Morir de tristeza: Mujeres en abandono
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Morir de tristeza:
Mujeres en abandono

Por Rosario Carmona/Uriel Ricardo Hernández
11 de abril, 2011
Comparte

El oficial de vigilancia acudió al llamado del portón, ¿Quién es? preguntó y no obtuvo respuesta, al abrir, encontró a una anciana de unos ochenta años.

La mujer, como si se tratara de un bebé recién nacido, fue abandonada a las puertas de “Villa Mujeres”, un albergue del Gobierno del Distrito Federal, que atiende a mujeres en situación de vulnerabilidad.

“Cuando salimos de la casa me dijeron que me iban a llevar de vacaciones, luego me dejaron frente al portón y me dijeron que tocara”.

Luego regresamos por ti, le prometieron. Pasaron las horas,  los días, los meses, que ya casi acumulan un año y la anciana sigue ahí, es una de las 270 abuelitas que no tienen otro mundo más que del portón blanco hacia adentro del albergue.

Ella, al igual que las otras adultas mayores tienen mucho en común: comparten un dormitorio comunitario, alimentos y además fueron abandonadas por sus familiares en la calle, en un hospital  o a las puertas del albergue.

Varias ancinas festejan el fin de año en "Villa Mujeres".//FOTO: Cuartoscuro

Aunque este fenómeno ya es menos frecuente, explicó Fabiola Aldeco Paz, directora de Villa Mujeres, debido al apoyo económico que otorga el gobierno capitalino a los adultos mayores y que los convierte en proveedores de sus familias, lo cierto es que en el albergue son comunes, incluso, las historias que por terribles resultan paradójicas.

Víctima del olvido

Padecía de sus facultades mentales. Llegó al albergue sin recordar nada. Sin nombre y sin esperanza.

Después de 5 años, un día se despertó y dijo: “yo vivo en tal parte”.

De la nada, recordó la dirección de su casa. El personal del albergue hizo un trabajo de investigación, visitaron el lugar y aunque la primera vez no encontraron a la familia, “llevamos a la usuaria, abrieron la puerta y se quedaron pasmados, la daban por muerta”, narra la funcionaria.

Su hijo, cuando ella salió de su casa, tenía 14 años de edad y  cuando tuvo a su mamá enfrente, ya era un joven de 19 que está estudiando la universidad.

“Cuando la vio se impresionó, la recibió, la abrazó, todos se pusieron a llorar y le dieron la bienvenida. Es terrible, porque la daban por muerta.

En Villa Mujeres hay un dormitorio especial

Ahí se encuentran 60 ancianas enfermas.  Son mujeres que viven “postradas”, que ya no pueden valerse por sí mismas: algunas son ciegas, sordas, unas más padecen de sus facultades mentales o por los padecimientos propios de su edad han perdido lucidez: por eso son abandonadas.

Algunas mujeres son abandonadas porque padecen alguna enfermedad mental.//FOTO: Raul Ramirez "Kigra"-Nuestra Mirada

Otras, pasan el tiempo tejiendo, remendando ropa, deambulando por el centro, aunque también tienen terapias ocupacionales y a veces ven películas, en la mayoría de los casos se refugian en rezar.

Algunas han vivido mucho tiempo en la calle y han sufrido desnutrición, llegan con infecciones muy fuertes y solamente a morir.

Los funcionarios encargados del centro detallan que al mes mueren, en promedio, cuatro ancianas.

“Nada se puede hacer”, comentan, pues la mayoría son mujeres enfermas, pero no mueren por algún padecimiento, quienes las conocieron aseguran que las mata la tristeza, el dolor de haber sido abandonadas por sus familiares más queridos y cercanos.

En ese ambiente, la muerte se vuelve un trámite.

El albergue tiene un convenio con la Universidad Nacional Autónoma de México y con el Politécnico Nacional. Tan sólo unas horas después de confirmarse una muerte, el personal de las instituciones académicas acude por los cuerpos, los resguardan por 6 meses por si alguien los reclama y si no, se utilizan para estudiarlos.

