El programa Prepa Sí se extiende a la universidad
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El programa Prepa Sí se extiende a la universidad

De los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México registra todavía el índice de deserción escolar más alto en el nivel medio superior, con 57%, es decir, más de la mitad de los jóvenes que entran al bachillerato lo abandona sin concluirlo.
1 de junio, 2011
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Estudiantes.

El programa Prepa Sí, que beneficia a todos los estudiantes de bachillerato de la ciudad de México, se mantendrá para el nivel superior, por lo que los jóvenes que continúen estudiando recibirán la beca “Universitarios Prepa Sí”.

El secretario de Educación del Distrito Federal, Mario Delgado Carrillo, insistió en las bondades de este programa que, dijo, ha abatido considerablemente la deserción escolar.

Durante la ceremonia de reconocimiento a los alumnos con más alto promedio que concluyeron su bachillerato en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), llamó una vez más a extenderlo a todos los jóvenes del país como pretende el jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard Casaubon.

Destacó que es necesario mantener a los jóvenes en la escuela, pues es la mejor forma de promover el desarrollo de un país y alejarlos de las drogas y la delincuencia.

De los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México registra todavía el índice de deserción escolar más alto en el nivel medio superior, con 57%, es decir, más de la mitad de los jóvenes que entran al bachillerato lo abandona sin concluirlo, recordó.

Agregó que en estas condiciones, el destino de los desertores sólo puede ser un empleo informal, mal pagado y un alto riesgo de caer en la drogadicción o la delincuencia, ya que son jóvenes excluidos del acceso al conocimiento, a la tecnología, seguridad social y sistema financiero.

Por ello, Delgado Carrillo expuso ante los estudiantes premiados que el gobierno de la ciudad se siente satisfecho de los resultados de este programa, en el que invierte mil 200 millones de pesos al año en beneficio de casi 200 mil jóvenes, es decir, toda una generación becada.

Puntualizó que con en este programa la mitad de los estudiantes que en este ciclo concluyeron el bachillerato no lo hubieran conseguido y si hoy se mantienen en la escuela y continúan estudios superiores el beneficio será no sólo particular sino para toda la nación.

Por ello, dijo, se tomó la decisión de continuar apoyando a los jóvenes que se mantengan en la escuela y para el próximo ciclo escolar se tiene previsto incorporar a cerca de 12 mil que se incorporarán al programa “Universitarios Prepa Sí”.

En la ceremonia de reconocimiento realizada en el auditorio Antonio Caso de Ciudad Universitaria, donde se entregó un reconocimiento a 200 alumnos que obtuvieron arriba de 9.5 en su promedio, la UNAM destacó el esfuerzo del gobierno capitalino por mantener esta beca.

Ramiro Jesús Sandoval, secretario de Servicio a la Comunidad de la UNAM, hizo notar que la beca universal no sólo ha revertido los índices de deserción, sino que también ha contribuido a mejorar en el nivel de los estudiantes.

En el acto estuvieron presentes las directoras generales de la Escuela Nacional Preparatoria y del Colegio de Ciencias y Humanidades, Silvia Jurado Cuéllar y Lucía Laura Muñoz, respectivamente, quienes se congratularon de que todos los alumnos de sus planteles tengan acceso a la beca Prepa Sí.

Con información de Notimex.

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India: los desesperados mensajes para salvar a pacientes con COVID

Avani Singh es una de las miles de personas en India que ha tenido que recurrir a las redes sociales para obtener ayuda para su familia.
1 de mayo, 2021
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Mientras una segunda ola de coronavirus causa estragos en India, con más de 350 mil  casos reportados a diario, las familias de los enfermos de covid-19 buscan desesperadamente ayuda en las redes sociales.

Desde la mañana hasta la noche, rastrean cuentas en Instagram, dejan mensajes en grupos de WhatsApp y revisan sus guías telefónicas. Buscan camas en un hospital, oxígeno, el fármaco remdesivir y donaciones de sangre.

Es caótico y abrumador. Un mensaje de WhatsApp comienza a circular: “Dos camas de UCI libres. Minutos después, ya no lo están. Pasaron a ser ocupadas por quien llegó primero.

Otro mensaje: “Se necesita con urgencia concentrador de oxígeno. Por favor, ayuda”.

A medida que el sistema de salud se debilita, es la comunidad, el esfuerzo personal y la suerte lo que decide entre la vida y la muerte.

La demanda supera a la oferta. Y los enfermos no pueden darse el lujo de perder tiempo.

“Buscamos en 200 lugares una cama de hospital”

Cuando comencé a redactar este artículo el viernes, hablé con un hombre que buscaba oxígeno en WhatsApp para su primo de 30 años en Uttar Pradesh, un estado en el norte de India. Cuando terminé de escribir el domingo, había muerto.

Otros están agotados y traumatizados, después de días cargando en sus hombros el peso de encontrar un tratamiento que salve la vida a sus seres queridos.

“Son las 6 de la mañana, la hora a la que comenzamos las llamadas. Nos informamos de cuáles son las necesidades de mi abuelo para el día -oxígeno e inyecciones- lo compartimos en WhatsApp y llamamos a todas las personas que conocemos”, explica Avani Singh.

Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Avani Singh
Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Su abuelo de 94 años está muy enfermo de covid en Delhi.

Desde su casa en Estados Unidos, Avani y su madre, Amrita, describen una extensa red de familiares, amigos, parientes y contactos profesionales, muchas veces lejanos, que les ayudaron cuando el abuelo cayó enfermo y su salud se deterioró rápidamente.

“Usamos todos los contactos que tenemos. Yo buscaba en las redes sociales. Algunas páginas que sigo dicen ‘tal lugar confirmado, tiene cama de UCI’ o ‘este sitio tiene oxígeno’. Entre todos probamos unos 200 lugares“, explica Avani.

Finalmente, a través de un amigo de la escuela, encontraron un hospital con camas, pero descubrieron que no tenía oxígeno. En esos momentos, el padre de Avani estaba inconsciente.

“Entonces publiqué una súplica en Facebook y un amigo sabía de una sala de emergencia con oxígeno. Gracias a ese amigo, mi padre sobrevivió aquella noche“, dice Amrita.

Cuando hablamos el sábado, su perspectiva había mejorado, pero la tarea que tenían por delante Avani y Amrita era conseguir inyecciones de remdesivir. Hicieron algunas llamadas, y el hermano de Amrita en Delhi viajó en auto hasta esos lugares, haciendo unos 160 km en un solo día.

“Mi abuelo es mi mejor amigo. No puedo agradecer lo suficiente a las personas que manejan esas páginas de Instagram por todo lo que están haciendo”, dice Avani.

Pero la información pronto se desactualiza. También les preocupan las informaciones falsas.

“Nos enteramos de que una farmacia tenía los medicamentos pero cuando mi primo llegó allí ya no quedaba ninguno. Abría a las 8:30 de la mañana y la gente llevaba haciendo cola desde medianoche. Solo los 100 primeros recibieron las inyecciones”.

“Ahora venden los medicamentos en el mercado negro. Deberían costar unas 1.200 rupias (US$16) y los venden por 100.000 rupias (US$1.334), y nadie te puede garantizar su autenticidad”, explica Amrita.

Como cualquier sistema que confía en conexiones personales, no todo el mundo recibe una oportunidad justa. El dinero, los contactos familiares y un alto estatus social brindan mayores posibilidades de éxito, así como el acceso a internet y los celulares.

Situaciones desesperadas

En medio del caos, algunas personas tratan de poner algo de orden, centralizando la información, creando grupos comunitarios y usando cuentas de Instagram para hacer circular los contactos.

Arpita Chowdhury, de 20 años, y un grupo de estudiantes en su universidad para mujeres en la capital gestionan una base de datos que ellas mismas recaban y verifican.

Arpita Chowdhury

Arpita Chowdhury
Arpita Chowdhury y otras estudiantes del Lady Shri Ram College, una Universidad en Nueva Delhi, crearon un grupo para coordinar la información en las redes sociales.

“Cambia hora a hora, minuto a minuto. Hace cinco minutos me dijeron que había un hospital con diez camas disponibles, pero cuando llamo ya no hay”, explica.

Con sus compañeras, llama a los números de contacto anunciados en las redes sociales que ofrecen oxígeno, camas, plasma o medicamentos, y publica la información verificada en internet.

Luego responde a las solicitudes de familiares de pacientes con covid que solicitan ayuda.

Es algo que podemos hacer para ayudar, a nivel más básico, dice.

Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
“Necesitamos dos camas de hospital para mis abuelos, ¿saben de algo?”, preguntan en un mensaje. “El Colegio Médico Doon tiene camas de UCI”, responden.
Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
-“SOS, oxígeno en Agra”. -“De acuerdo, averiguo”. “OXÍGENO. Ubicación: Agra, Uttar Pradesh. Disponible el 23 de abril a las 12 del mediodía. Verificado”.

El viernes, Aditya Gupta me dijo que estaba buscando un concentrador de oxígeno para su primo Saurabh Gupta, gravemente enfermo en Gorakhpur, una ciudad en el estado norteño de Uttar Pradesh en donde hubo un gran aumento de casos y muertes.

Saurabh, un ingeniero de 30 años, era el orgullo y la alegría de su familia. Su padre tenía una pequeña tienda y ahorró para que pudiera tener una educación.

“Visitamos casi todos los hospitales en Gorakhpur. Los hospitales más grandes estaban llenos y el resto nos dijeron: ‘Si logran obtener el oxígeno por su cuenta, podremos aceptar al paciente“, explicó Aditya.

A través de WhatsApp, la familia consiguió un cilindro de oxígeno, pero necesitaban un concentrador para hacerlo funcionar. Estaban agotados el viernes, aunque recibieron garantías de un proveedor de que podrían obtener uno.

Pero el dispositivo que tan desesperadamente necesitaban nunca llegó y Saurabh no puso ser ingresado en el hospital.

El domingo, Aditya me dijo: “Lo perdimos ayer por la mañana, murió delante de sus padres”.

Saurabh Gupta

Aditya Gupta
Saurabh tenía 30 años.

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