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0.56%: López Obrador
seis años después

Por Paris Martínez
11 de mayo, 2011
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Una mosca de cabello largo y bigote abultado vuela por el departamento de Copilco y se posa en una pared, intentando ser discreta, para no llamar la atención del hombre de cabello entrecano y vestido con prendas color café claro, que ve despuntar la mañana.

Es el 8 de abril año 2005 y el sujeto con ropa de presidiario es Andrés Manuel López Obrador, el aspirante a la Presidencia de México que espera paciente a que las autoridades lleguen por él, para ser recluido en un penal local tras negarse a acatar a la orden judicial que lo obligaba a devolver a un particular un extenso terreno que décadas antes le fue expropiado a su familia, en un proceso plagado de irregularidades en detrimento del patrimonio capitalino.

Lorenzo Hagerman, cineasta.//FOTO: Cuartoscuro

Y la mosca que vuela alrededor suyo, dejando tras de sí un penetrante olor a tabaco, es Lorenzo Hagerman , el cineasta y periodista que, un sexenio después, se frota las manos con las mismas ansias de un insecto diptérico ante el inminente estreno del documental “0.56%”, que resume los 21 meses en los que acompañó al entonces jefe de Gobienro del DF, entre las semanas previas al desafuero que enfrentó en los inicios de su pasada campaña presidencial, hasta el encumbramiento de su rival, el panista Felipe Calderón, quien obtuvo la Presidencia por la mínima diferencia porcentual a la que hace referencia el título del largometraje.

 

“Ya esta todo listo –afirma cinefotógrafo–, “0.56%” tuvo un gran recibimiento en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara y actualmente compite en el Festival Documenta Madrid 2011 (al que llegó seleccionado de entre más de mil 100 trabajos de todo el mundo)… Se trató de una labor muy ardua, con más de 400 horas de filmación y una edición de casi cinco años, que dieron como resultado un documental objetivo y equilibrado, que no hace campaña en favor del protagonista, sino que lo muestra en un sentido casi antropológico”.

– ¿Qué hizo López Obrador aquel día, cuando supo que sus mismos detractores habían pagado su fianza y, así, evitaron que fuera encarcelado y se presentara como una víctima?

– Se fue a cambiar de ropa –ríe Haberman–, ya no pudo salir ante la prensa con su uniforme de recluso… ni modo…

La mosca

Excorresponsal de guerra en los Balcanes, impulsor de nuevos espacios para la difusión del documentalismo en Yucatán y profesor universitario en la Ciudad de México, Hagerman juega con un Marlboro entre sus dedos, ante la imposibilidad de prenderlo dentro del café de la colonia Roma al que llega procedente directamente de Mérida, donde radica. En la otra mano, sostiene con fuerza el encendedor que, pese a ello, brinca rápidamente al suelo, contagiado por la desesperación de no poder dar fuego al cigarrillo.

La mirada del cineasta sobre el proceso democrático en México.//FOTO: Cuartoscuro

– ¿Por qué un documental sobre el López Obrador de hace seis años?

– Andrés Manuel es un personaje muy particular –explica Hagerman–: siendo de izquierda, en ese momento estaba lidereando las encuestas de preferencia en la contienda presidencial, oportunidad que nunca antes había tenido de forma tan clara este sector político; además, es una persona sumamente carismática, simpática y, claro está, polémica, que no sólo en 2006 sino también en los años transcurridos desde entonces, ha cambiado la lógica política a la que estaba acostumbrado el país; es alguien diferente, carismático, cuestionable, atractivo, muy complejo. Entonces, para 2005 ya se veía venir una historia importante en relación con la sucesión presidencial, un momento único en la historia de la democracia mexicana y había, pues, muchos elementos narrativos y cinematográficos que aprovechar.

Sin embargo, aclara que el proyecto fue planteado originalmente a todos los contendientes, pero sólo el tabasqueño aceptó que una cámara lo siguiera durante todo el proceso electoral, “como una mosca que vuela alrededor, que logra entrar en espacios íntimos, que presencia los hechos sin hacer ruido, sin intervenir en ellos.”

