Puebla y Morelia reciben a la #MarchadelasPutas
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Puebla y Morelia reciben
a la #MarchadelasPutas

Y las putas que no son putas, es decir sexoservidoras, sino mujeres –aproximadamente 300— hartas del acoso sexual y la violencia de género del que son objeto en las calles, el trabajo, la escuela y, a veces, hasta en la familia, tomaron el Zócalo, o al menos parte de él, para dejar en claro que “No, es no”.
Por Ernesto Aroche Aguilar
27 de junio, 2011
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“Vestir a mi gusto no es pretexto para el abuso”.//FOTO: Ernesto Aroche

“Vestir a mi gusto no es pretexto para el abuso”. Y las putas que no son putas, es decir sexoservidoras, sino mujeres –aproximadamente 300— hartas del acoso sexual y la violencia de género del que son objeto en las calles, el trabajo, la escuela y, a veces, hasta en la familia, tomaron el Zócalo, o al menos parte de él, para dejar en claro que “No, es no”.

Y se vistieron cómo les dio la gana: como putas, como santas, como amas de casa, como madres de familia, como trabajadoras, como regidoras en descanso dominical, primaverales y retadoras, con jeans y con medias de red, con minifaldas y con vestidos; algunas con un cartel pegado a la ropa con la consigna de la tarde: “No es no”.

Y uno tras otro representaron varios performances para remarcar la vulnerabilidad que los gritos, las agresiones verbales y los piropos hacen en su estima y lesionan su derecho al libre tránsito, a una vida sin violencia.

Las mujeres y algunos hombres, se manifestaron en el centro de la capital poblana.//FOTO: Ernesto Aroche

Con el sol a plomo –con un radiación superior a los 10 puntos, es decir extremadamente alta, según reportes de la Secretaria de Sustentabilidad Ambiental- las integrantes de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos (Ddser), el ContigentePue, Las Bigotonas (grupo feminista), estudiantes de letras y actrices y hasta integrantes de las redes ciudadanas se montaron en la plancha del Zócalo, entre la fuente de San Miguel y el palacio de gobierno municipal, para mostrar esa molestia acumulada por años de acoso.

Una molestia que llenó de historias el muro de desagravio que se colocó sobre las baldosas del corazón de la ciudad: “Harta de que hasta los policías me digan de cosas”, “Harta de que los hombre se me peguen en los camiones”, “No más machismo en México. Yeah!”, “Harta de ser manoseada por usar jeans ajustados”.

Si una es puta, todas los somos

“Sí -afirma sin miedo Susana Wotto, exdiputada local por el partido Convergencia-, si una es puta, todos lo somos. Y si por defender el derecho de las mujeres, por sumarme a un plantón, por ir a una marcha para dejar en claro que no está bien que marido le pegue a su esposa, por defender a un transexual al que el procurador (de Justicia del Estado) justifica su asesinato por puta, o porque se justifica el asesinato de una niña de doce años que aparece en un tambo desmembrada porque andaba de putita, entonces, sí, yo también soy bien puta”.

Presente en la manifestación que retomó el nombre de la marcha que se realizó hace dos semanas en la ciudad de México, replica a su vez de un movimiento que se iniciara en Canadá, la exdiputada cuestionó a la actual administración estatal al afirmar que a ellas “el arcoiris” –en referencia al rehilete multicolor que sirvió de logo de la coalición de partidos que llevó al poder a Moreno Valle— no les trajo el cambio, “al contrario nos trajo un grandísimo retroceso legislativo”.

Esto luego de que Milenio publicara ayer domingo que, de acuerdo con la presidenta de la comisión de Género del Congreso, Ana María Jiménez, se tiene en la congeladora desde el 2007 una iniciativa sobre el acoso sexual y no hay interés en entrarle a debatir el tema pues tienen otras prioridades.

Sobre el particular Wotto cuestionó también que la tipificación sobre acoso sexual incluida en el código de defensa social del estado está “amarrado de tal manera para que no se pueda demostrar” y le asignaron “penas estúpidas”.

“Mi cuerpo es mío, yo elijo a quien me tiro”

Y en el embate de consignas, también salieron los números. Números del INEGI revelan que en Puebla “el 92.9% de las mujeres que han sido víctimas de violencia padeció algún tipo de intimidación en el ámbito de su comunidad; de éstas, 42% reportó abuso sexual, cifra ligeramente superior a la media nacional, que representa el 41.9%”.

