“No se puede enseñar con un arma en la cabeza”
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“No se puede enseñar
con un arma en la cabeza”

Por Paola Morales M.
28 de junio, 2011
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El miércoles 1 de junio de 2011, el doctor José Luis Martínez Aguilar, catedrático e investigador de la Universidad Veracruzana, fue secuestrado.

El jueves 2 de junio de 2011 apareció un cuerpo en un predio baldío del Infonavit Río Medio, al norte del puerto de Veracruz. Dadas las condiciones en que fue hallado, el cuerpo era irreconocible.

El cuerpo del profesor encontrado en Río Medio, en el Puerto de Veracruz.

El lunes 6 de junio de 2011, al cumplirse cinco días de no saber de él, la familia Martínez Aguilar acudió, como última instancia, a ver si el cuerpo hallado correspondía al del doctor. Fue entonces cuando supieron que se trataba del investigador.

Se detona un movimiento

“Nos pronunciamos enérgicamente por un alto inmediato a la violencia, una eficaz lucha contra la delincuencia y contra la impunidad, una verdadera persecución y castigo a los culpables del crimen contra el dr.  José Luis Martínez Aguilar y de todo crimen cometido contra los mexicanos.

“Por el respeto irrestricto a las garantías y la vida de los ciudadanos honestos que nos dedicamos a nuestras labores y profesiones, por una auténtica seguridad pública, por un presente y futuro pleno para nuestros hijos”.

Bajo este pronunciamiento se cobijan un grupo de 259 académicos universitarios, de distintas entidades del país, para exigirle al gobierno que les garantice el ejercicio de su profesión con seguridad y que se eche luz sobre el  asesinato de su colega.

Protestas en la Plaza Lerdo de Xalapa, Veracruz, en contra del asesinato del profesor.

Y es que desde el 7 de junio y a partir de un correo electrónico enviado por  la doctora Frida Díaz Barriga de la UNAM, directora de la tesis doctoral de Martínez Aguilar, es que profesores de la UIA, ITESO, La Salle, la Universidad de la Américas, así como de diversas instituciones de Veracruz , Hidalgo y Monterrey, se aglutinaron para formar lo que circunstancialmente se ha llamado movimiento “Justicia y Cero Violencia”.

“La red ha seguido creciendo y, básicamente,  es una red de información. Aunque oficialmente no tenemos nombre, nos hemos identificado con ese ‘nombre’ porque es lo que básicamente estamos solicitando: Justicia en el sentido del asesinato del doctor Martínez Aguilar e implícitamente es un llamado de atención, pues la situación en el ámbito educativo es realmente alarmante” explica en entrevista con Animal Político, Trinidad Sánchez, profesora de la Universidad La Salle.

El doctor José Luis Martínez Aguilar en su cubículo de la UV.

“Habíamos visto que, por su propia dinámica, lo más vulnerable eran atentados contra los políticos, ya sea por algún pronunciamiento, alguna postura o por contactos con el crimen organizado, pero que haya trastocado nuestro ámbito… el asesinato del maestro, junto con otros hechos violentos,  nos tocaron la fibra más sensible. Fue entonces cuando varios profesores nos preguntamos qué hacer”, refiere.

Por su parte, el doctor  Martín López Calva, coordinador del doctorado interinstitucional en Educación por la Universidad Iberoamericana, dijo a Animal Político: “Uno de pronto ante esta situación de violencia piensa que no le va a pasar y  yo creo que es un reacción de la comunidad académica de decir realmente ya nos llegó también a nosotros, fue un movimiento muy espontáneo,  a partir de personas que lo conocimos. Fue espontáneo en el sentido de que se fue difundiendo el hecho, la indignación de todos, teníamos que hacer algo y organizarnos como comunidad académica, diciendo que él era uno de nosotros y que no se vale que la violencia esté tomando a la gente que dedica a la educación,  a la investigación y que no tiene que ver con esta dinámica de delincuencia que estamos viviendo”.

Atados de pies y boca

Sánchez denuncia el mutismo de la Universidad Veracruzana; de  los medios, quienes, señala, sólo cubrieron el hecho del asesinato y la marcha, pero no han seguido el caso; y de las  autoridades, quienes a los dos días dijeron tener una línea de investigación, pero no “han dicho  algo más”.

