tabasco”.

Si bien en televisión nacional se ocupan grandes espacios para hablar de Sinaloa, de lo que sucede en Ciudad Juárez o Laredo, en la prensa del sur de México los asuntos relacionados con la delincuencia organizada, aunque el periodista no firme las notas, también ocupan portadas y las conversaciones principales de los que habitan esta zona del país.

Aquí, los pocos periodistas o comunicadores que han hablado o escrito sobre las muertes en Tabasco, y en dónde se vende droga, han muerto. El primero fue Rodolfo Rincón Taracena, reportero de nota roja, y el segundo, Francisco Xenón Fonseca, alias el Padrino, quien murió por un balazo que le dio un sicario cuando éste colgaba una manta en el centro de Villahermosa para exigir la salida de los delincuentes de Tabasco.  De ellos, pocos se acuerdan. Sin embargo, el estilo de vida del tabasqueño ha cambiado, el edén es otro, un edén con múltiples retenes con el fin de reducir los índices delictivos, pero en ocasiones con errores de la policía y de los soldados. Habría que recordar la pifia que cometieron en noviembre de 2010 al asesinar a dos jóvenes, Víctor Manuel Chan y Ramón Pérez, luego de confundirlos con sicarios en el municipio de Jalpa de Méndez, a 33 kilómetros de Villahermosa.  Los jóvenes al evadir el retén recibieron diversos impactos de bala. Después, el tema transcendió a nivel nacional, sólo un par de semanas. Y más tarde, nada.

En Tabasco, 47 policías han muerto en 5 años. De los 180 muertos en este periodo, que también documenta el gobierno Federal, podríamos establecer el siguiente mapa de la violencia en Tabasco, y decir que los municipios con mayor índice de muertes relacionadas con la delincuencia son: Cárdenas con 24, Villahermosa con 34, Cunduacán con  20, Huimanguillo con 30, Tenosique con 19 y Macuspana con 18. Y estas muertes siguen llegando.

* * *

A Gregorio Arias siempre se le vio dando órdenes y serio. Como director de cárceles y alcalde de Comalcalco sabía afrontar los casos más difíciles. Nunca se le vio ceder y menos llorar. La fortaleza de político sólo se quebrantó cuando recibió la primera llamada y le dijeron que necesitaba sacar los billetes para ver a su hijo Santiago. Sólo así experimentó un día contando las horas, mirando el reloj y creyendo que podría ser una broma. No lo fue. La broma duró 92 días, pagó –en versión oficial- un millón de pesos y sí le regresaron a Santiago, pero con un balazo en la cabeza y en estado de descomposición, sepultado en una fosa clandestina en la costa de Tabasco. Ese día, lloró.

El secuestro de Santiago de Jesús Arias Sevilla, un joven corpulento y estudiante de preparatoria, ocurrió el 18 de octubre de 2010. Entre octubre y noviembre, el padre negoció con los secuestradores la liberación, y no sólo eso, sino que realizó una investigación –con su gente- paralela a la que hacía la fiscalía local. “Peinó la zona”, me dijo un periodista de nota roja.

“Ya cuando vi que a los días no aparecía, decidí empezar a indagar”, dijo el 23 de enero de 2011, horas después de que la fiscalía presentó a 3 de los secuestradores.

En rueda de prensa, Silvia Gil, vocera de la Procuraduría de Justicia del Estado confirmó la detención de José Antonio Pérez Córdova, alias El Goyo; Ángel Adolfo Orozco Córdova, alias El Fito y Juan Pablo Córdova Sánchez, alias La Juanpa, de 18, 20 y 19 años de edad.

En tanto que Agustín Arjona Pérez fue señalado como autor intelectual, un hombre cercano a la familia de Gregorio Arias y quien se encuentra prófugo.

Sin embargo, la captura de los 3 primeros no fue obra de la fiscalía, sino de Gregorio Arias Pérez. “Nosotros tuvimos la oportunidad de entregarle a la policía a quienes son los responsables”, dijo en la radio en una entrevista que le concedió a Juan Urcola.

En boca de Gregorio abrevia que el desenlace fue bastante doloroso para él y su esposa: “Lo amarraron de manos, lo vendaron y le pegaron un tiro”.

Según la crónica de Josué Pérez, publicada en el diario Tabasco Hoy, el cuerpo –al ser exhumado- de Santiago de Jesús llevaba 30 días de haber fallecido.