O los que se pueden consultar en el Sistema Nacional de Seguridad Pública y que señala que en Puebla el número de denuncias por violación han aumentado en un 30% en el último año, pues al cierre de mayo de este año se tienen contabilizadas 320 denuncias en todo el estado, mientras que en 2010 al cierre del quinto mes los reportes sumaban 248.

Además, en la capital de Morelos 200 personas participaron en la #Marchadelasputas, con minifaldas, escotes y tacones marcharon para exigir “no” al acoso sexual, piropos y la violencia contra ellas por la forma en que se visten.

La marcha en Morelia: “Si una es víctima, todas lo somos”

Y en Morelia la #Marchadelasputas también tuvo eco. La tuitera María Cristina Mendoza Alcázar (@crislata) fue una de las cuatro organizadoras de la protesta en dicha entidad y envió a Animal Político una crónica del evento.

Morelia no es el DF… por eso, antes de lanzarnos a la organización de La marcha de las putas en mi tierra natal tuve miedo. Miedo a la respuesta de la gente, miedo a la apatía y la poca participación. Pero las cosas se dieron de forma mágica y cuatro mujeres que no pertenecemos a ninguna organización ni institución lanzamos la convocatoria y como pudimos, aprendimos cómo se hace una marcha.

"Marcho por mi abuela, mi madre y amigas"//FOTO: Cristina Mendoza

Facebook nos indicaba la participación de casi 4 mil [email protected] Demasiado bueno para ser verdad. Yo decía, “supongo que asistirán [email protected] 300”. No estuve tan equivocada.

Y así, a las 10:00 am estábamos esperando la llegada de [email protected] cómplices a la entrada del deportivo Venustiano Carranza.

Los comandantes de tránsito ya nos esperaban, muy amables y dispuestos a abrirnos paso por esa avenida tan moreliana, tan nuestra: Acueducto.

"Mantas, cartulinas, mensajes y algunas minifaldas"//FOTO: Cristina Mendoza

Mantas, cartulinas, mensajes, algunas minifaldas, algunos shorts, muchos tenis, más jeans, playeras, sonrisas y disposición. Repartimos “El formato del acosador” y las anotaciones de La marcha de las Putas México y Atrévete DF sobre cómo comportarnos en el camino. Arrancamos cerca de las 11:00 horas, quizá éramos 250 almas. Rostros conocidos, pocos, muchos desconocidos.

La voz se nos fue enronqueciendo: Mi cuerpo es mío: no es no y muchas otras consignas nos acompañaron frente a la zona Militar, a lo largo de casi todos los 253 arcos de cantera rosa, limpia.

Papás y mamás con [email protected] niñ@s, muchos jóvenes y muchas jovencitas, mujeres y hombres de diversas edades, un par de extranjeros y hasta mascotas gritábamos a ritmo de música de tambores: ¡No más justificaciones cobardes para el abuso, hostigamiento y acoso sexual!, ¡Respeto!

Casi al llegar a nuestro destino, una manta nos esperaba, decía algo sobre la familia y dedujimos que era algo en contra de “la marcha de mal nombre”… claro, porque seguro pensaron que “puta” y “familia” no se llevan, pero no entendían que era: “respeto” y “familia”… esas, para [email protected] [email protected] sí se llevan.

Fue una marcha feliz, una marcha con corazón. Pronunciamos algunas palabras en el Jardín Morelos, frente al Caballito, frente a la Michoacana, frente al santuario de Guadalupe. El discurso de AtréveteDF y uno que preparamos para la ocasión. Mucha pasión, tanto, que [email protected] asistentes hicieron la segunda parte de la marcha por la Calzada Fray Antonio de San Miguel y hasta Plaza de Armas.

Este domingo 26 de junio de 2011, Puebla, Cuernavaca y Morelia, ciudades que no se distinguen por su apertura social, le dieron la bienvenida a muchas voces, a las putas que marchamos: “Si una es puta, [email protected] lo somos: Si una es víctima, [email protected] lo somos.”

Aquí, el discurso de las organizadoras de la #MarchadelasPutas en el Jardín Morelos, en Morelia:

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Hotel Saratoga: el esplendor y la decadencia del edificio de La Habana que sufrió una explosión este viernes

El edificio destruido este viernes por una explosión recuperó su estatus de hotel de referencia en la ciudad tras un siglo y medio de altibajos.
7 de mayo, 2022
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Además de pérdidas humanas, la explosión ocurrida este viernes en pleno corazón de La Habana hizo saltar por los aires un pequeño pedazo de historia de la capital cubana.

Específicamente 143 años de historia, los que han transcurrido desde la construcción en 1879 del edificio de corte neoclásico y suntuosas curvas que alberga al hotel Saratoga.

