Albergue para indigentes: Con la vida en un morral
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Cuartoscuro

Albergue para indigentes: Con la vida en un morral

Cuartoscuro
Por Rosario Carmona/ Uriel Ricardo Hernández
4 de abril, 2011
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Cuando se llega a un lugar como esos, dicen, es porque ya se perdió todo: la familia, la dignidad, los valores, hasta la moral y el respeto por uno mismo.

Algunos han demostrado día con día ser capaces de renacer, de crear “algo”, de aferrarse a “algo”, ahí en donde nadie ve futuro… es el albergue para indigentes del gobierno capitalino.

Aunque el albergue recibe a más de mil personas, el espacio es insuficiente.//FOTO: Cuartoscuro

Son casi mil 100 hombres, mayores de 18 años, que buscan todas las noches refugio y alimento.

Hay uno que lleva hasta diez años en esa situación,  otros sólo algunos meses, ellos dicen que es momentáneo, mientras mejora su situación… para otros, sobre todo los ancianos, es permanente, inevitable.

No tienen papeles que los identifiquen, nadie sabe nada de ellos, sólo lo que ellos se atreven a decir de sí mismos, regularmente datos falsos, porque no quieren ser encontrados.

Ahí duermen el Turco, el Chaparro, el Chato, el Gato (quien no quiso fotos pues ya estaba recostado a punto de dormir) cientos de hombres que cada noche se aferran a una cobija, a un colchón, a un pan y un plato de carne mezclada con soya.

El albergue está saturado, tanto que el director espera que todos los que llegan desde el invierno pasado vuelvan a retomar la rutina de dormir en la calle, por aquello de que no hay presupuesto que alcance a pesar incluso de las donaciones.

Los primeros en entrar son los adultos mayores.//FOTO: Cuartoscuro

El cupo era para unas mil personas y hay más de mil cien. Cuando el reloj marca las 5 de la tarde, se empieza a formar la fila, los primeros son los discapacitados y los ancianos; luego, ya cuando cae la noche, se acercan los jóvenes, los adultos.

Todos reciben la cena, la mayoría se pueden bañar, hasta que el agua ya no alcanza y luego ocupan las camas, cuando ya no alcanzan, entonces hay que esperar por un espacio, refugiarse en los jardines, en las banquetas y así, mezclados en el anonimato de la indigencia, se acomodan para pasar una noche más.

Las horas se acumularán y a las cinco de la mañana tienen que levantarse para volver a las calles.

Sólo los 74 adultos mayores y discapacitados tienen derecho a dos alimentos (comida y cena), ellos  son los primeros en ingresar, desde las cinco de la tarde, a esa hora empiezan a elaborar pinturas para venderlas y ayudarse con algo. El resto rondan las calles hasta que cae la noche.

En el mar de las historias, se acumulan anécdotas de campesinos de pueblos de Oaxaca, de Chiapas, de Veracruz, que dejaron casa, familia, amigos, para buscar un trabajo, para esconderse, para huir, pero recién llegados fueron asaltados, heridos o incluso sólo buscan perderse… desaparecer y así, terminaron viviendo en las calles de una ciudad que no conocen.

Juan Carlos y sus 12 años en la calle

Cuando tenía 8 años de edad, se salió de su casa, como lo hacen muchos niños hartos de los maltratos, de la violencia y en su caso, del abandono.

¿Dónde vivías? En la calle. Donde me agarraba la noche. Debajo de un puente, en una banca, donde sea. Cuando uno vive en la calle, “tu cama es el suelo y tu cobija, el cielo”.

Cada uno tiene una historia diferente.//FOTO: Cuartoscuro

Las historias de abandono se entrelazan, todas son parecidas, niños que fueron abandonados por sus padres o que salieron de su casa por malos tratos y vejaciones. Ancianos igualmente echados a la calle porque ya no querían atenderlos, gente de provincia que llegó buscando una nueva vida, ilegales centroamericanos que intentan llegar a la frontera norte.

Muchos de ellos ahora son drogadictos o alcohólicos y por lo tanto su reintegración a la sociedad se torna aún más complicada, muy pocos lo lograrán, el resto terminará sus días en la vagancia.

Juan Carlos dice que probó de todo, que en la calle vivió cosas que nadie podría creer, “sí se las cuento, no me creería”, argumenta; por eso mejor no las dice. Aunque al recordar su rostro cambia, su actitud es de reserva, de vergüenza y hasta de tristeza.

Pero ahora, después de dos años en el albergue, logró ahorrar un poco de dinero, colabora con los directivos del centro y eso le permite confiar en que pronto podrá rentar un departamento, tener tal vez una familia, un empleo, un futuro.

El director del centro de indigentes, Raúl Mejía, admite; sin embargo, que Juan Carlos, como muchos otros que han avanzado en la reinserción  son vulnerables a la mala influencia de los indigentes que, incluso, se roban los focos del propio albergue.

