Voz de expertos: ¿Qué sigue entre Egipto y EU después de Mubarak?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Voz de expertos: ¿Qué sigue entre Egipto y EU después de Mubarak?

Por Ana Francisca Vega
12 de febrero, 2011
Comparte

Animal Político se dio a la tarea de recorrer algunos portales especializados para ver qué están diciendo los expertos sobre las ramificaciones que la caída del presidente egipcio Hosni Mubarak podría tener en las relaciones entre Egipto y Estados Unidos. Aquí algunas de las conclusiones.

La revista Foreign Affairs en su artículo “The US-Egipcian Breakup: Washington’s Limited Options in Cairo” dice:

“Estados Unidos no fue responsable de la inequidad que provocó el régimen de Mubarak, pero lo permitió y se benefició de éste. Mubarak fue hombre de Washington: mantuvo abierto el Canal de Suez, reprimió a islamistas y mantuvo paz con Israel. A cambio, Estados Unidos le dio a Egipto asistencia económica, miles de millones de dólares a lo largo de los años para crear infraestructura en el país. (…) Sin embargo, esa asistencia erosionó la legitimidad nacionalista del régimen. Después de todo, ¿cómo podía Mubarak apelar al orgullo y las habilidades egipcias si empleados de USAID estaban trabajando en muchos ministerios gubernamentales?”

“Ningún líder egipcio cometerá el mismo error de Mubarak, lo cual va a complicar la posición de Washington en Medio Oriente. En los próximos días analistas y hacedores de política en Estados Unidos lanzarán fuertes recriminaciones sobre la política estadounidense hacia Egipto durante décadas. (…) los comentaristas debatirán sobre cómo lidiar con la repentina explosión del pueblo árabe y sobre cómo fortalecer las alianzas de Washington en la región. Sin embargo la simple repetición de la asistencia estadounidense con un énfasis en la democratización de Egipto (…) difícilmente influenciará la trayectoria de la transición egipcia”.

Foreign Affairs/Haz click para ver el artículo

El portal Foreign Policy plantea una pregunta provocadora: ¿Quién perdió Egipto?, y responde: Obama no. ¿El verdadero reto post-Mubarak? Mantener buenas relaciones con el Ejército egipcio a la vez que promover una reforma política. Aquí su argumento:

“Comentaristas y analistas han debatido intensamente si la administración de Barack Obama no anticipó la crisis actual (…) pero la administración hizo bien en mantener una distancia del asunto.

La historia de contradicciones en la política estadounidense hacia Egipto no ha terminado. El verdadero reto estadounidense en la era post-Mubarak es que Egipto ha sido, y sigue siendo, un estado pretoriano en el que los militares tienen un enorme poder. Estados Unidos quiere mantener una buena relación con los militares al tiempo que promover una reforma política. Ahí está el siguiente gran rompecabezas que resolver.”

Foreign Policy/Click para ir al artículo

El Council on Foreign Relations hace un énfasis en los Derechos Humanos.

“Para nutrir a la democracia egipcia se necesitan tres pasos cruciales. Primero: el papel de la opinión masiva y los nuevos medios en Egipto hacen evidente que la diplomacia pública continúa siendo crucial para mantener el ‘poder suave’ estadounidense. Una política diplomática de este tipo puede amplificar la sensación de que es posible tener y mantener un régimen justo. Por otro lado Estados Unidos y otras democracias líderes en el mundo deben desarrollar convicciones liberales (…) deben insistir en que la ayuda, los préstamos y las inversiones hacia el mundo en desarrollo refuercen a los gobiernos reformistas y no a los regímenes brutales.”

Council on Foreign Relations/Ve al artículo

Stratfor, la consultoría en asuntos de seguridad e inteligencia que ha dado un seguimiento muy puntual de lo que ha sucedido en Egipto presenta un análisis detallado sobre la Hermandad Musulmana en el que también toca el tema de las relaciones Estados Unidos-Egipto:

“Hay un creciente cabildeo al interior de Estados Unidos y Europa, entre académicos y miembros de think tanks, que busca marcar una diferencia entre los pragmáticos y los radicales (dentro del grupo de la Hermandad). Por más de una década, este grupo ha buscado empujar el acercamiento de los moderados de la Hermandad y otras facciones islamistas en el mundo árabe y musulmán para lidiar de mejor manera con el radicalismo y con los cambios que van a venir del desmoronamiento de los viejos regímenes.”

Stratfor (Suscripción)

Y finalmente, para echar un vistazo a los “otros” regímenes poco o nada democráticos que Estados Unidos apoya por conservar una posición e influencias estratégicas en la región, recomendamos la lectura en Foreign Policy de un buen artículo al que Joshua Keating decidió titular: “Los otros vergonzosos aliados estadounidenses”, entre los que se encuentran precisamente algunos vecinos de Egipto: Arabia Saudita, Yemen y Jordania, entre otros.