– ¿Cuál es el valor de ver en 2012 lo que pasó en 2006?

Los procesos de 2006 y 2012, dos historias que no se pueden separar.//FOTO: Cuartoscuro

– En primer lugar, ambos momentos no deben verse como parte de dos historias distintas, lo que pase en 2012 será la consecuencia, la continuación, de lo que se hizo y lo que se viene haciendo desde hace seis años. Por eso “0.56%” puede ayudar a vernos a nosotros mismos, reflejados en una situación que amenaza con repetirse: hay que recordar que en 2006 la sociedad mexicana se polarizó gravemente; a pesar de no ser una sociedad ideologizada, la pelea que estaban dando los políticos fue adoptada por la gente, y en los mismos términos, no hay que olvidar que la historia de la sucesión presidencial terminó con los diputados golpeándose en la Congreso como si fuera una cantina, y el mismo nivel de distanciamiento veías a la gente en su trabajo, en las familias, entre los amigos.

 

Además, destaca el cienasta, “0.56% nos ayuda a ver cómo es un político mexicano de cerca, más allá de las conferencias de prensa y los actos públicos; cómo se hace política detrás de cámaras, cómo es que piensan, cómo reaccionan cuando tienen miedo, cuando están decididos, cuando saben lo que va a pasar. Porque no dejan de ser humanos y su comportamiento ante las circunstancias nos dicen mucho de lo que son”.

De esta forma, ejemplifica, puede verse a un López Obrador victorioso tras obligar a Vicente Fox a recibirlo en Los Pinos o prometiendo con tono de sinceridad que se retirará de la política si pierde la contienda presidencial; a Manuel Camacho Solís delineando en corto las estrategias previas y posteriores al desafuero; a Alejandro Encinas rojo de felicidad al ser nombrado jefe de Gobierno interino del la Ciudad de México, pero intentando mantener la compostura; así como a Felipe Calderón quien, aún en un ambiente para entonces desfavorable, mantiene un discurso triunfador.

“Existen documentales que son detectivescos –explica Hagerman–, otros que son de denuncia y otros meramente informativos, pero este es un documental de observación, que permite entender al otro, al político, y así también conocer un poco más sobre la forma en que funcionan las cosas, no sólo en relación con López Obrador, sino con toda la política mexicana, en relación con todos los partidos y todos sus líderes.”

Al aire

El camellón de la avenida Álvaro Obregón recibe sin quejas las volutas de humo, que el cineasta filtra a través de su mostacho, antes de soltarlas al viento. No deja de repetirse que ya está prácticamente detallada la promoción del documental, que “tiene que estar en las salas antes del verano, porque si no es así, las películas para chavitos acaparan todo”.

El documental ya está listo y "debe salir antes del verano".//FOTO: Cuartoscuro

No se anima, sin embargo, a aventurar una fecha concreta para su estreno.

– ¿Esperas que levante polémica?

– Tengo muy claro que la sociedad está agotada por el bajo nivel que tuvo la contienda política, con campañas vacías que amenazan con volverse a repetir, lo cual ya se ve en el Estado de México, y está agotada también y por la forma en que los mismos medios de comunicación han polarizado las posturas de la gente, tratando de influir en el voto, y creo que cualquier sesgo, cualquier intento de jugar con la verdad, de maquillarla, va a cortar inmediatamente el interés de la gente, tan desencantada de por sí de la política, pero estoy convencido de que 0.56% demuestra un claro intento por mantener el equilibrio.

Algunos me han dicho que lo que pretendo es relanzar la imagen de Andrés Manuel, y otros me han dicho que voy a destruirlo, pero ambas posturas provienen de gente que está en los extremos del espectro político; sin embargo, entre quienes son más ecuánimes, menos pasionales, hay un consenso sobre el hecho de que la película mantiene en todo momento la objetividad y, más aún, de que resultará de importancia que sea vista justo en este momento, teniendo ya muy próximas las elecciones de 2012.

–¿Y López Obrador ha demostrado algún interés en verla?