Hoy por la mañana la catedrática de La Salle informó a Animal Político que ayer, 28 de junio de 2011, recibieron una llamada de la oficina del gobernador de Veracruz, Javier Duarte, con la promesa que en 10 días hábiles tendrán una respuesta a su pronunciamiento. Asimismo, dio a conocer que este viernes en el puerto de Veracruz se llevará al cabo un homenaje en honor al profesor Martínez Aguilar.

Instalaciones de la Universidad Veracruzana.

Ante la inacción inicial es que los profesores comenzaron a “movilizarse virtualmente” y, posteriormente, tuvieron una  primera reunión para acordar una serie de acciones en busca de esclarecer el asesinato del profesor, así como de garantizar una mayor seguridad para quienes  trabajan en el ámbito educativo:

“Fue así como pudimos aterrizar y encauzar ese sentimiento de impotencia, porque todos formamos parte de esa estadística y hoy cualquier persona es vulnerable a la situación. Queremos ya no haya sangre, si así tenemos 40 mil muertes, eso han dicho, aunque sabemos que puede haber muchas más.”

Entre las acciones a las que la profesora Sánchez se refiere están, por ejemplo, una marcha, con fecha del 10 de junio,  en la que participaron aproximadamente 400 personas, convocadas por alumnos a través  de las redes sociales y bajo el lema “la UV sí hace memoria de quien ya no puede pronunciarse”, en alusión a que la protesta había sido organizada por el propio rector de la universidad para, horas después, “desorganizarla” bajo el  argumento de que se suspendía debido a “la confianza que la institución ha depositado en el inmediato respaldo y solidaridad del gobernador del estado, Javier Duarte de Ocho y en las autoridades del estado ante el trágico evento.”

Aquí un video sobre la manifestación “Justicia para José Martínez”.

“No se puede enseñar con un arma en la cabeza”

La profesora por la universidad La Salle hace hincapié en la necesidad de establecer  prácticas sistemáticas que impulsen  en los estudiantes la educación en valores, la educación para la paz, la tolerancia, el respeto e, incluso, el valor en sí de la existencia:

“Desafortunadamente nuestra sociedad es ahora consumista y el valor social está muy relacionado con la capacidad económica que tienes ya sea que tus ingresos sean lícitos o no. Creemos que hay un hueco, que nosotros desde el sector educativo necesitamos atacar, el gobierno tiene su papel, pero también lo que hace falta es un movimiento educativo y ciudadano para que cada uno, desde su trinchera, pueda aportar, porque no se puede enseñar con un arma en la cabeza.”

Ambos catedráticos coinciden en que lo que se requiere es una reestructuración “a fondo” y no sólo acciones remediales.

El problema, en mucho, es de impunidad y tenemos un sistema educativo que no se libra de eso, no necesariamente en cuestiones de violencia o de muerte. Mientras no haya un cambio profundo en el sistema educativo mexicano y mientras no haya transparencia en el  gobierno educativo, en el sindicato, en cómo se ejercen los recursos, en simplemente tener un padrón confiable de profesores a nivel nacional, es decir mientras no se reestructure  a fondo el sistema educación  para formar a los ciudadanos en otra cultura y no se apueste a fondo por la educación,  esta dinámica  de degradación social va a seguir adelante y no se ve una señal clara de que se quiera combatir a más largo plazo el problema de la violencia, se está apostando a acciones inmediatas”, refiere López Calva.

Estructuración  a fondo  para formar a los ciudadanos en otra cultura

López Calva culpa al proceso de transición democrática de que no haya una participación sana de todos los sectores: “Estamos en un momento de mucha confusión por la transición política que estamos viviendo, me parece que antes el sistema era mucho más vertical, mucho más autoritario, había un control centralizado de todos los procesos, incluida, tal vez, hasta esta cuestión de la violencia, aún en eso había este corporativismo y yo creo que ahora que estamos iniciando un sistema que aspira al menos  a ser más democrático, me parece que la situación se ha vuelto muy confusa, porque ya hay como muchos poderes fáctico, legales e ilegales,  en todos los estados, municipios, cada quien está buscando su propio beneficio y no el beneficio colectivo”.

Quién era el doctor Martínez Aguilar

José Luis Martínez Aguilar fue presidente de la Fundación Luces del Cambio, encaminada a apoyar en sus estudios a jóvenes de escasos recursos. Era doctor en Ciencias de la Educación, titulado con mención honorífica de un programa de posgrado de calidad del CONACYT, también se desempeñaba como director Académico del Centro de Estudios Universitario Las Américas de Veracruz y docente de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana.