Pero en la hipótesis del absurdo, no faltan los familiares que se presentan cuando la anciana murió a reclamar el cuerpo.

“Es paradójico porque saben el momento en que mueren y entonces vienen a reclamar el cuerpo, comprueban el parentesco y se los tenemos que entregar.  Es como por arte de magia, aparecen el hijo o el hermano y dice: quiero el cuerpo. No se les niega pero sí se les cuestiona… ¿por qué el abandono? y no hay una respuesta, simplemente dicen: porque así es la vida”.

El peso de la ingratitud

Las historias de soledad y desamor en este lugar se cuentan por cientos.

Es una mujer de 97 años. Muy bonita, muy lúcida.

Durante 50 años trabajó en una casa. Se hacía cargo de todo: barrer, lavar trastes, cuidar a los niños, bañarlos, llevarlos a la escuela. Cuando el tiempo pasó, se dedicó a atender a su patrona que ya mostraba síntomas de vejez.

Algunas historias también son de ingratitud.//FOTO: Cuartoscuro

Un día, después de tantos años de servicio a la familia, la dueña de la casa murió.

Los niños que ella consideraba “su familia”, le agradecieron sacándola de sus vidas.

Una madrugada la echaron, la pusieron en una silla y la fueron a dejar afuera de una casa donde supuestamente vivían familiares de ella, pero resultó que no era cierto, ella se asustó mucho.

La dejaron en la calle.

“Es una abuelita que todo el tiempo se cuestiona, ¿qué hice mal?, si yo di mi vida, yo estuve apoyando, yo lavaba los trastes, yo los cambiaba, los cuidaba, los llevaba a la escuela.

“Seguramente fue porque ya no veía y ya no podía trabajar”, se repite. Se sienten como inútiles y eso hace que caigan en depresión

Ella está sana, como muchas otras, pero como vienen con esta herida en el corazón, la verdad es que no duran mucho, dice la directora del centro. “Aunque les demos los cuidados asistenciales, la verdad es que se nos mueren de depresión, se nos mueren de tristeza”.

Final ¿feliz?

Paula, fue remitida desde un hospital.

El diagnóstico: “cáncer en fase terminal”.

Llegó sola al hospital y permaneció ahí hasta que los médicos decidieron que ya no había nada qué hacer.

También existen casos donde la persona es la que no quiere regresar con su familia.//FOTO: Cuartoscuro

La trasladaron al albergue y ahí sumó 6 meses.

“Es una mujer que cada vez que caminaba se desangraba, tenía que mantenerse acostada todo el tiempo, estaba muy mal. Le preguntábamos si tenía hijos y cuando estaba de buenas, (por lo general estaba muy irritable y por su enfermedad, algo lógico por los dolores), nos decía que sí tenía hijos y algunas veces nos decía que sí sabía dónde estaban, pero otras veces decía que no.

Una prestadora de servicio social del centro, se metió a facebook y encontró el nombre de su hijo  y lo contactó.

Y es que el desconocimiento de la gente, es un factor que impide a quienes extravían un familiar, puedan dar con ellos.

En el albergue se hace un reporte al Centro de Apoyo para Personas Ausente y Extraviadas de la Procuraduría Capitalina (CAPEA) y a Locatel, pero son pocos, sólo son un 20% quienes buscan recuperar a su familiar, el 80% restante o un poco más, los abandonan a propósito, por enfermedad, porque son un estorbo, porque son alcohólicas, drogadictas, o simplemente porque no las quieren más.

Los hijos de Paula, dijeron que durante estos meses no supieron cómo encontrar a su mamá. La buscaron, pensaron que la habían secuestrado o la habían matado y aunque ella sabía dónde encontrarlos, por su enfermedad no quiso regresar.