Foreign Policy

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Por qué la glucosa juega un papel clave en la obesidad (y la diabetes)

Los procesos químicos que tienen lugar en el cuerpo cuando consumimos azúcar nos dan una pista sobre cómo evitar dos de las enfermedades más extendidas del mundo: obesidad y diabetes.
24 de junio, 2020
Comparte
Los azúcares refinados aumentan los niveles de glucosa en nuestro torrente sanguíneo.

Getty
Los azúcares refinados aumentan los niveles de glucosa en nuestro torrente sanguíneo.

Cuando comemos un pedazo de pan o un simple caramelo y vemos qué ocurre en nuestra sangre resulta que, a los pocos minutos, nuestros niveles de glucosa (comúnmente denominada “azúcar”) han subido.

¿Qué es lo que ha ocurrido mientras?

Acompañemos a la comida en su recorrido para averiguarlo.

A los pocos minutos de tragarnos ese pedazo de pan, éste llega ya digerido (por el estómago) al intestino delgado.

Las células intestinales absorben los nutrientes que contenía, entre los que se encuentra la glucosa.

Y dado que estas células están en contacto directo con el sistema circulatorio, inmediatamente se vierten a la sangre y se dirigen al hígado.

Como consecuencia la concentración sanguínea de glucosa (glucemia) se dispara.

Lo que viene a continuación es fácil de deducir.

En ayunas, el nivel normal de azúcar en sangre es de 70 a 110 miligramos por decilitros (mg/dl). Después de las comidas, estos valores suben.

Getty
En ayunas, el nivel normal de azúcar en sangre es de 70 a 110 miligramos por decilitros (mg/dl). Después de las comidas, estos valores suben.

La sangre transporta la glucosa hacia los órganos que la necesitan como “combustible”.

De este modo, pueden obtener la energía necesaria (ATP) para llevar a cabo todas sus funciones.

El problema surge cuando un exceso o un déficit de glucosa en el organismo conduce al desarrollo de patologías.

De ahí la importancia de mantener su equilibrio.

Es el ying y el yang de la glucosa.

El hígado y el páncreas controlan el suministro

Las células requieren un suministro permanente de glucosa para realizar sus funciones vitales.

Sin embargo, su aporte es discontinuo, limitado a las comidas.

¿Cómo resolverlo para garantizar que las células reciben constantemente azúcar sin comer a todas horas?

El cerebro y otros órganos del cuerpo necesitan energía para funcionar correctamente.

Getty
El cerebro y otros órganos del cuerpo necesitan energía para funcionar correctamente.

Existen detectores celulares en distintos órganos (hígado, páncreas e hipotálamo, entre otros) que vigilan la disponibilidad de glucosa.

El papel del hígado

Cuando es alta (por ejemplo, inmediatamente después de comer), el hígado puede almacenar parte en forma de glucógeno para después, esto es, para cuando la glucosa escasee.

Como ocurre durante el ayuno entre comidas o mientras dormimos.

Entonces lo degrada y vuelve a obtener glucosa, que es liberada a la sangre para ser utilizada por otros órganos.

No acaba ahí su misión.

El hígado también convierte el exceso de azúcares en triglicéridos (grasa) y promueve su almacenaje en el tejido adiposo como reserva energética.

En momentos de ayuno prolongado, estos triglicéridos son hidrolizados y convertidos en ácidos grasos, que viajan donde se les necesita a través de la sangre para ser oxidados o degradados por las mitocondrias de las células y así producir energía.

Páncreas

Getty Images
La insulina es la hormona que produce el páncreas y que permite a nuestro cuerpo absorber la glucosa.

El pancreas, clave del proceso

Por su parte, el páncreas juega un papel importantísimo en el equilibrio de los niveles de glucosa.

Se ocupa de detectar el exceso o déficit de glucosa, y responde en consecuencia fabricando y secretando hormonas que intentan restaurar el equilibrio.

La más conocida es la insulina, que se libera a la sangre cuando sube la glucemia y manda una orden contundente a las células: “captad glucosa sanguínea, que hay demasiada, y gastadla o almacenadla”.

Como consecuencia, el azúcar en sangre disminuye.

Hambre, saciedad y obesidad

Entretanto, en el cerebro, el hipotálamo permanece ojo avizor a los niveles de glucosa.

Este área del cerebro tiene asignada la importante misión de regular la ingesta controlando las sensaciones de hambre y saciedad.

Después de comer, su mensaje es: “hay mucha glucosa, así que necesitamos parar de comer; voy a activar la señal de saciedad”.

Obesidad

Getty Images
Uno de cada cuatro hombres en Argentina, Uruguay, Chile o México es obeso.