Algunos casos de violencia en el sector educativo

30 de octubre de 2010: Atacan federales marcha en Juárez; hieren a estudiante.

19 de diciembre de 2010: Matan a directivo de la Universidad de Durango.

16 de enero de 2011: Atacan sede policial y privan de su libertad a universitario en NL.

12 de febrero de 2011: Atacan a balazos a alumno dentro de salón en la UAS.

4 de marzo de 2011: Matan a director de universidad en San Luis Potosí.

26 de abril de 2011: Asesinan a balazos a catedrático universitario de Filosofía y Letras en Sinaloa.

Carta abierta de la comunidad de educadores:

Carta Jose Luis Martinez Comunidad Educadores-2
Lista Respaldo Carta Jose Luis Martinez

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La Mona Lisa: el detalle oculto que revela un nuevo significado del cuadro de Leonardo da Vinci

La pintura de 1503 de Leonardo da Vinci es la obra de arte más famosa del mundo. Kelly Grovier explora un objeto que suele ser pasado por alto y que ofrece una perspectiva diferente de la obra maestra.
2 de marzo, 2021
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Museo del Louvre

Getty Images
La Gioconda es una de las joyas del Museo del Louvre en París.

Algunas cosas son tan obvias que nunca las notas.

Y eso ocurre en una imagen omnipresente como la Mona Lisa.

El inagotable retrato de Leonardo da Vinci de 1503 protagonizado por Lisa del Giocondo, mujer de 24 años, madre de cinco hijos y esposa de un rico comerciante de seda florentino, es sin duda la obra de arte más famosa del mundo.

Sin embargo, ¿cuántos de nosotros hemos notado alguna vez conscientemente el objeto del cuadro que está más cerca de nosotros que cualquier otro: la silla en la que se sienta la misteriosa mujer?

No importa que sea lo único que la modelo de Leonardo agarra con su mano (literalmente todos los dedos de su mano la tocan o señalan), la silla seguramente debe ser el aspecto que más pasa desapercibido de una pintura que ha sido sobreobservada.

Escondida a simple vista, también puede ser la flecha que nos señala el camino hacia los significados más profundos de la obra.

Más allá de la sonrisa

Durante siglos, nuestra atención se ha centrado en gran medida en otro lugar en el pequeño panel de óleo sobre álamo (77×53 centímetros) que Da Vinci nunca terminó por completo y con el que se cree que continuó jugando obsesivamente hasta su muerte en 1519.

Museo del Louvre

Getty Images
La Gioconda es una de las obras más vistas y fotografiadas, pero aún guarda muchos misterios.

La preocupación por la sonrisa inescrutable de Mona Lisa es casi tan antigua como la pintura, y se remonta al menos a la reacción del legendario escritor e historiador renacentista Giorgio Vasari, que nació pocos años después de que Da Vinci comenzara a trabajar en la imagen.

“La boca, con su abertura y sus puntas unidas por el rojo de los labios a los tintes de la carne del rostro”, observó Vasari en sus célebres “Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos”.

“Parecían, en verdad, no ser colores sino la propia piel (…) en el fondo de la garganta, si uno lo miraba con atención, se podía ver el latido del pulso”.

Y concluyó: “En esta obra de Leonardo, había una sonrisa tan agradable que era algo más divino que humano de contemplar, y se consideraba como algo maravilloso, en el sentido de que era algo vivo”.

El fascinante misterio de la sonrisa de Mona Lisa y de cómo Leonardo la aprovechó mágicamente para crear “algo más divino que humano” y, sin embargo, “nada más y nada menos que con vida” resultaría ser demasiado intenso para muchos.

La Gioconda

Getty Images
La sonrisa es lo más estudiado, pero sus manos también guardan secretos.

El crítico de arte francés del siglo XIX Alfred Dumesnil confesó encontrar la paradoja de la pintura completamente paralizante.

En 1854, afirmó que la “sonrisa está llena de atracción, pero es la atracción traidora de un alma enferma que retrata locura”.

“Esta mirada, tan suave pero ávida como el mar, devora”.

Si hay que creer en la leyenda, la “atracción traicionera” de la sonrisa irresoluble de la Mona Lisa consumió también el alma de un aspirante a artista francés llamado Luc Maspero.

