Acusa Calderón a industria armamentista de EUA por muertes en México
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Acusa Calderón a industria armamentista de EUA por muertes en México

11 de junio, 2011
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Felipe Calderón, durante la celebración del Día del Policía.//FOTO: Cuartoscuro

El presidente Felipe Calderón Hinojosa acusó a la industria armamentista estadunidense de las miles de muertes que están ocurriendo en México.

“Acuso y exijo que se ponga orden en ese tema”, expresó el mandatario, quien dejó claro que no se trata de reformar la Constitución de Estados Unidos sino de restablecer la ley que prohibía la venta de armas de asalto, con la que “iríamos de gane en muchas cosas”.

En una reunión con la comunidad mexicana de San José, sostuvo que en lo que va de su administración se han asegurado 104 mil armas, de las cuales más de la mitad son rifles de asalto AK-47 o AR-15, más de 11 millones de cartuchos y 10 mil granadas, de los cuales por lo menos 85 por ciento fueron vendidos en una armería de Estados Unidos.

Calderón Hinojosa recordó que la prohibición para vender armas de asalto en Estados Unidos expiró en 2004 “y pueden ver como claramente la violencia empezó a crecer desde 2005 y por supuesto que tomó una espiral hacia arriba durante estos últimos seis años”.

El mandatario abordó en su discurso el tema de la seguridad en México y lo ligó con el tráfico de drogas hacia la Unión Americana, donde el consumo “sigue a todo lo que da, y no sólo eso: el negocio de las armas”, dijo.

Recordó que en la presentación que tuvo en el Congreso de esa nación en mayo de 2010 puntualizó que “esas armas no están yendo a las manos de los buenos ciudadanos americanos, están yendo a las manos de criminales que hoy están matando a mexicanos”.

Acompañado por su esposa, Margarita Zavala; por la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa Cantellano, El presidente de México añadió que esas armas un día pueden matar, como de hecho ocurrió con el agente Zapata, a ciudadanos de Estados Unidos también.

Por ello se preguntó “¿Por qué sigue este negocio de armas?”, y él mismo respondió: “por el lucro, por las ganancias que le produce a la industria armamentista norteamericana este asunto”.

Ante cientos de integrantes de la comunidad mexicana en San José, el titular del Ejecutivo mexicano llamó a que se tomen medidas, “porque este no es un problema sólo de México, este es un problema de corresponsabilidad”.

Resaltó que el hecho de que sigamos al lado del mayor consumidor de drogas en el mundo, “y que todo mundo quiera venderle drogas a través de nuestra puerta o nuestra ventana, y además de que el amigo mismo le venda armas a todos los criminales, ese es el meollo y el problema que estamos viviendo”.

Migración no parará con leyes discriminatorias en EUA: Calderón

El presidente Felipe Calderón Hinojosa pidió ver a la migración como un fenómeno económico y social natural, que no se puede parar por decreto, con muros, bardas o “leyes antiinmigrantes discriminatorias, como tan ferozmente se ha desatado en algunos estados de la Unión Americana”.

El mandatario subrayó que la migración “nos duele”, confió en que “un día” nadie tenga que irse de México por necesidad, y se manifestó decidido a empujar fuertemente una reforma migratoria en Estados Unidos, que establezca reglas y que reconozca los derechos y la realidad de los migrantes.

En un encuentro con la comunidad mexicana asentada en esta ciudad californiana, el jefe del Ejecutivo ofreció que hará todo lo posible para proponer al Congreso que en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el próximo año se liquide totalmente la deuda con los braceros de México.

Acompañado por su esposa Margarita Zavala y por la canciller Patricia Espinosa, Calderón Hinojosa subrayó que en estos tiempos de “hostigamiento, de persecución y de discriminación hacia los migrantes, hay que reconocer que los mexicanos que están viviendo en Estados Unidos realizan una gran aportación a este país.

“No se entiende el progreso y la prosperidad de Estados Unidos durante el siglo XX sin la mano de obra mexicana. No hubiera sido posible que se convirtiera este país en la mayor potencia del mundo sin los mexicanos”, enfatizó.

Recordó que en la década de los años 40 se invitó a ir a ese país a los trabajadores mexicanos, porque “aquí nadie vino de gorra, primero invitaron a los trabajadores mexicanos, ese fue el Programa Bracero”, aclaró.