Milton, huyendo de su vida

Todos tienen cabida en el albergue, pero hay reglas, una de ellas es que al interior no se permite el consumo de alcohol o drogas.

Las historias siguen. Está por ejemplo un hombre de 37 años. Se llama Milton y lo primero que muestra es una receta médica donde le prescriben un desinflamatorio, y empieza a narrar una larga lista de padecimientos, que le dieron 7 puñaladas y salvó la vida de milagro, que se recuperó, empezó a trabajar y  le salió una hernia. Intentó suicidarse en el hospital y no lo logró y ahora, por los dolores, prefiere aventarse a los coches, pero nada, sigue vivo.

Algunos dan nombres falsos, pues no quieren ser encontrados por sus familias.//FOTO: Cuartoscuro

Mientras hace fila afuera de la pequeña farmacia donde dan atención a los enfermos.

Algunos se conocen a fuerza de tanto coincidir en el albergue, en las calles, en la desesperanza. Mientras unos gastan las horas jugando cartas, viendo televisión, conversando sin profundizar, otros se aíslan sólo para mirar en silencio.

Algunos se acercan con algunas monedas que lograron reunir a lo largo del día a la pequeña tienda de Oscar.

Oscar es de un pueblo de Jalisco, llegó al Distrito Federal, dice, para buscar trabajo, pero cuando se le pregunta por su familia, por su casa, por lo que dejó en el rancho, mira para otro lado y parece como si huyera de sus recuerdos.

Es un hombre joven y en apariencia fuerte. Llegó a la terminal de autobuses del norte, apenas había bajado del camión, cuando lo asaltaron, se quedó sin nada.

Anduvo en la calle, hasta que en invierno de hace un año llegó al albergue, una noche vendió un cigarro, a la siguiente toda la cajetilla, compró dos y de pronto tenía algo ahorrado para comprar dulces, así terminó poniendo una tienda en el centro y vendiéndole a los indigentes.

Dice que ahora está juntando dinero para rentar un cuarto, pero ¿regresar a Jalisco? por qué no, algún día, responde evasivo, mientras le compran un chocolate de dos pesos.

En la mezcla de olores, de olvidos, de silencios, se suman perfectos desconocidos que sólo tienen en común el anonimato que los hace encontrarse en las calles y huir de su vida, de una vida que a pesar de todo, a pesar de ellos mismos, continúa.

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4 cambios en la ley migratoria de España que permitirán a miles de extranjeros trabajar y residir de forma legal en el país

La reforma facilitará el acceso al mercado de trabajo de los estudiantes, mejora las contrataciones en origen, flexibiliza los requisitos para la reagrupación familiar y crea la figura del arraigo por formación.
29 de julio, 2022
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Poder trabajar en España de forma regular va a ser, desde ahora, un poco más fácil.

Cerca de 5 millones y medio de extranjeros, más de un tercio de ellos procedentes de países de América Latina, viven en España, según los datos oficiales. La cifra real, sin embargo, es más difícil de calcular.

Perdidos en el laberinto burocrático, muchos entran en un círculo vicioso en el que no pueden trabajar legalmente porque no tienen permiso de residencia, pero tampoco pueden solicitarlo porque no pueden acreditar una vinculación laboral.

La reforma de la ley de Extranjería que acaba de aprobar el gobierno español y que se estrena a mediados de agosto resuelve algunas de estas disfunciones, por lo que no solo va a facilitar que los empresarios puedan contratar a más extranjeros directamente en sus lugares de origen, sino que busca nuevas fórmulas para que los que ya viven en España puedan regularizar su situación.

Estudiantes

Unos de los principales beneficiados de la reforma van a ser los estudiantes extranjeros matriculados en centros españoles. Hasta ahora, aquellos que tenían un visado de estudiante para cursar, por ejemplo, un grado en una universidad española, no podían trabajar para costearse sus estudios. La nueva normativa les permite trabajar de forma legal hasta 30 horas a la semana.

Estudiantes

Getty Images
Los alumnos extranjeros podrán trabajar mientras realizan sus estudios.

Además, una vez acabados los estudios, podrán quedarse un año más sin tener que pedir una ampliación de la estancia en España.

Casi uno de cada cuatro estudiantes extranjeros de grado en España proceden de países de América Latina y Caribe, proporción que se eleva a cerca del 64% de los de máster y casi al 53% de los de doctorado.

“Antes de la reforma, quien tenía un permiso por estudios, si trabajaba lo hacía de forma irregular y esto no tenía ningún sentido“, explica Gemma Pinyol-Jiménez, directora de políticas migratorias de Instrategies, una consultora especializada en asuntos de movilidad, migraciones y gestión de la diversidad.