Y en otra crónica de Héctor Andrés Trinidad, periodista del Heraldo de Tabasco, los secuestradores “para que le pudieran devolverlo sano y salvo” exigieron 15 millones de pesos, cantidad que sólo se pagó en un 50 por ciento.

El secuestro y asesinato del hijo de Goyo Arias, como le dicen al político amigo de Roberto Madrazo y Manuel Andrade, ex gobernadores de Tabasco, conmocionó a la sociedad tabasqueña pero más a sus vecinos que viven en su natal Comalcalco.

Recientemente, Gregorio Arias recibe a la prensa en su casa para contar no cómo murió su hijo, sino cómo vivió. Dice que quería ser pastor de la iglesia Nueva Generación, que era un hijo extraordinario y que su partida es el golpe más bajo que ha recibido en su vida: Nadie está seguro en estas tierra. Así lo cree.

“Los  últimos meses de la vida de mi hijo fueron extraordinarios. Nos sorprendió cuando un día nos pidió dinero, ya que dijo que iría a un encuentro a dónde lo habían invitado unos amigos. Había oído hablar muy poco de esos encuentros, sin embargo, mi esposa y yo, accedimos así que mi bebé, nuestro bebé, por vez primera se ausentó un viernes, sábado y domingo. Recuerdo bien, que el domingo por la noche, llegó a casa, nos abrazó, comenzó a llorar, nos pidió perdón, al momento que nos dijo: Quiero ser pastor.

-Papá, ya soy un soldado”.

-¿Queeeeé?

-Si papá, soy un Soldado, pero de Cristo. Mientras decía esto sacó una boina verde, la cual tenía un círculo azul con una paloma blanca, la cual se la llevó a la cabeza. Así lo cuenta el reportero ( )

La foto del soldado de Cristo es la que más sobresale en la sala del político tabasqueño, un político que sigue llorando.

* * *

Las portadas de los periódicos son cada vez más rojas en Tabasco. Si algún lector exprime sus hojas seguramente se salpicará de sangre.

Últimamente con la aparición de cuerpos regados en las carreteras, de familias masacradas y de enfrentamientos a balazos entre policías y sicarios, el desayuno no sólo se acompaña con café o pan sino con el número de ejecuciones que van al alza.

En los últimos años la mafia asesinó a empresarios policías y políticos. Así lo ha hecho desde el 2005, y así lo ha documentado la prensa.

En el 2010 cuando se pensaba o los gobernantes creían que los sicarios habían tomado unas vacaciones regresaron con más saña. Entre sus propósitos no sólo era liquidar al policía que dañó sus negocios, sino a cada uno de los miembros de su familia.

Coincidencia o no las 2 masacres (2009) en contra de policías y sus familias han ocurrido los días 14 (de febrero y mayo) y casi a la misma hora, una en el municipio de Macuspana y otra en el de Cunduacán, en donde sumadas murieron 19 personas, en su mayoría niños y mujeres.

La mañana del domingo 15 de mayo de 2009 los diarios locales publicaron una serie de fotografías en donde se ve a un policía sin camisa y recostado en una hamaca. El jefe policíaco está con la cara volteada y con varios balazos en el cuerpo. Detrás, aparece su esposa con la ropa sangrando y con la mirada perdida…su blusa pasó de amarilla a roja por los balazos que recibió cerca del corazón. Sus hijos, afortunadamente, no están en la imagen porque la policía amuralló la casa y evitó que los fotógrafos grabaran el momento; de esta forma impidieron el avance de la prensa carroñera.

De los hijos de Baldomero García y Amparo Tiquet, sólo diremos que murieron a sangre fría a manos de los sicarios, que según testigos, lo hicieron sin piedad.

­–Llegaron a la casa, dispararon con todo y cuando salimos a ver estaban llenos de sangre –dijo un campesino de La Piedra, una comunidad rural en donde el policía construyó su casa hace algunos años. Hoy, los ciudadanos saben que existe La Piedra no por lo que hace su gente o por lo que producen, sino por el sitio de la masacre, el lugar de la muerte.