A la vista de todo lo que hemos expuesto, es fácil deducir lo que ocurre si ingerimos más comida (nutrientes) de la que “quemamos” (gasto energético).

El equilibrio se descompensa, retiramos hasta donde podemos la glucosa sobrante de la circulación y fabricamos grasa.

La consecuencia inmediata es que desarrollamos sobrepeso.

Y, si la situación se mantiene, obesidad.

En ocasiones, el equilibro se puede descompensar porque alguno de los pasos que hemos explicado está alterado.

Por otro lado, si los niveles de glucosa en sangre se mantienen altos incluso en periodos de ayuno (hiperglucemia), hablaremos de la existencia de diabetes.

Dos elementos clave

Existen dos puntos clave a nivel molecular para controlar el desarrollo de obesidad o de diabetes.

Patatas fritas

Getty Images
La incorporación de comida procesada ha contribuido al aumento de la obesidad.

De un lado los sensores, esto es, dispositivos moleculares que se encuentran en las células que detectan los niveles de glucosa o el estado energético de la célula (niveles de ATP), respectivamente.

Ejemplos de éstos son las proteínas glucoquinasa (GCK), el transportador de glucosa 2 (GLUT2), la quinasa activada por AMP (AMPK), la quinasa con dominios PAS (PASK) o la diana de rapamicina en células de mamífero (mTOR).

De otro lado, debe generarse una correcta respuesta a la insulina, es decir, que las células sean capaces de identificar y responder a esta hormona adecuadamente.

De que respondamos adecuadamente a la insulina se encargan una serie de receptores de la membrana de las células, así como un conjunto de proteínas intracelulares (IR, IRS, PI3K, AKT, etc).

Si el mecanismo falla en algún punto, las células no responden a la insulina, y el azúcar sanguíneo sobrante no se elimina.

Es lo que se conoce como resistencia a la insulina.

La consecuencia es que la glucosa en sangre permanece alta y se desarrolla diabetes (diabetes tipo 2).

Obesidad

Getty Images
La obesidad está catalogada como una enfermedad.

Diabetes tipo 2, compañera de la vejez

A lo largo de los años, las células envejecen, los mecanismos moleculares de respuesta a la insulina se deterioran y van perdiendo su funcionalidad, por lo que es frecuente desarrollar resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.

Por eso es una enfermedad habitual de la tercera edad.

Incluso se puede adelantar en personas obesas.

En estos casos, lo que sucede es que el tejido adiposo, obligado a almacenar un exceso de grasa por encima de su capacidad, está hipertrofiado y alterado.

Como consecuencia, la respuesta a la insulina se ve mermada.

1 de cada 4

Para colmo, los tejidos son menos eficientes captando y gastando glucosa, lo que conduce a un aumento del azúcar en sangre (hiperglucemia) y, en consecuencia, diabetes tipo 2.

No es baladí, sobre todo si tenemos en cuenta que una de cada cuatro personas mayores padece diabetes tipo 2.

Es más, según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología el 40% de personas mayores de 65 años padecen diabetes (2,12 millones).

Esto supone un problema de salud grave dadas las numerosas complicaciones asociadas a esta enfermedad: problemas cardiovasculares, retinopatía diabética, nefropatías, neuropatía diabética, etc.

Niños comiendo hamburguesas

Getty Images
El bajo precio de la comida poco saludable está vinculado a un mayor riesgo de obesidad en la población de bajos recursos.

Investigación para el futuro

Por ejemplo, cada año aparecen alrededor de 386,000 nuevos casos de diabetes en la población adulta española.

De ahí la importancia de llevar a cabo estudios encaminados tanto a conocer sus mecanismos moleculares como a diseñar fármacos dirigidos a controlar los sensores de glucosa y nutrientes.

A eso precisamente lleva años dedicándose nuestro grupo de investigación, en la Universidad Complutense.

Concretamente estudiamos sensores y nutrientes a nivel del hipotálamo, el hígado y el tejido adiposo que ayuden a atajar una enfermedad responsable de una gran mortalidad y morbilidad en el mundo.

En los tiempos actuales, se ha añadido una nueva enfermedad infecciosa que, cuando afecta a enfermos de diabetes, produce un incremento en su severidad y mortalidad.

Nos referimos, claro está, a la covid-19.

La investigación de la interrelación entre ambas enfermedades se hace necesaria y urgente.

*María del Carmen Sanz Miguel, Ana Pérez García, Elvira Álvarez García y Verónica Hurtado Carneiro forman parte de un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia Creative Commons.

Haz clic aquí para leer la nota original.


https://www.youtube.com/watch?v=8urGTdEioOQ

https://www.youtube.com/watch?v=JwghZEmvmb8

https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.