Las modificaciones de la ley permiten que la autorización de estancia, con algunos criterios específicos, se pueda convertir en una autorización de trabajo. Y esto, opina, la experta, no solo es positivo para esas personas de manera individual, “sino también para el país, porque es una forma de garantizar que quien ha estudiado y ha hecho una formación de tercer grado -porque esto está pensado para los altamente cualificados-, puedan acceder al mercado de trabajo español”.

España quiere que ese talento que se ha formado en sus universidades pueda quedarse, además de hacer más atractivos sus centros de educación superior y facilitar su internacionalización.

Bandera de España

Getty Images

Arraigo por formación

A partir de ahora, las personas que han permanecido en España durante un periodo mínimo de dos años, podrán obtener un permiso de residencia de 12 meses si se comprometen a realizar una formación reglada para el empleo, una figura para la que el gobierno español se ha inspirado en un modelo existente en Alemania conocida como “duldung”.

“La idea es que las personas que están en situación irregular puedan acceder al mercado de trabajo pasando primero por una formación. Eso sí, en sectores en los que se determina que hay una necesidad de mano de obra”, aclara Pinyol-Jiménez.

Dos trabajadores en una fábrica.

Getty Images
El arraigo por formación permitirá obtener un permiso de trabajo.

El arraigo por formación se suma a las dos vías por las que, hasta ahora, los extranjeros que ya se encontraban en España podían regularizar su situación.

Una es el arraigo social, para el que hay que demostrar tres años de residencia y, además, que se dispone de una oferta de trabajo. Este contrato ya no deberá tener una duración mínima de un año, como se pedía hasta ahora, pero sí que cumpla con el salario mínimo interprofesional.

La otra es el arraigo laboral, en la que hay que demostrar que ha habido una relación laboral, aunque la persona hubiera trabajado sin contrato y cobrado, por lo tanto, en negro.

“Muchas personas llegan en situación regular y luego dejan caducar su visado por pánico a intentar entrar en el mercado de trabajo. Lo que se intenta con la reforma es reducir este espacio en el que las personas acaban trabajando de manera irregular, que al final es un desastre para ellos mismos, para la economía y para todos”, interpreta la consultora.

Contratación en origen

La contratación en los propios países de origen de los trabajadores también se va a flexibilizar.

Por un lado, se mejora la contratación para los temporeros. A partir de ahora, estos trabajadores que van a España a participar, por ejemplo, en campañas agrícolas, podrán acceder a una autorización de 4 años en la que podrán trabajar hasta 9 meses por ejercicio, con la obligación de volver a sus países después de cada periodo.

Si se cumple con estas condiciones, como “premio”, estos trabajadores podrán solicitar un permiso de residencia y trabajo por dos años prorrogable.

Trabajadores en un invernadero.

Getty Images
La reforma mejora las condiciones de los temporeros.

Pero además, la reforma quiere mejorar lo que se conoce como Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura, es decir, la lista de profesiones para los que los empresarios tienen dificultades para encontrar personal y que le permiten contratar a profesionales en origen.

“Este es un sistema tan poco realista que, desde hace años, la lista te dice que lo que hace falta en España son entrenadores de fútbol”, bromea Gemma Pinyol-Jiménez. Además de entrenadores, según la lista en España solo se necesita personal de buques mercantes, entrenadores y deportistas profesionales.

La reforma va a hacer una fotografía más realista del mercado de trabajo, que se va a actualizar cada tres meses.

Reagrupación familiar

Una de las grandes novedades de la reforma, y que va a suponer una gran mejora para la vida de muchas familias extranjeras en España, es la que concierne a la reagrupación familiar.

Dos mujeres en una cocina.

Getty Images
La reforma mejora las condiciones para la reagrupación familiar.

Los familiares, al recibir el permiso de residencia, también recibirán la autorización de trabajo por cuenta propia y ajena. “Hasta ahora, estas personas recibían un permiso de residencia, pero tenían que esperar para tener el de trabajo, mientras que con los cambios, cuando se renueve la reagrupación familiar, se adquirirá la autorización de trabajo”, precisa la consultora.

“El sistema está tan loco que condenaba a la gente a malvivir cuando podía trabajar”, una disfunción, denuncia Pinyol-Jiménez, relacionada con el Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura. “Se intentaba mantener y respetar la realidad del mercado de trabajo español, pero se hacía con un instrumento que hacía una radiografía nada realista de la realidad”.

También se flexibilizan los requisitos de reagrupación familiar cuando afectan a menores, a personas con discapacidad o en situación de vulnerabilidad.

Además de estos cuatro puntos, las modificaciones de la ley de Extranjería también racionalizan los requisitos exigidos a los trabajadores autónomos procedentes de terceros países, y crea una Unidad de Tramitación de Expedientes de Extranjería, una suerte de “ventanilla única” para agilizar y facilitar los trámites.

“La obsesión fronteriza”, opina la experta, “se ha comido todo el debate público sobre las cuestiones migratorias. Esta es la primera vez en años que estamos hablando de reformas que no tiene que ver con fronteras”.


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