Este viernes, al menos 22 personas murieron y decenas resultaron heridas tras una fuerte explosión que causó grandes daños al hotel, uno de los más caros y exclusivos de la capital de Cuba.

De acuerdo con el gobierno de Cuba, “investigaciones preliminares indican que la explosión la provocó un escape de gas”.

El origen de este singular edificio hay que buscarlo en la segunda mitad del siglo XIX, aún bajo dominio colonial español. Corrían tiempos de fiebre arquitectónica en La Habana, cuya ciudad amurallada se quedaba pequeña para una metrópoli en plena expansión.

“Las murallas se demolieron en 1863 y todos esos terrenos se vendieron a grandes empresas, por eso los edificios tienen una escala y un plano urbano diferente a La Habana colonial, a La Habana intramural”, explica a BBC Mundo Ruslan Muñoz, profesor de Historia de la Arquitectura de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (CUJAE).

Hotel Saratoga

Getty Images
El hotel tal y como lucía antes de la explosión.

No nació como un hotel

En la nueva zona, emplazada en el contorno del tradicional barrio de La Habana Vieja, explica, “se asentaron muchos teatros y hoteles fundamentalmente”.

Pero el Saratoga no era uno de ellos. De hecho, el edificio original ni siquiera tenía ese nombre.

“No surgió como un hotel. Inicialmente tenía tres niveles: su planta baja tenía función comercial y en sus pisos superiores (tenía) habitaciones que se alquilaban”.

“Quizás por ahí le viene su vocación de hotel. Pero no se inaugura como hotel hasta 1933 y asume el nombre de Saratoga”, afirma.

La idea de transformar este edificio comercial y residencial en un hotel de lujo fue propiciada por el nuevo y flamante entorno de la zona: justo enfrente, a tan solo unas decenas de metros, en 1929 se erigió el imponente y emblemático Capitolio de La Habana.

Vista al Capitolio desde el Saratoga.

Getty Images

Hogar de familias

Tras décadas de esplendor como uno de los hoteles de referencia de la próspera Habana de mediados del siglo XX, esta edificación vino cambiar su destino junto con el del resto del país con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959.

“En los años 60 y 70, el edificio perdió su condición de hotel, se quedó en estado ruinoso y se convirtió en casas de vecindad después de que varias familias lo ocuparan”, indica el profesor.

Fue otro suceso histórico, la caída del bloque socialista liderado por la URSS en 1991, el que contribuyó a la resurrección del Saratoga años después.

La gravísima crisis económica propiciada por la ausencia de su socio y valedor soviético, conocida como el Período Especial, llevó al gobierno cubano a abrir sus puertas al turismo en las dos décadas posteriores.

Así, en 2005, el hotel fue restaurado y remodelado para volver a alojar clientes en sus 96 habitaciones y suites.

“El Ministerio de Turismo ocupó el inmueble, las familias fueron realojadas y se sometió a un proyecto nuevo de ampliación a cargo del arquitecto Orestes del Castillo del Prado”, explica Muñoz.

Más alto y con vistas inigualables

El Saratoga, ya con seis plantas tras la ampliación, recuperó gran parte de su esplendor.

“Se convirtió en uno de los hoteles más importantes de ese sector de la ciudad porque tiene una ubicación privilegiada, en una zona muy céntrica y con vistas espectaculares” al Capitolio y, un poco más lejos, al Gran Teatro de La Habana.

Salas de negocios, bar con piscina en la azotea y un spa, entre otros servicios, situaron al hotel entre los de más alta categoría en la ciudad.

Entre sus huéspedes más notorios de esta última época destacan los cantantes Beyoncé, Jay Z y Madonna, así como el guitarrista Jimmy Page.

Tras cerrar sus puertas por la pandemia de COVID-19, se llevaron a cabo trabajos de remodelación y planeaba volver a recibir huéspedes en breve.

Hotel Saratoga

Getty Images
Las vistas al Capitolio han sido uno de los mayores atractivos del hotel.
Hotel Saratoga

Getty Images
El Saratoga recuperó su elegancia clásica tras la última renovación.

En cuanto a su valor arquitectónico, destruido en gran parte por la explosión de este viernes, el profesor de la CUJAE considera que “no es una gran joya, pero tiene su elegancia”.

“El edificio en sí no es que haya resaltado mucho por sus valores arquitectónicos, realmente tiene más su valor artístico en su valor ambiental, ya que mantuvo una imagen homogénea en estilo y arquitectura con los edificios vecinos”, asegura.


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