Los crímenes que imputan a las armas de Hank Rhon
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Los crímenes que imputan
a las armas de Hank Rhon

Por Francisco Sandoval Alarcón
15 de junio, 2011
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El día que lo asesinaron en Tijuana, Martín Feliciano Camacho Ontiveros llevaba consigo 50 mil dólares en efectivo producto de una multa que un grupo de secuestradores le impuso a su familia por no pagar  el monto del rescate que pedían por su cuñada  Fernanda Federico Camacho.

Dedicado a la venta de autos, era la segunda ocasión que Martín se ofrecía para trasladarse a Tijuana y pagar la liberación de Fernanda, quien el 8 de julio de 2010 en presencia de sus hijos, fue secuestrada en San Luis Río Colorado, Sonora, por un grupo de hombres armados que se identificaron como Policías Federales.

Tras el secuestro, Rafael Camacho, esposo de la víctima, interpuso una denuncia ante la Procuraduría de Justicia de Sonora, pero un día después tras recibir de los secuestradores la amenaza de que asesinarían a su mujer en caso de no retirar la demanda generó que finalmente se retractara.

Dos días más tarde, el 10 de julio, los secuestradores volvieron a contactarse con Rafael. Luego de comunicarle que su esposa se encontraba en Tijuana, le pidieron un rescate de 2 millones de pesos.

II.- Para trasladarla a Tijuana, los secuestradores tuvieron que recorrer cerca de 400 kilómetros por carretera y pasar dos retenes militares.

Uno que se encuentra casi a la entrada de Mexicali y otro antes de subir a la carretera de la Rumorosa en Tecate, Baja California.

Fue el mismo trayecto que hizo Martín para llegar a Tijuana, quien en su primera cita con los plagiarios de la esposa de su hermano llevaba una suma de 500 mil pesos y 50 mil dólares en efectivo, poco más de la mitad del rescate pactado.

Los secuestradores, sin embargo, no cumplieron su palabra y se marcharon del lugar sin entregar a la víctima, por lo que Martin regresó a San Luis Río Colorado  donde su hermano y sus sobrinos lo esperaban.

No habían pasado 24 horas del fallido rescate, cuando los secuestradores volvieron a contactarse con Rafael a quien le impusieron una multa de 50 mil dólares por haber entregado una suma incompleta.

En esta segunda ocasión Martín Feliciano regresó a Tijuana con la esperanza que, ahora sí, le entregaran a su cuñada. Esta vez fue citado pasadas las 10 de la noche en un parque ubicado a las espaldas del hotel Camino Real, en la zona Río.

Fue alrededor den 22:30 horas del 28 de julio –y no del 28 de junio como lo mal informó el Procurador de Baja California, Rommel Moreno-, que la Policía Municipal encontró el cuerpo sin vida de Martín Feliciano.

El cuerpo de la víctima presentaba varios impactas de bala en cuello, abdomen y tórax. En el lugar de los hechos  se recolectaron cerca de 10 casquillos percutidos calibre .40 milímetros.

Según el Procurador Rommel Moreno Manjarrez, a Martín Feliciano lo asesinaron con una de las armas que el Ejército le encontró en su vivienda al dueño del Grupo Caliente, Jorge Hank Rhon.

III.-  La mañana del 30 de julio de 2010, 2 días después del asesinato de Martín, el cuerpo sin vida y maniatado de Fernanda Federico Moreno fue encontrado en un arroyo seco del libramiento Cuernavaca-La Rosita en la ciudad de Mexicali, tramo que conecta a la ciudad de San Luis Río Colorado con la carretera a Tijuana.

Los reportes del Servicio Médico Forense establecieron  que la víctima, que en 2009 se había postulado en San Luis Río Colorado como candidata a síndico suplente en la planilla del Partido del Trabajo (PT), murió a consecuencia de una asfixia por estrangulamiento.

Más de dos meses después, el 23 de octubre de 2010, las autoridades en San Luis Río Colorado capturaron a 7 presuntos secuestradores cuando tenían privado de su libertad a un empresario local.

Entre los detenidos se encontraba  el policía municipal de Mexicali, Manuel Ramírez González, quien confesó estar vinculado con el plagio y asesinato de Fernanda Federico.

El Policía también reconoció que otros agentes de su corporación estaban vinculados con la banda criminal.

IV.- Otro crimen relacionado a una de las armas encontradas en la residencia de Jorge Hank, es el del guardia de seguridad Olegario Figueroa ocurrido el miércoles 16 de diciembre de 2009 en la ciudad de Tijuana.