Hizo saber que aquello ocurrió cuando Estados Unidos se encontraba en la Segunda Guerra Mundial y sus jóvenes estaban peleando en el mundo “por la libertad de todos”, pero la economía norteamericana estaba sufriendo porque no tenía trabajadores.

Insistió, entonces, en que la migración es un fenómeno natural y normal, porque México y Estados Unidos son dos economías que se complementan, porque la primera es intensiva en mano de obra y la segunda lo es en capital.

“Y eso es lo que pasa con el crecimiento económico en Estados Unidos, necesita los dos; necesita el capital que tiene y necesita la mano de obra que tenemos, y por esa razón la migración tiene que entenderse como un fenómeno económico y social natural, que no se puede parar por decreto”, añadió.

De igual manera reconoció que la única forma en que la migración puede verdaderamente reducirse es con la generación de oportunidades en México, pues la gente vino aquí por una gran necesidad, “por años y años de falta de oportunidades en México, y en eso estamos trabajando fuertemente”.

El presidente de México pidió que a los miles de paisanos que se encuentran en ese país se les transmita el mensaje de que se están construyendo las condiciones que permitan que México sea lo que siempre debió ser, un país de oportunidades.

“Sé que falta mucho y sé que el camino es largo, pero bien dice el refrán: un viaje de mil leguas comienza con un paso. Nosotros estamos dando esos pasos y necesitamos darlos todos juntos, los mexicanos de allá y los mexicanos de aquí”, apuntó.

Calderón Hinojosa sostuvo previamente encuentros con inversionistas del Valle del Silicio y visitó las instalaciones de Cisco y de Hewlett-Packard.

Por la noche asistirá a una recepción que ofrece el presidente de la Universidad de Stanford, John L. Hennessy, así como a la cena tradicional previa a la ceremonia de graduación de esa casa de estudios.

 

Notimex*

 

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India: los desesperados mensajes para salvar a pacientes con COVID

Avani Singh es una de las miles de personas en India que ha tenido que recurrir a las redes sociales para obtener ayuda para su familia.
1 de mayo, 2021
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Mientras una segunda ola de coronavirus causa estragos en India, con más de 350 mil  casos reportados a diario, las familias de los enfermos de covid-19 buscan desesperadamente ayuda en las redes sociales.

Desde la mañana hasta la noche, rastrean cuentas en Instagram, dejan mensajes en grupos de WhatsApp y revisan sus guías telefónicas. Buscan camas en un hospital, oxígeno, el fármaco remdesivir y donaciones de sangre.

Es caótico y abrumador. Un mensaje de WhatsApp comienza a circular: “Dos camas de UCI libres. Minutos después, ya no lo están. Pasaron a ser ocupadas por quien llegó primero.

Otro mensaje: “Se necesita con urgencia concentrador de oxígeno. Por favor, ayuda”.

A medida que el sistema de salud se debilita, es la comunidad, el esfuerzo personal y la suerte lo que decide entre la vida y la muerte.

La demanda supera a la oferta. Y los enfermos no pueden darse el lujo de perder tiempo.

“Buscamos en 200 lugares una cama de hospital”

Cuando comencé a redactar este artículo el viernes, hablé con un hombre que buscaba oxígeno en WhatsApp para su primo de 30 años en Uttar Pradesh, un estado en el norte de India. Cuando terminé de escribir el domingo, había muerto.

Otros están agotados y traumatizados, después de días cargando en sus hombros el peso de encontrar un tratamiento que salve la vida a sus seres queridos.

“Son las 6 de la mañana, la hora a la que comenzamos las llamadas. Nos informamos de cuáles son las necesidades de mi abuelo para el día -oxígeno e inyecciones- lo compartimos en WhatsApp y llamamos a todas las personas que conocemos”, explica Avani Singh.

Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Avani Singh
Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Su abuelo de 94 años está muy enfermo de covid en Delhi.

Desde su casa en Estados Unidos, Avani y su madre, Amrita, describen una extensa red de familiares, amigos, parientes y contactos profesionales, muchas veces lejanos, que les ayudaron cuando el abuelo cayó enfermo y su salud se deterioró rápidamente.

“Usamos todos los contactos que tenemos. Yo buscaba en las redes sociales. Algunas páginas que sigo dicen ‘tal lugar confirmado, tiene cama de UCI’ o ‘este sitio tiene oxígeno’. Entre todos probamos unos 200 lugares“, explica Avani.

