5 puntos para entender la reforma al sistema de justicia penal mexicano
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5 puntos para entender la reforma al sistema de justicia penal mexicano

Por Omar Granados
17 de marzo, 2011
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Acto encabezado por el Supremo Tribunal de Justicia de Durango tras la implementación de la reforma en la entidad en diciembre del 2009. Foto: Cuartoscuro

Supremo Tribunal de Justicia de Durango. Foto: Cuartoscuro.

En medio del debate público generado por el documental Presunto culpable, y el diagnóstico del sistema de justicia penal mexicano presentado en la cinta, Animal Político ofrece cinco puntos esenciales para conocer, a grandes rasgos, el proceso de reforma en esta área.

1.- Las razones de la reforma.

Basta con recordar las escalofriantes cifras presentadas en Presunto culpable para para entender la gravedad del contexto:

– En México 92% de las acusaciones carecen de evidencia física … se sustentan en lo que dicen los testigos oculares.

80% de las sentencias son condenatorias a nivel nacional y, 95% en el Distrito Federal.

41% de los presos son torturados por la policía y el 93% nunca vieron una orden de aprehensión cuando fueron detenidos.

– El 93% de los acusados nunca ve al juez.

Ana Aguilar García (@anadiuls), maestra en Derechos Humanos por la Universidad de Europa Central y consultora del Proyecto Presunción de Inocencia y del Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde) comentó a Animal Político que “el contexto, te lo pongo muy fácil: es el mismo que has visto en Presunto culpable. Es decir, un sistema profundamente ineficiente en todo el país. El documental no es un caso excepcional, es la forma en que la justicia en este país funciona con el sistema que presenta la película.

“Es decir, las instituciones se mueven alrededor de incentivos propios que lo menos que hacen es dar justicia a quien lo necesita. En esta caso fue Toño, pero también está la víctima que tampoco sabemos qué pasó”.

2.- Lo que se aprobó en 2008

En agosto de 2008 fue reformada la Constitución mexicana en diversos artículos que tocan el sistema de justicia penal (consulta la reforma al final de esta nota), sobre esta legislación, Animal Político conversó con Silvano Cantú Martínez, maestro en Derechos Humanos y Democracia por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-México) y director de Incidencia e Investigación de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (@CMDPDH).

Para Cantú Martínez, la reforma es una “doble reforma”, es decir, tiene una “dimensión garantista que le apuesta a reforzar el respeto y la protección de los derechos vinculados con el debido proceso legal”, pero hay también una parte que configura un “sistema de excepción en materia penal”. Esta parte de seguridad pública de la reforma “es donde encontramos que la persecución penal se vuelve laxa y pierde objetividad”. La reforma según Cantú, “es de una lógica como de Dr. Jekyll y Mr. Hyde: tiene la parte garantista, pero también una parte fuertemente regresiva en materia de derechos humanos, y lo podemos ver en las siguientes instituciones”:

A.- La definición de delincuencia organizada (DO). Cantú comenta que para la Constitución, basta que más de tres personas se reúnan para cometer determinados ilícitos y “obviamente esto no tiene ningún fundamento legal, es bastante vago y ha permitido abusos”. Sin embargo, México es parte de la Convención de Palermo (consulta este documento al final de esta nota), y no cumple con la definición de DO incluída en la convención, la cual es mucho más acabada.

B. La constitucionalización del arraigo. Según Cantú, el arraigo “es una medida que resulta por si misma violatoria de un conjunto de derechos que constan en los estándares internacionales”. Se viola entre ellos, “la presunción de inocencia, el derecho de libertad y de tránsito y privación de la libertad y ha causado abusos como tortura y detenciones arbitrarias”.

C. Otros vicios. Finalmente, Cantú agrupa estas últimas figuras que dañan los derechos: “la figura del cateo, la prisión preventiva automática y la tortura en los que se pierde control jurisdiccional y los controles democráticos para evitar que su uso implique un abuso.