Antes de ocultarse  el sol, aquel jueves del 14 de mayo, un comando armado irrumpió en la vivienda del policía. Llegaron con tanta prisa y quemando llantas que éste ya no pudo levantarse, ni esconder a sus hijos ni cubrir a su mujer, menos quitarse las balas de encima. Así murió: “A quema ropa”,  publicó un diario de nota roja.

De lo último que hizo el agente y que dan cuenta las crónicas policíacas, fue comer guayas, mecerse de un lado a otro en la hamaca y aceptar la muerte en la comunidad rural del municipio tabasqueño de Cunduacán.

Una fuente policíaca informó que la muerte del agente Baldomero obedeció a un ajuste de cuentas, que el crimen organizado lo asesinó porque los combatió en algún otro momento.

A dos años del hecho, los vecinos hablan poco de lo ocurrido, del día que se les apareció el diablo bien armado y que tomaron la justicia con sus cartuchos.

De lo único que pueden decir es que lamentan sus muertes, que algún día habrá castigo y que aún sueñan con los cuerpos ensangrentados por toda la casa.

Un vecino que vio la escena del crimen dijo que los cuerpos de los hijos de Baldomero quedaron con la mirada perdida y con los rostros cuyos gestos eran de dolor.

–Fue difícil ver aquello –exclamó.

Aquella misma noche, las agencias de noticias informaron que Alejandro y Luis Gustavo García Tiquet, de 9 y 16 años, murieron durante la masacre; estos  hijos del policías fueron los últimos en morir. A estas muertes se sumaron los sobrinos del policía, de 4 y 9 años de edad; la madre de éstos, y hasta una vecina que quiso proteger a los infantes.

Cuando ejecutaron a todos, 8 en total, el comando armado se retiró del sitio. Para cuando llegaron los peritos sólo se limitaron a levantar los cuerpos y a contar el número de balas usadas en contra de la familia García Tiquet: “como 140”, balbuceó una fuente policíaca.

De la misma forma en que murieron los García Tiquet, así pasó con la familia del policía Carlos Reyes López, pero 90 días antes.

Un sábado 14 de febrero (2009), cuando el tema era el día del Amor y la Amistad, unos matones llegaron en 2 camionetas y bajándose a prisas abrieron fuego en contra de hombres y mujeres.

Dispararon sin parar hasta matar a 11 personas, en su mayoría niños; el objetivo: aniquilar al policía Baldomero y no dejar testigos de la masacre.

En las horas después de estos asesinatos en la comunidad de Monte Largo, Macuspana, los diarios publicaron que el policía recientemente había participado en la captura de miembros del crimen organizado que radicaban en Tabasco. Este dato después se confirmó con la Policía.

Una agencia española de noticias publicó que la violencia del narcotráfico había alcanzado “el extremo” en Tabasco con la matanza de una familia.

Según el despacho informativo murieron 11 personas, 2 hombres, 3 mujeres y 7 menores de edad.

–No hubo piedad, asesinaron a niños y a mujeres. No tuvieron piedad –dijo off de record– un policía de Macuspana.

Las imágenes de la masacre difundidas por la prensa local conmovieron  a la sociedad de Tabasco. En una de las gráficas se ve a los niños que recibieron diversos balazos en el cuerpo en su intento por ocultarse debajo de sus camas.

–Se escondieron y los remataron cuando lo hacían –informó una fuente policíaca.

Una de las hermanas del policía Baldomero fue la única en hablar con la prensa. Lamentó que los asesinos no tuvieran piedad: “A todos los mataron, a mi hijo, a mi hermano, a mi mamá, no se vale”.

Algunas de las balas se incrustaron en las paredes de lámina de la casa del policía.

Por más que la Policía buscó al comando armado –unos 10 sicarios- que los liquidó, estos sólo desaparecieron del mapa de Tabasco  durante un año. En el 2010 la Policía capturó, en distintos operativos, a varios sicarios que confesaron haber participado en los crímenes.

Hay ciudadanos que dicen que los criminales llegaron para quedarse en Tabasco, y otros que argumentan que están aquí porque están huyendo del norte. Mientras tanto, no hay policías que los quieran enfrentar precisamente por la saña con que se están desquitando, con la familia.

