Guerra antinarco generó cárteles más fuertes y mayor violencia: estudio
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Guerra antinarco generó cárteles más fuertes y mayor violencia: estudio

La guerra contra el crimen organizado pudo haber acelerado las etapas por las que pasan los cárteles, creando organizaciones más fuertes e incrementando la violencia, según un estudio de Southern Pulse
30 de junio, 2011
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La guerra contra el crimen organizado emprendida por el presidente Felipe Calderón pudo haber acelerado las etapas por las que pasan los cárteles de la droga, creando organizaciones más fuertes, incrementando la violencia en las comunidades y generando una nueva fase en la que los criminales buscan transitar hacia la política, sostiene un estudio.

Un estudio publicado este mes por la firma de inteligencia privada estadounidense Southern Pulse enlista las fases del ciclo de vida por las que pasan muchas organizaciones criminales:

1.- Puesta en marcha: Entrada al mercado y la competencia en estadio temprano.

2.- La competencia: Los intensos combates con sus rivales para establecer el dominio del mercado.

3.- La dominación: La consolidación de la dominación y la expansión hacia los mercados vecinos o segmentos de productos.

4.- Transición: Sucesión provocado (por lo general) por la muerte o captura de los líderes clave.

Southern Pulse llega a la conclusión de que la estrategia de ir tras los liderazgos de las organizaciones criminales -utilizada por Calderón- es necesaria, pero corre el peligro de “conducir a más violencia si no se combina con fuertes instituciones policiales y judiciales”, ya que acelera las etapas por las que se supone atraviesan los grupos criminales.

Es ahí donde se presenta una paradoja: “El conflicto es necesario para derrotar a los ‘empresarios señores de la guerra’ (como la firma llama a los narcotraficantes) pero su derrota cataliza la violencia y el surgimiento de nuevos señores de la guerra.”

Además de la fortaleza de los grupos del crimen organizado y su facilidad para instalarse en los mercados negros, se suman los problemas económicos y sociales que enfrenta México y otros países de América Latina, por lo que, sostiene la firma de inteligencia, atacar solamente el problema de inseguridad es combatir “el síntoma, no la enfermedad”.

“Lamentablemente América Latina se basa en una estrategia de seguridad pública que depende en gran medida de las fuerzas armadas. Esto no proporciona suficiente capacidad de desarrollo institucional para hacer frente a las organizaciones criminales”, destaca Southern Pulse.

Agrega que mientras las reformas institucionales se quedan atrás, todos las “victorias” de las fuerzas de seguridad crean un conjunto más atomizado y violento de las organizaciones de tráfico de drogas.

Es precisamente ese modelo de combate al narcotráfico, detalla Southern Pulse, el que explica por qué 2010 fue tan violento, a pesar de los numerosos éxitos de las fuerzas de seguridad en México, Guatemala, Honduras y El Salvador.

Finalmente, la firma estadounidense advierte que los patrones que se repiten podrían avanzar hacia una nueva fase de evolución del sistema criminal, donde “exitosos” señores de la guerra como “El Chapo” Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, buscarían  “encontrar formas de energía sustentables  más allá del dominio criminal, en el mundo de la política, donde la transición del reino criminal, al reino político es relativamente rápida y casi irreversible”.

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Qué poder tienen los evangélicos en EU y por qué son cruciales para Trump

Sacudieron la política del país hace 40 años. Se volvieron un pilar del Partido Republicano y del presidente Donald Trump. Pero las elecciones de noviembre volverán a medir su influencia.
Getty Images
5 de octubre, 2020
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¿Volverán a ser los evangélicos una fuerza clave en las elecciones de Estados Unidos en 2020?

Cuatro décadas después de haber sacudido la política de este país, ese grupo religioso es hoy un pilar electoral del Partido Republicano y del presidente Donald Trump, que busca otro mandato en noviembre.

En las elecciones de 2016 en EU, uno de cada cuatro votantes se identificó como cristiano evangélico blanco, según encuestas. Y la gran mayoría de ellos (81%) votó por Trump.

El presidente “va a necesitar eso y quizás más para ganar en noviembre, así que son muy influyentes”, dice John Fea, un profesor de historia en la Universidad Messiah de Pennsylvania autor del libro “Créeme: el camino evangélico a Donald Trump”, en diálogo con BBC Mundo.

Pero para entender el verdadero peso político de los evangélicos en EE.UU. y su improbable alianza con Trump, es necesario retroceder un poco en el tiempo.

El fin y los medios

Los evangélicos entraron a la arena política de EU como reacción a la legalización del aborto en el caso de Roe vs. Wade de la Corte Suprema en 1973 y al avance de una agenda progresista en el gobierno del demócrata Jimmy Carter (1977-1981).

Líderes religiosos conservadores contrarios al aborto y la diversidad sexual, con el pastor televangelista Jerry Falwell a la cabeza, fundaron en 1979 la organización Mayoría Moral para movilizar fieles a favor de políticos que defendieran sus causas.

En las elecciones de 1980, dos de cada tres votantes evangélicos blancos apoyaron al candidato presidencial republicano Ronald Reagan, quien venció a Carter con su discurso conservador, opuesto al comunismo.

Ronald Reagan en 1979

Getty Images
Ronald Reagan se impuso a Jimmy Carter en las elecciones de 1980 con un amplio apoyo de evangélicos blancos.

Así surgió la unión política entre republicanos y evangélicos, que hasta hoy mantienen al tope de sus aspiraciones anular Roe vs. Wade y colocar jueces conservadores en la Corte Suprema.