Ana Aguilar García hizo un recuento de los elementos de la reforma: “La idea de la reforma es que se rija a partir de varios principios”: A) la publicidad, “es decir que los juicios se lleven a cabo de manera pública y que cualquiera pueda ver una audiencia”; B) Oralidad, “es decir, las partes ya no utilizan los expedientes”, aunque “sí hay una carpeta donde se va integrando ciertos documentos, evidencia”; C) Principio de contradicción. “las partes estarán en las mismas circunstancias para argumentar su caso ante el juez”. D) El MP se vuelve parte, “ya no es una autoridad en el nuevo sistema. E) Principio de inmediación. “Esto quiere decir que el juez va a estar presente en el otorgamiento de pruebas y el juez las tiene que analizar inemediatamente”. F) Presunción de inocencia. “Es el Ministerio Público el que tiene que probar que la persona es culpable, no tiene que probar la persona que es inocente”.

3.- Los estados que ya incluyeron la reforma en su constitución.

Silvano Cantú explica: “A la fecha hay nueve estados que han implementado esta reforma penal en sus ordenamientos locales, estos estados son: Baja California, Chihuahua, Zacatecas, Durango, Nuevo León, Estado de México, Oaxaca, Morelos y Yucatán.

Cantú comentó que “en estos estados hemos visto también algunas deficiencias en la implementación, por ejemplo, en Chihuahua”, donde en el caso de Rubí Frayre, hija de Marisela Escobedo, “los jueces se encuentran con una normatividad que deben aplicar y que tiene una serie de deficiencias que no ayudan a reforzar la profesionalización de los MP y las autoridades encargadas de investigar el delito generan expedientes que están mal integrados o con los mismos abusos y vicios del sistema penal tradicional”. En casos como el de Chihuahua “hay expedientes prefabricados” en los que “las contrarreformas que se han dado han reforzado y han abierto en el contexto de inseguridad que se vive en ese estado, y esto no ha abonado que la justicia penal resuelva los problemas de fondo con que se pretendió acabar con la reforma constitucional”.

Ana Aguilar detalló que las entidades que implementaron la reforma en las constituciones estatales lo hicieron en diferentes momentos: Chihuahua, Oaxaca, Zacatecas y Morelos, y parcialmente el Estado de México y Nuevo León lo hicieron desde antes de 2008, mientras Durango y Baja california realizaron la reforma posteriormente a la reforma lograda a nivel federal.

Los mecanismos utilizados para iniciar la vigencia de la reforma en algunos de los estados, según comentó Aguilar, se ha dado “de manera gradual, no sólo por estado, sino que cada estado además establece sus propias reglas de implementación, entonces algunos estados empiezan por delitos o por tipos de delitos y otros por región, y el único estado donde el sistema es aplicado en todo el territorio es Chihuahua”.

4.- Las entidades que están avanzando en la legislación local.

Ana Aguilar explicó que: “lo que hace esta reforma es que es obligatorio para todos los estados hacerlo, y tienen de plazo hasta el 2016 para tener el nuevo sistema implementado. Esto incluye también a la federación, es decir, el sistema de justicia penal federal tiene que reunir las características de las reformas en 2016”.

En todas las entidades se está en algún nivel de trabajo en la reforma, aunque “hay estados en fases muy previas donde apenas se está generando el acuerdo político entre las autoridades” y otros “más avanzados, con una serie de leyes aprobadas incluso y que están esperando el momento de que entren en vigencia”. Asimismo, Aguilar García detalló que “todos los estados de alguna u otra manera tienen un organismo implementador”, donde están representadas “todas las instituciones involucradas en el sistema de justicia penal, donde se reúnen y trabajan el paquete de leyes”.

Silvano Cantú comentó que en el sureste, “estados como Tabasco, Campeche, Quintana Roo o Chiapas”, enfrentan el proceso de discusión en el que incluso han invitado a la consultoría técnica de Canadá y a la Setec” (Secretaría Técnica del Consejo de Coordinación para la Implementación del Sistema de Justicia Penal, organismo del gobierno federal para implementar la normatividad secundaria de la reforma de 2008), aunque no hay un consenso en figuras como el arraigo, “que resultan incómodas de aplicar a nivel local, porque reflejan una tendencia y una política del gobierno federal y no de los gobiernos locales, entonces hay un riesgo de que se politice la reforma penal con casos como éste”.