Según el mito popular, Maspero, quien supuestamente terminó sus días al saltar desde la ventana de su habitación de hotel en París, fue conducido a una distracción destructiva por los susurros mudos de los labios absortamente alegres de la Gioconda.

“Durante años he luchado desesperadamente con su sonrisa”, se dice que escribió en la nota que dejó. “Prefiero morir”.

Las manos y los párpados

Sin embargo, no todo el mundo se ha contentado con localizar el centro de la mística magnetizante de la Mona Lisa en su enigmática sonrisa.

El escritor victoriano Walter Pater creía que era la “delicadeza” con la que se pintan sus manos y párpados lo que nos paraliza e hipnotiza haciéndonos creer que la obra posee un poder sobrenatural.

“Todos conocemos el rostro y las manos de la figura”, observó en un artículo sobre Da Vinci en 1869, “en ese círculo de rocas fantásticas, como en una tenue luz bajo el mar”.

Pater procede a meditar sobre la Mona Lisa de una manera tan singularmente intensa que en 1936 el poeta irlandés William Butler Yeats se vio obligado a tomar una frase de la descripción de Pater, dividirla en versos libres e instalarlos como poema de apertura en el Oxford Book of Modern Verse que Yeats estaba compilando entonces.

El pasaje que Yeats no pudo evitar replicar comienza: “Es más vieja que las rocas entre las que se sienta; como el vampiro, ha muerto muchas veces y ha aprendido los secretos de la tumba; se ha sumergido en mares profundos, y guarda sus últimos días en torno a ella; traficó por redes extrañas con comerciantes orientales, y, como Leda, era la madre de Helena de Troya, y, como Santa Ana, la madre de María; y todo esto fue para ella como un sonar de liras y flautas “.

El retrato “vive”, concluye Pater, “en la delicadeza con que ha moldeado los rasgos cambiantes y teñido los párpados y las manos”.

Manos de la Gioconda

Getty Images
Todos los dedos de la Mona Lisa o tocan la silla o la señalan.

La descripción de Pater aún asombra. A diferencia de Dumesnil y del desafortunado Maspero antes que él, Pater ve más allá de la trampa seductora de la sonrisa del retrato.

Se fija en una vitalidad más grande que se filtra como desde lo más profundo de la superficie.

Al argumentar que la pintura representa una figura suspendida en una incesante lanzadera entre el aquí y ahora y algún reino de otro mundo que se encuentra más allá, Pater señala la esencia mística del atractivo perenne del cuadro: su sentido surrealista de flujo eterno.

Al igual que Vasari, Pater es testigo de una presencia que late y respira -“características cambiantes”- que trasciende la materialidad inerte del retrato.

El agua

La clave de la fuerza del lenguaje de Pater es la insistencia en las imágenes acuáticas que refuerzan la fluidez del ser esquivo de la modelo (“luz tenue bajo el mar”, “sumergida en mares profundos” y “traficó… con comerciantes orientales”), como si la Mona Lisa fuera una fuente inagotable de agua viva, una ondulación interminable en los remolinos sin fin del tiempo.

Quizás lo sea. Hay motivos para pensar que tal lectura, que ve a la modelo como un manantial de eterno resurgimiento que cambia de forma, es precisamente lo que pretendía Leonardo.

Flanqueado a ambos lados por cuerpos de agua que fluyen y que el artista coloca ingeniosamente de tal manera que sugiere que son aspectos del ser mismo de su modelo, el sujeto de Da Vinci tiene una cualidad extrañamente submarina que se acentúa con el vestido verde algas.

La Mona Lisa usa una segunda piel anfibia que se vuelve más turbia y oscura con el tiempo.

La silla pozzetto

Al girar su mirada ligeramente hacia la izquierda para encontrarse con la nuestra, la Mona Lisa no está sentada en cualquier banco o taburete viejo, sino en la conocida popularmente como silla pozzetto.

Con el significado de “pozo pequeño”, el pozzetto introduce un sutil simbolismo en la narración que es tan revelador como inesperado.

Detalle de la cara de la Mona Lisa

Getty Images
La Mona Lisa es un paisaje en sí misma, dicen algunos expertos.

De repente, las aguas que vemos serpenteando con un movimiento laberíntico detrás de la Mona Lisa (ya sea que pertenezcan a un paisaje real, como el valle del río italiano Arno, como creen algunos historiadores, o enteramente imaginarias, como sostienen otros) ya no están distantes y desconectados de la modelo, sino que son un recurso esencial que sustenta su existencia. Literalmente fluyen hacia ella.