Los reportes policiacos informaron, en esa ocasión, que un guardia de seguridad que vigilaba la boutique de ropa Christian Audigier’s Outlet Store, en la Zona Río, había sido asesinado al aponerse a un asalto.

En el lugar de los hechos se recogieron 4 casquillos .9 milímetros y otros 5 calibre.380. Estos últimos ligados a una de las armas de Hank y sus escoltas.

Además de estos indicios, la Procuraduría de Justicia de Baja California dice tener un testigo que relaciona al exalcalde de Tijuana con el crimen de Angélica Muñoz Cervantes  quien fuera novia de su hijo Sergio Hank.

Aun cuando el Procurador Moreno Manjarrez no ha dado detalles sobre las acusaciones del testigo, el asesinato de Angélica Muñoz, ocurrido en agosto de 2009, es uno de los asuntos no resueltos por las autoridades ministeriales en Baja California, que a pesar de haber detectado que el joven Hank presuntamente desapareció evidencias tras el crimen, como el haber lavado su ropa y el coche donde trasladó a su novia herida de bala,  no  fue procesado por ningún delito.

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El enigma de los cubos de uranio que los nazis utilizaban para crear su programa nuclear

La carrera nuclear entre Alemania y Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial tiene un misterioso capítulo. Para algunos es solo una curiosidad histórica, para otros fue el comienzo de la peligrosa era en la que hoy está sumergida la humanidad.
4 de diciembre, 2021
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En la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Estados Unidos competían en una feroz batalla para ver quién lograba desarrollar primero un programa nuclear.

En los primeros años de la década de los 40 varios equipos de científicos alemanes comenzaron a producir miles cubos de uranio que serían el núcleo de los reactores que estaban desarrollando como parte del incipiente programa nuclear nazi.

Los alemanes estaban lejos de lograr una bomba atómica, pero confiaban en que estos experimentos les sirvieran para ponerse en ventaja sobre Estados Unidos.

De hecho, la fisión nuclear fue descubierta en 1938 en Berlín.

Fueron los alemanes Otto Hahn y Fritz Strassmann los primeros en saber cómo se podía dividir un átomo, y que al hacerlo se liberaría una gran cantidad de energía.

Años después, sin embargo, el Proyecto Manhattan y su bomba atómica demostró que en realidad los estadounidenses estaban muchísimo más adelantados que los alemanes en tecnología atómica.

Los cubos de uranio, sin embargo, guardan claves sobre el secretismo y el recelo entre ambos países por la carrera nuclear.

Dispositivo para lograr fisión nuclear.

Getty
La fisión nuclear se descubrió en Alemania en 1938.

Hoy es un misterio el paradero de la inmensa mayoría de los miles de cubos que se fabricaron.

“Es difícil saber lo que ocurrió con estos cubos”, le dice a BBC Mundo Alex Wellerstein, historiador especialista en armas nucleares del Instituto de Tecnología Stevens, en Estados Unidos.

“Los registros que hay no son los mejores”.

En Estados Unidos, solo se han identificado una decena de ellos, lo cual los convierte en un preciado tesoro para los investigadores que intentan reconstruir los comienzos de la era nuclear.

Experimento fallido

Uno de los equipos que experimentaban con los cubos de uranio estaba liderado por el físico Werner Heisenberg, pionero de la mecánica cuántica y ganador del Nobel en 1932.

Werner Heisenberg

Getty
Werner Heisenberg lideraba uno de los laboratorios donde se experimentaba con los cubos de uranio.

El proyecto de Heisenberg y sus colegas consistía en atar 664 de estos cubos de 5 cm a unos cables colgantes y sumergirlos en agua pesada.

El agua pesada está formada por oxígeno y deuterio, un isótopo del hidrógeno que tiene el doble de masa que el hidrógeno ordinario.

La idea es que al sumergir los cubos se desatara una reacción en cadena, pero el experimento no funcionó.

Según Timothy Koeth, investigador de la Universidad de Maryland que le ha seguido el rastro a los cubos, Heisenberg habría necesitado 50% más de uranio y mayor cantidad de agua pesada para que el diseño funcionara.

“A pesar de ser el lugar de nacimiento de la física nuclear y tener casi dos años de ventaja respecto a EE.UU., no había una amenaza inminente de una Alemania nuclear al final de la guerra”, dice Koeth en un artículo del Instituto Estadounidense de Física.

Bomba nuclear

Getty
El desarrollo de la bomba atómica demostró que Estados Unidos tenía un programa nuclear mucho más avanzado que Alemania.

