Las historias de la #MarchadelasPutas
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Las historias de la
#MarchadelasPutas

Por Francisco Sandoval Alarcón
13 de junio, 2011
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En la mitología romana la Puta era una diosa menor de la agricultura. El significado literal de la palabra era “poda”, así que dicha deidad estaba relacionada con la tala de árboles frutales.

A más de mil 600 años de la caída del Imperio Romano no muchos recuerdan  el ritual que se le brindaba a esta Diosa, pero el nombre y su actual significado es conocido en todo el mundo.

En la Real Academia de Lengua Española, por ejemplo, puta es un sinónimo de prostituta, vocablo que a su vez se define como la “persona que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero”.

Este domingo 12 de junio, sin embargo, esta palabra utilizada en la mayoría de las ocasiones de manera despectiva, fue la bandera para que miles de personas en la ciudad de México y en otros países como Canadá, Nicaragua y Londres, salieran a reivindicar el derecho de las mujeres a vestir como se les plazca y protestar contra las agresiones sexuales que sufre el género.

Vistiendo diminutos shorts y minifaldas, empujando las carriolas de sus hijos, portando máscaras de cerdo y, en algunos casos, con el pecho desnudo, las historias de cientos de hombres y mujeres se entrecruzaron para exigir respeto a una de las consignas de este movimiento: “No significa no”.

Ni vestida. Ni encuerada…

Además de conducir un programa de radio a nivel nacional, Verónica Martínez es madre de Verónica, una adolescente de 13 años de edad, que este domingo, al igual que su mamá,  decidieron salir a la calle vestidas casi iguales: Shorts pequeños, camisa tipo vaquera ajustada y sombrero estilo tejano pero de palma.

No lo hicieron solas. Cristina, amiga de la familia y quien vestía el mismo atuendo que las verónicas, se unieron a la “Marcha de las Putas” con el fin de  reivindicar su derecho a vestir como se les “dé la gana”, pero sobre todo decirle a los hombres que tomen conciencia del respeto que deben tener hacia la mujer.

Las tres, según platican, han vivido o escuchado historias de acoso. Desde piropos bien o mal intencionados, hasta agresiones verbales, psicológicas y físicas.

La última vez que le ocurrió a Cristina fue antes de llegar a la marcha. Platica que a la altura de la avenida Burdeos y Reforma le gritaron un piropo que no le agradó. En el caso de  la adolescente, le tocó escuchar el testimonio de una amiga quien fue golpeada en uno de los glúteos, por un grupo de jóvenes de su escuela.

“Es de mucha impotencia…Es no sentirte segura en ningún espacio porque en cualquier momento alguien te puede faltar al respeto y eso no puede ser”, coinciden las entrevistadas mientras un grupo de personas hace fila para fotografiarlas con sus mejores poses y portando una pancarta, elaborada por ellas mismas, que dice: “Ni vestida. Ni encuerada. No me digas nada”.

“Me decían puta por vestirme exótica”.

Vistiendo  una especie de toga roja que ella mismo pintó con la silueta de una curvilínea mujer con senos al aire, Claudia Méndez fue otra de las participantes de la marcha que este domingo decidió protestar por las agresiones que sufren cientos de mujeres por su manera de vestir.

Relató que siendo una joven adolescente recibió muchos insultos verbales y psicológicos por parte de los hombres, al grado de llamarla “puta”, por el simple hecho de vestirse de una manera exótica.

“A mí me gustaba vestirme así y de repente no faltaba el granuja que me ofendía”, comentó la también Artista Plástica, que en señal de protesta, decidió pintar el cuerpo de una cabaretera para demostrar que todas las mujeres son libres de vestirse como les plazca sin necesidad de ser llamadas con un calificativo.

“Sale muy caro ser puta”.

Con el rimel corrido por el calor y una blusa escotada que mostraba su lampiño pecho, Daniel Ramos Gómez, estudiante de medicina de la UNAM, fue otro de los rostros que decidió apoyar la “Marcha de las Putas”.

Integrante de Proyecto 21, organización artística que se dedica a salir a las calles para denunciar todo tipo de amenazas a los derechos humanos, el joven dejó por un momento los libros de medicina y sus camisas de estudiante, para salir a las calles pintado y con una  blusa de mujer, con el único objetivo de apoyar la labor que realizan las trabajadores sexuales en el mundo.

Recordó que el 2 de junio de 1965 las trabajadoras sexuales en Francia tomaron  una iglesia para exigir el reconocimiento de sus derechos laborales, acto que explicó fue el primero de su tipo.

