INM expulsa a un periodista italiano; acusa arbitrariedades
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INM expulsa a un periodista italiano; acusa arbitrariedades

Por Ángeles Mariscal
20 de abril, 2011
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San Cristóbal de las Casas, Chiapas.- El periodista y académico italiano Gianni Proiettis, expulsado de México el pasado viernes 15 de abril, escribió para el semanario de Italia, Il Manifesto, sobre la lucha de los pueblos indígenas en resistencia, el narcotráfico, la violencia y las críticas que en México se vierten contra el presidente Felipe Calderón, entre ellas la de su presunto alcoholismo; y la cumbre climática de Cancún (COP 16).

Fue durante este evento celebrado en el estado de Cancún en diciembre de 2010, que Gianni Proiettis tuvo un incidente con el Estado Mayor Presidencial. Personal de esta institución lo intentó involucrar con un grupo de periodistas independientes que le gritaron “espurio” a Felipe Calderón, motivo por el que le cancelaron la credencial que le permitía cubrir el evento.

Radicado en Chiapas desde hace 18 años, el italiano enfrentó un primer intento de expulsión tres días después que terminó la cumbre del COP 16, cuando ya había regresado a esta entidad, donde es maestro de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH).

El 16 de diciembre fue detenido durante varias horas. Lo intentaron procesar judicialmente por narcomenudeo, delito que no le pudieron comprobar. Tuvo que interponer un amparo contra su eventual expulsión de México.

Catedrático con 18 años de residencia en Chiapas, Gianni Proiettis llegó a Chiapas en julio de 1993, a los 48 años de edad. Su esposa Maribel Rotondo, también italiana, recuerda: “Llegamos porque nos atraía la cultura maya. Vimos que podíamos quedarnos en Chiapas porque era un pueblo bicicletero, supertranquilo, donde no pasaba nada”.

Meses después de su llegada, Proiettis, doctor en Letras por la Universidad Sapienza de Roma –donde recibió el Cum Laude por su sobresaliente desempeño- empezó a trabajar en la Escuela de Lenguas de la UNACH, dando clases de inglés, italiano y francés. Además de estos idiomas sabe latín y griego.

Maribel Rotondo explica que cuando en enero de 1994 se alzó en armas el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Proiettis fue invitado a escribir en Il Manifesto de Italia –un medio de comunicación considerado de izquierda en su país- y en otros periódicos de Brasil y México, para comentar sobre los sucesos en Chiapas.

“Siempre le ha gustado escribir sobre cuestiones culturales, medioambientales y políticas. Escribe eventualmente y no recibe por ello un salario, nosotros vivimos del sueldo de la UNACH”, explica la mujer, quien también es catedrática de la misma universidad.

En diciembre de 2010 Gianni Proiettis acudió como periodista independiente a la COP 16 celebrada en Cancún. Cuando el presidente Felipe Calderón Hinojosa llegó a la cumbre medioambiental, una persona que se encontraba en medio del grupo de periodistas, entre ellos Proiettis, le grito “espurio” al mandatario mexicano.

Mercedes Osuna, amiga del italiano, explicó que ese día personal del Estado Mayor Presidencial encaró a los periodistas, particularmente a los extranjeros. Los guardias presidenciales fotografiaron a Proiettis y tomaron los datos de su acreditación como periodista independiente, que lo autorizaba para cubrir el evento.

Al regresar a su hotel ese día, le fue notificado que habían cancelado la credencial que le permitía estar en la COP 16.

Un primer intento de expulsión

Tres días después de su regreso a Chiapas, el 16 de diciembre, Gianni Proiettis fue detenido por tres personas, cuando salía de su vivienda ubicada en la ciudad de San Cristóbal de las Casas.  Sus captores lo subieron a un auto y lo llevaron a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.

Al tener como antecedente el incidente de la COP 16, amigos del periodista temieron su expulsión del país, por lo que al saber de su detención  interpusieron un amparo ante la justicia federal de México, contra una eventual deportación.

Diez horas después de la detención de ese 16 de diciembre, el periodista y académico fue liberado, gracias a la denuncia de académicos y personas como la escritora Elena Poniatowska, amiga de Proiettis, quienes pidieron la intervención de la embajada de Italia en México.

Prioettis aseguró,  al salir de su detención, que en el trayecto de la ciudad de San Cristóbal a Tuxtla sus captores, que después supo eran policías de la Unidad Mixta contra el Narcomenudeo –de la que forman parte la PGR y procuraduría local-, le dijeron: “tú eres un pinche periodista revoltoso y te va a llevar la chingada”.

Los policías le dijeron que le estaban iniciando una averiguación judicial donde pondrían que una persona le dio una bolsa pequeña con mariguana. Al final de ese episodio la secretaria particular de Jorge Javier Culebro Damas, subprocurador de Justicia estatal, “me dijo que todo había sido una equivocación, que los disculpara”, detalló.

Las circunstancias de su detención hicieron que Proiettis analizara la posibilidad de interponer una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), sin embargo el secretario de Gobierno de Chiapas, Noé Castañón, le solicitó personalmente que no lo hiciera, a lo que accedió “como una muestra de buena voluntad hacia el Estado mexicano”,  según narró una persona cercana al periodista.

Articulista de la realidad mexicana

Durante este año Proiettis siguió escribiendo artículos en Il Manifesto, algunos de ellos sobre el narcotráfico, la violencia y las críticas que en México se vierten contra el presidente Felipe Calderón.

En su antepenúltimo artículo habla sobre Calderón, en un texto que titula Un presidente elitista o etilista?”. En este escrito hace referencia a la pancarta colgada por el diputado Gerardo Fernández Noroña, en la Cámara de Diputados; y la repercusión que tuvo el que la periodista Carmen Aristegui comentara este hecho.