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"Muchos se frustraron por no ver las escenas dramáticas de Europa", dice López Gatell en entrevista con BBC

El subsecretario de Salud de México, Hugo López-Gatell, rechaza las críticas recibidas por su gestión frente al coronavirus y asegura que la epidemia en el país se está desacelerando pese a los cientos de muertes diarias.
9 de julio, 2020
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La cara más visible del gobierno de México frente al covid-19 habla de éxito cuando se refiere a la estrategia contra el coronavirus implementada en el país.

Aunque subraya que ninguna muerte habría sido deseable, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, afirma que su mayor propósito era que nadie falleciera por no poder recibir atención en los hospitales. Y que eso se ha conseguido.

Asegura que se trabajó por evitar un aumento súbito en los casos que llevara al colapso de los centros médicos. O, dicho de otro modo, concentrar ese mismo número de casos de coronavirus en un período más largo de tiempo para espaciar los ingresos hospitalarios.

Pero esto también se traduce en el cansancio de buena parte de la población ante una curva epidémica que se mantiene y no acaba de descender tras varias semanas.

Es más, este miércoles se batió un récord de nuevos contagios confirmados en el reporte diario que ofrece el gobierno: 6.995 (si bien la gran mayoría son positivos de días anteriores).

En total, el balance oficial en el país ascendió a 275.003 positivos y 32.796 muertos, lo que lo mantiene como el quinto país del mundo con más decesos.

Pero López-Gatell aseguró que la epidemia en el país ya se está desacelerando.

“Que aumente el número de casos no quiere decir que se acelera la epidemia. Una cosa es que sigue en la fase creciente en el conjunto del país y otra es que la velocidad a la que ocurre este incremento es cada vez más lenta”, dijo.

Paciente de covid abandona el hospital.

AFP
El gobierno mexicano considera un éxito su estrategia contra el coronavirus al haber logrado, asegura, que los hospitales no colapsaran.

Convertido en una de las personalidades más reconocidas del año en México, el subsecretario de Salud ha recibido duras críticas de quienes creen que esconde las cifras de la magnitud real de la epidemia o le acusan de ir contracorriente al descartar la realización masiva de pruebas del virus o de emitir mensajes contradictorios.

En una extensa entrevista concedida a BBC Mundo en Palacio Nacional tras una de sus conferencias de prensa diarias, López-Gatell rechazó todos los señalamientos y siguió defendiendo todas y cada una de las medidas implementadas como parte de la estrategia federal.

De hecho, a la hora de hablar de lecciones aprendidas tras estos meses de pandemia, se resist a identificar algún error de la intervención nacional y prefirió hablar de lo que las autoridades estatales pudieron haber hecho y no hicieron.

Este es un resumen de la entrevista concedida por López-Gatell, cuya gestión y decisiones frente al covid-19 en México provocan casi cada día un sinnúmero de reacciones enfrentadas (esta entrevista ha sido editada por razones de claridad y concisión).


La fase de mayor riesgo de transmisión del covid-19 en México se mantiene durante semanas y ese “pico” se convirtió en “meseta”. ¿Por qué, tras tanto tiempo, los casos no bajan de manera sostenida?

Primero quiero insistir que esa “curva aplanada” que vemos de ninguna manera debe interpretarse como la cancelación de la pandemia. Lo que quiere decir es que la velocidad de aumento en el número de casos es considerablemente menor.

El primer propósito técnico de esta estrategia es que el número de casos diarios en el momento de máxima intensidad epidémica sea siempre menor a la capacidad del sistema de salud, que nunca se rebase.

El segundo objetivo es ganar tiempo. Ningún sistema de salud del mundo está de antemano preparado para un evento como este. Así que queríamos posponer todo lo posible el momento de máxima intensidad de transmisión y, por lo tanto, de número de hospitalizaciones.

Y el tercero es reducir el número total de casos, que según algunas estimaciones del modelo puede ser hasta del 10%, aunque no es el objetivo fundamental.

Lo que sí es un objetivo es reducir las muertes que puedan darse por falta de atención médica, que la causa de la muerte sea porque se saturó el hospital y la persona no pudo ser atendida.

Nuevas muertes reportadas cada día por covid-19 en México. (reportadas tras confirmarse su diagnóstico, no necesariamente ocurrieron el día en que se reportan). .Muertes diarias por covid-19 en México. (según la fecha en que ocurrieron, su diagnóstico de confirmación pudo llegar y reportarse después). .

-¿Y cuál ha sido o será ese momento de máximo riesgo de contagio? Usted ha recibido duras críticas por cambiar las previsiones en varias ocasiones.