Al situar a la Mona Lisa dentro de un “pozo pequeño”, Da Vinci la transforma en una dimensión siempre fluctuante del universo físico que ocupa.

Martin Kemp, historiador del arte y destacado experto en Da Vinci, también ha detectado una conexión fundamental entre la representación de la Mona Lisa y la geología del mundo que habita.

“El artista no estaba retratando literalmente el Arno prehistórico o futuro”, afirma Kemp en su estudio “Leonardo: 100 hitos (2019)”, “sino que estaba dando forma al paisaje de la Mona Lisa sobre la base de lo que había aprendido sobre el cambio en el ‘cuerpo de la Tierra’ para que acompañara a las transformaciones implícitas en el cuerpo de la mujer como un mundo menor o microcosmos”.

La Mona Lisa no está sentada frente a un paisaje. Ella es el paisaje.

El significado del pozo

Al igual que con todos los símbolos visuales empleados por Leonardo, la silla pozzetto es multivalente y sirve más que simplemente para vincular a la Mona Lisa con la conocida fascinación del artista por las fuerzas hidrológicas que dan forma a la Tierra.

La sutil insinuación de un “pocito” en la pintura como el canal a través del cual la Mona Lisa emerge a la conciencia reposiciona la pintura por completo en el discurso cultural.

Este ya no es un retrato simplemente secular, sino algo espiritualmente más complejo.

Las representaciones de mujeres “en el pozo” son un elemento básico a lo largo de la historia del arte occidental.

Cristo y la Samaritana, de Duccio di Buoninsegna (1310-1311)

Getty Images
El símbolo del pozo es habitual, como en la obra “Cristo y la Samaritana”, de Duccio di Buoninsegna (1310-1311)

Las historias del Antiguo Testamento de Eliezer encontrándose con Rebeca en un pozo y de Jacob con Rachel en el pozo se hicieron especialmente populares en los siglos XVII, XVIII y XIX, ya que todos, desde Bartolomé Esteban Murillo hasta Giovanni Antonio Pellegrini, de Giovanni Battista Tiepolo a William Holman Hunt, probaron suerte con estas narraciones.

Además, las representaciones apócrifas de la Anunciación en el Nuevo Testamento (el momento en que el arcángel Gabriel informa a la Virgen María que dará a luz a Cristo) junto a un manantial fueron habituales entre los ilustradores de manuscritos medievales, e incluso pueden haber inspirado el retrato más antiguo que sobrevive de María.

Como emblema infinitamente elástico, como sugiere Walter Pater, la Mona Lisa es sin duda capaz de absorber y reflejar todas esas resonancias y muchas más. No hay nadie que ella no sea.

“Agua viva”

Pero quizás el paralelo más pertinente entre la Mona Lisa de Da Vinci y los precursores pictóricos es uno que se puede dibujar con las muchas representaciones de un episodio bíblico en el que Jesús se encuentra en un pozo manteniendo una conversación críptica con una mujer de Samaria.

La Gioconda

Getty Images
El agua es un elemento fundamental para entender la Mona Lisa, la gran obra de Leonardo Da Vinci.

En el Evangelio de San Juan, Jesús hace una distinción entre el agua que se puede extraer del manantial natural -agua que inevitablemente dejará a uno “sediento”- y el “agua viva” que él puede proporcionar.

Mientras el agua de un pozo sólo puede sostener un cuerpo perecedero, el “agua viva” es capaz de saciar el espíritu eterno.

Las notables representaciones de la escena del pintor italiano medieval Duccio di Buoninsegna y del maestro renacentista alemán Lucas Cranach el Viejo tienden a sentar a Jesús directamente en la pared del pozo, lo que sugiere su dominio sobre los elementos fugaces de este mundo.

Sin embargo, al colocar a su modelo metafóricamente dentro del pozo, Da Vinci confunde la tradición y sugiere, en cambio, una fusión de los reinos materiales y espirituales, una difuminación del aquí y del más allá, en un plano compartido de creación eterna.

En la apasionante narrativa de Da Vinci, la Mona Lisa es ella misma una milagrosa ola de “agua viva”, serenamente contenta al ser consciente de su propia e intensa infinitud.

Lee la historia original en inglés en BBC Culture.


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