Los evangélicos blancos han sido un bloque electoral más conservador y numeroso que los evangélicos afroestadounidenses, que priorizan la “justicia racial” y por lo tanto tienden a apoyar mayoritariamente a los demócratas, explica Fea.

Y apunta que, a diferencia de los protestantes no evangélicos o católicos, los evangélicos blancos “están mucho más unificados, forman un bloque de votantes”.

“En cierto sentido, quieren que se realicen sus aspiraciones políticas, por lo que el fin justifica los medios”, dice. “Pero desde fines de los años ’70 y ’80 los evangélicos blancos también han sido tentados por el poder político: les gusta estar en el Despacho Oval” de la Casa Blanca.

Manifestantes a favor y en contra del aborto protestan frente a la Corte Suprema de Estados Unidos.

Getty Images
La batalla contra del aborto ha sido prioridad constante de los evangélicos en EU por décadas.

Greg Smith, director asociado del Centro Pew de Investigación, señala que el vínculo de ese sector religioso con el Partido Republicano perdura hasta el presente.

“Hemos visto durante mucho tiempo que los protestantes evangélicos blancos están entre los votantes republicanos más consistentes de EU y entre los partidarios más fuertes, leales y consistentes de Donald Trump”, dice Smith a BBC Mundo.

“Salvar a EU”

El peso electoral de los evangélicos blancos en EU hoy es bastante mayor que su decreciente presencia demográfica.

En 2016 eran 17% del total de la población, seis puntos menos que una década antes, según el Instituto de Investigación de Religión Pública en Washington.

Se estima que en los últimos cuatro años la proporción de evangélicos blancos en EU cayó otros dos puntos, hasta 15% de la población.

Votantes en una escuela de primaria en el condado de Chesterfield, Virginia

Getty Images
Los evangélicos blancos sumaron un cuarto de los votantes de EU en 2016, aunque sólo eran 17% de la población.

Sin embargo, en las últimas elecciones fueron el 26% del total de votantes.

Sarah Posner, autora del reciente libro “Profano: por qué los evangélicos blancos oran en el altar de Donald Trump”, señala que el movimiento no sólo se apoya en líderes de iglesias sino también en medios propios de TV y redes sociales.

“La derecha religiosa tiene una operación muy sólida y bien organizada para incentivar el voto, por lo que son muy importantes para que el Partido Republicano gane elecciones”, dice Posner a BBC Mundo.

La unión de evangélicos y Trump suele verse como una extrañeza de la política de EU: religiosos que predican sobre moral aliados a un hombre acusado de infidelidades matrimoniales, casado tres veces, que se ha expresado de forma obscena sobre las mujeres y agresiva sobre los inmigrantes.

Pero Trump recibió en 2016 un apoyo de los evangélicos blancos aún mayor que sus antecesores republicanos.

Joe Biden en un evento de la campaña en marzo.

Getty Images
Biden fue vicepresidente de Estados Unidos durante el gobierno de Barack Obama.

Y, si bien la aprobación de los evangélicos blancos a Trump cayó algunos puntos en medio de la crisis de coronavirus y las protestas por injusticia racial, cerca de ocho de cada 10 votantes de ese grupo aún se inclinan a votar por él, según encuestas.

El bajo nivel de apoyo de los blancos evangélicos al candidato demócrata Joe Biden contrasta con el amplio respaldo que recibe entre los protestantes negros (cercano a 90% en un reciente sondeo de Pew) y el hecho de que es favorito en las encuestas de votantes en general.

El respaldo de los evangélicos blancos a Trump es atribuido a la ansiedad que sienten ante los cambios raciales y culturales que EE.UU. tuvo en las últimas décadas.

“Trump representa al hombre fuerte que creen que necesitan para salvar a EU del liberalismo“, indica Posner. “Lo ven no necesariamente como un cristiano como ellos, sino como un líder improbable que Dios ha ungido para salvar a EU.”.

Prueba de fuerza

Trump tiene un vicepresidente evangélico como Mike Pence y varios miembros de su gabinete pertenecen a ese movimiento religioso o cultivan lazos con el mismo.

En esta campaña, Trump ha buscado asegurarse de que los evangélicos vuelvan a sufragar por él.

Por ejemplo, ha repetido que ya colocó dos jueces para la Corte Suprema y el mes pasado nominó a otra que, si es confirmada por el Senado, puede dar a los conservadores una mayoría firme en el máximo tribunal.

Donald Trump

Reuters
Trump ha buscado asegurarse el voto evangélico en noviembre de distintas formas, algunas de ellas polémicas.

Trump también acusó a Biden de estar “contra Dios” y “contra la Biblia”, aunque el exvicepresidente es un católico practicante y ha recibido el reciente respaldo de algunos líderes evangélicos blancos.

Además, Trump causó polémicas que le valieron críticas de figuras religiosas, por ejemplo al posar para las cámaras con la Biblia en la mano ante una iglesia, para lo cual fue dispersada a la fuerza una protesta pacífica en la zona.

Su campaña también apuesta a atraer votantes evangélicos negros y latinos, que tienen posturas conservadoras en temas como el aborto pero son más abiertos a la inmigración y las políticas sociales, lo cual puede inclinarlos por Biden.

Así, la elección será una nueva prueba de fuerza para los evangélicos de EU y su peculiar alianza con el presidente.

“La participación electoral entre los evangélicos blancos será muy importante para Trump: necesita que salgan en grandes cantidades. Si no”, advierte Posner, “será mucho más difícil para él ganar”.


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