Quiero precisar que la referencia que tomamos es la curva epidémica de la Ciudad de México. Se puede hacer una curva respecto al conjunto del país, pero su significado es incierto porque las epidemias se van presentado asincrónicamente en un país tan extenso.

Si no hubiéramos intervenido, habríamos tenido el pico en la tercera semana de abril. Habiendo intervenido, tenemos la meseta, la cresta, más o menos desde la segunda semana de junio hasta el final del mes.

-El pasado lunes usted destacó en conferencia de prensa que los casos en la capital del país “van disminuyendo progresiva y sostenidamente en los últimos 15 días”.

Sí, la evolución de la epidemia muestra ya el agotamiento de su primer ciclo en algunos lugares como es ahora la Ciudad de México, como lo fue Tijuana, y como lo fue Cancún, aunque desafortunadamente tuvo un repunte.

-Pero teniendo en cuenta que muchos laboratorios están colapsados y tardan días o semanas en poder dar los resultados de las pruebas de covid-19, ¿esa curva descendente no podrá cambiar, una vez que se incorporen esos resultados que salen con tanto retraso?

Sí, los resultados tardan unos diez días aproximadamente, lo presentamos todas las semanas para que la población conozca este reto de procesamiento de pruebas.

Pero la respuesta es no. Aún cuando tengamos los resultados de las pruebas que se tomen hoy o tengamos los que se tomaron hace diez días, el patrón de ocurrencia en el espacio y el tiempo de la epidemia no varía.

Extraccion de muestra de posible caso de covid.

Getty Images
La demora en la obtención de resultados de las pruebas de covid-19 en México provoca que buena parte de los casos que se reportan a diario correspondan realmente a días o semanas atrás.

-¿Entonces ahora sí que podrían decir que “se domó la pandemia”, como aseguró el presidente hace ya varias semanas aunque las cifras no apuntaban en ese sentido?

Creo que su planteamiento era respecto a haber logrado tener una curva plana. Yo no uso generalmente esa expresión, pero sí me puedo sumar a esa idea de haber logrado el éxito, de haber logrado la meta que nos propusimos.

Empleamos para ello medidas de contención y la estrategia de mitigación con la Jornada Nacional de Sana Distancia.

La consecuencia positiva es que hemos logrado mitigar intensamente esta epidemia, como muestran los datos. La consecuencia adversa o incómoda es que, necesariamente, la epidemia se hace más lenta.

"Logramos la meta que nos propusimos: que nadie se muera por no recibir atención médica"", Source: Hugo López-Gatell, Source description: , Image:

-¿Entiende que mucha gente cuestione que hablen de éxito cuando sigue muriendo tanta gente?

El éxito no es que se muera la gente, ojalá no se muriera una sola persona. Pero el éxito consiste en haber logrado el objetivo de que nadie se muera por no recibir atención médica.

Eso lo hemos logrado, es demostrable. En México no tenemos camas en los parques públicos porque todo el mundo cabe en un hospital, porque logramos tener una menor velocidad de epidemia.

-Muchos tienen la aspiración frustrada de que no vieron aquí las escenas dramáticas que se vivieron en los países europeos occidentales. Esperaban ver cientos de miles de muertos, esperaban ver morgues llenas y rebosantes…

-Pero aún así, la cifra de muertos por cada 100.000 habitantes sitúa a México en el quinto lugar de América Latina, solo por detrás de Chile, Perú, Brasil y Ecuador. No parece tan buen dato.

No hay que perder de vista que la calidad de la vigilancia epidemiológica de cada país es diferente. No solo me refiero a elementos técnicos, sino a decisiones políticas.

No hago acusación alguna porque no tengo evidencia, pero yo no puedo garantizar que otros países con los que se nos compara tengan la misma actitud, disposición, capacidad técnica, decisión política (de mostrar todos los datos).

Insisto, no estoy acusando, pero yo sí puedo decir con convicción lo que sé que ocurrió en México. Y eso pone una desventaja en términos de las comparaciones.

Click here to see the BBC interactive

-Precisamente una de las críticas más frecuentes hacia ustedes es de que estarían ocultando datos para no dejar ver la magnitud real de la epidemia en México. La semana pasada ya reconoció que, a falta de que se pronuncie la comisión técnica que evalúa la llamada mortalidad no observable, el número de fallecimientos en el país este tiempo podría haber sido el triple de lo registrado en años anteriores.