Cuestionado sobre la reacción que tienen otros hombres al verlo maquillado y con ropas femeninas,  Daniel responde que en el caso del Distrito Federal siempre les muestran apoyo, no así en otros estados, sobre todo en los más conservadores, donde, según platica, “sale muy caro ser puta”.

“Mi cuerpo”.

A diferencia de otras mujeres y hombres que decidieron vestir con blusas escotadas, Joy Jandete  decidió hacerlo de una manera singular y sin tapujos: Desnuda del torso.

“La violencia y la represión comienzan con uno mismo… así que por eso me quito la playera”, comentó esta joven en cuyo pecho desnudo escribió con letras negras: “Mi cuerpo”.

Exestudiante de música y desempleada, asegura que no fue fácil tomar la decisión de marchar semidesnuda, sin embargo, explica que los esquemas y estigmas que existen contra la mujer la llevaron hacerlo.

“Es momento de parar ese carro”, indica la joven mujer, mientras cientos de curiosos -la mayoría hombres-, que observan la marcha desde la banqueta de la avenida Reforma, no se pierden ninguno de sus movimientos y aprovechan la ocasión para fotografiarla descaradamente con  los celulares.

“Vamos a pelear por otras mujeres”.

Madre de una bebé de siete meses y una niña de tres años, a quien empuja en su carriola, Itzel Ortiz decidió marchar este domingo por dos razones: Por sus hijas y para protestar contra las agresiones que sufren diariamente las mujeres.

Vestida con short blanco, blusa negra y tacones altos, Itzel piensa que cualquier tipo de piropo que reciba una mujer en la calle es una falta de respeto, de ahí que esté convencida que con educación y cultura se pueda frenar este mal.

“Tenemos que apostarle a eso para que, como ocurre en otros países, podamos salir a la calle vestidas como queramos y que nadie nos tenga que decir nada”.

Sin ser una investigadora del tema, pero con la experiencia que le dan sus 24 años de edad y el ser madre de dos pequeñas niñas, considera que muchas mujeres son generadoras de violencia en los hogares.

“En la forma de criticarnos al vestir también generamos violencia, pero es bueno que se encuentren aquí muchas mujeres unidas, pero unidas para decir que vamos a pelear por otras mujeres”.

Las palabras lastiman

Alejandro Martínez, de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, fue otro de los participantes de la marcha. En su caso lo hizo disfrazado con una máscara de cerdo, pues esta convencido que los hombres, al menos en la Ciudad de México, se comportan como estos animales.

“Me da mucha pena que en el transporte público estemos segregados mujeres con hombres. Sin embargo, esto es parte del proceso de degradación social que vivimos que no nos permite utilizar los mismos espacios públicos”.

De 27 años de edad, asegura que el abuso “lascivo” de los hombres provoca que muchas mujeres ya no puedan caminar por la calle o en el metro tranquilamente,  porque se sienten ofendidas y con miedo.

“Las sodomizamos en el metro, las sodomizamos en la calle y en cualquier otra parte. Hay que ser conscientes que no sólo la violencia física lastima, también las palabras y esas, en la mayoría de las ocasiones, son las que mayor daño dejan en las personas”.

 

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¿En México hay más terremotos en septiembre? Esto dice la ciencia

Las coincidencias en las fechas de sismos intensos han llevado a muchos en México a afirmar que septiembre es el mes de los terremotos. Pero los científicos y los números muestran que no es así.
17 de septiembre, 2021
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Se trata de un mito que se ha visto reforzado por recientes coincidencias: septiembre es un mes de grandes sismos en México.

El pasado 7 de septiembre, un sismo de magnitud 7.1 sacudió la Ciudad de México y el sur del país, al igual que ocurrió en la misma fecha de 2017, cuando otro terremoto de magnitud 8.2 remeció la región.

Y el 19 de septiembre es otro día grabado en la mente de muchos.

En 1985 ocurrió un terremoto de magnitud 8.1, el más devastador de los últimos tiempos para el país. Y exactamente 32 años después, otro sismo de 7.1 también dejó cientos de muertos y edificios destruidos.

Esto ha llevado a muchos mexicanos a cuestionarse si hay algún fenómeno que haga que septiembre -o “septiemble”, como algunos lo llaman en broma- sea un mes de grandes terremotos.

Para los científicos hay una respuesta clara: son solo coincidencias. ¿Por qué?

¿Es septiembre cuando más ha temblado? No

Desde que hay registros sísmicos en México, a partir del año 1900, ocurrieron 86 sismos considerados “grandes” por ser de magnitud mayor a 7.0, según las estadísticas del Servicio Sismológico Nacional (SSN) mexicano.