Finalmente, a través de un amigo de la escuela, encontraron un hospital con camas, pero descubrieron que no tenía oxígeno. En esos momentos, el padre de Avani estaba inconsciente.

“Entonces publiqué una súplica en Facebook y un amigo sabía de una sala de emergencia con oxígeno. Gracias a ese amigo, mi padre sobrevivió aquella noche“, dice Amrita.

Cuando hablamos el sábado, su perspectiva había mejorado, pero la tarea que tenían por delante Avani y Amrita era conseguir inyecciones de remdesivir. Hicieron algunas llamadas, y el hermano de Amrita en Delhi viajó en auto hasta esos lugares, haciendo unos 160 km en un solo día.

“Mi abuelo es mi mejor amigo. No puedo agradecer lo suficiente a las personas que manejan esas páginas de Instagram por todo lo que están haciendo”, dice Avani.

Pero la información pronto se desactualiza. También les preocupan las informaciones falsas.

“Nos enteramos de que una farmacia tenía los medicamentos pero cuando mi primo llegó allí ya no quedaba ninguno. Abría a las 8:30 de la mañana y la gente llevaba haciendo cola desde medianoche. Solo los 100 primeros recibieron las inyecciones”.

“Ahora venden los medicamentos en el mercado negro. Deberían costar unas 1.200 rupias (US$16) y los venden por 100.000 rupias (US$1.334), y nadie te puede garantizar su autenticidad”, explica Amrita.

Como cualquier sistema que confía en conexiones personales, no todo el mundo recibe una oportunidad justa. El dinero, los contactos familiares y un alto estatus social brindan mayores posibilidades de éxito, así como el acceso a internet y los celulares.

Situaciones desesperadas

En medio del caos, algunas personas tratan de poner algo de orden, centralizando la información, creando grupos comunitarios y usando cuentas de Instagram para hacer circular los contactos.

Arpita Chowdhury, de 20 años, y un grupo de estudiantes en su universidad para mujeres en la capital gestionan una base de datos que ellas mismas recaban y verifican.

Arpita Chowdhury

Arpita Chowdhury
Arpita Chowdhury y otras estudiantes del Lady Shri Ram College, una Universidad en Nueva Delhi, crearon un grupo para coordinar la información en las redes sociales.

“Cambia hora a hora, minuto a minuto. Hace cinco minutos me dijeron que había un hospital con diez camas disponibles, pero cuando llamo ya no hay”, explica.

Con sus compañeras, llama a los números de contacto anunciados en las redes sociales que ofrecen oxígeno, camas, plasma o medicamentos, y publica la información verificada en internet.

Luego responde a las solicitudes de familiares de pacientes con covid que solicitan ayuda.

Es algo que podemos hacer para ayudar, a nivel más básico, dice.

Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
“Necesitamos dos camas de hospital para mis abuelos, ¿saben de algo?”, preguntan en un mensaje. “El Colegio Médico Doon tiene camas de UCI”, responden.
Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
-“SOS, oxígeno en Agra”. -“De acuerdo, averiguo”. “OXÍGENO. Ubicación: Agra, Uttar Pradesh. Disponible el 23 de abril a las 12 del mediodía. Verificado”.

El viernes, Aditya Gupta me dijo que estaba buscando un concentrador de oxígeno para su primo Saurabh Gupta, gravemente enfermo en Gorakhpur, una ciudad en el estado norteño de Uttar Pradesh en donde hubo un gran aumento de casos y muertes.

Saurabh, un ingeniero de 30 años, era el orgullo y la alegría de su familia. Su padre tenía una pequeña tienda y ahorró para que pudiera tener una educación.

“Visitamos casi todos los hospitales en Gorakhpur. Los hospitales más grandes estaban llenos y el resto nos dijeron: ‘Si logran obtener el oxígeno por su cuenta, podremos aceptar al paciente“, explicó Aditya.

A través de WhatsApp, la familia consiguió un cilindro de oxígeno, pero necesitaban un concentrador para hacerlo funcionar. Estaban agotados el viernes, aunque recibieron garantías de un proveedor de que podrían obtener uno.

Pero el dispositivo que tan desesperadamente necesitaban nunca llegó y Saurabh no puso ser ingresado en el hospital.

El domingo, Aditya me dijo: “Lo perdimos ayer por la mañana, murió delante de sus padres”.

Saurabh Gupta

Aditya Gupta
Saurabh tenía 30 años.

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