Ese exceso de mortalidad es un fenómeno global, del que ya se ven cifras preliminares en otros países y ciudades.

Cuando me hicieron la entrevista sobre esto, la periodista me planteó la triplicación y yo lo que dije es que puede ser esa cifra. Si me dicen que es ocho veces, diría que puede ser. Si me dicen que 0,5 veces, diría que puede ser.

No quisiera especular sobre cuál es la cifra real de las muertes existentes respecto a las registradas para la vigilancia epidemiológica. Si me dicen que la de México es 2,5 o 3 veces más, digo que es probable que sea esa cantidad solo por analogía con lo que está ocurriendo en otros lugares.

-En términos de números absolutos, no de multiplicación, ¿de cuántas personas más fallecidas estaríamos hablando según las estimaciones actuales?

Yo me esperaría, porque estamos muy próximos a presentar los resultados del exceso de mortalidad. Muy pronto en Ciudad de México, y después lo que está haciendo un grupo de trabajo nacional, estado por estado.

-¿Y por qué no ordenó la creación de esa comisión técnica para revisar las cifras antes de que muchos medios mostraran discrepancias en los números del gobierno y llevara a muchos a pensar que estaban ocultando datos?

De que se pudiera haber hecho antes, se pudiera haber hecho antes. De que hubiera aportado algo a la vigilancia epidemiológica, la respuesta es no (…). Si no hubiera sido esto, nos atacarían por alguna otra cosa, a nosotros o a cualquier otro.

Hace unos días se filtró un documento técnico del Registro Nacional de Población, y nuevamente se convirtió en grandes noticias. Cuando la noticia es que hay más muertes, yo no tengo nada que criticar, ahí está la evidencia.

Yo estoy seguro, siempre he dicho convencido que hay más muertes que las que reportamos (los datos oficiales del gobierno solo incluyen aquellas cuyo diagnóstico por covid-19 pudo ser confirmado con una prueba de laboratorio).

Cuando la noticia va acompañada de que “quieren ocultarlo”, ahí sí me parece mal periodismo. Me parece saña. Me parece poca ética. Me parece que son ganas de confundir a la audiencia.

Funeral de victima de covid

Reuters
Una comisión revisa todas las muertes cuyo diagnóstico de posible covid-19 no pudo ser confirmado con una prueba de laboratorio, por lo que el reporte oficial de víctimas en México podría aumentar considerablemente.

-Así que desmiente categóricamente que estén ocultando información y cifras sobre la pandemia.

Mi conciencia personal está tranquila. Que no se oculte la información es una convicción propia que he sostenido en los once años que me dedico a la salud pública.

Yo podría jurar frente a un tribunal que en México no hay censura de información por parte del gobierno federal. El minuto que yo sintiera que hay una censura, me voy.

Se sabe que en México y en España, en Japón y en Reino Unido, en Canadá, en Australia, en Suiza, en Suecia, en Finlandia… en ningún país del mundo, y lo digo categóricamente, ningún país del mundo hace recuentos exhaustivos de las muertes, aún cuando tenga un muy buen sistema de estadísticas vitales, pero no lo hace con propósitos de vigilancia epidemiológica.

Si uno se esperara a tener conteos completos de la mortalidad como elemento necesario para tomar decisiones, cometería un grave daño porque uno no podría actuar.

"La epidemia va a ser muy larga. Si esperamos (para la reapertura) a que haya cero casos, todavía estaríamos esperando tres meses más"", Source: Hugo López-Gatell, Source description: , Image:

-Hablando de recuentos y estadísticas, ¿sigue convencido de su postura de no realizar tests a la población de manera masiva? Médicos reconocidos mantienen que esto es un error, así como pensar que el comportamiento de este virus puede ser similar a la influenza.

Nunca en México se habían hecho tantas pruebas como a lo largo de esta pandemia, esto es histórico.

Conozco bien el dato porque me tocó participar en ello durante la pandemia de influenza de 2009, en la que durante el primer año completo se procesaron cerca de 170.000 pruebas. Ahora, en tres meses, se han procesado más de 670.000.

Muestras para ser analizadas por sospecha de covid

Reuters
México continúa siendo uno de los países que menos tests de coronavirus realiza por cada millón de habitantes.