El mes que más eventos acumuló en los últimos 121 años es diciembre, con 12 terremotos. Un paso atrás está septiembre, con 11, y le sigue junio con 10.

Eso muestra que en realidad esos tres meses acumulan la mayor actividad sísmica, pero por una diferencia marginal. El resto de los meses tienen registros variados.

Sismos en México desde 1900*. Magnitud mayor a 7,0. *Hasta el 15/09/2021.

¿Por qué la gente “siente” que tiembla más en septiembre?

Los científicos reconocen que la duda de la población es entendible dado que una persona acostumbra a relacionar los eventos que le han tocado vivir.

Cualquier habitante de Ciudad de México que tenga más de 40 años vivió dos temblores, el de 1985 y el de 2017, en la misma fecha: un 19 de septiembre.

“Esto es una percepción. Percepción válida, percepción lógica de la gente, porque estamos acostumbrados a medir los fenómenos naturales a escala de la vida humana, lo cual no siempre es el punto de vista más adecuado”, dijo el sismólogo Luis Quintanar en una rueda de prensa el pasado 13 de septiembre.

“Para medir su frecuencia, su intensidad, debe de ser a escala geológica, no a escala de la vida humana, que son 60, 70 años, sino a escala un poco mayor de los 100, 200 o más años”, añadió.

Un vendedor de periódicos

Getty Images
“De nuevo” titulaba el diario Metro luego del terremoto del 19 de septiembre de 2017, 32 años después del de 1985.

¿Se pueden predecir los sismos?

Los científicos del SSN y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fueron cuestionados sobre la posibilidad de que vuelva a ocurrir otro sismo este 19 de septiembre.

Pero la respuesta es enfática: no es posible saberlo.

“Los sismos no pueden predecirse. Y esto hay que tomarse muy claramente desde ambos puntos de vista: no podemos decir cuándo va a ocurrir un sismo, pero tampoco vamos a poder asegurar que no van a ocurrir sismos”, dijo Jorge Aguirre, del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

“Sabemos que existe una cierta actividad sísmica debido a la dinámica de la Tierra y que eventualmente vamos a seguir teniendo sismos en México, pero no sabemos ni cuándo, ni a qué horas. Y no podemos ni asegurar que no vaya a haber sismos, ni asegurar que vaya a haber sismos en algún lugar o en alguna fecha”, añadió.

Las poblaciones del centro, sur y sureste de México, incluida la capital del país, están expuestas a la sismicidad por las diversas fallas geológicas que hay en sus alrededores, así que es probable que los eventos sísmicos sigan presentándose.

¿La época de lluvias genera sismos?

Al proliferar la creencia de que septiembre es un mes de sismos grandes también se ha difundido entre la gente que esto podría deberse a que es la época de lluvias puede tener algún efecto en el subsuelo.

Pero no es así: “Desde el punto de vista científico (…) ni las lluvias, ni mucho menos otras cosas tiene que ver con que tiemble más en septiembre. No sólo en México, en todo el mundo no hay ninguna evidencia de esto”, dijo Arturo Iglesias, jefe del SSN.

“Quizá la excepción sea la sismicidad que a veces se induce por la recarga de presas. Ahí sí, a veces, cuando una presa se recarga de manera típica, por ejemplo, después de un huracán o algo así, suele ocurrir sismicidad local pequeña que tiene que ver con el propio peso del agua que altera el estado de esfuerzos alrededor de una presa”, explicó.

Edificios destruidos tras el terremoto de 1985 en México

Getty Images
El terremoto del 19 de septiembre de 1985 fue el más devastador del último siglo.

¿Y hay una relación de los sismos con el cambio climático?

Relacionado a las lluvias más intensas, huracanes, inundaciones o sequías de los últimos años con el cambio climático, también han surgido dudas de si puede haber una relación con los sismos.

Pero los expertos nuevamente indican que no hay ninguna evidencia de eso.

“No hay una correlación”, explicó Rosa María Ramírez, directora del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

“El cambio climático causa desastres, al igual que los sismos. Pero no hay una correlación”, enfatizó.

Los científicos dicen que la tecnología ha evolucionado en las últimas décadas para mejorar la detección, medición y pronóstico de afectación de un sismo, lo cual permite salvar vidas a través de las alertas tempranas y el mejoramiento de los códigos de construcción.

Pero piden a la población evitar la difusión de rumores como el de que septiembre es un mes de “temblores grandes”.

Madre

Getty Images
Una madre llora en la ceremonia en recuerdo de los niños fallecidos en una escuela en el terremoto de 2017.

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