El miércoles por la mañana, sus tres hijos se la llevaron de vuelta a casa.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Qué es la distimia, uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar

Puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años.
7 de septiembre, 2022
Comparte

Ana Bacovis sintió los primeros síntomas de distimia —trastorno depresivo persistente—, en su preadolescencia. A los 13 años sufría de baja autoestima, tenía problemas con sus relaciones sociales y empezó a tener una visión oscura de la vida.

“Me veía como una persona muy realista, pero en realidad era pesimista. La gente acaba cayendo en una situación en la que se siente eso como normal”, dice esta comunicadora y servidora pública.

Sus padres tardaron un tiempo en darse cuenta de que el comportamiento de su hija era inusual. Los picos de ira e irritabilidad que tuvo fueron los indicios para que Ana buscara ayuda.

“Tenemos una visión distorsionada de la depresión. Yo tenía momentos de alegría, picos muy altos de euforia. Luego eso se acababa y venía la tristeza”, recuerda.

Incluso ya con los síntomas iniciales del trastorno, solo obtuvo un diagnóstico cuando ya tenía signos de depresión más avanzados. Al recibir atención médica, la joven se enteró de que sufría distimia y que presentaba un grado moderado de ansiedad.

Selfie de Ana Bacovis, una joven con el pelo azul.

Archivo personal
Ana Bacovis empezó a tener los primeros síntomas de distimia cuando era adolescente.

Al igual que Ana, es muy común que muchos pacientes reciban el diagnóstico de este tipo de depresión después de estar durante décadas viviendo con los síntomas. A menudo, los signos más evidentes se confunden con la personalidad, el “modo de ser” del individuo. Y esto puede hacer que haya un infradiagnóstico.

“La historia más común que hay es la de alguien que tiene algún tipo de depresión leve o distimia, pero solo cuando los síntomas de la depresión se vuelven más severos el paciente busca ayuda y descubre que padece el trastorno”, destaca Marcelo Heyde, médico psiquitatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Católica de Paraná (PUCPR).

Qué es la distimia

El trastorno depresivo persistente es una forma crónica de depresión y puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años. La distimia afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La principal diferencia entre la distimia y el tipo clásico de depresión es que, en el que nos ocupa, la persona puede ser funcional y realizar sus actividades con normalidad. Sin embargo, trabajar, estudiar y otras acciones cotidianas son un poco más difíciles de hacer.

“Se pueden hacer las actividades pero con un costo mayor en la rutina y una productividad reducida debido a los síntomas. La persona es funcional, pero a costa de un mayor esfuerzo”, explica Márcia Haag, psiquiatra y profesora de la Universidad Positivo de Curitiba.

Según los expertos consultados por la BBC, aún no hay consenso sobre las causas de la distimia. Por lo general, el trastorno puede ser multifactorial y estar generado por factores estresantes durante la infancia, una presdisposición genética y biológica, un traumatismo o cuestiones sociales.

Un niño con la cabeza apoyada sobre su escritorio.

Getty Images
Esta forma crónica de depresión puede aparecer en la adolescencia.

“Es posible notar que en la fase adulta el paciente llegua a consulta y tiene llanto fácil, pero cuando se profundiza e investiga, se descubre que era un niño silencioso y con dificultades para relacionarse“, señala Bianca Breda, psicóloga y especialista en terapias cognitivas del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP).

En el caso de Ana, descubrió que padecía esta enfermedad gracias a su trabajo en un centro de apoyo a niños y adolescentes víctimas de abuso sexual. Al tener atención psicológica en el lugar, la joven pudo entender lo que estaba pasando.

Cómo identificar la distimia y distinguirla de la depresión clásica

A diferencia de otros episodios de depresión, que son más fáciles de reconocer, la distimia tiene características propias “camufladas”.

Además de tener una duración mayor, los signos más comunes pueden manifestarse a través de cansancio, fatiga, baja autoestima, indecisión y pesimismo exagerado.

En la depresión común, la más conocida, la persona tiende a mostrar síntomas exacerbados de tristeza, desánimo, desinterés por las cosas, pérdida de apetito y otros signos que pueden ser percibidos por el entorno y por el propio paciente.