Material confiscado

En 1945, mientras los alemanes intentaban refinar sus esfuerzos, Estados Unidos y los Aliados ganaron la guerra.

En ese momento, Estados Unidos conformó una misión para recolectar información y confiscar material relacionado con los avances de los alemanes en materia nuclear.

Así fue como tropas estadounidenses llegaron hasta el laboratorio de Heisenberg en la pequeña población de Haigerloch.

Más de 600 cubos de uranio fueron confiscados y enviados a Estados Unidos, según un informe del Laboratorio Nacional del Noroeste Pacífico de Estados Unidos (PNNL, por sus siglas en inglés).

La idea era conocer qué tan avanzados estaban los alemanes en tecnología nuclear y también evitar que los cubos cayeran en manos de los soviéticos, según explica Wellerstein.

Al final, a los científicos estadounidenses el hallazgo de los cubos les sirvió para darse cuenta de que los alemanes estaban rezagados en materia nuclear.

Perdidos

Hoy todavía se desconoce el paradero de la gran mayoría de los cubos.

Se cree que varios de ellos se utilizaron en el desarrollo de armas nucleares de Estados Unidos.

Según Wellerstein, algunas personas comenzaron a regalar los cubos como souvenires, otros científicos los utilizaron como material de análisis y otros cayeron en el mercado negro.

Otros más permanecen como material de colección.

En 2019, la revista Physics Today logró rastrear la ubicación de 7 cubos que según quienes los tienen pertenecieron a los experimentos nucleares de los nazis.

Tres de ellos están en Alemania: uno en el Museo Atomkeller, en Haigerloch, donde antes estuvo el laboratorio de Heinsenberg; otro está en el Museo de Mineralogía de la Universidad de Bonn; y el tercero en la Oficina Federal de Protección contra la Radiación, en Berlín.

Otros dos están en el Museo Nacional de Historia Americana en Washington D.C.; y otro en la Universidad de Harvard.

La revista indica que al parecer un sexto cubo estuvo Instituto Tecnológico de Rochester, pero debido a un cambio en las normas de almacenamiento de material radioactivo, el cubo fue desechado.

Un séptimo cubo está en manos del PNNL, y aunque se le conoce como “el cubo de Heisenberg”, los investigadores no están 100% seguros de su procedencia.

Otro de los cubos lo tiene el propio Koeth, quien lo recibió como un curioso regalo de cumpleaños en 2013.

Brittany Robertson

ANDREA STARR/PNNL
Brittany Robertson trabaja en la identificación de los cubos de uranio.

Koeth colabora junto con el PNNL para averiguar el paradero de los cientos o miles de cubos que aún permanecen perdidos y para conocer más detalles acerca de cómo llegaron a Estados Unidos.

En busca del pedigrí

Más allá de su valor histórico y simbólico, “realmente los cubos no son muy valiosos, no puedes hacer nada con ellos“, dice Wellerstein.

Tampoco son peligrosos, ya que generan una radiación muy débil. Después de agarrar uno de ellos, “basta con lavarte las manos”, dice el experto.

En agosto de 2021, Jon Schwantes y Brittany Robertson, investigadores del PNNL, presentaron un proyecto en el que describen cómo trabajan para identificar el “pedigrí” de varios de los cubos que se han encontrado.

Según explica Schwantes, la idea es comparar distintos cubos e intentar clasificarlos.

Hiroshima

Getty
Estados Unidos desarrolló su programa nuclear en parte por miedo a los avances de los nazis en esta tecnología. (Foto de Hiroshima tras la bomba atómica de 1945).

Para ello, combinan métodos forenses y radiocronometría, que es la versión nuclear de la técnica que utilizan los geólogos para determinar la edad de una muestra con base en el contenido de isótopos radioactivos.

Miedo

Los expertos coinciden en que Estados Unidos desarrolló velozmente su programa nuclear en gran parte por miedo a que los alemanes lo lograran antes que ellos.

Y aunque algunos ven estos cubos como una curiosidad histórica, otros lo ven como el desencadenante de la peligrosa era de armas nucleares en la que hoy está atrapada el mundo.

“Las armas nucleares, la energía nuclear, la Guerra Fría, el planeta como un rehén nuclear, todo esto fue motivado por el esfuerzo que se generó a partir de estos 600 y tantos cubos” dice Koeth en un artículo de la cadena NPR.

En todo caso las dos grandes preguntas sobre cientos o miles de estos cubos siguen sin respuesta: cuántos existen todavía y dónde están.


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