5.- La oposición a la reforma y las críticas a la misma.

Silvano Cantú comentó sobre el tema del arraigo que “de entrada los actores que se han opuesto son loas gobiernos locales de oposición y el Comité de Tortura, el Grupo de Trabajo sobre la detención arbitraria, el Comité de Derechos Humanos, todos de la ONU”.

Sobre el régimen especial de DO, la crítica principal según Cantú  “es la definición de DO, que queda súper laxa porque basta con que más de tres personas se reúnan para cometer un delito y basta con que un testigo anónimo los denuncie por ello”, por lo que “no hay una consistencia probatoria como para imputar a una persona por estas conductas”.

Cantúi finaliza con la reflexión de que el régimen especial de DO provoca una “vulneración sistemática de DH, donde obviamente el derecho a la libertad, la presunción de inocencia, el debido proceso legal se ven seriamente lastimados por la aplicación de este régimen de excepción”.

Finalmente, Miguel Sarre (@MiguelSarre), profesor e investigador del ITAM en derechos humanos, justicia, seguridad pública, reforma penal y penitenciaria, y maestro en Derecho (Derechos Humanos) por la Universidad de Notre Dame, afirmó que con esta reforma “se debilitan las garantías de defensa, pero justamente antes de suceda el juicio, y para saber si alguien es responsable por DO, se le aplica un régimen donde se le dificulta probar que no es parte de la DO.

Sarre comenta que, por ejemplo,”si fuera que al que resulte responsable se le aplican ciertas penas, resultaría razonable, pero aquí es que al que resulta sospechoso se le aplica un proceso debilitado, con garantías debilitadas y entonces eso no les permite demostrar si efectivamente no era parte de la DO”.

Finalmente el investigador del ITAM comenta que “esto parte de una concepción, del ‘derecho penal del enemigo’, en el que se ve a ciertos sujetos como enemigos de la sociedad de antemano y no como sujetos de derechos”.

——————————————–
Referencias consultables en PDF:
A) Convención de Palermo
B) Reforma al sistema de Justicia Penal (2008)

CONVENCIÓN DE PALERMO

Diario Oficial de la federación (18 agosto 2008) Reforma al sistema de justicia penal

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Cómo fue estar con Donald Trump el día que perdió la carrera por la Casa Blanca

Cómo el presidente que nunca ha dudado de sí mismo se enfrentó a la derrota después de cuatro años en el poder.
8 de noviembre, 2020
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En los últimos cuatro años he visto al presidente de EE. UU. en sus días buenos y en sus días malos.

Pero este 7 de noviembre, el día en que perdió las elecciones, fue un día muy distinto a todos esos otros.

Vestido con una chaqueta negra, pantalón deportivo oscuro y un gorro con la inscripción MAGA (las iniciales de su lema de campaña en inglés, Make America Great Again), Donald Trump dejó la Casa Blanca un poco después de las 10 de la mañana del sábado.

Antes, se la había pasado tuiteando sobre las elecciones y, sobre todo, sobre el fraude electoral que considera tuvo lugar en torno a los comicios generales del 3 de noviembre.

Salió por la puerta de la residencia presidencial y se subió a su vehículo oficial que lo llevó en dirección de su club de golf Trump National, en la ciudad de Sterling, Virginia, a unos 40 kilómetros de Washington.

En ese momento, proyectaba un aire de autoconfianza. Era un día precioso, perfecto para el golf, y por eso decidió que iba a pasarlo en su club.

Trump jugando al goflf.

Getty Images
Trump pasó gran parte del día jugando al golf.

Pero, a la vez, se notaba que las personas que trabajaban con él estaban incómodas. Como al borde de una situación muy tensa.

“¿Cómo la están pasando?”, le pregunté a una de sus empleadas.

“Bien”, respondió. Y sonrió, pero sus ojos se entrecerraron y bajó rápido la mirada hacia la pantalla de su celular.

Trauma electoral

La Casa Blanca ha estado en una especie de trauma en los días que han pasado desde la elección.

Aunque fue apenas el martes, parece que hubiera ocurrido hace mucho tiempo.