-Pero México sigue entre los últimos lugares de pruebas realizadas por millón de habitantes (solo supera a Guatemala y Nicaragua en América Latina, según el portal Worldometer).

La desinformación consiste en suponer que es un objetivo técnico de la vigilancia epidemiológica hacerle pruebas a todos los ciudadanos de un país.

Y esto ha sido muy desafortunado porque la expectativa de muchas personas es conocer cuál es su estado de salud respecto al covid, lo cual me parece legítimo.

Pero esta es una conjetura personal, gobernada por una aspiración legítima de dormir tranquilos, de saber que no tengo el virus, pero no tiene una realidad técnica, ni médica, ni de salud pública.

Entonces, por la tergiversación y la sobreinterpretación de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud -el famoso “tests, tests, tests” de su director Tedros Adhanom, frase que yo creo que pasará emblemáticamente a la historia- existe esta idea falsa, insisto, falsa, porque no tiene fundamento técnico científico apropiado, de que deberíamos estar haciendo pruebas a todos y que, de no hacerlas, entonces la vigilancia epidemiológica no nos da resultados confiables.

-¿Por qué decidieron iniciar la reapertura económica parcial el 1 de junio, cuando solo 24 horas antes se reportó la que hasta entonces era su cifra diaria más alta de nuevos contagios con 3.152?

Los señalamientos son que en países como España y Francia esperaron hasta que bajaron más sus casos. Pero es que allí vimos un crecimiento exponencial muy acelerado, cinco o siete veces más que en México, y claramente rebasaron la capacidad de sus servicios de salud.

En México, por contraste, lo que tenemos es una curva epidémica plana y larga que siempre ha estado por debajo del nivel de capacidad máxima del sistema hospitalario, nunca lo rebasamos.

Así que estamos abriendo por debajo del límite de saturación, sin tener que esperar al franco descenso que sabemos que va a venir en septiembre u octubre. Como decimos, la epidemia va a ser muy larga. Si esperamos a que haya cero casos, todavía estaríamos esperando tres meses más.

Hugo López-Gatell

Gobierno de México
Hugo López-Gatell lidera la gran mayoría de las siete conferencias de prensa semanales para informar sobre el coronavirus en el país.

-¿Pero entiende que a la gente le resulte confuso que se le siga dando el mensaje de “quédate en casa si puedes” y, a la vez, se reabran tiendas y restaurantes?

Es un reto muy grande lograr transmitir el punto medio de este balance.

De un lado, está el proteger la salud y la vida de manera directa al evitar los contagios. Del otro lado, está el protegerlas a través de reactivar la generación de riqueza, que las personas puedan tener sustento diario porque de otra manera morirán de hambre, literalmente.

Que la mitad de la población en México viva en la pobreza apremia mucho para tener que abrir más tempranamente de lo que de otra manera se haría si solo existiera la epidemia o si no existiera esa realidad social.

Encontrar el punto medio del equilibrio entre estas dos perspectivas es muy difícil. Pero también hay que tener siempre claro y estar dispuesto a retornar al confinamiento si viéramos un repunte importante de casos, como hemos visto en otros países.

-También se les critica no haber asumido ningún error en su estrategia frente al covid-19, cuando se trata de un virus totalmente nuevo y del que no había información, por lo que todos los países fueron aprendiendo sobre la marcha. ¿Qué habría hecho de manera distinta con el conocimiento que tenemos ahora?

Pienso que siempre hay oportunidad para aprender de un fenómeno nuevo, para que esas lecciones que se aprenden se traduzcan en nuevas prácticas.

Mucha gente piensa que el único centro de decisión es el gobierno federal. Y eso, en parte, desfavoreció la oportunidad de que los gobiernos estatales asumieran las responsabilidades que legal y administrativa y técnicamente les corresponde.

El 98% de las expansiones hospitalarias, por ejemplo, fueron hechas con presupuesto federal. Las pruebas de laboratorio las compramos con presupuesto federal, los equipos de protección personal, el buscar en los mercados internacionales, los equipos de ventilación mecánica… Todo eso ha sido un operativo del gobierno federal.

La mayoría de las entidades federativas pudo haber hecho más y pudo haber sido mucho más proactivo en esta epidemia.

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BBC

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