“En la depresión hay una mayor intensidad, el sufrimiento de una persona con depresión suele ser mayor y la clasificamos en leve, moderada y severa. Suele estar ligada a algún evento”, dice Breda.

No es la personalidad

La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y en muchos casos se confunde como algo “de la personalidad”·

Mujer mira al horizonte a través de una ventana.

Getty Images
La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial.

Debido a este error común, el diagnóstico suele ser tardío y perjudica a los pacientes en la búsqueda del tratamiento correcto, algo que puede tardar décadas.

Es fundamental, según los expertos, dejar de decir que cierta persona es aburrida, que es así y ha sido así toda su vida y que, por tanto, no cambiará más.

“La distimia viene de modo lento y sigiloso. Sin embargo, con los años, a pesar de ser leve, el impacto funcional es grande, ya que la persona se va ganando apodos y etiquetas de gruñón y malhumorado. Esto, que es culturalmente aceptado, va retrasando el diagnóstico y también refuerza el neuroticismo, un rasgo de la personalidad que hace que se vean las cosas de un modo negativo“, explica Heyde.

En el caso de Ana, tenía dificultades para relacionarse en la escuela pero no sabía por qué. “Siempre he tenido una inseguridad mucho mayor, sobre todo en el amor. Me bloqueaba mucho”, dice.

Ella creía que todos esos sentimientos eran parte de su actitud y que, con el tiempo, podría pasar. Pero eso no pasó y los cambios de humor se sucedieron con frecuencia.

Selfie de Ana Bacovis

Archivo personal
Desde que volvió a recibir asesoramiento psicológico, Ana ha notado una mejora significativa

“Quien tiene distimia tiene una relación muy conflictiva consigo mismo. En algún momento te acabas enfadando”, dice Ana.

Cómo buscar ayuda y tratar el trastorno

Es fundamental que el paciente busque ayuda temprana para evitar el infradiagnóstico. Muchas veces, cuando hay una queja específica sobre otra enfermedad no se busca apoyo psiquiátrico y, en general, se recibe el diagnóstico de esa otra dolencia y la distimina pasa desapercibida.

“La depresión en sí tiene hasta un 50 % de casos que no son diagnosticados por los médicos de atención primaria. Imagina lo que pasa con la distimia, donde una persona puede quejarse de sentir cansancio, fatiga y baja autoestima. Es bastante común asociarla con otras enfermedades psiquiátricas, trastorno de ansiedad y uso de sustancias“, dice Haag.

El diagnóstico tardío, refuerza el médico, también puede interferir en la aparición de otras enfermedades o empeorar cada una de ellas.

“La distimia y la depresión afectan al organismo de forma sistémica y puede hacer que empeoren algunos cuadros clínicos como la diabetes, hipertensión y enfermedades reumatológicas, haciendo que el paciente necesite mayores dosis de fármacos o una combinación superior de medicamentos para estabilizar ese cuadro”, dice.

Como todavía hay bastante tabú en relación a los temas de salud mental, identificar el trastorno puede ser aún más complicado. Lo recomendable es buscar atención con psicólogos y psiquiatras, quienes evaluarán el caso y podrán determinar la línea terapeútica correcta, la cual puede hacerse con medicación o solo psicoterapia.

En el momento en que Ana descubrió la distimia, continuó con psicoterapia y terapias “alternativas” ya que, debido a su edad, su psicóloga prefería no recetarle medicamentos.

Durante algunos años, esta servidora pública interrumpió las sesiones de terapia, pero desde el inicio de la pandemia, en 2020, ha regresado. Desde entonces ha notado una mejoría significativa.

Los especialistas refuerzan la importancia de no interrumpir el tratamiento sin la autorización de un profesional de la salud y que se debe observar continuamente la evolución del trastorno.

El seguimiento médico puede durar meses o años, pero es fundamental para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=bjntTyBEu24&t=1s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.