En su más reciente artículo llamado “El amigou amerikano”, Proiettis refiere que luego a raíz de las revelaciones de Wikileaks, y del caso del operativo de Estados Unidos en México llamado caso Rápido y Furioso,  la crisis en las relaciones entre ambos países “tocaron fondo (…) lo que puede resultar tan perjudicial como un nuevo escándalo Irán-Contra”.

La expulsión

Amigos de Proiettis, entre los que se encuentran algunos de los más de 3 mil 500 italianos que radican en Chiapas, señalan a Animal Político que es evidente que sus escritos periodísticos fueron el motivo por el que el 15 de abril, el italiano fue expulsado “de forma arbitraria” de este país.

Sobre la expulsión, su esposa Maribel Rotondo explica: “Actualmente Gianni tenía una forma migratoria FM2 que se da a inmigrantes con permiso de trabajar en México. Cada año se tienen que actualizar los permisos, por lo que el pasado 5 de abril mi esposo acudió a la delegación del INM a cumplir el trámite”.

Relata que en esa ocasión le pidieron que regresara el 12 de abril. “Al regresar ese día la delegada del INM en Chiapas, Patricia Grajales Cordero, le pidió que le entregara su pasaporte argumentando que había un problema en el sistema de cómputo de la institución; que regresara el viernes 15.

“Él dudó en entregarlo o no (su pasaporte), pero como sólo le faltaba pagar la cuota anual que pide el INM para refrendarle la estancia, además que todos sus papeles estaban en orden, le dejó el documento”.

El viernes 15 Proiettis regresó a las oficinas migratorias, “llevaba con él todos sus papeles, incluso el amparo que en diciembre se interpuso para evitar que fuera deportado”.

Agentes migratorios ya no le permitieron salir.

De las oficinas del INM en San Cristóbal el periodista italiano fue llevado al hangar del gobierno de Chiapas en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, y de ahí al aeropuerto internacional de la Ciudad de México, donde aproximadamente a las 20 horas lo subieron a un avión con destino a Madrid, España; para de ahí ser trasladado a Roma, Italia, en calidad de deportado.

A través de algunos medios de comunicación de México, y de la cuenta de twitter @INM_vocero, autoridades migratorias argumentaron: “Gianni Proiettis desempeñaba un trabajo distinto al que estaba autorizado, además de tener vencida su forma migratoria (FM2) (…) Su FM2 era como académico UACH (sic); sin embargo la Institución lo dió de baja por año sabático y el ejerció como corresponsal (…) en todo momento se le trató bien y se respetaron sus derechos; pueden ustedes contactarlo y consultarlo”.

@tipographo Gianni Proiettis desempeñaba un trabajo distinto al que estaba autorizado, además de tener vencida su forma migratoria (FM2).less than a minute ago via Twitter for BlackBerry® Favorite Retweet Reply

Consultada por Animal Político, la oficina de Comunicación Social del Instituto Nacional de Migración afirmó que aún no hay una postura oficial sobre el caso del académico y el proceso que siguió su expulsión. Igualmente, se solicitó una entrevista con un funcionario para que explicara lo ocurrido, sin que hubiera una respuesta por parte del organismo.

Fue más de 24 horas después que Proiettis salió de México, cuando logró enviar un correo a su esposa, ya estando en Madrid, en donde brevemente le explicó que fue deportado. Casi dos días después de esta acción llegó a Roma, aún escoltado por agentes migratorios mexicanos.

En esa ciudad narró Proiettis vía telefónica a su esposa que el argumento para expulsarlo fue porque no renovó su visa. “Me dijeron: Le dimos una orden para que saliera pero no la obedeció. Así que lo deportaremos”. El italiano dijo que “ante la falsedad de estos hechos, sólo puede pensar que las autoridades mexicanas inventaron una excusa para expulsarlo”.

“Es una arbitrariedad porque él siempre fue muy cuidadoso de refrendar su permiso de estancia en México como inmigrante. No le dieron la oportunidad de comunicarse ni conmigo ni con la Embajada de Italia, no le dejaron aclarar nada”, explicó su esposa Maribel Rotondo.

Incómodo para el Presidente

En una carta pública de solidaridad, amigos de Proiettis señalan que su labor de periodista la realiza “en periódicos extranjeros, sin recibir remuneración económica. Su expulsión hace pensar que al gobierno federal le incomodan estos temas. Exigimos el regreso de Giovanni Proiettis a México, su patria de elección” (http://www.narconews.com/Issue67/articulo4378.html) .

Maribel Rotondo, esperanzada de que aún pueda revertir el proceso de expulsión de su esposo, y temerosa de una eventual remoción de su propia visa de inmigrante, o de otro acto de represión  contra su esposo y ella misma, señala que los escritos de Gianni no sólo eran de crítica política, sino de cultura y antropología.

Aclara que Proiettis goza actualmente de un permiso para ausentarse de las aulas de la UNACH por 5 meses, mismos que se vencen en mayo entrante; por lo que mantiene vigente su contrato laboral como docente.

Refiere que la expulsión de su esposo viola diversas leyes internacionales, por lo que buscarán revocar esta acción. “Los mejores años de nuestra vida los hemos dedicado a trabajar en la UNACH. Nuestra vida está hecha acá y es un golpe muy fuerte este de su expulsión”.

Entre la comunidad italiana radicada en Chiapas, muchos de ellos amigos del académico y periodista, existe el temor de que se viva una nueva etapa de expulsiones como las que se dieron entre 1994 y 1997, contra extranjeros a los que en ese momento se vinculó como simpatizantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

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Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
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Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

Short presentational grey line

BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

Short presentational grey line

BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

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BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


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