La mayoría de los escritorios del ala oeste de la Casa Blanca estaban vacíos cuando pasé por el edificio en la mañana de este sábado. Muchos miembros del personal han resultado infectados por el covid-19 y no pueden ir a la oficina. Los otros están en cuarentena.

Entonces, a eso de las 11:30 y mientras el presidente estaba jugando al golf, la BBC y varias cadenas comenzaron a proyectar que Joe Biden había ganado las elecciones.

Estaba sentada en un restaurante italiano ubicado a un poco más de un kilómetro de distancia del Trump National cuando recibí el dato.

Trump regresa a la Casa Blanca después de jugar al golf

Reuters
El presidente Trump se enteró de la noticia de la victoria de Joe Biden en su campo de golf en el estado de Virginia.

Yo hago parte del grupo permanente de periodistas que cubren la Casa Blanca, un conjunto de colegas de medios distintos que viajan con el presidente de EE.UU.

Todos estábamos esperando que saliera del club.

“Él es una persona tóxica”, dijo una mujer en las afueras del restaurante. Ella, como muchos de sus vecinos en ese distrito de mayoría demócrata, habían votado por el rival de Trump.

Otros se preguntaban en voz alta cuándo el presidente dejaría el club y volvería a la Casa Blanca.

Pasaron los minutos. Pasaron las horas.

“Se está tomando su tiempo”, le dijo un funcionario a otro.

El presidente no tenía prisa en marcharse. En el club estaba rodeado de amigos. Fuera de esas puertas, sus seguidores me gritaban a mí y a los otros periodistas “Acaben con los medios”.

Una mujer, vestida con tacones altos y un gorro rojo, azul y blanco, llevaba un cartel en el que se leía: “Detengan el robo”.

Un hombre pasó conduciendo su camioneta por enfrente del club mientras hacía ondear varias banderas, incluso una en la que se mostraba al presidente encima de un tanque, como si fuera el comandante de los ejércitos del mundo.

Críticos del presidente.

BBC
Un mensaje claro: “Usted está a punto de perder su trabajo”.

Era una muestra de cómo sus seguidores ven al presidente, e incluso cómo Trump se veía a sí mismo.

Finalmente, el presidente decidió abandonar el club y regresar a la Casa Blanca.

Allí, miles de sus críticos lo esperaban.

“Has perdido. Nosotros hemos ganado”

La caravana presidencial avanzó por Virginia. Yo iba en una camioneta que hacía parte de la caravana, que por poco se estrella en una de las calles del condado de Fairfax. Se encendieron las sirenas.

Entre más cerca estábamos de la Casa Blanca, más grande era el tumulto: la gente estaba en las calles celebrando la derrota del mandatario.

Alguien llevaba en alto un cartel: “Has perdido y todos nosotros hemos ganado”. Había clima festivo y cánticos.

Con un letrero de "Hasta nunca" algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia).

Getty Images
Con un letrero de “Hasta nunca” algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia). La campaña del mandatario estadounidense anunció este sábado que no reconocen los resultados y que la “elección está lejos de haber terminado”.

Cuando llegamos a la Casa Blanca, el presidente ingresó por una puerta lateral, una entrada que ha utilizado poco durante sus cuatro años de mandato. Sus hombros estaban hundidos y la cabeza, gacha.

Entonces levantó la vista hacia los periodistas que estábamos allí y levantó su pulgar. Fue un gesto a medias. No levantó su mano ni apretó su puño, como suele hacer.

Tanto en la Casa Blanca como en el club de golf, el presidente nunca vaciló: siempre hizo reclamos sin sustento sobre el fraude electoral e insistió que será reivindicado.

Durante toda esa mañana escribió en su cuenta de Twitter sobre los “votos ilegales” y por la tarde declaró, desafiante y en mayúsculas, “YO GANÉ ESTAS ELECCIONES”.

Pero eso fue Trump en Twitter. El hombre que yo vi me dejó una impresión muy distinta. Cuando entró por la puerta lateral de la Casa Blanca por la tarde, la arrogancia se había ido.

Texto de Tara McKelvey, corresponsal de la BBC en la Casa Blanca

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BBC

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