Hagerman reflexiona su respuesta un instante.

– La verdad, no. No nos ha llamado, a pesar que la productora Lynn Fainchtein y yo le mandamos decir, a través de la gente con la que hicimos contacto inicialmente con él, que el día que quisiera se la podíamos enseñar, no hemos tenido ninguna respuesta… no sé por qué, pregúntenle a él –remata, con una sonrisa.

Por: Paris Martínez (@Paris_Martinez)

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Los trabajos en los que les va mejor a los mentirosos

Según una investigación, las personas creen que quienes mienten pueden ser mejores para los empleos relacionados con las ventas.
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27 de junio, 2019
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Tengo algo que confesar: miento. Mucho. Miento para detener o iniciar conversaciones, para evitar los sentimientos de los demás o los míos, y para simplificar la vida social o profesional en un millón de pequeñas maneras.

Hasta cierto punto, sabemos que las personas con las que trabajamos nos están mintiendo. No siempre pueden tener un buen día, estar entusiasmados con el trabajo o estar completamente felices por un colega que ha sido promovido en lugar de ellos.

Pero ¿qué pasa cuando el engaño no se trata solo del estado de ánimo, sino que se incluye en el contenido del trabajo?

Una nueva investigación sugiere que una razón por la que la mentira persiste en ciertas profesiones es porque se cree que las personas con actitudes flexibles hacia la verdad son realmente mejores en estos trabajos.

Objetivos del vendedor

En general, la mentira o el engaño en el lugar de trabajo se considera algo negativo: si alguien tiene que recurrir a la mentira, probablemente no sea muy bueno en su trabajo. Y el engaño puede ser tóxico para una cultura de confianza y trabajo en equipo.

Pero, según una investigación reciente realizada por los académicos estadounidenses Brian Gunia y EmmaLevine, hay una excepción para los trabajos que se perciben como altos en orientación de venta en lugar de orientación al cliente.

En el marketing, la orientación al cliente se trata de satisfacer las necesidades de un cliente, mientras que la orientación de la venta se relaciona con el cumplimiento de los objetivos del vendedor.

Los investigadores Gunia y Levine les pidieron a los participantes de su estudio -que incluyó a más de 500 estudiantes de negocios y encuestadores del sitio de crowdsourcing de Amazon– que analizaran distintos casos hipotéticos.

Por ejemplo, el de una mujer llamada Julie que, al rendir sus gastos, afirmó que su viaje en taxi costó más de lo que realmente pagó. O el de James, que fingió que disfrutaba de la navegación para acompañar a su jefe.

Mujer preocupada en laoficina, con dos colegas al fondo

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El 84% de los participantes del estudio optó por contratar a gente con tendencia a mentir para una tarea de alta orientación de ventas, mientras el 75% eligió contratar a personas honestas para tareas de baja orientación de ventas.

Los encuestados concluyeron que las personas que mentían podrían ser más exitosas en los trabajos que necesitaban de una alta orientación de ventas, asegurando que priorizarían a estas personas al momento de una contratación.

Así, el 84% de los participantes optó por contratar a gente con tendencia a mentir para una tarea de alta orientación de ventas, mientras el 75% eligió contratar a personas honestas para tareas de baja orientación de ventas.

Los resultados son interesantes, pero no definitivos. No es seguro cómo las creencias de los encuestados se traducen en las acciones de los gerentes de contratación.

Sin embargo, Levine explica que “reclutamos a estudiantes de negocios de manera intencionada para que podamos estar seguros de que los estereotipos que examinamos están en manos de futuros profesionales”.

El investigador agrega que “los estudiantes que aspiran a trabajos de gestión pueden realmente creer que la mentira representa aptitud en estas profesiones y, por lo tanto, es posible que importen estas creencias en prácticas de contratación futuras”.

¿Hay una ventaja de mentir en el trabajo?

La mentira es natural, hasta cierto punto.

“La naturaleza está llena de engaños”, escribió el filósofo David Livingstone Smith en su libro “Por qué mentimos: las raíces evolutivas del engaño y la mente inconsciente”.

Los virus engañan a los sistemas inmunológicos, mientras que los camaleones utilizan el camuflaje para engañar a los depredadores.

Y los humanos no son una excepción, incluso en su lugar de trabajo. Los gerentes de contratación, por ejemplo, reconocen que casi todas las personas que postulan a un empleo exageran sus calificaciones.

El engaño es absolutamente necesario en ciertos trabajos (los detectives encubiertos pueden dar fe de esto). Y, para algunas personas, la diplomacia es sinónimo de mentir.

El engaño incluso puede ser estratégico en una empresa, como cuando un centro de llamadas instruye a los empleados para que simulen que están ubicados en un país diferente debido a los sesgos de los clientes.

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El engaño es absolutamente necesario en ciertos trabajos. Los detectives encubiertos pueden dar fe de esto.

La definición de mentir en el trabajo puede ser confusa. Los roles de servicio al cliente, y en especial los trabajos de tipo emocional, generalmente requieren que los profesionales enmascaren sus sentimientos. Porque ¿de verdad quieres que un auxiliar de vuelo o un psiquiatra te diga que debes preocuparte por la turbulencia o que se siente apático al tratarte?

Ciertos trabajos requieren de una afabilidad o cuidado que tiene una parte inherentemente artificial (y estresante). Como dice Levine, “las personas creen que quienes pueden regular sus emociones son más competentes que las que no pueden”. La tergiversación emocional es un comportamiento racional.

Esto puede ser especialmente cierto en personas influyentes en las redes sociales que desdibujan las líneas entre la autenticidad y el arte de vender.

Mentiras dulces

A veces, la mentira benévola es vista como la opción más ética. “A lo largo de mi investigación, encontré que muchas personas aceptan y aprecian las mentiras que se les dicen para beneficiarlas“, comenta Levine.

Por ejemplo, “los empleados creen que sus colegas deberían protegerlos de los comentarios que solo servirán para herir sus sentimientos, y los pacientes de oncología aprecian las falsas esperanzas más de lo que creen sus oncólogos”.

Lo que es clave en el tipo de deshonestidad que tiene la intención de ayudar a los demás es que no se trata de obtener una ventaja injusta o de ser egoísta. Se trata de entregar pequeñas mentiras blancas.

Este tipo de actitud puede tener una influencia cultural, pues algunas investigaciones sugieren que las personas de culturas colectivas tienen más probabilidades de mentir para proteger la armonía del grupo.

Un estudio de Michele Gelfand, psicóloga de la Universidad de Maryland, colocó a más de 1.500 estudiantes de ocho países en un escenario de negociación comercial donde era útil mentir.

Los de los países más colectivos (como Corea del Sur y Grecia) usaron la mentira más que los de los países más individualistas, como Australia y Alemania.

creatividad

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Algunas investigaciones apuntan a un vínculo entre la creatividad y la deshonestidad, ya que a las personas que trabajan en campos creativos les resulta más fácil racionalizar sus trampas.

Por otro lado, algunas investigaciones apuntan a un vínculo entre la creatividad y la deshonestidad, ya que a las personas que trabajan en campos creativos les resulta más fácil racionalizar sus trampas.

“Pensar de forma creativa a veces puede relacionarse con romper las reglas”, comenta Gelfand.

La tolerancia (o incluso el estímulo) de la mentira en el lugar de trabajo puede ser difícil de detectar. Long Wang, profesor de gestión en la City University de Hong Kong, señala que “a menudo cualquier norma a favor de la mentira se mantiene como una especie de secreto, al menos para el público”.

El engaño leve no siempre es tóxico. Pero en general, por supuesto, los lugares de trabajo serán más efectivos si las personas se sienten capaces de confiar en la verdad.

Entonces, ¿todas las mentiras me hacen mejor en mi trabajo? Probablemente no. Pero tampoco necesito hacer demasiado hincapié en ellas.

Como dice Levine: “Nos importa mucho si otros tienen buenas intenciones hacia nosotros, pero no siempre nos importa si otros dicen la verdad”.


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